Regalos

6 01 2014
  • Como cada año, la profe escribió con diligencia la carta a sus Majestades de Oriente: Queridos Reyes Magos, nada me gustaría más que una República. Puro corporativismo, supongo, pero habrá que esperar otro año. Sin embargo, quizás para congraciarse conmigo y evitar que me pase al bando de Papá Noel, conocedores de mis gustos, siempre dejan algún libro sobre mi zapato. A veces novedades editoriales, otras joyas bibliográficas que una nunca había pensado que podría conseguir. En cualquier caso, suelen acertar. Pero este año, sus majestades dejaron sobre la mesa de nuestra cocina, un regalo mágico e inesperado. Una fabulosa sorpresa de última hora. Dábamos buena cuenta de un suculento pollo con verduras (lo de suculento no es sólo porque lo haya cocinado yo, que también, es pura constatación científica) cuando alguien manifestó su deseo de ver una serie televisiva sobre Vicente Ferrer que se estrenará próximamente. Mi santa madre se interesó por saber quien era el personaje, al tiempo que decía que ella de ese no sabía, que ella al que conocía era a otro que se llamaba Francisco. Uno de Barcelona apostilló, que era muy famoso, un gran profesor. Confieso, que al primer golpe de oído creí que se estaba quedando conmigo. Sobre mi escritorio descansa desde hace tiempo una biografía de Ferrer i Guardia, un pedagogo libertario, fundador de la denominada Escuela Moderna. Pensé que la habría visto, pero antes de que me diera tiempo siquiera a sonreír, se arrancó cantando una coplilla que narra la obra y la muerte de Ferrer.

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  • Con las lágrimas a punto de vencerme ¿Quién te enseñó eso? fue todo cuanto pude decir. Tú abuela nos la cantaba cuando éramos pequeños. Y antes de que pudiera reponerme, continuó. Cuando fui a Barcelona, me fijé mucho por si veía la escuela y la estatua, pero nada. Debimos entrar por otro lado. Ferrer i Guardia es uno de eso personajes malditos de la Historia de España. No aparece en los libros de texto y el tiempo se lo ha comido, como a tantos otros que quisieron renovar el sistema educativo y todo el sistema, en las primeras décadas del siglo XX. Ferrer, como tiempo atrás he hecho con Altamira, bien merece un artículo para él sólo. Pero hoy, esta joya, este regalo inesperado que me confirma que detrás del espirítu de la Fundación Villamil, de las llamadas Escolas Laicas d’As Figueiras, estaba la Escuela Moderna, tenía que compartirlo con vosotros.
  • El 14 es un número nigromante y cabalístico para quienes nos dedicamos a la Historia. Lo es para la historia con mayúsculas, pero en mi caso, lo es también para la intrahistoria familiar, para esa que nos toca más de cerca y al igual que la otra, nos hace llorar y reír. 1914, vio sumirse a Europa en un baño de sangre, una guerra inacabable de la que pronosticaron no duraría más de quince días. 1914 vio nacer a mi abuela, esa que de seguir aquí hubiese cumplido 100 años, algo que me dijo tantas veces, estaba segura de que iba a conseguir. La Historia, está llena de paradojas. La gran historia, editará cientos de libros sobre la Gran Guerra. Mi pequeña historia, maldice por encajar tan tarde una pieza de puzle con la que llevaba tiempo jugando. En cualquier caso, tanto Ferrer i Guardia como Antonia, son parte de mi historia y nadie se va del todo mientras alguien recuerda.

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