Artículos de 20 Marzo 2007

CINE. ENLACES

Martes, 20 Marzo 2007

HISTORIA DEL CINE

CINE CINE

Las bicicletas también son para la ciudad

Martes, 20 Marzo 2007

Andar en bicicleta o practicar el ciclismo es un deporte muy popular, además de un medio de transporte sano y agradable, al que se puede recurrir a diario para acudir al trabajo, desplazarse en el pueblo o en la ciudad. La bicicleta respeta el medio ambiente, algo fundamental en las ciudades, cada vez más atosigadas por los vehículos de motor.

Circular en bicicleta también aporta beneficios a la salud, tanto al sistema cardiovascular, si se pedalea al ritmo adecuado, como a las extremidades inferiores, ya que desarrolla la musculatura. La ausencia de choques repetidos durante la pedalada, el descanso de las piernas, que no soportan el peso del cuerpo (lo hace el sillín), y la posición de las caderas, flexionadas o semiflexionadas, convierten la práctica ciclista en aconsejable para obesos y personas con problemas de artrosis en las piernas. Su inconveniente principal radica en la posibilidad de accidentes, sobre todo en carreteras muy frecuentadas por vehículos a motor. Así, los fallecimientos de ciclistas por atropello siguen siendo noticia y su número no parece disminuir.

Los automovilistas acaparan las calles

Las organizaciones que defienden el uso de la bicicleta han lanzado una serie de propuestas para conseguir el modelo de ciudad resulte más acorde con el medio ambiente. El transporte urbano, que, según estas tesis, fomenta indirectamente (por sus insuficientes líneas y horarios limitados) el uso del automóvil privado, conlleva un alto despilfarro de energía y un notable impacto ambiental, y no garantiza, en contrapartida, un medio eficaz, rápido y seguro de transporte. Según Amics de la Bici, las personas que se desplazan habitualmente en coche por la ciudad suponen el 20% de los usuarios de la calle, pero acaparan el 62% del espacio viario público y son responsables del 97% de la contaminación atmosférica de las grandes ciudades. Los coches y motos son también el origen de la contaminación acústica, de la congestión crónica de las calles, del mal funcionamiento de los transportes públicos (atrapados en los embotellamientos) y de la pérdida de muchas vidas humanas.

En definitiva, según los defensores de la bicicleta, los vehículos a motor son directamente responsables del deterioro de la calidad de vida colectiva en las urbes. A pesar de esto, la mejora de la red viaria acapara un alto porcentaje de las inversiones públicas. De esta manera, según estas tesis, se ha estimulado aún más el uso del coche privado y ha disminuido el nivel de ocupación de los transportes públicos, aumentando su enorme déficit e hipotecando otras alternativas más coherentes y eficaces. Por tanto, proponen que se reoriente la política de transporte y se apueste decididamente por un modelo basado en la reducción de la movilidad obligada, en la pacificación del tránsito, en el transporte público asequible y eficiente, y en medios de transporte no contaminantes: la circulación a pie y en bicicleta.

Propuestas para una ciudad mejor

Las organizaciones defensoras del uso cotidiano de la bicicleta proponen, para conseguir una ciudad más habitable para todos, las siguientes opciones: - Pacificación del tránsito: calificar todas las calles de 8 metros de anchura o menos (excepto las peatonales) como áreas de prioridad invertida, con una velocidad máxima de 15 Km/h. Triplicar en 4 años la superficie de las calles para peatones y bicicletas, con preferencia para los viandantes.

Limitar la velocidad del 50% del resto de vías a 30 Km/h. Aplicar inmediatamente una moratoria en la construcción de vías rápidas y de aparcamientos en los centros urbanos. - Circulación a pie: crear para los peatones itinerarios debidamente señalizados, seguros y agradables, que comuniquen barrios, centros comerciales, equipamientos y zonas de recreo.

Suprimir las barreras físicas entre barrios y facilitar el tránsito para disminuidos físicos, ciegos y sordos. Reservar, en todos los barrios, un mínimo del 50% del suelo viario público para peatones, ampliar aceras y crear zonas de peatones.

- Circulación en bicicleta: revisar y corregir el diseño incorrecto de las infraestructuras para bicicletas que existen en la actualidad y mejorar la disciplina vial, incidiendo en el respeto de los carriles para bicicletas existentes. Complementar progresivamente una red básica con redes de barrio, que se integrarían en las calles de tránsito moderado. Asegurar la conexión segura en bicicleta con municipios vecinos. Implantar aparcamientos de bicicletas por toda la ciudad.

- Transporte público: otorgar prioridad absoluta a la inversión en transporte público, para lograr un sistema rápido, cómodo, limpio y económico. Ampliar horarios, especialmente en días festivos. Permitir acceso para bicicletas en todos los transportes públicos.

- Campañas de educación: promover la educación vial en las escuelas e impulsar el caminar, la bicicleta y el transporte público, desmitificando el coche y la moto entre los niños y jóvenes. Realizar campañas anuales, como “la bici en la escuela” y otras similares a favor del transporte no motorizado en los centros docentes. Y no olvidar las campañas públicas para fomentar hábitos de transporte sostenibles entre los ciudadanos.

Para los ciclistas en la ciudad:
Las asociaciones que promueven el uso de la bici en la ciudad lanzan unas propuestas para mejorar la seguridad del ciclista. Veámoslas:

  • Circule por el centro de su carril, y hágase respetar. Una bicicleta arrimada al borde de la carretera despierta la tentación de adelantar en los coches, aunque no se puede mantener una distancia prudencial durante el adelantamiento. Y un coche aparcado puede abrir sus puertas sin mirar y derribar al ciclista.
  • Circule por el carril derecho. Los coches no esperan encontrar un usuario lento en el carril izquierdo (el rápido), y dado que adelantar por la derecha es poco común, se desconciertan. No obstante, si tiene que girar a la izquierda es mejor situarse en este carril con antelación.
  • En carretera se debe circular por el arcén.
  • Circule a la velocidad adecuada. Aunque a veces sea incómodo, adáptese a la velocidad de la calle por donde circule y, a ser posible, elija calles tranquilas.
  • Busque una ruta segura. Merece la pena seguir un buen itinerario por calles apacibles o por carriles-bici, con la ayuda de un plano. Frecuentemente, los cascos antiguos o los barrios tranquilos ofrecen buenas posibilidades.
  • Mantenga su bicicleta en buen estado. Antes de iniciar cualquier paseo o excursión, compruebe cuidadosamente las partes y accesorios de la bicicleta.
  • Hágase ver por la noche. Además del dinamo en la delantera de la bici, conviene colocar detrás un reflectante y una luz roja intermitente, a pilas, que no se apague cuando pare en los semáforos.
  • Utilice el casco y no circule con auriculares, pues no le permite controlar el tráfico que se encuentra a su espalda.
  • Con lluvia, extreme las precauciones. Lo fácil se vuelve difícil y peligroso.
  • Ate la bici con un buen candado.
  • Asegúrese. Un seguro de Responsabilidad Civil le cubre los posibles daños que pudiera ocasionar a terceros.
  • Acate las normas de circulación, aunque en algunos casos conviene “adaptarlas”. Por ejemplo, en los semáforos, es aconsejable parar unos metros más allá de la línea, para tragar menos humo y disponer de unos metros de ventaja cuando arranquen los coches.

¿Quién teme al ciudadano feroz?

Martes, 20 Marzo 2007
FÉLIX DE AZÚA  Publicado en el País, jueves 9 de noviembre de 2006 
 

      Como es bien sabido, con ocasión del Salon de 1864 el pintor Édouard Manet expuso su célebre Olympia, un desnudo femenino que irritó profundamente a la buena sociedad parisina y cambió las reglas de la representación clásica. La gigantesca cólera desatada por el cuadro de Manet era debida a que el nuevo modo de presentar un tema clásico dejaba sin argumentos a los tradicionalistas. La estrategia artística de Manet negaba todos los valores defendidos por la vieja escuela. Los entendidos, los expertos, los coleccionistas y aquellos aficionados que se consideraban enterados, reaccionaron con violencia porque, de ser cierto lo que Manet expresaba en su pintura, entonces ellos eran una colosal mentira. También es conocido el final de la historia: eran una colosal mentira.

     Algo similar está sucediendo con la irrupción de un pequeño partido posnacionalista en Cataluña, a partir de las últimas elecciones. El Partido de los Ciudadanos (PC) es minúsculo en comparación con las fuerzas que representan al nacionalismo catalán, pero la reacción que ha desatado es sorprendente y pone de manifiesto, no la amenaza de los débiles, sino el miedo de los poderosos. La astuta conducta de los medios de comunicación catalanes, que no informaron en ningún momento sobre la campaña del PC mientras duró la subasta de votos, no ha podido resistir el resultado y ahora se desborda en ataques furibundos. Un síntoma inequívoco de que el poder se siente débil.

    Por si alguien supone que escribo desde una posición militante, debo aclarar que si bien formé parte del grupo que incitó a la creación en Cataluña de un nuevo partido que pudiera hablar con naturalidad sobre todo lo prohibido por el poder, en cuanto ese partido se constituyó legalmente me retiré con ánimo de no regresar nunca más a la política empírica. Si ahora escribo sobre ellos es porque nos están sirviendo una valiosa información sobre la falta de información que sufre la sociedad catalana. De modo que habría escrito exactamente lo mismo si hubiera votado a Convergencia o a Iniciativa.

    La falta de información a la que aludo es una de las causas de la inseguridad del poder catalán. Cuando escribo esta crónica hay ya un acuerdo para repetir el tripartito. Es decir, que han ganado los que han perdido, pero quizás no cabía otra posibilidad. Los partidos nacionalistas catalanes son máquinas de distribución. Cualquiera de las posibles combinaciones ganadoras no se forma para cumplir el deseo de los votantes sino para satisfacer a los partidos y a sus clientelas. Contra este estado de cosas había que fundar un nuevo partido y ese partido ha conseguido tres escaños sin apenas campaña, sin dinero, sin apoyos, sin aparecer en los medios, contando tan sólo con el entusiasmo de la gente.

     La victoria ha sorprendido porque la sociedad catalana carece de información responsable. Muy pocos periodistas sabían algo sobre el nuevo partido y lo que sabían era mentira. Ningún profesional de la prensa catalana intentó averiguar algo por su cuenta. Cada uno de los mediáticos de prestigio pertenece a un grupo dentro del sistema y nada que caiga fuera de tan estrecho horizonte tiene la menor importancia. La endogamia informativa ha llegado a extremos grotescos, como la creación de un comité de comisarios que vigila a los periodistas catalanes. Sin embargo, no es el momento de examinar el grado de dependencia y la falta de autonomía de los medios catalanes, sino de sacar algunas conclusiones. Y para ello nadamejor que poner algunos ejemplos de lo que está sucediendo después de las elecciones, cuando el resultado es irreparable. Quizás alguien se percate de que el estado de cosas es insostenible, que está hundiendo a la sociedad catalana en el escepticismo democrático, y trate de ponerle remedio.

     Hablemos de las firmas y vayamos de menor a mayor. Como es lógico, todo el periodismo de batalla ha coincidido en calificar al PC de facha, ultraderechista y cosas semejantes. De nada ha servido que el jefe del partido se definiera como socialdemócrata, o que no haya ni un solo dato que fundamente semejante barbaridad, es decir, que este es un partido de delincuentes. Ningún responsable del PC ha hablado de inmigración y si lo ha hecho ha sido con bastante mayor liberalidad que la señora Ferrusola de Convergencia o el señor Barrera de Esquerra; ni de religión y si lo ha hecho es para declararse laico y contrario a la asignatura de religión, a diferencia de los nacionalistas; ni del aborto, las bodas gays, el feminismo y la parafernalia que trabaja ese partido estetizante, Iniciativa, como no sea para coincidir con ellos porque, la verdad, esas cosas son simplemente obvias. No importa: los Sopena, los Culla, los Cardús, los Sánchez, la infantería del sistema, han afirmado que el PC es de extrema derecha.

     Era de esperar, por así decirlo, entre la gente de faena, pero subamos un peldaño. Toni Soler es una figura de la radiotelevisión catalana y escribe en La Vanguardia. Es una de esas estrellas locales que viven de luchar heroicamente contra la microscópica presencia del PP y que jamás han tocado un pelo al poder. Sin embargo, la aparición del PC le ha puesto nervioso. He aquí lo que escribía Soler el domingo 5 de noviembre: “(Para el PC) el nacionalismo catalán va de Carod a Piqué, inclusive, y dicen una frase en cada idioma, para demostrar que el idioma no les importa, es decir, que si el catalán desaparece no soltarán ni una lágrima”. Esto lo escribe Soler en castellano. Es otro de los innumerables nacionalistas que considera justo multar a un tabernero por no rotular en catalán, pero que desea seguir cobrando sus artículos en castellano, por favor. Con esta moral es difícil informar objetivamente.

    Subamos otro peldaño, lleguemos a periodistas prestigiosos y a los que respeto. Ese mismo día y en el mismo órgano de los conservadores catalanes, Enric Juliana escribía: “El despliegue del Partido de la Ciudadanía en España sólo es posible con el apoyo estratégico de un poder fuerte. La FAES es uno de ellos y ha amenazado con querellarse contra quien diga que suya es la mano que mece la cuna”. Debo confesar que el párrafo me ha desconcertado porque soy lector habitual de Juliana, uno de los escasos periodistas catalanes que utiliza el castellano con elegancia. Su posición siempre ha sido clara, es simpatizante de Convergencia, pero no es un palanganero. Suelo oírle en la tertulia de Carlos Herrera y me parece un hombre equilibrado. Que utilice una falacia tan absurda es significativo sobre el grado de intoxicación de los periodistas catalanes. La gente que ha conseguido tres escaños se los ha trabajado como antaño los clandestinos que luchaban contra Franco: aguantando los ataques del régimen en pleno y sin el menor apoyo de nadie como no sea el desinteresado y generoso de mucha gente que está harta de tanta falacia. Que sólo les hiciera caso la prensa de Madrid no es culpa suya, sino de la prensa de Barcelona.

    Y acabemos de subir la escalera hasta un nivel que puede costarme una amistad. El viernes 3 de noviembre, Xavier Vidal-Folch, el director de la edición catalana de este periódico y amigo personal, hacía un balance de los resultados. Escribía lo siguiente: “La gran novedad, Ciutadans, ese nacionalismo neoespañolista”. Pasaba luego a anunciar que el partido practicará el lerrouxismo, que acabará en manos de la extrema derecha, y terminaba diciendo: “¿Nuevo el nacionalismo español? ¿O el más rancio y cutre de los nacionalismos hispánicos?”. Esta es la opinión de un gran profesional catalán que ha vivido en Bruselas durante años y conoce la prensa europea. Si estuviéramos en Europa habría que hacerle algunas preguntas: ¿Qué es, en su opinión, el “españolismo”? ¿Algo así como el catalanismo, un apego cultural? ¿Que te guste la música de Albéniz, el Museo del Prado y las novelas de Mendoza? ¿Hay que añadir, para radicalizar, la jota en plan sardana, los toros en plan castellers, el Valle de los Caídos en plan Montserrat? ¿O más bien será españolista alguien que se oponga al populismo del odio contra los españoles tipo Rubianes? ¿Y que sería un “neoespañolismo”? ¿O es sólo un modo de clasificar para evitarse el análisis? ¿Pereza o desinformación?

    El lerrouxismo y la extrema derecha son fantasmas constantes en Cataluña, quizás por ser dos de las más frecuentes tentaciones catalanas, desde el carlismo del XIX hasta los Requetés franquistas. Son espantajos que carecen de contenido ya que toda situación histórica es irrepetible y para acabarlo de arreglar nadie sabe muy bien en qué consisten. ¿Es un lerrouxista a la inversa Artur Mas cuando se inventa un carnet de puntos para inmigrantes? ¿O Maragall cuando le concede la nacionalidad catalana a Montilla por lo bien que se ha portado? Cuando un término más o menos técnico se usa como insulto hay que suponer que de lo que abunda en el corazón habla la boca.

Lo mejor sin embargo es el final. “Rancio” y “cutre” son de nuevo adjetivos muy frecuentes entre los defensores de la buena sociedad catalana, aunque deben aplicarse exclusivamente al llamado “nacionalismo español”. Que Artur Mas se arrodille ante la tumba de Wifredo el Velloso, que todos los partidos canten Els segadors con la mano en el pecho y lo hagan obligatorio en las escuelas, que peregrinen a los lugares sagrados, que prohíban a los escolares hablar en castellano en el patio, o que sólo hayan leído a Prat de la Riba y otros genios de la filosofía política, no es, para ellos, ni “cutre” ni “rancio”. Debe de ser lo más progresista, aunque sólo en Cataluña. ¡Qué pésima información, Dios mío!

En efecto, un partido sin dinero, sin campaña, sin apoyo mediático, en cuatro meses ha conseguido tres diputados. Ahora el poder catalán puede reaccionar de dos modos distintos: temblando de miedo e insultando como hasta ahora viene haciendo, o poniendo remedio a lo que ha provocado 90.000 votos para el nuevo partido, 60.000 votos en blanco, la más alta abstención de la historia de Cataluña, y un panorama para el futuro Gobierno que cada vez nos acerca más a la Italia de los años de plomo. O a cosas peores. Quizás ellos se sientan a gusto en este ambiente de sauna para padrinos. Los demás, no.