HIST

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Desde aquí, queremos animar a nuestro compañero Jorge Bogaerts, profesor del departamento de historia, para que siga trabajando en su nuevo proyecto Esapahistoria, donde aporta interesante información sobre temas de historia, legislación y criterios relacionados con la conservación y restauración. Esperamos que poco a poco esta nueva ventana se vaya llenando de contenidos.


La noche de los Museos

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Esta noche muchos museos abren sus puertas para celebrar que mañana es el día Internacional de los Museos. Es curioso ver cómo está en la actualidad el panorama nacional de los museos en nuestros a través de las reflexiones de personas vinculadas a este sector.

A lo largo del siglo XX se han producido diversos cambios en la concepción el museo que han desembocado en una paradoja que en palabras de Antonio Bravo (economista y gerente del Museo de Bellas Artes de Valencia) y Pau Rausell (director de la Unidad de investigación en Economía Aplicada a la Cultura de la Universitat de València), llevan a los museos a la paradoja“de ser instituciones cuya riqueza aparente (un stock acumulado históricamente y de dimensiones crecientes) contrasta con las restricciones a las que les somete ante los crecientes costes de mantenimiento de las colecciones y edificios históricos, las necesidades de personal especializado desde la restauración a la didáctica o la comunicación y la gestión cultural y enfrentados a unas políticas de adquisiciones que se insertan en mercados alcistas en los que las obras de arte se asimilan a activos financieros”.

La nueva filosofía de los museos, abiertos a la sociedad, se contradice con las costumbres de la sociedad que en su gran mayoría no incluyen la visita al museo dentro de sus hábitos.

Es también llamativo el dato aportado por el Ministerio de Cultura este año que confirma que el Museo del Fútbol Club Barcelona (1,4 millones de visitantes) fue el más visitado este año en Barcelona, al que le siguieron el Teatro Museo Dalí (1,3 millones de visitas), el Picasso (1,1 millones) y la Fundación Joan Miró.

Como restauradores-conservadores no debemos olvidar que debemos de estar al día en todos estos cambios conceptuales y necesidades para intervenir con mayor rigor.

A continuación os dejo un directorio de museos:

Alma.


La Piedad de Miguel Angel

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El 21 de mayo de 1972, domingo de Pentecostés, la basílica de San Pedro en el vaticano estaba repleta de fieles y turistas. Poco después de las 11:30 de la mañana un individuo de poco más de treinta años, alto, corpulento, con barba y pelo largo, mostró un martillo que ocultaba bajo su gabardina, y al grito de “¡Yo soy Jesucristo resucitado!”, se dirigió a la capilla de la Pietá de Miguel Ángel. Trepó a la escultura y comenzó a golpearla por atrás. Al comprobar que no podía decapitarla fácilmente, atacó el brazo izquierdo de la virgen y después, repetidamente – como fue práctica habitual en muchos atentados iconoclastas de la historia – en el rostro.

Habían transcurrido apenas dos minutos y quince martillazos, cuando un bombero napolitano, de nombre Marco, logró reducir al agresor y entregarlo a la guardia suiza.  El brazo izquierdo de la Virgen, y el rostro, especialmente cejas, nariz y boca, se habían convertido en un montón de pequeños fragmentos que rodaban por los lustrosos suelos del templo que había ideado Bramante.

Destrozos en la obra

El individuo, a quien los propios soldados salvaron, in extremis, de ser linchado por uno de los testigos que blandía como arma un grueso candelabro, resultó llamarse Laszlo Toth, geólogo de profesión – demostrable por la pericia en el golpeo de los minerales con martillo, húngaro de nacimiento y australiano de nacionalidad. Juzgado por las autoridades italianas, fue condenado a nueve años de prisión. Al ser detenido exclamó “Si me matáis mejor, así iré al Paraíso”. Literalmente puede que no haya ido a tal sitio, pero tras vagar por diversas instituciones siquiátricas durante dos años, en 1975 fue deportado a su país, Australia, donde, si bien no nos consta que le hayan hecho una bienvenida de héroe, nadie le causó el menor problema.

Sin duda hoy, y ante todo, el primer pesar sería el causado por el deterioro de una de las más importantes obras de arte de todos los tiempos, tal vez la cumbre de las realizaciones juveniles de Miguel Ángel. Sin embargo la primera reacción, entonces, fue proclamar el carácter sacrílego del acto. De manera que el capítulo de la basílica llevó a cabo una ceremonia de “reparación”, consistente en una procesión entre el altar mayor y la capilla de la Pietá cantando el “miserere”. Una vez ante los restos de la estatua, se entonó una “Salve” en latín y letanías a la Virgen, todo ello sin hacer sonar el órgano, para remarcar la tristeza de los hechos.

La otra “reparación”, la material, fue puesta en manos del brasileño Deoclecio Redig de Campos, entonces director general de los Museos Vaticanos y experto en escultura renacentista. La primera buena noticia fue que salvo el párpado de la Virgen, se habían recuperado la mayor parte de los fragmentos. Por supuesto Redig de Campos propuso una reintegración mimética de la pieza.

Algo que, dado el carácter simbólico de la imagen, hoy seguramente también habría sido aceptado, pero no sin que antes hubiese mediado un debate sobre historicidad y falsedad, en el que gente como James Beck, ArtWatch y grupos similares habrían tenido mucho que decir.

Para llevar a cabo la recuperación los restauradores vaticanos contaban con miles de fotografías, y con el auxilio de una réplica de 1964. Se había hecho con motivo de un viaje de la escultura a América, para ser exhibida en el pabellón del Vaticano en la exposición universal de Nueva York. Por cierto, para tal viaje, los talleres del vaticano habían grabado unas pequeñas señales secretas que les asegurasen que la estatua que se devolvía era la auténtica. Sin duda el Vaticano había aprendido mucho de su propia historia, pues ya en 1515 después de la batalla de Marignano, Francisco I había exigido el grupo del Lacoonte como botín de guerra, y el entonces papa, León X, preparó una réplica para burlar al rey francés, aunque al final se pudo evitar la entrega.

Resulta difícil seguir hoy la pista del agresor, que tras aquella gloria efímera y bárbara, pasó a un cerrado anonimato. Sin embargo, y me imagino que contra su voluntad, se ha convertido en santón de varias de esas corrientes-secta del arte que ensalza el terrorismo cultural y proclama la destrucción de las obras maestras y la quema de los museos. Grupos que piensan que su radicalismo destructivo es novedoso, y que sin embargo podrían recordar que ya fue predicado y practicado por los nazis, y antes por los futuristas italianos ávidos de cambio y velocidad, con sus ágiles bicicletas que les condujeron directamente a los pelotones fascistas.

Jorge Bogaerts


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