LEÓN FELIPE, POEMAS

11 12 2008

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Felipe Camino Galicia de la Rosa, conocido como León Felipe nació en Tábara, Zamora, el 11 de abril de 1884 y murió tras exiliarse en Ciudad de México, el 18 de septiembre de 1968, fue un poeta español y militante republicano integrado en la generación del 27.

A CONTINUACIÓN TRES POEMAS DE LEÓN FELIPE ESCRITOS Y CANTADOS:

Intérprete: Paco Ibáñez 

Como tú

Así es mi vida,
mi vida, piedra,
como tú.

Como tú,
piedra pequeña,
como tú,
piedra ligera,
como tú.

Como tú,
canto que ruedas,
como tú,
por las veredas,
como tú.

Como tú,
guijarro humilde,
como tú,
de las carreteras,
como tú.

Como tú
piedra pequeña,
como tú,
como tú,
guijarro humilde,
como tú.

Como tú,
que en días de tormenta,
como tú,
te hundes
en la tierra,
como tú.

Como tú
y luego
centelleas,
como tú
bajo los cascos,
bajo las ruedas;
como tú.

Como tú,
piedra pequeña,
como tú,
como tú,
guijarro humilde,
como tú.

Como tú,
que no sirves
para ser ni piedra,
como tú,
ni piedra
de una lonja,
como tú.

Como tú,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia,
ni piedra de una audiencia,
como tú,
como tú.

Como tú,
piedra aventurera,
como tú,
que tal vez estás hecha,
como tú,
como tú,
sólo para una honda,
como tú,
piedra pequeña,
como tú,
como tú.

Canción marinera

Todos somos marineros,
marineros que saben bien navegar.
Todos somos capitanes,
capitanes de la mar.

Todos somos capitanes
y la diferencia está
sólo en el barco en que vamos
sobre las aguas del mar.

Marinero, marinero;
marinero… capitán
que llevas un barco humilde
sobre las aguas del mar…
marinero…
capitán…
no te asuste
naufragar
que el tesoro que buscamos,
capitán,
no está en el seno del puerto
sino en el fondo del mar.

Recitado: León Felipe 

Como un pulgón

Yo no puedo tener un verso dulce
que anestesie el llanto de los niños
y mueva suavemente las hamacas como una brisa esclava.
Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie.
Además… esa tempestad ¿quién la detiene?

¡Eh, tú, varón confiado que dormitas! ¡Levántate, recoge
tus zapatos y prosigue!…
Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie.

Hacia las cumbres trepan los dioses extenuados buscando un resplandor.
Y aquí voy yo con ellos,
entre el sudor y el polvo de sus inmensos pies descalzos,
aquí voy yo con ellos, atropellado y sacudido, pero
agarrándome a sus plantas como las pinzas de un insecto,
clavándome en su carne,
hundiéndome en su sangre
como un pulgón,
como una nigua… maldiciendo, blasfemando…
Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie;
ni a los niños
ni a los hombres ni a los dioses.