Claudio Monteverdi

22 09 2007

monteverdi.jpgClaudio Monteverdi, nacido en 1567, en Cremona, fallecido el 29 de noviembre de 1643 en Venecia. Marcó la transición entre la tradición polifónica y madrigalista del siglo XVI y el nacimiento del drama lírico y de la ópera en el siglo XVII. Es la figura más importante en la transición entre la música del renacimiento y la barroca.

Inició sus estudios de música con Marco Antonio Ingegnieri, maestro de la capilla de la Catedral de Cremona y a los 15 años publicó sus primeras obras.

Entre 1587 y 1638 publicó ocho colecciones de madrigales.

En 1599 se casó con Claudia de Cataneis y el año 1607 se estrenó Orfeo, favola in musica, su primer drama musical.

Su siguiente ópera “Arianna” (1608), cuya música se ha perdido, excepto el famoso “Lamento”, consolidó su fama.

En 1613 fue maestro de coro y director de la catedral de San Marcos de Venecia.

monteverdi2.jpgEn su música religiosa utilizó gran variedad de estilos que iban desde la polifonía de su Misa de 1610 a la música vocal operística de gran virtuosismo y las composiciones corales antifonales de sus Vísperas, también de 1610, tal vez su obra hoy más famosa.

La obra “Selva morale e spirituale”, publicada en 1640, es un enorme compendio de música sacra. En 1637 compuso una nueva serie de óperas, de las cuales sólo conocemos Il ritorno d’Ulisse in patria (1641) y L’incoronazione di Poppea (1642).

Biografía completa

Compositor italiano, la figura mas importante de la transición entre la música renacentista y la barroca. Nació en Cremona en el seno de una familia humilde, hijo de un barbero que ejercía la medicina de manera ilegal. Estudió música con el famoso teórico veronés Marco Antonio Ingegneri, entonces maestro de capilla de la catedral, que accedió a mostrar al niño y a un hermano, Giulio Cesare las claves de la polifonía renacentista. Claudio reveló pronto un inmenso talento. A los 15 años, en 1582, Monteverdi compuso su primera obra, un conjunto de motetes tripartitos y en 1605 ya había compuesto 5 libros de madrigales, donde se aprecia una evolución desde texturas suaves en los primeros dos libros (1587 y 1590) con influencias de Luca Marenzio, a un planteamiento más disonante e irregular que potencia el significado de cada palabra en los libros tercero y cuarto (1592 y 1603) con influencias de Giaches de Wert, fallecido en 1596, al que conoció cuando trabajaba para el duque de Mantua Vincenzo Gonzaga en 1592. Monteverdi comenzó a interesarse por los dramas musicales experimentales de Jacopo Peri, director musical en la corte de la familia de los Médicis, y por obras similares de otros compositores de la época. En 1599 se casó con Claudia de Cataneis, hija de un intérprete de viola.

En 1607 se estrenó Orfeo, favola in musica, su primer drama musical surgido de la colaboración del músico con Alessandro Stringgio, autor del texto y funcionario de la corte del duque de Mantua. Esta ópera, superior en estilo a las escritas hasta el momento, representa tal vez la evolución mas importante de la historia del género, imponiéndose como una forma culta de expresión musical y dramática. A través del hábil uso de las inflexiones vocales, Monteverdi intentó expresar toda la emoción contenida en el discurso del actor, alcanzando un lenguaje cromático de gran libertad armónica. La orquesta, muy ampliada, era utilizada no sólo para acompañar a los cantantes, sino también para establecer los diferentes ambientes de las escenas. La partitura de Orfeo contiene 14 partes orquestales independientes. El público aplaudió esta ópera con gran entusiasmo y su siguiente ópera Arianna (1608), cuya música se ha per”dido, excepto el famoso ‘Lamento de Ariadna’, consolidó la fama de Monteverdi como compositor de óperas.

El lenguaje armónico de este compositor ya había suscitado fuertes controversias. En 1600 el canónigo boloñés Giovanni Maria Artusi publicó un ensayo atacando, entre otros, dos de sus madrigales por sobrepasar los límites de la polifonía equilibrada, objetivo de la composición renacentista. Monteverdi se defendió en un escrito publicado en 1607, en el que argumentaba que, mientras el estilo antiguo, que él denominaba prima prattica, era adecuado para la composición de música religiosa (y él así lo hizo durante muchos años), la seconda prattica, donde “las palabras son dueñas de la armonía, no esclavas”, era más apropiada para los madrigales, composición en la que resultaba vital poder expresar las líneas emocionales del texto. El gran logro de Monteverdi como compositor de óperas fue combinar el cromatismo de la seconda prattica con el estilo monódico de la escritura vocal (una línea vocal florida con un bajo armónico simple) desarrollado por Jacopo Peri y Giulio Caccini.

En 1613 Monteverdi fue nombrado maestro de coro y director de la catedral de San Marcos de Venecia, uno de los puestos mas importantes de aquella época en Italia. También se le nombró maestro de música de la Serenísima República. Desde ese momento compuso numerosas óperas (muchas de ellas se han perdido), motetes, madrigales y misas. Para componer música religiosa Monteverdi utilizaba gran variedad de estilos que iban desde la polifonía de su Misa de 1610 a la música vocal operística de gran virtuosismo y las composiciones corales antifonales (derivadas de los predecesores de Monteverdi en Venecia Andrea y Giovanni Gabrieli) de sus Vísperas, también de 1610, tal vez su obra hoy más famosa. La obra Selva morale e spirituale, publicada en 1640, es un enorme compendio de música sacra donde vuelve a apreciarse toda la gama de estilos que utilizaba Monteverdi. En sus libros sexto, séptimo y octavo de madrigales (’1614-1638) se alejó aún más del ideal renacentista polifónico de voces equilibradas y adoptó estilos más novedosos que enfatizan la melodía, la línea del bajo, el apoyo armónico y la declamación personal o dramática. En 1637 fue inaugurado el primer teatro de la ópera y Monteverdi, estimulado por la entusiasta acogida del público, compuso una nueva serie de óperas, de las cuales sólo conocemos Il ritorno d’Ulisse in patria (1641) y La coronación de Poppea (1642). Estas obras, compuestas al final de su vida, contienen escenas de gran intensidad dramática donde la música refleja los pensamientos y las emociones de los personajes. Estas partituras han influido en muchos compositores posteriores y todavía se mantienen en el repertorio actual. Monteverdi falleció el 29 de noviembre de 1643 en Venecia. Tras celebrarse simultáeamente solemnes exequias en la catedral de San Marcos y en Santa Maria dei Frari, sus restos fueron enterrados en esta última iglesia.



La musicalidad del francés en el impresionismo

22 09 2007

Claude Debussy (1862-1918)

Desde 1887 Debussy confinó su actividad a la composición, muy pocas veces apareciendo en público como ejecutor. A pesar de que se lo asoció con pocos músicos, disfrutó de la compañía de los más importantes poetas y pintores impresionistas que se reunían en la casa del poeta Stephane Mallarmé. Su influencia se hace visible en el primer trabajo orquestal importante de Debussy, Preludio a la Siesta de un Fauno. Esta composición estableció el estilo del impresionismo musical e inició su período más productivo, que duró casi 20 años.

Le Faune:
Ces nymphes, je les veux perpétuer.

Si clair,
Leur incarnat léger, qu’il voltige dans l’air
Assoupi de sommeils touffus.

Aimai-je un rêve?
Mon doute, amas de nuit ancienne, s’achève
En maint rameau subtil, qui, demeuré les vrais
Bois même, prouve, hélas! que bien seul je m’offrais
Pour triomphe la faute idéale de roses.

Réfléchissons…

ou si les femmes dont tu gloses
Figurent un souhait de tes sens fabuleux!
Faune, l’illusion s’échappe des yeux bleus
Et froids, comme une source en pleurs, de la plus chaste:
Mais, l’autre tout soupirs, dis-tu qu’elle contraste
Comme brise du jour chaude dans ta toison?

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Durante ese período de mayor producción compuso música de cámara y su única opera completa: Peleas y Melisandro (1892-1902), basada en el drama de Maurice Maeterlinck. Esta última fue considerada como una obra maestra en relación a la ruptura con los cánones preestablecidos:

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Scène 1
Une fontaine dans le parc


(Entrant Pelléas et Mélisande.)

PELLÉAS

Vous ne savez pas où je vous ai menée?
Je viens souvent m’asseoir ici vers midi, lorsqu’il fait trop chaud dans les jardins.
On étouffe aujourd’hui, à même à l’ombre des aarbres.

MÉLISANDE

Oh! l’eau est claire…

PELLÉAS

Elle est fraîche comme l’hiver.
C’est une vieille fontaine abandonnée.
Il parait que c’était une fontaine miraculeuse, elle ouvrait lesyeux des aveugles, on l’appelle encore «la fontaine des aveugles.»

Maurice Ravel (1875-1937)

image005.jpgUn trazo característico de su música, comparada con la de Debussy, es el dinamismo. La música de Debussy es esencialmente estática: sus puntos firmes son los acordes aislados. La de Ravel está en movimiento perpetuo.
Ravel fue el último gran maestro clásico de la música europea

La primera ópera escrita por Ravel, La hora española, fue compuesta en 1907. La segunda, El niño y los sortilegios, en 1924.

“Le puedo asegurar que esta obra se distinguirá por una mezcla de estilos que será severamente juzgada”, se jactaba en una carta a Roland Manuel, refiriéndose a El niño… La edición ejemplar que acaba de sacar a la venta Deutsche Grammophon actualiza la cuestión. Una presentación liviana, con dibujos de Chuck Jones, refuerza la idea de “pequeñez” (lo humorístico, los géneros menores, lo infantil). Los efectos orquestales, la modernidad de la escritura vocal, la genialidad de la estructura, hablan, sin duda, de grandeza. En todo caso, Ravel paga todavía la culpa de ser demasiado moderno para el gusto de los tradicionalistas y, por otra parte, de que su modernidad sea demasiado sutil, demasiado poco declamada, como para ser reivindicada por las vanguardias

MAURICE RAVEL: “El niño y los sortilegios”

image006.jpgFantasía lírica en dos actos sobre el poema de Colette (1925).
ACTO PRIMERO: Interior de una antigua casa de Normandía: techo bajo, atmósfera cálida y acogedora. El protagonista, un niño de seis o siete años, está tratando desesperdamente de hacer las cuentas. Deseos prohibidos ocupan su mente: tirar del rabo al gato e incluso castigar a su mamá. Llega la madre y ve que el chico ni siquiera ha comezado a hacer las cuentas. Para castigarlo, comerá solamente una taza de té sin azúcar y un trozo de pan duro. Al quedarse solo, el niño desahoga su furor destruyendo objetos, rasgando la tapicería, tira del rabo al gato, golpea a la ardilla en su jaula. Finalmente, exhausto, se abandona sobre una poltrona. Aquí comienzan los sortilegios: la poltrona inicia una danza antigua con una butaquita Luis XV; los muebles imitan a la poltrona y expresan su indignación; el reloj se lamenta de haber perdido el equilibrio, y así otros objetos. El niño está atemorizado: cuando se acerca a la chimenea, el fuego lo amenaza; luego, en lucha con las cenizas, se apaga y deja la habitación a oscuras. De la tapicería hecha jirones surgen figuras de fábula: pastores y pastorcillas con sus cabras y carneros. Danzan al son de una dulce música y se lamentan, dolidos de no poder unirse. El niño llora. De las páginas de un libro, destrozado, sale una princesa a consolarlo y lo calma con su dulzura, aunque tampoco ella deja de hacerle reproches. Mientras el pequeño, encantado, la escucha, desaparece y ocupa su lugar un viejo de aspecto poco tranquilizador, con una Pi griega en la cabeza y muchos problemas para resolver: es la Aritmética. Se eleva entre tanto la luna, y el gato se dispone a unirse con la gata en un dramático dueto amoroso.

ACTO SEGUNDO: Es de noche en el jardín. Todos los animales que lo pueblan parecen tener algo que reprochar al niño y lo asaltan con reprensiones y amenazas. Lo dejan luego solo y entablan entre sí diálogos extraños, ejecutan danzas complicadas y desenfrenadas, con tanto entusiasmo y tan poco cuidado que hieren a la pobre ardilla. El niño, entonces, se compadece del animalito, prodigándole su ayuda y tratando de consolarlo. Le venda la garrita dolorida con una cinta. Los animales, al observar el gesto de bondad del niño, se quedan estupefactos ante su inesperada gentileza y comienzan a sentirse inseguros acerca de su maldad. Finalmente lo acompañan hasta la casa, bajo la protección de su mamá, dejándolo ante ella. Los sortilegios han terminado: el niño regresa al mundo de la realidad. La ópera termincon un grito del protagonista.

Gabriel Fauré (1845-1924)

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Fauré se inclinó por un sonido más discreto y emotivo, que se enfrentaba con el estilo llamativo de Richard Wagner y sus seguidores. Compuso en los pequeños géneros, en especial canciones y obras cortas para piano. Valoró la lógica de la música y nunca permitió que asociaciones literarias o filosóficas juzgaran o interfirieran en el suave fluir de sus obras, entre las que destacan una balada para piano y orquesta (1881), la suite Peleas y Melisandra (1889), un requiem (1887), los ciclos de canciones La bonne chanson con textos de Paul Verlaine (1891-1892) y L’horizon chimérique (1922) y la ópera Penélope (1913). Escribió además numerosas obras para piano y música de cámara.

La Bonne Chanson - Paul Verlaine

La lune blanche…

La lune blanche

Luit dans les bois
De chaque branche
Part une voix
Sous la ramée…

0 bien-aimée.

L’étang reflète,
Profond miroir,
La silhouette
Du saule noir
Où le vent pleure…

Rêvons, c’est l’heure.

Un vaste et tendre
Apaisement
Semble descendre
Du firmament
Que l’astre irise…

C’est l’heure exquise.

Puisque l’aube grandit, puisque voici l’aurore

Puisque l’aube grandit, puisque voici l’aurore,
Puisque, après m’avoir fui longtemps, l’espoir veut bien
Revoler devers moi qui l’appelle et l’implore,
Puisque tout ce bonheur veut bien être le mien,

C’en est fait à présent des funestes pensées,
C’en est fait des mauvais rêves, ah ! c’en est fait
Surtout de l’ironie et des lèvres pincées
Et des mots où l’esprit sans l’âme triomphait.

Arrière aussi les poings crispés et la colère
À propos des méchants et des sots rencontrés;
Arrière la rancune abominable ! arrière
L’oubli qu’on cherche en des breuvages exécrés !

Car je veux, maintenant qu’un Être de lumière
A dans ma nuit profonde émis cette clarté
D’une amour à la fois immortelle et première,
De par la grâce, le sourire et la bonté,

Je veux, guidé par vous, beaux yeux aux flammes douces,
Par toi conduit, ô main où tremblera ma main,
Marcher droit, que ce soit par des sentiers de mousses
Ou que rocs et cailloux encombrent le chemin ;

Oui, je veux marcher droit et calme dans la Vie,
Vers le but où le sort dirigera mes pas,
Sans violence, sans remords et sans envie :
Ce sera le devoir heureux aux gais combats.

Et comme, pour bercer les lenteurs de la route
Je chanterai des airs ingénus, je me dis
Qu’elle m’écoutera sans déplaisir sans doute;
Et vraiment je ne veux pas d’autre Paradis.

La Canción de Eva
Van Lerberghe

Ma soeur la Pluie
Ma soeur la Pluie,
La belle et tiède pluie d’été,
Doucement vole, doucement fuit,
A travers les airs mouillés.

Tout son collier de blanches perles
Dans le ciel bleu s’est délié.
Chantez les merles,
Dansez les pies !
Parmi les branches qu’elle plie,
Dansez les fleurs, chantez les nids
Tout ce qui vient du ciel est béni.

De ma bouche elle approche
Ses lèvres humides de fraises des bois ;
Rit, et me touche,
Partout à la fois,
De ses milliers de petits doigts.

Sur des tapis de fleurs sonores,
De l’aurore jusqu’au soir,
Et du soir jusqu’à l’aurore,
Elle pleut et pleut encore,
Autant qu’elle peut pleuvoir.

Puis, vient le soleil qui essuie,
De ses cheveux d’or,
Les pieds de la Pluie.