Batallitas o De la abdicación de Juan Carlos I

2 06 2014

Cuando te conocí te quejabas de que no habías vivido ningún acontecimiento histórico. También me quejaba de que no tenía alumnos y temía que en la España que me estaba tocando sufrir no fuera a tenerlos nunca. Catorce años después, afortunadamente tengo alumnos, aunque sea siempre bajo la espada de Damocles del no saber que pasará el curso venidero. También he vivido acontecimientos históricos: la irrupción violenta del terrosismo islámico en Occidente personificado en las matanzas de las Torres Gemelas y Atocha; un par de fumatas blancas; la llegada de un negro a la White House; el paso de Fidel del uniforme al chandal (este lo descubrí la semana pasada cuando la muchachada se refirió al comandante como ese que sale en los informativos con un chandal de táctel) y seguro que alguno más, que ahora no recuerdo. El paso del tiempo nos hace ver que hechos que en su momento no consideramos históricos sí lo eran. Yo lo descubro en el último tercio del curso, cuando llegando al final del temario, explico asuntos como la caída del Muro, la Perestroika, Tiananmen o la guerra de los noventa en los Balcanes. Forman parte de mi historia personal; me son familiares nombres, rostros, imágenes, voces… Batallitas de la profe, que sigue sorprendiéndose a si misma contando una historia que vio pasar. Crecí ansiando poder responder a aquello de ¿qué estaba haciendo usted cuando murió Franco? ¿dónde estaba el 23F? En cambio, sé perfectamente qué hacía aquel 11 de septiembre de 2001, también donde estaba el 14 de marzo de 2004. Recuerdo con angustia las imágenes de unos Balcanes por enésima vez ensangrentados, las salvajes matanzas tribales entre hutus y tutsis (secuela inevitable de un nefasto proceso colonizador y de una aún más nefasta descolonización) y la sempiterna crónica de una muerte anunciada de Fidel Castro (que a este paso, nos va a enterrar a todos). Pero la abdicación de un rey de España, era una muesca que aún no tenía en mi revólver. (Todo chega Bulita, xa tocamos a Borbón por cabeza). Ni yo, ni ninguno de mis pupilos: asunto este, que bien merece un artículo. A estas horas, los de la ESO, estarán más preocupados por saber que ropa llevarán mañana a la excursión y cuanto dinero logran sablear a sus abuelos para poder gastar en el centro comercial de turno. En este caso, el hecho histórico pasará por ellos sin que se den cuenta, y quien sabe si un día se descubrirán a si mismos contando, ante un publico entregado (el artículo lo escribo yo, y sigo confiando en que esta debacle educativa algún día mejorará) que vivieron la abdicación de Juan Carlos I. Los de bachiller, quizás sean ya conscientes, de que este es el acontecimiento de la Historia de España que abrirá su personal libro de batallitas.

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