Secundaria es otra Historia

Blog de Geografía e Historia

Tierra de faraones

Publicado por rocioof el 16 Marzo 2017

En primer lugar, los que no hayáis acabado los ejercicios de la semana pasada sobre Mesopotamia, deberéis hacerlos ahora.

Una vez que hayáis acabado, podéis comenzar con el tema de Egipto. Ya sabemos que los egipcios escribían utilizando el sistema jeroglífico. Aunque en realidad es más complicado y el resultado no será el mismo, podéis intentar ver cómo sería vuestro nombre en jeroglífico entrando en este enlace. A continuación, copiadlo en vuestro cuaderno.

Para empezar con su Historia, lo primero es saber que en Egipto se distinguen dos grandes regiones:

  • El Bajo Egipto, en el Norte, donde desemboca el Nilo haciendo una gran delta.
  • El Alto Egipto, en el Sur.

Antes del año 3.000 a.C., estas dos zonas eran dos reinos separados, que a menudo estaban en guerra. En esta época los egipcios sitúan los reinados de sus reyes míticos, el dios Horus y el rey Escorpión (sí, como la película, que se basó en este personaje, aunque añadiendo mucha fantasía).

Sin embargo, en el año 3000 a.C. un rey del Alto Egipto, llamado Narmer, consiguió vencer al rey del Bajo Egipto y unificó todo el país. Las listas de los reyes egipcios comienzan por Narmer, ya que es el primero que reinó sobre todo el país (y el primero que sabemos que existió de verdad). Con él comienza la dinastía I (una dinastía es la sucesión de reyes de una misma familia, cuando se cambia de familia se cambia de dinastía) y se inicia la historia del Imperio egipcio.

La Historia del antiguo Egipto está dividida en tres períodos, que juntos abarcan casi 3.000 años:

  • Imperio Antiguo.
  • Imperio Medio.
  • Imperio Nuevo.

Entre ellos se sitúan los períodos intermedios: eran épocas en que Egipto volvía a dividirse o era invadido por potencias extranjeras. En esos momentos, se considera que el Imperio vigente ha caído. Cuando un rey egipcio es lo bastante fuerte para reunificar el país y recuperar el poder, comienza un nuevo imperio.

Para repasar esta parte, haz en tu cuaderno la actividad 4 de la página 183.

El poder del faraón.

Al rey de Egipto se le llamaba faraón, que significa “casa grande”, haciendo referencia al palacio en que vivía.  La semana pasada vimos que los reyes de Mesopotamia tenían un poder religioso importante, porque se consideraba que eran intermediarios entre los dioses y los hombres. En Egipto, la importancia del faraón iba más allá: se le consideraba un dios viviente. Todo cuanto había en Egipto le pertenecía y sus súbditos pensaban que le debían a él la prosperidad del país.

Si miramos los retratos de faraones del antiguo Egipto, veremos que todos son muy semejantes y que es casi imposible distinguir unos de otros. Esto es así porque lo importante no es el aspecto real del faraón, sino la idea de faraón, lo que representa, y no el aspecto que tenga en realidad.  Suele presentársele siempre portando varios símbolos de su poder:

  •  La corona doble. La corona roja representa el Bajo Egipto y la blanca el Alto Egipto. Al llevar las dos, representa la unificación del país. También podían llevar otro tipo de coronas cuando iban a la guerra o se dedicaban a tareas menores.

  • La cobra y el buitre. Sobre la frente solía llevar dos símbolos: la cobra Uadjet, diosa que representa el Bajo Egipto, y el buitre Najbet, diosa del Alto Egipto. Cada una acompañaba la corona de su región, pero con la unificación de Egipto ambas figuras se colocan sobre la frente del faraón, como podéis ver en esta foto del sarcófago de Tutankamón.

  • La barba postiza. Emulaba la barba del dios Osiris, considerado primer gobernante de Egipto y que alcanzó la inmortalidad tras su muerte.
  • El cetro. Simulaba el cayado de un pastor, y significaba que el faraón era como un pastor que dirigía al pueblo.
  • El látigo. simbolizaba la fuerza con la que el faraón golpearía y sometería a sus enemigos.

Así pues, el faraón tenía el poder absoluto. No obstante, el reino de Egipto era tan grande que necesitaba ayuda. Además de los numerosos funcionarios que vivían en el palacio, el país estaba dividido en provincias, cada una con un gobernador al frente, que a su vez tenía a su servicios funcionarios y soldados.

Haz en tu cuaderno la actividad 3 de la página 182.

Los faraones, como equivalentes de los dioses, debían tener un viaje al otro mundo acorde tras su muerte. Por eso, sus tumbas destacan por su gran magnificencia. Las tumbas más famosas son las pirámides, aunque sólo se usaron como método de enterramiento  durante el Imperio Antiguo, ya que más adelante se harán tumbas escondida excavadas en la tierra, para evitar a los ladrones. Las pirámides más famosas son las de Gizah, en las cercanías de El Cairo, pertenecientes a los faraones Keops, Kefrén y Mikerinos, de la IV dinastía, que reinaron en torno al año 2500 a.C. La más grande es la de Keops, con 139 metros de altura (aunque originalmente mediría 146 metros).

Las pirámides no fueron construidas por esclavos, sino por los agricultores que se quedaban sin trabajo durante la época en que el Nilo inundaba las tierras de cultivo.  Una pirámide exigía grandes gastos y los trabajadores no siempre recibían el mejor trato, a pesar de ser hombres libres. Realiza esta actividad en tu cuaderno, consistente en un texto con preguntas, para saber más sobre la construcción de la pirámide de Keops.

¿Hubo faraonas?

La egipcia era una sociedad patriarcal, es decir, los hombres tenían preferencia, también a la hora de gobernar. No obstante, las mujeres tenían más libertad que en otras sociedades antiguas: tenían derecho a herencia, a tener negocios, a solicitar el divorcio…

Del mismo modo, aunque normalmente los faraones eran hombres, hubo alguna mujer que destacó por su poder. Es el caso de Nefertiti, la esposa del rey hereje Akenatón, que oficialmente tenía el mismo rango que su esposo y aparece representada en igualdad de condiciones a su lado.

No obstante, el caso más destacado es el de Hatshepsut, que reinó en solitario durante 22 años. A la muerte de su esposo Tutmosis II, su heredero era aún un niño, así que Hatshepsut asumió el título de faraón. Ojo, faraón y no faraona.  Del mismo modo que los faraones son representados siempre como hombres jóvenes portando los símbolos de su poder, independientemente de su aspecto real, Hatshepsut aparecerá representada en pinturas y estatuas como un hombre (aunque sí es cierto que a veces aparece sin la barba postiza). Lo importante del faraón era su papel como símbolo, y en realidad no importaba mucho que en realidad fuera viejo, feo o una mujer.

Durante su reinado se construyó el templo de Deir el Bahari, uno de los más bonitos de Egipto.

Para saber más de su vida, lee este artículo y resume en tu cuaderno los momentos más importantes del reinado de Hatshepsut.

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