El Orfanato

Drama de los niños en el primer hogar de auxilio social de España

Entrevista a Moisés

Publicado en entrevistas — 12 Diciembre 2012 @ 14:38

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Moisés Cabello Pérez fue un niño que pasó la mayor parte de su infancia en el Hogar Santiago López. Al cumplir los 16 años se fue a estudiar a Gijón gracias a que le concedieron una beca. Pudimos contactar con él porque conseguimos su correo a través de la siguiente dirección: http://www.pueblos-espana.org/asturias/asturias/pravia/foro-tema/182014/ . Le agradecemos mucho el tiempo y la atención dedicado hacia nosotras y nuestro proyecto.

1-      ¿Por qué motivos entró en el hogar?

El motivo por el que entré fue que mi madre era soltera y en aquella época estaba mal visto. Por lo tanto, para poder sacarnos adelante, decidió irse al extranjero a trabajar y dejarnos tanto a mí como a mi hermana en un hogar de auxilio social.

2-      ¿A qué edad entró?

Entré en el hogar a los 5 años de edad y permanecí allí durante 10 años.

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3-      ¿Cómo estaban distribuidas en aquel entonces las estancias dentro del edificio?

En las plantas de arriba estaban situadas las habitaciones y los baños. En cada habitación había 22 camas y dos cubos en el centro para que meásemos por las noches, pues no se nos estaba permitido salir de la habitación.

En la planta baja estaba situada, aproximadamente en el mismo sitio que en  la actualidad, la cocina, que era bastante más grande que ahora. En esta misma planta se encontraban también la enfermería, junto a la cocina; el comedor, con un escenario (en lo que hoy es el gimnasio); y en el otro extremo del edificio las duchas. Anteriormente existía otro edificio, frente al polideportivo, donde se encontraban otros baños y los lavaderos.

4-      ¿Cómo era un día normal para los niños del hogar?

Nos levantaban a las 8:00 de la mañana, íbamos en filas a la ducha (aunque para ello habían establecido unos turnos, siendo los primeros los más pequeños, de ahí que no fuese posible que nos duchásemos todos los días), desayunábamos, íbamos a clase hasta la hora de comer. Después de ello, nos dejaban jugar hasta las 2:00, hora a la que volvíamos a clases. Allí permanecíamos hasta las 5:00. Posteriormente nos dejaban jugar y ver la tele hasta la hora de cenar. Solíamos cenar tortilla de patata, un día si y otro no. A las 8:30 nos íbamos a la cama.

5-      ¿Qué castigos os imponían si no cumplíais las normas?

Más que castigos considero que eran torturas, algunas eran las siguientes: nos mandaban juntar las yemas de los dedos y nos daban con una regla, ponernos de rodillas encima de piedras (para mí era el peor de todos), con los brazos estirados sujetar libros y si te caían te pegaban. A aquellos niños que meaban la cama se les hacía caminar alrededor del recinto con el colchón meado encima de la cabeza. A estos tampoco se les permitía beber después de cenar.

6-      ¿Cómo eran las clases en el Hogar?

Las asignaturas que teníamos eran muy similares a las de ahora: matemáticas, lengua y literatura, ciencias sociales (englobaba también biología) y catecismo (obligatorio claramente).
Las aulas estaban al lado de lo que ahora es el gimnasio, eran 4 y en el medio había una sala forrada de corcho donde veíamos la televisión, jugábamos al parchís, las damas, leíamos revistas…

7-     ¿Qué trato recibían de los profesores y cuidadores?

Tanto los profesores como los cuidadores eran muy rígidos, no nos pasaban ni una. Si venía algún profesor o cuidador blando, terminaba por irse por su propia voluntad al no poder con la situación (imagínate 300 niños pidiéndote de todo), o era echado.

8-      ¿Había días de visita para las familias? ¿Y vacaciones?

Los días de visita eran los domingos. Dado que era un día especial, pues era cuando íbamos a misa y recibíamos las visitas, nos ponían el traje de los domingos   , más formal que la ropa de diario. Ese día  nuestros poderes nos traían juguetes, pero no comida, pues en el hogar estábamos bien alimentados. Los juguetes no nos duraban mucho, ya que al compartirlos con los demás niños acababan rompiendo.

En las vacaciones apenas nos quedábamos apenas una decena de niños en el hogar. Recibíamos un trato especial por parte de los cuidadores. Nos llevaban a la playa en verano, nos regalaban juguetes en reyes y nos dejaban usar las bicis y los patines. No obstante, era muy duro ver cómo los demás niños se iban con sus padres.

9-      ¿Había entonces las actividades que hay ahora, como festivales o teatro…?

Sí, solíamos disfrazarnos en las fiestas principales. Montábamos una especie de teatrillo en un escenario situado al fondo del comedor, ahora el gimnasio. Esta representación sólo lo veían los profesores y niños que no participaban  en él. Entre montar la obra y representarla se nos pasaban más rápido las vacaciones, por lo que no nos sentíamos tan tristes por no poder ir con nuestros padres.

10-  ¿Nos podría contar un buen recuerdo que tenga de esos años? ¿Y uno malo?

De esa época conservo buenos momentos, como el día en el que venía un señor al que ninguno conocíamos a darnos cinco duros a cada uno. Siempre venía a la hora de comer, y se acercaba a las mesas a darnos el dinero. Con este nos daba para invitar a nuestras novias al cine (solo las veíamos los domingos y si nos escapábamos entre semana) y para ir a la sala de juegos. Incluso para ir al Balbona. Pero sobre todo recuerdo malos momentos, como cuando un maestro de otro de los colegios pravianos me pegó tal paliza, que luego se sintió tan mal que me estuvo llevando durante cuatro o cinco meses los fines de semana a su casa.

11-  ¿Tiene alguna otra anécdota de entonces?

Una de las cosas a las que jugábamos era a dar vueltas sobre nosotros mismos. En un ocasión mis compañeros, queriendo hacer la gracia, me dejaron frente a la piscina, con tan mala suerte que estaba vacía  y me caí. Me llevaron a la enfermería. En un principio me dijeron que no era nada, pero al día siguiente amanecí con la pierna muy hinchada, así que me llevaron al hospital. De aquella no había mucho conocimiento sobre el  tema ni se interesaban mucho por la gente pobre. Todos los médicos pensaban que de esa no iba a salir e incluso llegaron a llamar a mi madre (que vivía en EE.UU.) para que viniese a despedirse de mí. Mientras tanto en el hogar los niños tenían que ir todos los días a la iglesia a rezar por mí. Milagrosamente, tres meses después conseguí salir de aquella y a mi vuelta al hogar la gran mayoría de mis compañeros no me hablaban  o lo hacían para insultarme.

12-  ¿Conserva amigos de aquella época?

Sí, de hecho, frecuentemente nos reunimos unos cuantos ex alumnos y cuidadores con la directora para recordar viejos tiempos.

Autoras: Carmen Rodil González y Noelia García Cuervo

Fotografías: Moisés Cabello Pérez

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4 comentarios »

  1. rutmd:

    Me encantan estos trabajos de investigación y lo bien que tenéis presentado este blog.
    Enhorabuena

  2. Noelia y Carmen:

    Muchas gracias, Rut!! Esperamos que visites este blog frecuentemente, pues lo actualizamos habitualmente.

  3. Guillermo:

    soy amigo de moises .me gustaria contactar con el, yo tambien estube desde loa 5 años asta los 15 en el hogar santiago lopez .mi nombre GUILLERMO DE DIOS ALVAREZ.

  4. Guillermo:

    TENGO FOTO CON MOISES.Y ME ACUERDO CUANDO VIVIA EN SILLA DEL REY EN OVIEDO. TENGO MUCHO QUE CONTAR !

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