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Artículos de Febrero, 2017

Ingesta de agua

Publicado por Rafa el 20 Febrero 2017

 

Hoy en día, en parte debido al reclamo publicitario ideado por las grandes firmas comerciales y en parte debido al desconocimiento o directamente a la negligencia, abundan las teorías acerca del consumo humano idóneo de agua: unos dicen que debemos beber de ocho a diez vasos diarios, otros que de dos a tres litros sin falta cada día, si queremos mantener el organismo hidratado, e incluso corren por ahí métodos de adelgazamiento o de entrenamiento en los que las cantidades de agua recomendadas que deben consumirse son verdaderamente descabelladas, y hasta rayan en el absurdo.

La cantidad de agua que se consume puede variar los niveles de ciertos componentes de la sangre. Si bebemos agua en exceso, la función renal puede verse afectada, y los riñones, los órganos excretores por excelencia, no podrán procesar el líquido lo suficientemente rápido, lo que dará lugar a una dilución de los niveles de potasio, sodio y cloro, entre otros, que están directamente implicados en la actividad contráctil de los músculos. También puede ocurrir la dilución de dichos componentes en el interior de las células, lo que puede provocar problemas cerebrales, cardíacos o respiratorios. De hecho, los enfermos que sufren de cardiopatías, sobre todo, no deben beber mucha cantidad de agua, porque serán más susceptibles a sufrir insuficiencias cardíacas o edemas.

Si uno tiene los riñones, el corazón y el hipotálamo –que es donde está el centro de la sed– en buen estado, es decir, sanos, deberá beber agua cuando tenga sed, ni antes ni después, ni una gota más ni una gota menos.

 

Si una persona bebe un litro de agua, esa agua va a parar a los riñones, que la van a filtrar y enviar a la vejiga urinaria. Una o dos horas después, esa persona orinará dicha agua. ¿Qué habrá ocurrido? Sólo que habrá intercambiado el agua del cuerpo. Al cabo de esas dos horas, el número de moléculas de agua que tendrá en su organismo será exactamente el mismo que había dos horas antes.

En definitiva, lo verdaderamente peligroso no es tanto la deshidratación como la intoxicación por agua.

(Fuente: El Confidencial.Salud)

En el siguiente enlace podrás comprobar si tu ingesta diaria de líquidos se ajusta a los parámetros establecidos.

 

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