Biblioteca Escolar “ROSARIO DE ACUÑA”

Proyecto Bibliotecas Escolares _ I.E.S. Rosario de Acuña. Gijón

Sufragismo en Gran Bretaña

Publicado por rosarioa.biblioteca el 7 Abril 2008

 SUFRAGISMO EN GRAN BRETAÑA

En Europa, el movimiento sufragista más potente y radical fue el inglés. Surgió en 1951, sólo tres años después de la Declaración de Séneca Falls, cuando un grupo de mujeres inglesas celebraron en Sheffield un acto público en el que pidieron el voto para la mujer. Decididas a seguir procedimientos democráticos en la consecución de sus objetivos buscaron el apoyo de los parlamentarios. El día 13 de febrero de 1861, el conde de Carlisle presentó su petición en la Cámara de los Lores.
            Posteriormente las sufragistas inglesas consiguieron tener como aliado a John Stuart, que se casó con una feminista, Harriet Hardy Taylor, y en 1869 escribió un libro que se hizo famoso, “La Sumisión de las Mujeres”. Stuart Mili presentó a la Cámara de los Comunes en 1866 la primera petición oficial del Comité por el Sufragio Femenino. Pero el verdadero paladín de las mujeres en la Cámara Baja inglesa fue Jacob Bright, que incansablemente, una y otra vez, insistía en presentar propuestas para obtener el derecho político de las mujeres. En 1867 Jacob Brigt profetizó: “Si los mítines carecen de efecto, si la expresión precisa y casi universal de la opinión no tiene influencia ni en la Administración ni en el Parlamento, inevitablemente las mujeres buscarán otros sistemas para asegurarse estos derechos que les son constantemente rehusados”.
            Sin embargo, las sufragistas inglesas siguieron todavía casi cuarenta años más defendiendo la causa feminista por medios legales. En 1903, cansadas de no ser tomadas en cuenta, cambiaron de estrategia y pasaron a la lucha directa. La táctica que adoptaron fue interrumpir los discursos de los ministros y presentarse en todas las reuniones del partido liberal para plantear sus demandas. La policía las expulsaba de los actos y les imponía multas que no pagaban, tras lo cual iban a la cárcel. Allí eran consideradas como presas comunes y no políticas como ellas hubieran deseado. Para atraer la atención pública sobre su situación recurrieron a la huelga de hambre; Gladstone, que era entonces primer ministro, ordenó que las alimentaran por la fuerza, pero las feministas no desistieron, poniendo en práctica lo que una de ellas había escrito: «Para todas las conquistas en el campo de la libertad muchos hombres y mujeres han debido padecer. Esta regla es también válida para nuestro caso».
            Las feministas y la policía inglesa entraron en una espiral de violencia. En julio de 1903, lady Pankhurst, presidenta de la National Unión of Women Suffrage, fue condenada a tres años de trabajos forzados pero las sufragistas lograron su evasión. El presidente Wilson la invitó a los EE.UU. Se había convertido en una figura casi legendaria, pero eso no la libró de volver a ser encarcelada en cuanto regresó a Inglaterra.

SUFFRAGISM IN GREAT BRITAIN

 The English Woman Suffrage Movement was the most powerful and radical In Europe. It emerged in 1951, only three years after the Seneca Falls Declaration, when a group of English women held a public act in Sheffield, in which they asked for the vote for women. Determined to follow democratic procedures in achieving their goals they sought the support of the Members of Parliament. On February 13th, 1861, the Earl of Carlisle submitted their petition to the House of Lords.

  Later the English suffragists found an ally in John Stuart, who married a feminist called Harriet Hardy Taylor. In 1869 he wrote a book titled “The Submission of Women “, which became rather famous. Stuart Mili presented the first official request by the Committee of the Woman Suffrage to the House of Commons in 1866. But the best supporter of women in the English House of Commons was Jacob Bright, who insisted on requesting political rights for women. In 1867 Jacob Bright prophesied: “If the meetings have no effect, if the precise and almost universal expression of opinion has no influence either on the Administration or on Parliament, women will inevitably seek other ways to ensure them the rights they are constantly denied”.

However, the English suffragists kept supporting the feminist cause by legal means for almost forty years. In 1903, tired of not being taken into account, they changed their strategy and took to fighting. The tactics they adopted were interrupting speeches given by Ministers and stating their claims at all the meetings of the Liberal Party. The police took them away and they did not pay the fines imposed, after which they were sent to jail. They were considered as common and not as political prisoners as they expected. To attract public attention on their situation they started a hunger strike; Gladstone, who was the Prime Minister at the time, ordered them to be fed by force, but the feminists put into practice what one of them had written: “to all achievements in the field of freedom many men and women have had to endure. This rule is also valid for our fight”. The feminists and the English police entered turmoil of violence. In July, 1903, Lady Pankhurst, the president of the National Union of Women Suffrage, was condemned to three years hard labour but managed to escape with the help of the suffragists. President Wilson invited her to the USA. She had become an almost legendary figure, but that did not prevent her from being imprisoned as soon as she returned to England.

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