Santa María de Zalón

9 08 2013
  • Hay placeres estivales a los que se llega por carreteras secundarias. Hallazgos inesperados al borde de cunetas envueltas en zarzas. Entre el puente del infierno y la capital de Ayande, un indicador llamó la atención de la profe. Zalón, se superponía en graffiti sobre el Celón del cartel oficial. Sin prisa y con ganas de perderme, enfilé la carretera cuesta arriba. Coqueta por fuera, Santa María de Zalón destaca a la entrada del pueblo. Románico tardío, de la primera mitad del XIII, es una iglesia rural de fábrica sencilla. La portada, con detalles decorativos propios ya del gótico, el relieve del testero, los capiteles tallados, el típico sogueado del arte asturiano, etc invitan a entrar al interior.

  • En estos casos, la llave acostumbra a custodiarse en el bar del pueblo, así que entré en Casa Benito, la tienda-bar que recibe al visitante al pie de la iglesia. Sustituí el vino de la tierra de Cangas por un vulgar refresco (por aquello de la conducción) y tras confraternizar con los parroquianos pedí la llave. No estaba allí, sino en el otro bar del pueblo: Casa Cienfuegos. Para allá se fue la profe, que por fin pudo entrar en la iglesia acompañada por una colega, profesora de inglés en Burgos para más señas, y amabilísima, por cierto. Si Santa María de Zalón sorprende por fuera, lo hacé más aún por dentro. La nave única cubierta con armadura de madera, el arco toral apuntado con semicolumnas pareadas, la cabecera cuadrangular con bóveda de cañón, el retablo barroco, la virgen románica… pero sobre todo, las magníficas pintura murales que decoran el presbiterio. Secuencias de la pasión de Cristo y la Coronación de María, pintadas allá por el siglo XVI por un artista conocido como el Maestro de Celón. Según Javier Gonzáles Santos, reproducen composiciones del grabador alemán de finales del siglo XV Israhel val Meckenem el Joven.

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  • Un buen sitio para perderse y encontrarse luego degustando el afamado repollo relleno de la Pola.