Cría fama…

3 12 2012
  • Os Alba tein a colección catalogada. Imagina la profe que la frase no necesita traducción, explicación quizás. La pronunció esta mañana, a modo de saludo, la directora de mi IES cuando servidora aterrizó en la sala de profesores. ¿Por qué?

  • Pues porque la profe tiene ganada la mala, al tiempo que incierta fama de apropiarse de bienes ajenos, en concreto de libros u otros documentos históricos. ¡Falacias! Cierto también que ganas no le faltaron. Porque cuando me vi delante de manuscritos de Colón (don Cristóbal), una primera edición del Quijote, cerámica de la antigua Grecia, un privilegio rodado de Juan II de Castilla y cuadros hijos de la mano de Goya, El Greco, Tiziano, Chagall, Rembrant, o Fra Angélico (entre otros)… ¡ganas (repito) no me faltaron! La incisiva mirada de los encargados de la seguridad del recinto, al tiempo que mi natural indecisión y falta de arrojo, confieso que minaron mi espíritu delictivo. Quizás si me hubiera tomado el cafetín en el Gijón antes de entrar a la exposición y no después, me hubiera atrevido. Y no porque la cafeína afectara mi ánimo sublimando mi espíritu y dándome fuerzas para poner en práctica mi plan, sino porque compartí vecindad de mesa con Álvaro de Luna, el mítico Algarrobo. Sin duda el recuerdo de Curro Jiménez, ese Robin Hood a la española que aderezó de sentimiento patrio y conciencia de clase mis infantiles tardes televisivas, me hubiera dado las alas necesarias para poder estar ahora acariciando las páginas de la primera edición del Ingenioso Hidalgo y no las teclas de mi maltrecho ordenador, mientras me consuelo pensando que podré leer mi edición de Cátedra, comprada honradamente con el sudor de mi frente, cuantas veces quiera. Valga este artículo, eso sí, para que algunas se echen unas risas, para que la retranca siga campando a sus anchas por las salas de profesores porque es sin duda síntoma de inteligencia y sobre todo, para animaros a que si tenéis ocasión y os caéis por Madrid de aquí a marzo, paséis por la exposición. Merece la pena.