El Tomate
3 02 2011 
El tomate es de hecho una fruta (no, no me he vuelto loco), que pertenece a la familia de las solanáceas, y en su composición posee un alto contenido en Vitamina A y minerales, aunque también contiene Vitamina C. Es pariente cercano de la patata, el pimiento y la berenjena, y se considera una verdura debido a sus diversos usos culinarios.
Es originario de los bajos Andes, y fue cultivado por los Aztecas en México. La palabra azteca “tomatl” significaba “fruta hinchada”, y los conquistadores españoles lo llamaron “tomate”. Junto al maíz, la patata, el chile y la batata, el tomate fue introducido en España a principios del siglo XVI, gracias a los viajes de Cristóbal Colón. Se cree que llegó primero a Sevilla, uno de los principales centros del comercio internacional, en particular con Italia.
Durante mucho tiempo consideraron al tomate como tóxico y no comestible pero claro, la confusión no podía durar para siempre. Dicha confusión radicaba en que el tomate producía un fruto rojo y amarillento parecido al de la mandrágora, que si era venenoso y con propiedades narcóticas. Los marineros del Mediterráneo habían visto como en América lo comían, y lo comían sin cuidado alguno, al igual que el maíz o la patata. Por tanto, alguno lo probo… esperó y esperó… y a falta de enfermedad dedujo que no era nada tóxico.
Por fin en 1731, el tomate fue desmentido de su “toxicidad” y pudo darse entrada hacia el mundo gastronómico. Pero claro, los cambios suelen tener detrás a un responsable y en este caso quien limpió la reputación del tomate fue el botánico Phillip Millar. El mismo que bautizó a la hortaliza con el nombre científico “Lycopersicon esculetum” (que significa comestible en latín).
Categorías : Frutas
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