Huerto Escolar
HUERTO ESCOLAR ECOLÓGICO
“El huerto escolar como recurso pedagógico”
Planteamiento y justificación: antecedentes y circunstancias en que se inscribe, adecuación y oportunidad de la experiencia
Hoy en día el mercado laboral avanza hacia un futuro en el que la agricultura y la ganadería parecen no tener cabida. Como resultado de ello son cada vez más las personas que buscan una salida laboral en la industria o en el sector servicios, lo que ha supuesto que la distribución de la población se concentre cada vez más en áreas urbanas
Este cambio de tendencias ha llevado en las últimas décadas a la desaparición de las huertas que constituían el sustento de numerosas familias; ello ha derivado no sólo en la pérdida de suelo fértil como consecuencia de la falta de abono, sino también en una pérdida de nuestra propia cultura.
El incremento espectacular de la población durante el último siglo, ha llevado a la necesidad de fuentes de alimentación cada vez más diversas y en mayor cantidad, lo que ha supuesto la concentración de los cultivos en grandes extensiones de terreno, llevando asociado el uso indiscriminado de plaguicidas, fertilizantes químicos, uso de transgénicos, necesidad de grandes aportes de agua,… Todo ello ha supuesto un aumento de los costes y una disminución de la rentabilidad provocando que los pequeños agricultores se hayan visto obligados a abandonar su forma de vida tradicional por otras formas de vida más rentables. Por ello la figura tradicional del agricultor y su forma de trabajar están desapareciendo.
Nuestros jóvenes desconocen, cuando adquieren un producto de estas características el trabajo que hay detrás y las técnicas que se han empleado para ello, si bien es cierto, son cada vez más los centros escolares que se han replanteado esta necesidad de inculcar a nuestros alumnos desde edades muy tempranas los conocimientos necesarios para que esta forma de vida no les sea ajena, contribuyendo a una educación ambiental tan necesaria como beneficiosa.
En nuestro currículo se nombra mucho el término desarrollo sostenible, e incluso la nueva materia de Bachillerato de Ciencias para el mundo Contemporáneo, dedica uno de sus bloques de contenidos a ello. ¿Qué mejor forma de dar sentido al currículo, qué hacerlo a través del trabajo en un huerto escolar? Y además desde edades tan tempranas como la educación infantil, donde los primeros valores nos son inculcados.
Esos valores a los que hacemos mención han de llevarnos al respeto por la naturaleza, valorando lo que ella nos ofrece.
Nosotros como docentes no somos ajenos a esta necesidad que la propia sociedad nos demanda y por eso desde la Educación Ambiental hemos de formar futuros ciudadanos democráticos (aspecto que la propia LOE recoge en su preámbulo). Por tanto, una de las facetas de los futuros ciudadanos ha de ser una buena educación ambiental.
¿Para qué vamos a crear un huerto escolar?
- Para ayudar al desarrollo de huerto ecológico en nuestro centro y facilitar su uso como recurso para el trabajo de capacidades y contenidos recogidos en las programaciones.
- Para mejorar las condiciones de uso de una herramienta que permite trabajar de forma práctica y experimental elementos y procesos relacionados con disciplinas medioambientales y de sostenibilidad.
- Para promover y apoyar actuaciones de mejora de los espacios verdes escolares, con el objeto de crear entornos de mayor calidad ambiental.
Los alumnos aprenden mejor cuando participan, cuando se les saca de su medio habitual, la clase, haciéndoles comprender lo que ven, lo que tienen a su alrededor, con la historia y el modo de vida actual. Con este proyecto se les brinda la oportunidad de que se ensucien las manos con la tierra en un trabajo práctico y excitante que permite a los docentes explorar oportunidades pedagógicas.
En último término la finalidad de este huerto escolar ecológico será que constituya punto de partida de una educación ambiental en la escuela, entendiendo como educación ambiental el proceso interdisciplinar que debe preparar para comprender las interrelaciones de los seres humanos entre sí y con la naturaleza, enmarcándolo todo dentro de un proyecto educativo global.Este proceso debe propiciar la adquisición de unos conocimientos y criterios y el afianzamiento de unas actitudes para tomar decisiones desde la convicción y la responsabilidad personal y solidaria orientadas hacia una mejor calidad de vida.
Trabajar la educación ambiental en las escuelas debería ser algo más que realizar salidas en Ciencias de la Naturaleza y Conocimiento del medio, o participar en el día del árbol, o visitar granjas-escuelas, o concienciar a base de juegos, talleres y las TIC
Si los Objetivos que nos proponemos son alcanzados, podremos ir creando una verdadera conciencia ecológica para ir avanzando poco a poco hacia cotas más altas, máxime si tenemos en cuenta el contexto de nuestro centro. Este puede ser el detonante de una progresiva y verdadera educación ambiental en nuestro centro y cualquier iniciativa en esta dirección tendrá el inmenso valor de una semilla que se planta y que con los cuidados adecuados da sus frutos
El proyecto se realiza en las siguientes fases: 1. Reunión de presentación del proyecto 2. Realización de un calendario y programa de actuaciones para el huerto escolar.3. Obtención de materiales para trabajar y colaboración entre los miembros de la comunidad educativa en las labores básicas del ciclo de cultivo y acondicionamiento del huerto.4. Propuesta y coordinación de actividades complementarias y talleres.
5. Conclusiones y evaluación final del proyecto
Ya estamos aquí, aunque el tema musical …
Rafa, la música tiene que ver con casi todo los que nos rodea, ¡abre la mente científica a estas maravillosas sensaciones auditivas! Sabes bien que tanto Bárbara como yo tenemos deformación profesional (más bien, deformación musical)…
Jajajaja!Si, deformación musical, yo no lo hubiera expresado mejor.Así que Rafa, ten paciencia, porque nuestra deformación musical seguirá pasando por aquí