Deberes

25 02 2014
  • ¿Pero esto lo hiciste ayer por la tarde o lo tenías preparado? Hay cosas que aunque sepamos no dejan de sorprendernos. Acostumbro a decir que lo último que debe olvidar un profesor es el alumno que fue, también los alumnos que fueron a su alrededor; da muchas claves a la hora de entender a la muchachada. Cuando servidora vuelve la vista atrás para encontrarse con la alumnilla que era allá en los noventa, encuentra una adolescente que lo último que imagina es a su profesora de Historia trabajando. Puestas a vislumbrar la vida de esos seres que posan sus pertenencias sobre la mesa de mayor tamaño del aula, es fácil encontrarlos realizando todas las actividades que el divino castigo del estudio nos impide hacer como alumnos. Ahí está la profe, correteando feliz por la playa, paseando con sus colegas, charlando amigablemente con la vecina del tercero… jamás trabaja. Disfruta de un perpetuo dolce far niente. El trabajo, esa dura, ardua y agobiante tarea es cosa mía, humilde estudiante de secundaria. Por eso, al contrario que a otros, no me ofende ni un ápice el interrogante. Sí, a veces hasta trabajamos, digo. Lo que de verdad me preocupa, es la degradación del oficio que se esconde tras la pregunta. Esa fama de vagos, vividores, bien pagados, gozosos dueños de vacaciones eternas… Detrás de muchos comportamientos que vemos en el aula abundan negligentes comentarios familiares, copiosa telebasura y un nefasto empacho de redes sociales. ¿Pero cómo contarles que las tardes de algunos docentes difieren poco de las suyas? Que también discurren entre apuntes y tareas; que el vídeo de diez minutos que resume el Antiguo Régimen fue seleccionado tras haber visto horas de ellos en youtube (sí muchachos, en Internet hay cientos de “vídeos de manos” y los he visto prácticamente todos); que los odiosos textos con los que los ahogo no son los mismos con los que sepulté a los de años precedentes (pura supervivencia, el aburrimiento también abate a las profes: renovarse o morir); que las fichas que detestan no se maquetan solas y que sí, esas actividades las hago yo.
  • Confesarles eso y que además se lo creyeran, sería romper el ancestral juego de roles profesor-alumno y no nos olvidemos, la profe gusta mucho de la Antropología. Por todo ello, prefiere dedicar sus tardes a improvisar clases preparatorias de visitas quizás inexistentes, pero que en el fondo disfruta como colegial a las puertas de un viernes. Hoy tocó explicar sucintamente el funcionamiento de la Junta General del Principado, la abortada reforma de la Ley electoral asturiana e incluso, el proyecto de reforma constitucional que se está estudiando en nuestro parlamento autonómico. Tal vez, quizás, puede que mañana mis pupilos interroguen al presidente de la Junta. Ellos, también yo, hemos hecho nuestros deberes. Por si alguien quiere repasar la clase de hoy (presentación made in profe incluida) aquí dejo algún material.

Esta película necesita Flash Player 7

  •  Vídeo (de manos) que explica la Ley D’Hont.

  • P.S.: Al final el Presidente de la Junta General del Principado vino al instituto y según me han contado, la muchada de 1ºBach. estuvo a la altura.


23F

23 02 2014