Biblioteca Escolar “ROSARIO DE ACUÑA”

Proyecto Bibliotecas Escolares _ I.E.S. Rosario de Acuña. Gijón

Artículos de Enero, 2008

Rosario de Acuña

Publicado por rosarioa.biblioteca el 13 Enero 2008

Rosario de Acuña y Villanueva nace en Madrid el primero de noviembre de 1850 en el seno de una familia de origen aristocrático. Su madre, María de los Dolores Villanueva y Elices es, según parece, natural de Yebra, provincia de Guadalajara, aunque de familia originaria del reino de León, según  confirma la escritora cuando nos cuenta que de sus cuatro ramas originarias “de una soy descendiente de maragatos de León”. Felipe de Acuña y Solís, su padre,  es miembro de la rama del linaje de los Acuña que se asienta desde siglos atrás en tierras jiennenses. 

La educación de la escritora es deudora del empeño que  su padre puso en tal menester y de los viajes realizados por diversos lugares de España y otros países europeos. A causa de una enfermedad en la vista que padeció durante su infancia y juventud (”viví ciega, con cortos intervalos de luz, más de 20 -desde los 3 a los 25-)” no pudo asistir al colegio de forma continuada. No obstante, su padre le leía obras de Historia de España y de Historia Universal que ella posteriormente analizaba. 

Su afición a la escritura se manifestó a edad muy temprana. Cuando contaba veinticinco años de edad estrenó su primera obra teatral: Rienzi, el Tribuno. Ocurrió tal evento el 12 de enero de 1876  en el Teatro Circo de Madrid, ante la sorpresa de un público que desconocía la autoría de la obra. Las alabanzas  recibidas animaron a la escritora a continuar con su actividad creativa. A esta primera obra dramática seguirán otras que acrecentarán su prestigio como escritora. Este año de 1876 será también el de la publicación de una colección de poemas reunidos bajo el título Ecos del alma.

En la década de los ochenta comienza su colaboración con la revista de ideología librepensadora “Las Dominicales del Librepensamiento”. También envía algún artículo al periódico “La Humanidad”, editado por   una logia masónica   de Alicante. Tiempo después, los responsables de la misma  invitan a la escritora  a pronunciar unas conferencias en la ciudad. En el mes de febrero de 1886, con motivo de su estancia en la ciudad alicantina, ingresa en la  Logia Alona como aprendiz de masona,  tomando el nombre simbólico de Hipatía

Tras el fallecimiento de su madre se traslada a Roma con su pariente el embajador Benavides. Su estancia en Italia le permite conocer de primera mano la riqueza artística del país. Vuelve a España a fines del  XIX para dedicarse a la literatura y a la defensa pública de sus ideas a través de conferencias y colaboraciones en la prensa.  Sus artículos aparecen con cierta frecuencia en diversos diarios, especialmente en “El País”. Sus escritos reflejan su gran espíritu de lucha frente a la reacción y el clericalismo. 

En su testamento proclama su fe “en el Dios del Universo” con la misma intensidad que su radical separación de la Iglesia Católica (”y de todas las demás sectas religiosas”). 

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