
Tras muchos meses trabajando en el proyecto de salud, al fin hemos comenzado a trabajar en el huerto. Aunque continuamos con nuestra labor en el semillero, iniciamos las labores de acondicionamento y limpieza del terreno del huerto, y así poder plantar nuestras primeras verduras y hortalizas.
Empezamos a plantar zanahoria y cebolleta, y puesto que no se nos ha dado mal, quisimos continuar plantando lechugas y repollo.
Aprovechando que estamos en la fase de cuarto menguante hemos querido terminar plantando berzas. Los calendarios lunares biodinámicos nos orientan sobre los mejores momentos para realizar diferentes labores del huerto, dependiendo de las fases lunares, así por ejemplo
Luna llena: Es el período más propicio para cosechar, sacar el estiércol de los corrales, voltear el compost, cortar caña, o sembrar plantas de fruto.
Luna menguante: No sólo es el mejor momento para continuar las actividades iniciadas en luna llena, sino que también es el momento más propicio para sembrar raíces y tubérculos, tales como rábanos, remolachas o patatas.
Luna nueva: No es una etapa muy propicia para actividades que no sean el desherbado de adventicias.
Luna creciente: Es la responsable de la estimulación de las plantas de gran crecimiento vegetativo, abonos verdes, lechugas…, además de ser muy propicia para la fertilidad, por lo que resulta el mejor momento para sembrar todas las plantas que crecen en altura y dan frutos, como tomates, guisantes, judías… Como regla general, es recomendable realizar la siembra de todas las plantas en luna creciente, (preferentemente dos o tres días antes de luna llena) a excepción de aquellas que puedan subir a flor prematuramente, como es el caso de las lechugas, que deberán sembrarse en fase de luna menguante.
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