REPORTAJES


Comienzan las votaciones

A continuación encontraréis los artículos finalistas del concurso Eurekadivulgadores, preseleccionados por el equipo de Eureka. Tenéis hasta el 25 de mayo per votar por vuestro artículo favorito. El día 31 de mayo se anunciaran los ganadores o ganadoras del concurso.

Los primeros Juegos Olímpicos. Por: Cristina Prieto Miguel

¿Sabes el origen de los gremios? Por: Javier Romero Tascón

Vulcanismo extraterreste. Por: Cristina Prieto Miguel

Avatar: ¿Simple ficción o futura realidad? Per: María Lázaro-Carrasco

El agotamiento del petróleo: un reto para la aviación. Por: Víctor Bos Calderó

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La prensa se inició con “El Acta
Diurna” 2138 atrás que reflejaba la sociedad de la época con Julio César en el
poder.

El Acta Diurna era una lista
gratuita que contenía breves descripciones y acciones del gobierno en Roma con
respecto a los quehaceres cotidianos. Sin embargo, más tarde se expandió a
otras noticias de “interés general” como el anuncio de casamientos, nacimientos
y necrológicas de interés, notas legales, y hasta avisos publicitarios como la
venta de un gran lote de esclavos.

El primer periódico pago llegaría
siglos después, en 1556. También en Italia, concretamente en Venecia. Éste, era
el Notizie Scritte y su abono se realizaba con una pequeña moneda llamada
gazetta. De esta moneda luego quedaría la palabra “gaceta”, como se le conoce a
los periódicos de la actualidad en Italia.

Se imprimía la prensa desde 1450
gracias a la invención de Gutemberg, en 1884, Otto Mergenthaler inventó
la maquina del linotipo, la cual fue utilizada por los periódicos para aumentar
la producción.

Cristina López González y Pablo Fernández Calvo

La Nueva España, que se autodefine como un “diario independiente de Asturias”, es un periódico regional del Principado de Asturias de tendencia conservadora y uno de los diez periódicos con más tirada de España, se publica en Oviedo desde 1936 y es editado por la empresa Editorial Prensa Asturiana.

Comenzó a publicarse en Oviedo el 19 de diciembre de 1936 como Diario de la Falange Española de las J.O.N.S. Se estaba en plena guerra civil y durante el asedio de Oviedo por las tropas leales al Gobierno de la República Española.

El nuevo diario se apropió de las instalaciones y maquinaria que en la calle Asturias de Oviedo tenía el diario socialista Avance, que había sido dirigido por el periodista Javier Bueno. Tras el decreto de unificación por el que se fusionaban Falange y los Requetés, el periódico pasó a depender de la nueva formación política que se constituía en partido único del régimen de Francisco Franco: Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. Uno de sus fundadores, Francisco Arias de Velasco Sarandeses , lo dirigió hasta el año 1964.

Durante aquellos años del franquismo perteneció al organismo estatal Prensa del Movimiento, cumpliendo el diario las funciones de portavoz del partido único: Órgano provincial de la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.

Tras la restauración de la democracia, el Estado se desprendió de sus medios de comunicación impresos, con lo que, como la mayoría de la “prensa del movimiento”, fue privatizado y adquirido en 1984 mediante subasta pública por el grupo Editorial Prensa Ibérica S.A. (presidido por Francisco Javier Moll de Miguel).

En los últimos años ha incorporado la impresión de numerosas páginas diarias a color, y ha tenido un gran crecimiento en su región de difusión, Asturias. Así ha pasado de vender unos 29.000 ejemplares diarios de media en 1984 a más de 60.000 en el año 2007. Es el único periódico de una Comunidad Autónoma uniprovincial española que se encuentra entre los diez más leídos de España, y según el Estudio General de Medios ocupa el noveno puesto entre los diarios españoles con una media de más de 360.000 lectores diarios, mientras que su página web www.lne.es tiene más de 1.000.000 usuarios únicos.

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Pablo Pérez Rodríguez

Fernando Alonso Díaz nació el 29 de julio de 1981 en Oviedo, hijo de José Luis Alonso, a la sazón maestro industrial y hoy director deportivo de Adrián Campos Motorsport, y de Ana Díaz, dependienta de El Corte Inglés en la capital asturiana. Tiene una hermana cinco años mayor, Lorena, médica de profesión.

A pesar de su corta carrera, Alonso tiene ya un currículo que supera por intensidad y precocidad a los de los grandes campeones. A los tres años, su padre le regaló un kart que había construido él mismo. El rechoncho Alonso se encaprichó con el «juguete» y empezó a familiarizarse con el olor a carburante. Aquel mismo año ganó ya su primera carrera, organizada por un centro comercial y en la que participaron niños que casi le doblaban la edad. Aquello le dio coraje para seguir pilotando cuando salía del colegio, siempre vigilado por su padre, quien ya se percató de las cualidades innatas que tenía su hijo para el pilotaje. Dedicó todo su tiempo libre al hijo, a pesar de que recibió una oferta para incorporarse al Celta de Vigo como portero, posición en la que jugaba desde muy joven.

Desde los cuatro años hasta los catorce (1985-1995) estudió en el colegio Santo Ángel de la Guarda, en Oviedo, donde cursó primaria y EGB. Después frecuentó el Instituto Leopoldo Alas Clarín de San Lázaro, donde permaneció hasta 2000, año en que abandonó los estudios porque los compromisos deportivos le impidieron seguir estudiando, de manera que ni siquiera terminó el COU.

Con siete años Alonso ganó en 1988 su primera carrera oficial de karts, proclamándose campeón infantil de Asturias tras vencer en las ocho carreras de que constaba el certamen. Para entonces ya ostentaba desde hacía tres años la obligatoria licencia oficial de la Federación Española. En ella, el chavalín reconoce que tiene plena consciencia de sus actos y que se atendrá a todas las normas. Todo falsificado, claro.

Su proyección era fulgurante, de ciudad en ciudad y de circuito en circuito, con un viejo Peugeot que conducía su padre, mientras los otros competidores llegaban en Mercedes o en BMW. Su padre hacía de mecánico y de consejero. En 1989 se proclamó campeón de karting de Asturias y de Galicia. Al año siguiente debía competir ya en categoría cadete, algo que para la modesta familia se hizo prohibitivo: «Le compré un kart de primera mano y debía cuidarlo hasta los dieciocho años. Teníamos que empezar a competir en Europa y yo no tenía dinero para hacer frente a tantos gastos», ha confesado su padre. Cuando ya habían decidido desistir ante la desesperación del chaval de once años, surgió el «milagro». Apareció Genís Marcó, importador de karts, que se encaprichó de las cualidades del chaval, hasta el punto de que éste estrenaba un kart en cada carrera y Marcó le conseguía patrocinadores para los viajes o ponía él mismo el dinero de su bolsillo.

En la categoría cadete se proclamó campeón de Asturias y del País Vasco en 1991, año en el que fue subcampeón de España porque no pudo participar en algunas carreras. En 1993 y 1994 conquistó ya sendos Campeonatos de España en la categoría junior, lo que le sirvió de pasaporte para participar posteriormente en el Campeonato del Mundo.

Así, con un sueldo de 100.000 pesetas al mes y catorce años, llegó al Mundial de Karting. Era su primera participación y subió ya al podio como tercer clasificado, por delante de otro debutante, su competidor en fórmula 1 Kimi Raikkonen. Estamos en 1995. A fines de ese año probó un Toyota con éxito. La marca le ofreció correr el Campeonato de Fórmula 1 al año siguiente, pero Fernando, aconsejado por su padre, rehusó porque las condiciones económicas eran ridículas.

En 1996, pues, siguió disputando carreras de karting, y aquel mismo año se proclamó campeón de España, del Trofeo Estival de Italia, del Marlboro Grand Prix y, lo que es más importante, campeón del mundo en categoría junior. En 1997 compitió en la categoría Internacional A, en la que se proclamó campeón de España, de Italia y de Europa.

En 1998, aún en la misma categoría, fue de nuevo campeón de España, y ganó, además, el Trofeo París-Bercy, el de la Industria en Italia y el Open Ford. Entonces apareció en escena otro personaje fundamental en la carrera de Fernando, el ex piloto valenciano de Minardi en la fórmula 1 Adrián Campos, el que sería ya su sombra y mánager.

Alonso, con su primer título de monoplazas bajo el brazo, debía seguir progresando, y el paso natural fue la fórmula 3.000, en la que en 2000, el año de su debut, logró su primera victoria en el Gran Premio de Bélgica y fue segundo en el de Hungría, integrado en el equipo Astromega. Este exitoso debut lo consagró ya como una promesa de la fórmula 1, en la que debutó, después de ejercer como probador de Minardi -la escudería menos competitiva-, en el Gran Premio de Australia de 2001. Aun así le sacó el máximo partido al coche, terminando nueve carreras y superando ampliamente y con asiduidad a Tarso Marques, su compañero de equipo.

Tras la experiencia con Minardi, Flavio Briatore, dueño de Renault, lo llamó de Minardi, donde estaba cedido, para ejercer durante todo el año 2002 como probador de la marca francesa, con resultados más que satisfactorios.

En 2003 fue ya piloto oficial de Renault, una marca más competitiva pero muy lejos aún de los Ferrari, los Williams o los McLaren. Pronto se consolidó como la revelación del campeonato, sobre todo a partir de que, el 22 de marzo, se convirtiera en el piloto más joven en lograr la pole position en el Gran Premio de Malasia, donde además, con su tercer puesto, fue el primer piloto español en subir al podio.

 

Pese a todo, a lo largo del Mundial 2004 una vez más Schumacher se mostró imbatible y Alonso acabó la temporada sin haberse podido alzar con ningún triunfo. En la retina de muchos aficionados quedan, pero, sus grandes carreras conduciendo como un verdadero campeón y los diferentes podios conseguidos en los circuitos de Francia, Austria, Inglaterra y Hungría. De esta manera, el piloto español siguió destacando y quedó en el cuarto puesto del campeonato del mundo, con 59 puntos.

Los primeros entrenamientos de la temporada 2005 ya mostraron un Fernando especialmente fuerte como rival del gran Michael Schumacher y muy bien respaldado por su escudería: Jarno Trulli dejó Renault y Giancarlo Fisichella se convirtió en su nuevo compañero. También su nuevo monoplaza R-25 ayudaba al piloto con espectaculares cambios sobre el coche del año pasado: esencialmente un motor más potente y mejoras aerodinámicas en el chasis para adaptarse a la normativa de la FIM.

La personalidad de un líder

En 1999 Alonso conoció en un campeonato de karts a la que hoy es su novia, Rebeca, estudiante de música en el Conservatorio de Avilés, donde toca el violonchelo. Se ven poco, porque Fernando vive en Oxford, donde tiene su sede el equipo.

Según las personas de su círculo íntimo tiene casta, carácter y una desmesurada confianza en sí mismo. Está convencido de que nadie puede sacarle más partido que él al coche que conduce. Y, según Adrián Campos y otros expertos, tiene un talento natural, que Fernando potencia con entrenamientos muy duros. Además, a pesar de su carácter serio en los circuitos, tiene un carisma que enamora a la gente. En familia y con las amistades, es bromista y divertido. En casa le apodan Nano, su rivales Magic y la prensa el Toro, debido a su gran envergadura en un joven de 1,71 de altura y 70 kilos de peso.

Es un apasionado de todos los deportes, que utiliza como entrenamiento. Practica el ciclismo, el tenis, la natación y el fútbol, en el que su equipo preferido es el Real Madrid. Su comida preferida, aparte de los guisos asturianos de su madre, es la pasta, le encanta el cine de terror y su ídolo deportivo por excelencia es el ciclista que logró vencer al cáncer: el estadounidense Lance Armstrong. Como él, aspira a ser un consumado campeón, en otra modalidad.

 

Adán, elisa y Portero

Para este juego nos dividimos en grupos de tres o cuatro personas, el juego consistia en orientarse en un bosque con tan solo una brujula y una hoja con las indicaciones oportunas. Teníamos que andar por el bosque para encontrar unas letras que estaban expuestas al lado de los pinos. Con estas letras al final el equipo debería formar una palabra.

Las indicaciones estaban claras pero la ruta se complicaba por momentos pues la inclinación del monte cambiaba con frecuencia. Mucha gente le costó y al final del juego estaban muy cansados.

Mi grupo se componía de tres personas Paloma, Cecilia y yo pero poco después de empezar el recorrido nos juntamos con el otro grupo Angel, Jesús y Elisa. Ahora eramos seis, y continuamos con el rrecorido como antes los tres juntos. 

Yo llevaba la brujula aunque iba por el monte un poco por los caminos que había marcados por culpa del paso de mucha gente por aquel sitio, un poco con ayuda de la brujula, con ayuda de los compañeros y de ya nombrados caminos.

Poco a poco fuimos encontrando las letras hasta que llegamos casi a la mitad. Había un árbol tumbado en el suelo y no sabiamos por donde pasar ellos decidieron pasar por debajo del tronco pero yo vi por otro lado un sitio por donde pasar por encima sin tener que agacharse. Corrí y pasé, mis compañeros todabía estaban al otro lado del tronco. Corrí otro poco para ver si alli estaba la letra siguiente pero no llegue a verla del todo porque mi rueda izquierda derrapó y caí al suelo dando varias vueltas monte abajo, por suerte para mi había un pino y con ayuda de la maleza paré de dar vueltas. Me levanté entre risas y pudimos seguir el camino.

Encontramos la siguiente letra enseguida a unos pocos metros. La siguiente estaba a 30 pasos pero estos se complicaban porque había muchos caminos y tardamos cinco minutos en encontrarla.

Habíamos llegado a la parte más alta del recorrido, ahora tocaba regresar y encontrar tres letras que quedaban, esto fue lo mas divertido. Una de las últimas pistas consistia en descender por donde había una cuerda que se supone que estaba para ayuda pero era uno de los lugares más fáciles de descenso.

Poco después terminamos el recorrido, un poco cansados y riéndonos. Nos esperaban los monitores, formamos la palabra.

Algunos decidimos hacer el otro itinerario, más dificil, ya cansados y riéndonos de lo pasado, ibamos más despacio que antes. Escuchamos la llamada de los monitores que indicaba el fin del juego.

Muy cansados volvimos al campin Bon Repos.

 

Pablo Pérez Rodríguez.

 

 

A unos pocos kilometros de la basílica de Covandonga, a 1100 metros de altitud se encuentran los lagos Enol y Ercina, dos lagos de origen glaciar. 

Actualmente se puede acceder a los lagos en coche en temporada baja, pero es posible que dentro de poco ya no se pueda. Por ello ha entrado en funcionamiento unos autobuses que permiten subir a los lagos comodamente.

Las cercanas cumbres, la neblina, las brumas y las preciosas vistas conforman un paisaje de lo más sugerente, que nos invita a disfrutar dando un paseo por las numerosas rutas que podemos realizar. Además, para aquellos que quieran descansar por el camino existen algunos establecimientos en los que pueden recuperar fuerzas degustando raciones, bocadillos, platos así como bebidas.

El primer lago que nos encontramos es el lago Enol, de 24 metros de profundidad, y, ascendiendo unos pocos metros más, vemos el lago Ercina, pero mucho menos profundo (2m).

los lagos de covandonga

Arelis Feito García

Este año es el  cuarto que estoy en el instituto IES Carmen y  Severo Ochoa de Luarca situado a unos seis kilómetros de mi antiguo colegio. La vida ha cambiado mucho, desde entonces he conocido mucha gente nueva.

Mi antiguo colegio estaba situado en el barrio del “Piniello” de Otur fui allí desde los tres años hasta que termine los cursos de primaria. Durante los primeros años mi madre me llevaba en coche todas las mañanas y me recogia a medio dia para volver a llevarme dos horas por la tarde. Por la mañana teniamos un pequeño recreo de media hora donde jugabamos al futbol en el patio de atrás.

Pasaron los años y fui pasando cursos cuando iba por tercero de primaria cambié de profesor y clase, ahora mi profesor era Eliseo que terminó por marcharse para Valladolid. Sólo lo tuvimos dos cursos, pero en los recreos jugaba con nosotros al fútbol o a el juego que tocara ese día. También fue este curso el primero que teníamos autubús escolar. El conductor de este era muy gracioso y nos reíamos mucho en el poco tiempo que pasabamos subidos al autobús.

 

Pablo Pérez Rodríguez