El Orfanato

Drama de los niños en el primer hogar de auxilio social de España

Entrevista a Juan “sin suerte”

Publicado en entrevistas — 8 Marzo 2013 @ 9:53

Por fin hemos conseguido hacer una entrevista a Juan. Entendemos su reticencia, debida a los malos recuerdos que conservaba de su época de interno en Pravia, y por eso le agradecemos mucho más que nos haya dado todos esos datos tan valiosos que de otra manera no hubiéramos podido conseguir. Los años que pasó en este edificio marcaron profundamente su vida, que él compara al final con la de Lázaro de Tormes. Hemos aprendido mucho de su testimonio y le agradecemos además que sea el seguidor más asiduo de nuestro blog.

2hfysxbbrryy_uirua7xjv6vdl3y_zgavnk-qj9ifxa.jpg

Una  de las preguntas que consideramos más importante es: ¿Por qué motivos entró en el Hogar? Fue un motivo social familiar. No tenían los mínimos medios para sacarnos adelante

¿Cómo era la relación con los demás niños? Normal, la que suele haber entre niños, que aunque estábamos mezclados, la edad nos hacía juntarnos en grupos semejantes. Si eras pequeño, los mayores ni miraban para ti, a no ser que fueses su hermano,

Por lo que nos ha contado, la relación con algunas personas que se encargaban de los niños no era muy buenas. Nosotros no sabíamos de la existencia de la enfermera Amalia, ¿podría contarnos algo más de ella? Pues esta era una señora, no sé que años tendría, yo la veía muy mayor, con su pelo teñido de rubio casi platino, ralo y lacio y con aquellos ojos bizcos que cuando te miraban de frente, no sabías si estaba mirando a alguien de tu lado o a ti. Tenía la mano suelta y no sé, la veíamos como un ogro. A veces nos pasábamos los recreos escribiendo: “Seré bueno”, porque el castigo era ese, escribirlo cientos y miles de veces. Hasta había un “mercado negro” de copias, para que no te pasaras todos los recreo del día escribiendo.

Nosotras, personalmente,  leyendo los comentarios que ha dejado en nuestro blog nos sorprendemos cada vez más. ¿Qué edad tenía Amalia? ¿Sabría decirnos cuantos años permaneció aquí? Ya os digo, no sé que edad tendría, pero era muy mayor. No sé cuantos años debió permanecer, pero seguro que era la única vida que tenía. Hablaban de que tenía familia en Gijón, pero como siempre eran rumores.

Aparte de estos episodios con Amalia, es lógico que hubiese más trabajadores, ¿todos eran así? Probablemente lo de Amalia fuese un caso puntual…Cuéntenos su opinión. No. Había una especie de educador. Un hombre de gafas oscuras, poco hablador y siempre “su razón era la razón que valía”. Ese si que pegaba duro. No tenía miramientos de si tenías 10 ó 14 años. Se llamaba Don Juan. De ese señor solo recuerdo crueldad, malos tratos y abusos diarios.  Ojo, abusos de fuerza. Abusos de otro tipo nunca los conocí.

Además de estos malos recuerdos que entiendo que no quiera recordar, ¿recuerda algo bueno de aquella época en el hogar: una novia, un mejor amigo…? ¿Novia? No sé como puede decir alguien que tenía novia, cuando además de ser muy niños, nadie miraba para nosotros. Recordad que éramos los pobres de la comunidad. Los amigos quedan atrás cuando los caminos se bifurcan, y en nuestro caso se bifurcaron demasiadas veces, y solo te acuerdas de : ¿Qué será de…….? En contadas ocasiones. Creo que el cerebro se arregló para intentar olvidar todo aquello.

Sobre sus relaciones con los acogidos, ¿tiene contacto con alguno de ellos en la actualidad? Y si es así, ¿nos podría decir con quién? No, con nadie. Es que no veo a nadie de los que estábamos allí.

Nos ha contado que en aquellos episodios escalofriantes la directora, Amor, miraba hacia otro lado. ¿Qué nos puede contar sobre ella y su relación con los alumnos? Pues ejercía de “poli bueno”, ya sabéis lo de “Poli bueno-Poli malo”. Ella pasaba, no miraba, debía creer en Amalia a ojos cerrados, y no fue ninguna ayuda para nosotros, ni ningún regazo en el que llorar. Creo que ella es la más culpable. Tenía una hermana que era maestra allí, que esa sí, tenía bondad, pero era solo eso, maestra.

Tanto ella como los demás empleados ¿utilizaban algún tipo de castigo que nos quiera contar? Nos encantaría mostrar a todo el mundo que no todo es como parece. Os voy a contar otra. Un “acogido” era muy moreno, y en aquellos tiempos, todas las tardes fuera invierno o verano no obligaban a ducharnos en comunidad con agua fría. Había unas cuantas duchas y nos mandaban entrar de 8 en 8 ó de 10 en 10. Nos enjabonábamos con jabón CHIMBO y estropajo de esparto. Nos enjabonábamos y Amalia estaba de pie sobre una silla, después de enjabonarte ella tenía que darte permiso para aclararte el jabón, así que levantabas el dedo y ella te hacía la señal de que podías. Pero vamos al caso, Amalia se empeñó en que el moreno de las rodillas del compañero era suciedad, y le hizo frotarlas hasta que se hizo sangre.

Bueno, para finalizar os quiero poner una frase de Lázaro de “El Lazarillo de Tormes”, que hace un resumen de nuestras vidas:

“Y porque se tenga entera noticia de mi persona, y también porque consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando, salieron a buen puerto”.

Saludos de un “acogido” del Hogar Santiago López de Pravia.

 

Autoras de la entrevista:

Alba Hermida y Miranda Feito

Estadísticas Este artículo ha sido visitado  934  veces

RSS 2.0 | Enviar un comentario | Enlazar

1 comentario »

  1. Fdez de Pravia:

    Con respecto a la enfermera Amalia comentaros que la conocí personalmente cuando era un niño. Era una señora de aspecto imponente y severo, que parecía sacada de alguna vieja película con su uniforme de enfermera, que llevaba incluso cuando estaba en la calle. Si no me falla la memoria, siempre usaba un impecable vestido blanco con su cofia y una capa azul.

    No puedo aportar detalles sobre su comportamineto con los internos, pero por su aspecto y teneiendo en cuenta las costumbres de la época, posiblemente era muy estricta con ellos.

    En cuanto a Amor, la directora, también la conocí e incluso tuvimos trato hasta el momento de su fallecimiento, y puedo decir que para mi era una estupenda persona, aunque de poco humor y extremadamente recta.

Envía tu comentario

(requerido)

(requerido)



*
Para demostrar que eres un usuario (no un script de spam), introduce la palabra de seguridad mostrada en la imagen.
Anti-Spam Image