LOS “NOCTURNOS” DE CHOPIN

 Chopin

El inventor del Nocturno como género es John Field. Antes de él, la palabra ya había aparecido en muchas obras de grandes compositores, como puede ser la Serenata nocturna de Mozart, por cierto, en una especie de redundancia, porque las serenatas son, por su naturaleza, nocturnas. Beethoven hizo algo parecido con el primer movimiento de su sonata Claro de luna, que si no era un nocturno, se le parecía, en el título y en la forma. Pero es John Field, como hemos dicho, el que dota de personalidad al género. Desde él, un Nocturno es una miniatura lírica –luego es una pieza pequeña-, en el que una línea melódica, expresiva y meditativa, que se desarrolla en la mano derecha en el estilo del bel canto italiano, es generalmente acompañada de largos arpegios y acordes en la mano izquierda. La música de Field se extiende en toda Europa y cuaja de forma notable en Polonia, donde la asimila Chopin. Con él, la cantinela de Field se convierte en un arabesco, cada vez más ornamentado, que interesa no sólo por la belleza de la melodía, sino por su sonoridad y por su fusión con el acompañamiento, que pasa de la uniformidad a la ensoñación, en la que no es poco importante un acertado sentido del “tempo rubato” –tiempo robado-. Tras Chopin, el Nocturno se convirtió en un símbolo de la música romántica, y hay quien sugiere, que del propio compositor. De hecho, cuando Schumann quiso homenajear a Chopin en su conocidísimo Carnaval, lo hizo con un Nocturno, que por su puesto lleva su nombre.

Chopin: Nocturno nº 2 op. 27 en re b mayor

Este Nocturno nº2 op.27 en re b mayor presenta la siguiente forma: A-A´-A´´. Es decir, un solo tema que se repite tres veces. Se trata de una obra que parece que gustaba especialmente a Mendelssohn. Se presenta el tema inicial, de delicada belleza, y se repite dos veces más, ligeramente ornamentado la segunda vez, mucho más compleja la última, pero sin perder nunca la sensación de delicadeza que se desprende de la misma, y todo ello, animado por un delicioso ritmo de barcarola.

Nocturno op. 20, póstumo.

Continuará…

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