Justica social no es caridad.

7 09 2013

 A la Santísima Trinidad veigueña. Por enseñarme que pasa la vida, pero no las ganas.

  • Cuando corren malos tiempos para la lírica, no queda más remedio que buscar abrigo en la épica. Y la épica ya no es cosa de héroes y doncellas, la épica es el día a día de quienes creemos en la Educación Pública, en la igualdad de oportunidades, en la justicia. A golpe de teléfono escucho la voz del inconformismo: é que xa hai que tar en contra de todo, Agatía, de todo o y a mi me dan igual las horas, los grupos, pero los nenos… los nenos no, los nenos son futuro. Y la verdad es que me alegro, porque más me gustaría no tener que arrimar el hombro en la batalla, pero menos me gustaba aquel dejar pasar, aquel dejar hacer… porque a mi me gustan los profes de raza, los que echaron los dientes soñando con mancharse de tiza, los que se tropezaron sin querer con la pizarra y la descubrieron maravillosa lámpara de Aladino. Esos que, tras umbral del aula encuentran la felicidá completa (sic). Y esos siento que ya no velan armas, ya se lanzan soñadores y temerarios al campo de batalla. Vuelven a los tiempos de interinos, de funcionarios en prácticas, a los tiempos en los que no ocupaban cargos ni eran jefes de nada. Tiempos (no de 21 horas como ahora, pero casi) con tutorías, con grupos de la ESO sin sillas vacías. Vuelven con la ilusión de antaño y la cartera llena de mucha mili. Vuelven con apelativos en ocasiones poco cariñosos, que nunca son es muy trabajador. Siempre he dicho, que si algún día dicen de servidora que es muy trabajadora y no dicen nada más, sea bueno o malo, que por favor alguien me avise para tomar medidas o dejarlo. Porque como el valor al soldado, a los actores, psicólogos, guías turísticos, médicos, confesores, padres, etcétera que somos, el ser trabajadores se nos supone. Y todo será poco, porque como dice hoy El Roto: Educación de calidad, no de caridad.

  • Si hay algo que no me gusta nada de esto que han dado en llamar La Crisis, es la nefasta confusión entre justicia social y caridad. Que una alumna en silla de ruedas, de un centro público, no tenga los mismos derechos que sus compañeros porque: se adaptará sólo lo imprescindible, sino sería muy caro y el equipo directivo en cuestión, acepte sin más y así lo comunique al claustro, sin pedir que los claustrales se pronuncien en contra de tal medida, sin sacar una nota de prensa denunciando el hecho, dice bastante de cómo están las cosas. Que se pierdan horas por la incompetencia de quien hace los horarios y no sólo porque la consejería de turno, el ministerio de turno, recorte sin miramientos, dice aún más. Lo dicho, corren malos tiempos para la lírica, pero la profe confía mucho en la épica.

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