Cruce de cables

23 02 2012

Rompe-Einstein

  • Empiezo a entender, estimada muchachada, porqué disparáis respuestas irreflexivas ante casi cualquier cuestión que os planteo. La inmediatez prima en la sociedad de la comunicación, en la era de la revolución tecnológica. ¿Reflexionar, qué es eso? Lo importante es dar luz y publicidad a mis respuestas, a mis (buenos) resultados, a mis inmejorables e inmediatas estadísticas. Correctas o no, mis intervenciones son las que cuentan. ¡No disparen al pianista! La profe se desgañita para evitar que abráis la boca con la sana intención de responder cualquier tontería. Inútil afán el mío. Fulanito es muy bueno, pero no participa me canso de escuchar en las REDES. Hace años, en una alarde de autarquía propio de tiempos pretéritos, el padre de servidora tuvo a bien aprovechar un viejo enchufe y colocarlo en uno de los cabos del cable de la antena de la televisión. Mi estimada madre, menos ducha en tecnología y cableríos varios, confundió empalmes y nuestra caja tonta sufrió las terribles consecuencias de la errónea conexión. ¡Aquello sí fue un encuentro en la tercera fase! Desde entonces, los aparatos eléctricos, (especialmente las computadoras) traen clavijas imposibles de intercambiar. ¿Dónde enchufo esto? Dónde quepa, no ha lugar a error. Ya estamos con las batallitas de la profe, déjala si cada día está peor ahora le da por los enchufes a la pobre. ¿Pero cómo no me va a dar, si en este loco afán por innovar y ser los primeros, ya no nos importa ni tirar por tierra las bases de la Física sin comprobar que el Rompetechos de turno (tal cual mi santa madre), enchufó los cables donde no debía. Si es que ya, ni de los científicos se puede fiar una. Aunque bendita ciencia, cuando es tan humana.

A

  • P.S.: Pues nada, que dice mi muchachada que me confundí de artículo. Que los cruces de cables no tienen que ver con la Historia. ¡Ay inocentes, si supieráis el miedo que les dio a muchos otro cruce de cables, otro 23-F, cuando un iluminado pretendió ajustarnos a todos las clavijas!


Escapismo Krahe

21 02 2012
  • Tengo un amigo militar. A los amigos ya se sabe, se les perdona todo. Dice que los militares son como los curas (ningún clérigo entre mis camaradas, a pesar de la liturgia Guiño), lo son siempre. Las profes, también lo somos siempre. La condena es eterna, como el cielo del aula. Dicen por ahí que tenemos muchas vacaciones, pero como los soldados y los párrocos, estamos siempre de guardia. A esta profe, de todos los lectores de este blog es sabido, la pierde utilizar la música en el aula. ¡Dicen tantas cosas las canciones! Por eso, cuando el sábado aterrizó en el concierto de Javier Krahe además de reírse a mandíbula batiente y tranquilizarse pensando que no todo está perdido, se pasó las dos horitas que duró el escapismo (esta vez de lucidez, no de vainilla y pistacho) pensando: esta me vale para clase.

  • ¿Pero profe, este quien es?  Como suponía que me harías este pregunta os diré que este tipo es un cínico y por tanto, vive en un tonel (o por lo menos alrededor de él). Que tose más que canta, que tiene por bandera la ironía y que en ocasiones, es el salvavidas de las profes cuando son incapaces de pasar su ríos por debajo de todos los puentes. Le debemos joyas como La hoguera o Cuervo ingenuo. También lo conocemos por Marieta o Un burdo rumor. Pero para el asunto que nos ocupa me quedo con las que os enlazo a continuación:

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  • Y si se me permite la licencia, pongámonos románticas.

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