El ataque a la Pietá del Vaticano

13 05 2007

piet.jpg

El 21 de mayo de 1972, domingo de Pentecostés, la basílica de San Pedro en el vaticano estaba repleta de fieles y turistas. Poco después de las 11:30 de la mañana un individuo de poco más de treinta años, alto, corpulento, con barba y pelo largo, mostró un martillo que ocultaba bajo su gabardina, y al grito de “¡Yo soy Jesucristo resucitado!”, se dirigió a la capilla de la Pietá de Miguel Ángel. Trepó a la escultura y comenzó a golpearla por atrás. Al comprobar que no podía decapitarla fácilmente, atacó el brazo izquierdo de la virgen y después, repetidamente – como fue práctica habitual en muchos atentados iconoclastas de la historia – en el rostro.

Habían transcurrido apenas dos minutos y quince martillazos, cuando un bombero napolitano, de nombre Marco, logró reducir al agresor y entregarlo a la guardia suiza. Para entonces el acto se había consumado. El brazo izquierdo de la Virgen, y el rostro, especialmente cejas, nariz y boca, se habían convertido en un montón de pequeños fragmentos que rodaban por los lustrosos suelos del templo que había ideado Bramante.

El individuo, a quien los propios soldados salvaron,  in extremis, de ser linchado por uno de los testigos que blandía como arma un grueso candelabro, resultó llamarse Laszlo Toth, geólogo de profesión – demostrable por la pericia en el golpeo de los minerales con martillo, húngaro de nacimiento y australiano de nacionalidad. Juzgado por las autoridades italianas, fue condenado a nueve años de prisión. Al ser detenido exclamó “Si me matáis mejor, así iré al Paraíso”. Literalmente puede que no haya ido a tal sitio, pero tras vagar por diversas instituciones siquiátricas durante dos años, en 1975 fue deportado a su país, Australia, donde, si bien no nos consta que le hayan hecho una  bienvenida de héroe, nadie le causó el menor problema.

Sin duda hoy, y ante todo, el primer pesar sería el causado por el  deterioro de una de las más importantes obras de arte de todos los tiempos, tal vez la cumbre de las realizaciones juveniles de Miguel Ángel. Sin embargo la primera reacción, entonces, fue proclamar el carácter sacrílego del acto. De manera que el capítulo de la basílica llevó a cabo una ceremonia de “reparación”, consistente en una procesión entre el altar mayor y la capilla de la Pietá cantando el “miserere”. Una vez ante los restos de la estatua, se entonó una “Salve” en latín y letanías a la Virgen, todo ello sin hacer sonar el órgano, para remarcar la tristeza de los hechos.

La otra “reparación”, la material, fue puesta en manos del brasileño Deoclecio Redig de Campos, entonces director general de los Museos  Vaticanos y experto en escultura renacentista. La primera buena noticia fue que salvo el párpado de la Virgen, se habían recuperado la mayor parte de los fragmentos. Por supuesto Redig de Campos propuso una reintegración mimética de la pieza.

Algo que, dado el carácter simbólico de la imagen, hoy seguramente también habría sido aceptado, pero no sin que antes hubiese mediado un debate sobre historicidad y falsedad, en el que gente como James Beck, ArtWatch y grupos similares habrían tenido mucho que decir.

Para llevar a cabo la recuperación los restauradores vaticanos contaban con miles de fotografías, y con el auxilio de una réplica de 1964. Se había hecho con motivo de un viaje de la escultura a América, para ser exhibida en el pabellón del Vaticano en la exposición universal de Nueva York. Por cierto, para tal viaje, los talleres del vaticano habían grabado unas pequeñas señales secretas que les asegurasen que la estatua que se devolvía era la auténtica. Sin duda el Vaticano había aprendido mucho de su propia historia, pues ya en 1515 después de la batalla de Marignano, Francisco I había exigido el grupo del Lacoonte como botín de guerra, y el entonces papa, León X, preparó una réplica para burlar al rey francés, aunque al final se pudo evitar la entrega.

 virgen-y.jpg

Resulta difícil seguir hoy la pista del agresor, que tras aquella gloria efímera y bárbara, pasó a un cerrado anonimato. Sin embargo, y me imagino que contra su voluntad, se ha convertido en santón de varias de esas corrientes-secta del arte que ensalza el terrorismo cultural y proclama la destrucción de las obras maestras y la quema de los museos. Grupos que piensan que su radicalismo destructivo es novedoso, y que sin embargo podrían recordar que ya fue predicado y practicado por los nazis, y antes por los futuristas italianos ávidos de cambio y velocidad, con sus ágiles bicicletas que les condujeron directamente a los pelotones fascistas.

Jorge Bogaerts

Estadísticas Este artículo ha sido visitado  3463  veces


Acciones

Informaciones

6 Comentarios a “El ataque a la Pietá del Vaticano”

15 05 2007
cristinana (17:18:52) :

Os dejo un enlace sobre Patrimonio andaluz por si os interesa:
http://www.juntadeandalucia.es/averroes/paa/index.html
saludos.

20 05 2007
cristinana (13:37:49) :

Otro blog que he encontrado que trata también el ataque a esta obra de arte y otros temas relacionados con la restauración:
http://dalmatica.blogspot.com/

6 09 2007
Juan (10:07:54) :

Si busca antiguedades visite Benezit Decoracion . Somos especialistas en Mesas de comedor.

11 09 2008
RICARDO (01:06:24) :

Soy argentino, acabo de llegar de mi viaje por Roma y estoy clasificando mis fotos.
Poco pudo agregar a éste lamentable obra de un enfermo…, pero lamentablemente por su culpa, hoy debemos ver esa obra maestra de Michelangelo (en la que particularmente asombran sus detalles), detrás de un blindex de protección y a 4 metros de distancia.
Una real pena…

28 05 2010
SUSANA (20:12:48) :

Hola, en cuanto a daños en el arte hay pocos estudios que lo aborden seriamente, los que hay siempre hablan de las guerras, y alguno como David Freedberg de la iconoclastia y el vandalismo. Pero he encontrado esta página que igual os interesa: http://www.artcrimes.net
Susana

30 05 2010
ALMA MARIA (13:27:29) :

Son muy curiosos y políticamente polémicos muchos de ellos, muchas gracias Susana.

Enviar un comentario


*
Para demostrar que eres un usuario (no un script de spam), introduce la palabra de seguridad mostrada en la imagen.
Anti-Spam Image