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El camino a la inmortalidad

Publicado por rocioof el 30 Marzo 2017

Los egipcios creían en la existencia del Más Allá. No obstante, para llegar a ese lugar donde vivirían eternamente, había que cumplir una serie de condiciones. La primera era la conservación del cadáver, que ya hemos visto que se conseguía a través de la momificación (puedes repasar la momificación con este juego). La segunda, superar las pruebas que dioses y demonios les pondrían en su camino, para lo cual los difuntos contaban con un ejemplar del Libro de los muertos, que contenía fórmulas para superar esas pruebas. Al final, Osiris le sometía a un juicio donde se decidía si era digno de la vida eterna. Tienes un dibujo explicativo en la página 194 de tu libro.

Para garantizar su eterno reposo, los faraones y aquellos que podían permitírselo, construían magníficas tumbas en las que descansarían acompañados de un rico ajuar. No obstante, el estilo de estas tumbas cambiaría a lo largo del tiempo.

Esta parte entra para el examen de la semana que viene, así que cuando acabes de leer recuerda subrayar las definiciones de mastaba, pirámide e hipogeo en las páginas 190 y 191 de tu libro.

La mastaba.

Son las primeras tumbas que encontramos. Se trataba de construcciones rectangulares, no muy altas, bajo las cuales había una cámara funeraria enterrada en el suelo.  En la propia mastaba había una pequeña capilla en la que los familiares podían rezar por el alma del difunto y dejarle ofrendas.

Puedes visitar virtualmente una mastaba en los siguientes enlaces: mastaba 1,  y mastaba 2.

La pirámide. 

Se trata de enormes construcciones realizadas con toneladas de piedra. Sólo los faraones y sus familias podían permitirse una tumba de estas características. Al principio, surgen como una evolución de la mastaba: a partir de poner construcciones tipo mastaba una encima de otra hasta formar una pirámide. Es el caso de la pirámide escalonada del faraón Zoser, que fue la primera tumba en forma de pirámide.

Luego se trató de reducir los escalones, dando la forma de una pirámide más lisa. En esta labor destacar el faraón Snefru, padre de Keops, que llegó a hacer tres pirámides buscando la perfección. Una de ellas es la falsa pirámide de Meidum. La idea era construir la pirámide a partir de capas superpuestas unas sobre otras. Ya en la antigüedad se derrumbaría y dejaría la vista la estructura interior, parecida a una torre.

Su siguiente intento fue la pirámide acodada, en Dashur. Ya sería más similar a las pirámides que conocemos. El problema es que, mientras la construían, se dieron cuenta que la inclinación de los lados afectaba a la estructura y podía derrumbarse, por lo que decidieron cambiar la inclinación a medio camino, lo que le da su aspecto tan particular.

Finalmente, Snefru encontraría su reposo para la eternidad en su tercer intento, con llamada pirámide roja, situada en Dashur. Como aún no controlaban lo suficiente la construcción, y para evitar el problema que tuvieron en la pirámide acodada, hacen una base más ancha y tiene menos inclinación que la pirámide tradicional, para garantizar la estabilidad de la estructura.

Pero sin duda, la pirámide más famosa fue la construida por el hijo de Snefru, Keops. Su pirámide, situada en Gizah, fue la más alta jamás construida, con 149 metros, y el edificio más alto del mundo hasta el siglo XX.

Junto a ella, se situarían con el tiempo las de sus sucesores Kefrén y Mikerinos, así como otras pequeñas pertenecientes a familiares.

Frente a la pirámide de Kefrén se sitúa la gran esfinge, a modo de vigilante de la tumba del rey. Aquí puedes moverte de manera virtual entre las pirámides.

La mayor preocupación para estos reyes es que sus tumbas no fuesen saqueadas, puesto que ya en aquella época existían ladrones que arrasaban con los objetos de las tumbas y destruían las momias para arrancarles sus amuletos. Por ello, en el interior de las pirámides se construían pasillos falsos y cámaras vacías, para despistar a los ladrones, mientras que los pasillos auténticos se tapaban con piedra al cerrar la tumba.

No obstante, estas medidas de seguridad no fueron suficientes, y tanto Keops como el resto de faraones de las pirámides fueron víctimas de los saqueos. Cuando en el siglo XIX los investigadores accedieron a las diferentes pirámides, todas estaban vacías.

El hipogeo.

Para evitar los saqueos, los egipcios pensaron que lo mejor era esconder sus sepulturas. Nacen así los hipogeos, grandes cámaras funerarias excavadas bajo tierra. Normalmente constan de varios pasillos y cámaras, y están ricamente decorados con pinturas. Puedes visitar virtualmente la tumba de Ramsés VI entrando en este enlace.

Sin embargo, esto no fue suficiente para acabar con los ladrones. Todas ellas fueron saqueadas ya en época antigua. El problema es que, al tratar de arrancar algunos amuletos ocultos entre las vendas y las joyas que llevaban, muchas momias eran destruidas. Eso suponía una tragedia, porque impedía el paso al mundo de Osiris.

De hecho, para evitar esa situación, algunas momias fueron sacadas de sus sepulturas pocos años después de su muerte por los sacerdotes y ocultas en escondrijos sin ningún tipo de riqueza. Es el caso de unos cuantos faraones de la XVIII y XIX dinastía, incluyendo las del famoso Ramsés II y su padre Seti,  que fueron escondidos en unos acantilados de Deir el Bahari, lo que permitió que se conservasen hasta hoy.

Otras muchas momias aparecieron así escondidas, pero al estar despojadas de sus joyas y objetos es difícil saber la atribución. En el caso de Ramsés y su familia los sacerdotes pusieron etiquetas, pero esto no siempre ocurría. Fue el caso de la momia de Hatshepsut, que almacenada durante muchos años como una momia sin identificar, hasta que recientemente se pudo hacer las pruebas de ADN, comparándolas con las de un diente que apareció en un vaso canope con el nombre de la reina.

Otras momias, y tumbas, no se han encontrado. Posiblemente fueron destruidas ya en el pasado, en un intento de borrar cualquier prueba de su existencia y negarles el más allá. Es el caso del faraón hereje Akenatón y su familia. Sólo uno de ellos pasaría a la posteridad: Tutankamón, quien anularía el culto único a Atón y volvería a instaurar a los antiguos dioses.

La tumba de Tutankamón.

Tutankamón es posiblemente uno de los faraones más famosos, y lo es por unas sola razón: su tumba es la única que ha llegado intacta hasta nosotros. Aunque parece que sufrió un intento de robo en el pasado, posiblemente los ladrones fueron sorprendidos y lo dejaron. Después, la gente olvidó el breve reinado de Tutankamón y nadie buscó su tumba.

Porque lo cierto es que Tutankamón no fue un faraón importante. Llegaría al poder siendo un niño y moriría siendo aún muy joven. Su nombre real sería Tutankatón,  ya que habría nacido bajo la herejía de Akenatón, que eliminó a todos los dioses excepto a Atón. Llegaría al trono con 8 o 9 años, y pronto los sacerdotes le manipularían para que volviera a poner en su lugar a todos los dioses. Sería en esta época cuando se cambiaría el nombre a Tutankamón. Posiblemente tendría bastantes enfermedades, algunas genéticas, y moriría en torno a los 18 años sin dejar herederos.  Su escasa importante hizo que su nombre se olvidara pronto, y quizás gracias a ello los ladrones no buscaron su tumba.

Su tumba fue encontrada en 1922 por el arqueólogo Howard Carter en el Valle de los Reyes. Es una tumba pequeña, demasiado para ser de un rey, pero posiblemente su muerte fue inesperada y hubo que enterrarle deprisa. Su ajuar es tan rico que sorprendió a todo el mundo. Sin embargo, si pensamos que Tutankamón fue un faraón poco importante, posiblemente su ajuar sea pequeño comparado con los que habrían tenido Ramsés II o Tutmosis III.

Una de las cosas que más llama la atención es su sarcófago, ya que estaba enterrado en varios metidos unos dentro de otros. Primero, habría un gran sarcófago rectangular de piedra. Dentro, habría uno de madera recubierto de oro con la forma de su cuerpo. Dentro de éste habría otro hecho totalmente de oro, que es el que Howard Carter está limpiando en la foto. Dentro, ya estaría la momia, con el rostro cubierto por una máscaras de oro.

Ejercicios.

  •  Página 191: número 1, 2, 3, 4 y 5.
  • Página 195: consolida lo aprendido, define conceptos clave e investiga personajes (para enseñar el día del examen).
  • Juego: la tumba de la momia desconocida. Visita un hipogeo y descubre diferentes objetos para saber quién está enterrado en la tumba.
  • Juegos para repasar el tema aquí.

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