El anuncio de la CUARESMA…
2011 | 03 | 11 
Esta semana comenzó la Cuaresma.
¡¡ Menos mal que nos avisan los anuncios !!

Esta semana comenzó la Cuaresma.
¡¡ Menos mal que nos avisan los anuncios !!
Ahora que se acerca la Semana Santa, os recomiendo unas lecturas de Mi Primera Biblia de Edebé. Pinchando en los enlaces llegareis sin problemas… Dentro de un par de semanas haremos un concurso para ver quien se lo leyó todo…
Desde hoy, teneis escaneadas las historias de Mi Primera Biblia, de la Editorial EDEBÉ, en el siguiente enlace:
http://www.telecable.es/personales/rvigil1
Recordar, a aquellos que les gusten y estén interesados, que la obra se puede adquirir en librerías.
Mi Primera Biblia
Versión de Pat Alexander.
Ilustraciones de Leon Baxter.
-Traducción de Benjamín Domínguez-
EDITORIAL EDEBÉ.

¿Queréis aprender cosas sobre el origen de la fiesta de carnaval, el miércoles de Ceniza y la Cuaresma?
Pues, entonces, podéis visitar el Blog de Religión Católica del C.R.A. del Cabo Peñas. Allí encontrareis un artículo que explica cosas interesantes sobre estas cuestiones.
La dirección es la siguiente:
Jesús fue tentado en el desierto:

![]() |
Transcribimos reflexiones enviadas por José-Román Flecha Andrés, Catedrático de Teología Moral de la Universidad Pontificia de Salamanca sobre los evangelios del primer domingo de Cuaresma: |
NI ÁNGEL NI BESTIA
Domingo 1º de Cuaresma
1 de marzo de 2009
Con este domingo comenzamos una nueva cuaresma. En este año, el evangelio está tomado del texto de San Marcos (Mc 1, 12-15). En media docena de líneas se nos dicen muchas cosas. De hecho el relato está dividido en dos escenarios: el desierto de Judea y los campos de Galilea.
El desierto recuerda la lenta y fatigosa peregrinación del pueblo de Israel. Jesús pasa por aquella experiencia. El desierto es un lugar desolado. Pero en las páginas bíblicas es el símbolo de la elección y la providencia de Dios sobre su pueblo y el símbolo de la tentación. La prueba que soporta el pueblo y la prueba a la que el pueblo somete a su Dios.
Jesús es empujado por el Espíritu y es tentado por Satanás. También para él, el desierto es un tiempo de prueba. Vive entre dos polos. Como todo ser humano, Jesús ha de reflexionar sobre el sentido de su vida. Ha de preguntarse a qué y a quién ha de ser fiel para ser él mismo. Ha de vivir y actuar como el Hijo de Dios, que como tal ha sido revelado en su bautismo.
El evangelio de Marcos no describe las tentaciones de Jesús. Pero por segunda vez lo sitúa como en un espacio intermedio. “Vivía entre alimañas y los ángeles lo servían”. Jesús sabe que no es ni ángel ni bestia. Tampoco el ser humano puede pretender vivir como las bestias ni jugar a ser como un ángel, como dirá Pascal.
DIGNIDAD Y MISIÓN.
El desierto no es un refugio fácil y descomprometido. Es el lugar de la verdad desnuda del hombre-Jesús. En él se dan la mano la divinidad del Hijo y la grandeza humana del Señor de la creación. En Jesús el ser humano descubre de nuevo la armonía del paraíso primordial. Y la posibilidad de vivir en paz, participando de lo visible y lo invisible.
Por algo la liturgia de hoy recuerda el pacto que Dios ofrece a Noé y a sus hijos después del diluvio: “Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañan: aves, ganado y fieras” (Gén 9,8). En el desierto, Jesús vive entre alimañas. En él se hace evidente el pacto de Dios con la humanidad.
Colgado en las nubes del cielo, el arco iris es el arco del guerrero que ha decidido abandonar para siempre el combate. Jesús es el nuevo y definitivo “Arco Iris”. En él y por él Dios ha dado prueba de su bondad inagotable, de su misericordia infinita, del pacto sin retroceso que ha ofrecido a quien lo acepta como Señor y Padre.
Ahora bien, el desierto no es la meta de la existencia de Jesús. Es un lugar de paso. Necesario para él y para todos los que le sigan. Si el desierto es la revelación de la dignidad de Jesús, los campos de Galilea son testigos de su misión. En el desierto se reveló en él el Señorío de Dios. Por los caminos había de salir a anunciar su llegada y su exigencia
DON Y TAREA
“Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed en el evangelio”. He ahí las primeras palabras que el evangelio de Marcos coloca en los labios de Jesús. Es lo que uno esperaría oír de él, tras su retiro en el desierto de Judá. He ahí un discurso en dos partes que resume toda su predicación.
• “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios”. Esta primera parte refleja el don que Dios ofrece a la humanidad. La llegada de Jesús significa la culminación de los tiempos y de las esperanzas más profundas de los hombres. Dios no es su enemigo. El reino de Dios es un reino de paz y de amor.
• “Convertíos y creed en el evangelio”. Esta segunda parte subraya la tarea con que la humanidad ha de responder al don de Dios. Para aceptar a Dios como Señor de la existencia el hombre ha de liberarse de la tiranía de todo lo que puede esclavizarlo. La conversión es el triunfo de la verdad. En ella se muestran los frutos de la fe.
- Señor Jesucristo, también nosotros somos tentados cada día. En el desierto de nuestra existencia te vemos como el hermano que nos revela al Padre celestial y nos libra de toda esclavitud. A ti la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
José-Román Flecha Andrés
|
|
Transcribo artículo publicado en El Diario de León (28 / 02 / 09) por nuestro amigo José-Román Flecha:
EL AYUNO |
Según Martin Buber la persona se define por su relación con lo otro, los otros y el Absolutamente Otro. De esa relación depende su logro o su malogro vital. Ante los otros, es decir, ante las cosas, se puede vivir como esclavo o como una persona libre. Ante los otros se puede actuar como un tirano o como un hermano. Ante Dios se puede vivir en el encogimiento del miedo o con la libertad de los hijos amados por el Padre.
La Cuaresma nos invita a revisar ese “trípode” relacional. De ahí la insistencia en los valores del ayuno, la limosna y la oración. No son tan sólo prácticas ascéticas. Son actitudes que revelan nuestra armonía o desarmonía existencial. Son las sendas que nos conducen al paraíso primordial. El ayuno nos enseña el señorío sobre las cosas. La limosna nos descubre el valor de la fraternidad. Y la oración nos ensancha el corazón para gustar el don de la filialidad.
Una vez más el Papa Benedicto XVI ha escrito un mensaje para acompañarnos en el camino cuaresmal. Si el año pasado explicó el sentido de la limosna, en este año nos invita a descubrir la importancia del ayuno: “Orando y ayunando Jesús se preparó a su misión, cuyo inicio fue un duro enfrentamiento con el tentador”. Por tanto en esa práctica ascética tenemos el ejemplo del Señor.
“Puesto que el pecado y sus consecuencias nos oprimen a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor”. El ayuno no es una simple privación de alimento. “El verdadero ayuno tiene como finalidad comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34)”.
Nunca se ha ayunado tanto como ahora. Millones de personas ayunan por necesidad y otros muchos por mantener la figura. Sólo se rechaza el ayuno por motivos religiosos. El Papa observa que “en nuestros días, la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios”.
El ayuno unifica a la persona, la fortalece y la ayuda a escuchar a Cristo. “Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios”.
Recordando la dimensión horizontal de nuestra vida, se nos dice. “El ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos… Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño”.
El Papa nos recuerda un antiguo himno litúrgico cuaresmal: “Usemos de manera más sobria las palabras, los alimentos y bebidas, el sueño y los juegos, y permanezcamos vigilantes, con mayor atención”.Que ese programa de vida nos ayude a descubrir nuestra armonía personal y social.
José-Román Flecha Andrés
| Hola a todos/as:
Después de este periodo de “silencio” reiniciamos la actividad del blog. La llegada de la Cuaresma resulta un buen punto de arranque para ello. Espero vuestra participación. Un saludo para todos/as. |
![]() |
Esta es una costumbre muy antigua. Tal y como has leído, no se celebraba la Navidad hasta el siglo IV, en cristianizar la fiesta del nacimiento del sol. Una vez establecida esta fiesta en Roma, hay la costumbre de celebrar la Misa del Día, la más solemne, en San Pedro del Vaticano. Pero ya en el siglo V al engrandecer la basílica dedicada a Santa María la Mayor, se construye un altar del Pesebre. Copiando una antigua costumbre de la iglesia de Jerusalén que iba a celebrar la Vigilia en Belén, la iglesia romana inicia las vigilias (vísperas) de la fiesta de Navidad con una Misa por la noche cerca del altar del pesebre para velar la noche del nacimiento, y acabarla con la Misa del amanecer, para celebrar después la Misa Solemne del Día. Como que la Misa de la noche empieza en la hora de “ad galli cantu” (que canta el gallo), por eso se le denomina la Misa del Gallo. El misal no dice que tenga que ser a medianoche, sino por la noche.