Artículos de Septiembre 2010

Memoria y olvido en la era de Internet

Jueves, 30 Septiembre 2010

¿Cómo dejar atrás algo que la Red ha fijado como un recuerdo imborrable? La banalización de lo privado con el auge de las redes sociales nos hará perder algo que nos ha pertenecido durante siglos: nuestra intimidad

ERNESTO HERNÁNDEZ BUSTO

EL PAÍS  -  Opinión - 30-09-2010 No creo que la sociedad entienda lo que sucede cuando todo está disponible, listo para ser conocido y almacenado indefinidamente”, dijo Eric Schmidt, consejero delegado de Google, en una entrevista concedida a The Wall Street Journal el pasado 14 de agosto. Y también predijo que los jóvenes que hoy hacen un intenso uso de las redes sociales podrían un día no muy lejano exigir el derecho a cambiar sus nombres para escapar de su pasado en Internet.

Cambiar de nombre parece complicado, pero no tanto cuando lo que está en juego es más complejo que un simple episodio embarazoso del pasado. Vean el ejemplo de Andrew Feldmar, un psicoterapeuta canadiense, que hace tres años se dirigía a recoger a un amigo en el aeropuerto de Seattle y se topó con un guardia fronterizo al que se le ocurrió buscar su nombre en Internet. Se enteró así de que Feldmar había escrito un artículo (en primera persona) sobre el uso del LSD en la década de los sesenta. El artículo, publicado en una oscura revista interdisciplinaria, le costó a Feldmar su entrada al país donde trabajaba, en el que vivían sus dos hijos, etcétera. Cada vez son más frecuentes estos casos en los que una simple búsqueda en la Red se convierte en requisito no superado. ¿Cómo impedir que Internet recuerde algo que queremos olvidar? Y sobre todo, ¿cómo hacerlo ahora que Google, Yahoo o Microsoft pueden almacenar todas nuestras búsquedas, hasta el punto de recordar nuestra vida mejor que nosotros mismos? La banalización de lo privado que acompaña el auge de las redes sociales podría ser uno de los efectos colaterales de nuestra falta de control sobre algo que nos ha pertenecido en exclusiva durante siglos. ¿Qué más da que cualquiera pueda tener acceso a mi intimidad si no tengo, en realidad, nada que ocultar?, concluyen hoy los adolescentes que han hecho de Facebook un ritual imprescindible. Dentro de unos años, tal vez cambien de idea. Pero ese pasado seguirá presente. Schmidt no es el primero, ni el único, en cuestionar las implicaciones éticas y culturales de este cambio decisivo en el estatus de la intimidad. Los defensores de la democracia han celebrado el paso de una Red concebida como herramienta para acceder a la información en herramienta para compartir información (¡viva el prosumer!). Pero no se han debatido lo suficiente las implicaciones de otra transformación: el paso de un mundo donde recordar era la excepción (y olvidar era “lo natural”) a un orbe digitalizado donde la tecnología invierte esos términos; ahora mantener el máximo de información digital disponible no solo es una meta alcanzable, sino un proceso mucho más fácil y económico que el que implica borrarla u olvidarla. Por supuesto, ello puede implicar ventajas sociales. Pero cuando hablamos de información personal, el paso de una cultura más proclive a la memoria que al olvido pone de manifiesto ciertas aristas polémicas. En su célebre relato Funes el memorioso, Jorge Luis Borges imagina a un personaje al que una caída del caballo le ha provocado la incapacidad de olvidar. Durante 19 años, Ireneo Funes “vivió como quien sueña”; después del accidente adquirió una descomunal cultura libresca. Sin embargo, es incapaz de pensar “en ideas generales, platónicas”; su memoria perfecta le impide ir más allá de las palabras. No es capaz de generalizar ni de hacer abstracciones, los demasiados árboles de su memoria perfecta le impiden ver el bosque del pensamiento. La hipótesis de Borges demostró rebasar la ficción cuando hace tres años Joshua Foer entrevistó a la mujer que la literatura clínica conoce como AJ, una empleada administrativa de California que recuerda perfectamente cada día de su vida desde que tenía 11 años. Esta memoria incontrolable y automática, “como una película que nunca se detiene”, ha terminado provocándole una especie de vasallaje cerebral. Tanto ella como otras personas que padecen el llamado “síndrome hipertiméstico” no han demostrado ser mucho más inteligentes ni más felices que el resto de los mortales. Los neurólogos arguyen que el olvido es parte central de la experiencia humana y del proceso mismo del pensamiento; la vasta red de sinapsis de un cerebro normal se vería desbordada si recordáramos exactamente cada hecho del pasado y cada estímulo que recibimos. Se trata, por supuesto, del esbozo de un asunto muy complejo: hay diferentes tipos de memoria, condiciones que facilitan recuerdos, olvidos traumáticos… pero todo parece indicar que el olvido cumple no solo con la segunda ley de la termodinámica, sino también con ciertos requerimientos evolutivos. Más que una limitación, se trata de una necesidad humana. El paso de lo análogo a lo digital (como estudia en detalle Viktor Mayer-Schönberger en su reciente libro Delete. The virtue of forgetting in the Digital Age ha alterado de manera fundamental qué información puede ser recordada, cómo puede ser recordada y a qué costo. Hasta hace poco, mucha de esa información sencillamente “estaba ahí”. Ahora, es parte de una cultura del intercambio, donde no solo escapa al control de quien decide compartirla, sino también al contexto de secuencia temporal y empatía emocional que se asocia con la memoria humana. “Nuestro pasado está cada vez más grabado como un tatuaje en nuestra piel digital… La Red ha olvidado cómo olvidar”, escribía -¡hace más de 12 años!- J. D. Lasica. Es poco probable que esta superabundancia de “huellas digitales” (en el sentido tecnológico de la expresión) acabe integrada en una orwelliana red de vigilancia universal. Y sin duda, la facilidad para acceder a información que antes resultaba olvidada o de difícil acceso contribuyen a la innovación y al crecimiento económico de las sociedades informatizadas. Pero una mirada minuciosa a los supuestos beneficios de una memoria digital omnipresente revela un paisaje bastante más ambiguo. En realidad, el uso sistemático de nuestra increíble capacidad actual de recordar lo almacenado por medios digitales representa un reto para nuestra aptitud de adaptación y aprendizaje. Luego de facilitar varios ejemplos, tanto benéficos como perjudiciales, de la manera en que esta nueva condición afecta nuestras vidas, Mayer-Schönberger escribe: “Durante milenios, los seres humanos han vivido en un mundo de olvido. La conducta individual, los mecanismos y procesos sociales y los valores humanos han incorporado y reflejado este hecho. Sería ingenuo pensar que dejar atrás esta parte fundamental de la naturaleza humana con la ayuda de la digitalización y la tecnología será un asunto indoloro. Hay numerosas maneras en que los seres humanos se ajustan rápidamente a diferentes condiciones ambientales, pero los trazos fundamentales de la conducta humana tardan varias generaciones en ser alterados o reemplazados. Incluso si somos capaces de hacer frente a este nuevo mundo de recuerdo automático y pasar por una fase de ajuste doloroso, ¿lo veríamos como un avance importante o más bien como una terrible maldición?”. Algunas de estas dudas han provocado las declaraciones de Schmidt. Otros analistas creen que si no hay suficiente transparencia social, la memoria digital puede no representar una ventaja. Como parte esencial de la arquitectura de la libertad contemporánea, Internet no debería priorizar el derecho a recordar sobre el derecho al olvido. Al menos, no puede hacerlo sin que ello implique, al mismo tiempo, una simplificación de la memoria humana. En su relato perfecto y conmovedor de la desventura de Funes, Borges deja caer un juicio que vale para quienes hoy abogan por la “memoria total”, aunque esta venga despojada de perspectiva y amenace, incluso, nuestra capacidad de decisiones racionales: “Llevaba la soberbia hasta el punto de simular que era benéfico el golpe que lo había fulminado”.

http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20100930elpepiopi_11&type=Tes&anchor=elpepiopi

Política de maniquí

Domingo, 26 Septiembre 2010

IGNACIO CAMACHO

Día 22/09/2010

LA política contemporánea se ha vuelto casi completamente bidimensional: huérfana de ideas y a menudo también de principios, en ella sólo importan el alto y el ancho de las imágenes. Los programas se han convertido en spots, los proyectos apenas sirven como soporte de decorados de atrezzo y los discursos han sido sustituidos por fotogramas. No es un problema exclusivo de la escena española, aunque el zapaterismo ha alquitarado esa tendencia de banalidad formalista en la esencia de un estilo de gobernar. La posmodernidad política ha licuado los debates hasta transformarlos en un ejercicio de escaparatismo.

El presidente del Gobierno tiene tan interiorizada esa prioridad aparencial que la formula con una naturalidad irreverente, sin importarle que se le vea el cartón de sus intenciones. Su frase ante Mohamed VI en Nueva York —«lo importante es la foto»— la suscribiría en su fuero íntimo cualquier otro líder posmoderno, desde Obama a Sarkozy, pero sólo a él se le ocurre expresarla con esa espontaneidad demoledora que quintaesencia su manera de entender la política como un permanente posado ante una cámara. No se trata ya de que el medio sea el mensaje, sino de que el mensaje no existe más allá del cartón del photocall. Por eso se le ve tan a gusto en foros como la asamblea de la ONU, donde prevalece una retórica de galería y estupendismo que permite a los próceres del mundo retratarse por su perfil más solemne y favorecido. Naciones Unidas es un teatro de vanidades en el que los gobernantes se hacen a sí mismos un liftingde universalidad sobre las arrugas de desgaste que envejecen la fachada de su política doméstica.

Entre esas candilejas de superficialidad nuestro hombre se mueve con una soltura complaciente; en el escenario reparte sonrisas luminosas y brinda con generosa galantería al sol de la solidaridad internacional, y en los encuentros bilaterales se entrega sin tapujos al arte de la representación iconográfica. Con su técnica de vaporización y reducción al vacío, al modo de los alquimistas de la nueva cocina, Zapatero destila la diplomacia —ya de por sí relacionada con el protocolo— en un alambique de fotogenia donde se depuran los contenidos y hasta las palabras para extraer tan sólo la esencialidad figurativa. Aunque últimamente a su entorno se le escapan los detalles y permite que le madruguen los símbolos; el séquito alauita se adelantó a colocar en primer plano de la instantánea una bandera de Marruecos para marcar el territorio de las prioridades. Puestos a hacer política de maniquíes, Mohamed estuvo más atento a la oportunidad de apropiarse del escaparate.

http://www.abc.es/20100922/opinion-colaboraciones/politica-maniqui-20100922.html

Si estás aquí, esto es lo que hay

Domingo, 26 Septiembre 2010

La Realidad Aumentada, último ‘hit’ tecnológico, permite ver en el móvil qué bares hay cerca, qué restaurantes, qué comentan los amigos sobre el menú o dónde está el cajero más próximo

JOSEBA ELOLA

EL PAÍS  -  Sociedad - 26-09-2010 El teléfono inteligente, colocado en el salpicadero. El conductor llega a un barrio complicado para aparcar y activa la opción de búsqueda de plazas. En la pantalla, la información de las plazas libres en esa zona. Hay doce disponibles.

Quiere más detalles, quiere ver cómo es la plaza para que le entre su gran coche. Lo ve en su teléfono, sabiendo que algún día lo verá proyectado en el propio parabrisas, como veía Tom Cruise las cosas en Minority Report, filme futurista de Spielberg. ¿Es éste el sueño húmedo del conductor harto de dar vueltas a la manzana? No: más bien es algo que está al caer. Algo que ya se está probando en Londres y Nueva York. Algo que un grupo de inquietos emprendedores está intentando sacar adelante en Madrid. Algo que forma parte de la llamada Realidad Aumentada (RA), último hit tecnológico que promete cambiar alguno de nuestros usos y, a decir de algunos, nuestro modo de vida. La Realidad Aumentada funciona mediante dispositivos que añaden información a la información física ya existente. Amplia el mundo real mediante la aplicación a imágenes de vídeo de capas generadas por ordenador. El señor Smith, un turista británico ficticio muy puesto en las últimas tecnologías, se sitúa frente a la Sagrada Familia de Barcelona y la enfoca con el móvil (con un iPhone o con un teléfono con el sistema Android). Sobre la imagen que capta la cámara de vídeo del móvil aparece sobreimpresionada una etiqueta flotante con información. Cuenta que empezó a ser construida en 1882, que es la obra maestra de Antoni Gaudí, etc., etc., bla, bla, bla. Pero el turista que está frente al monumento nota que le suenan las tripas, tiene hambre, así que se gira y enfoca hacia el Passatge de Simó, a ver si le aparece algún restaurante y algún hotel por si la siesta se impusiera de rotundísimo modo. La aplicación de la guía de Lonely Planet le recomienda que para dormir opte por un hotelito con encanto que sale barato y queda cerca. El señor Smith, que lleva un rato con el brazo en alto, girando sobre sí mismo con el móvil para captar la información circundante, baja el brazo para descansar. Ya sabe dónde va a comer y dónde se echará su española siesta. Ve un cartel que no logra entender: el móvil se lo traduce, enfocando el letrero con su móvil. Bien, pues toda esta secuencia es ficticia, pero todo ello se puede hacer hoy, ya, aquí, de modo real. Con un teléfono inteligente y con una serie de aplicaciones que uno se baja gratuitamente. Excepto la de Lonely Planet, que es de pago. Un mundo así es el que nos propone la realidad aumentada. Un lugar en el que ya viven los más friquis. El resto de humanos, siempre a la zaga, empieza a oír comentar del tema o, sencillamente, no sabe de qué diablos le hablan cuando escucha eso de Realidad Aumentada. “Es un cambio radical en la manera de representar la información sobre la realidad”, dice Fernando Garrido, sociólogo experto en nuevas tecnologías, que con entusiasmo engrosa la partida de los friquis. “Ofrece posibilidades muy jugosas. Creo que estas aplicaciones tienen futuro porque son sencillas y se pueden llevar a nuestra vida cotidiana”. Foursquare es uno de los orígenes de todo este fenómeno. “Fue el que creó la demanda”, manifiesta Enrique Dans, profesor de la IE Business School y analista del impacto de las nuevas tecnologías en nuestra vida. Foursquare es una plataforma que te permite pasar por delante de un restaurante y saber qué opinan tus amigos (y los no amigos) del menú que allí ofrecen. Cada vez que vas a un sitio, puntúas y añades un comentario. El que llegue detrás lo podrá leer. “Es muy vicioso y ahora Facebook lo acaba de vampirizar. Va a ser todo un fenómeno”, vaticina Dans. El turismo es sin duda uno de los sectores clave para el desarrollo de la Realidad Aumentada. Y las guías Lonely Planet han sido rápidas en posicionarse en el nuevo mercado. El pasado 5 de agosto lanzaron su aplicación de RA para viajeros británicos y estadounidenses. En conversación telefónica desde Londres, Kelly Brough, directora de la estrategia digital de la firma viajera, afirma que se mantienen los criterios que tan buena reputación han granjeado a Lonely Planet en papel. “La información que ofrecemos es independiente”, asegura la ejecutiva australiana. La aplicación de las famosas guías de viajes cuesta 4,99 dólares (3,7 euros) en la tienda de Google Android. Brough, que no facilita datos de cuántas aplicaciones se han vendido desde su lanzamiento, se muestra confiada en la línea de negocio que se abre en este campo. Y eso que uno puede conseguir información gratuita de Google con esos mismos terminales. “Google te da todo. Nosotros, la información de nuestros autores, nuestra visión del mundo, nuestro contenido recomendado”. Es decir, hoteles, restaurantes, sitios que visitar, etc. La aplicación ofrece información de 25 ciudades del mundo. Entre ellas, Barcelona, única representación española. En Google también tienen clara la apuesta por esta tecnología. “La realidad aumentada cada vez va a ser más común. La vía de entrada son los teléfonos móviles, pero la tendremos en los coches, en las teles”, comenta desde Londres Javier Arias, asturiano afincado en la City que trabaja en el departamento de alianzas estratégicas del gigante web. “La Realidad Aumentada nos puede cambiar la vida porque nos ayuda a tomar mejores decisiones”, dice Arias. Se trata de una tecnología, explica, que facilita el matching, es decir, casar lo que el usuario busca con lo que se le ofrece. “En ese momento, la publicidad se convierte en información. Cuanto más exacta sea la información que le mostremos, más valor tendrá para el usuario”. Tomás Barceló apunta con su iPhone al cielo. En la pantalla aparecen una serie de etiquetas flotantes que indican la información en Realidad Aumentada disponible en los alrededores. Opta por presionar en su teléfono el canal de la Empresa Municipal de Transportes para ver qué paradas de bus hay cerca. El teléfono indica que hay cincuenta en un kilómetro a la redonda. En la más cercana, informa la pantalla, el bus está a punto de llegar. Barceló, joven emprendedor de 34 años, cuenta que la RA ofrece posibilidades en el campo del marketing. Es subdirector de guiagps.com y experto en publicidad geoposicionada, “las páginas amarillas digitales para GPS”, explica gráficamente. Dice que hace ya cuatro años que la realidad aumentada está en la palma de nuestra mano, pero que aún la gente no la usa demasiado: ¿Por qué?: “Porque no son muy buenas las aplicaciones, porque se vuelcan bases de datos masivas sin filtrar, y porque no hay nadie pateándose las calles para recoger la información relevante”, resume. De las 180 aplicaciones de RA que conoce, dice que merecen la pena una decena. “El negocio no está en la Realidad Aumentada”, explica, “el negocio importante es el del geoposicionamiento de la gente, el negocio de dirigir a las personas a lugares, ya sean discotecas, restaurantes o museos”. La empresa holandesa Layar se dice líder mundial como plataforma de contenido de RA. Con un millón de usuarios en el mundo, cuenta con 32 empleados y ha publicado del orden de 1.200 capas (capas de información que se sobreimpresionan sobre la imagen real en la pantalla). Su portavoz cuenta que España se halla entre los diez países de mayor tráfico, en niveles similares a Francia y Alemania, aunque superada por Holanda y el Reino Unido. Entre las 120 capas dirigidas al mercado español, se encuentran algunas de rutas de tapas, bancos como Bankinter y portales inmobiliarios como idealista.com. “El concepto de realidad aumentada aún está en su infancia”, afirma su portavoz. “Las posibilidades que ofrece en marketing, comercio y juegos son más que abundantes”. Señala que la consultora Juniper Research proyecta ganancias de 1,5 millones de euros para el sector en 2010 y de cerca de 530 millones para 2014. Por no hablar de las posibilidades divertidas y lúdicas. Con la aplicación de Ikea, uno puede sobre impresionar un sofá sobre la imagen de su salón y ver cómo quedaría; en la de Rayban, ver cómo le sentarían unas gafas. El campo de los simuladores de vuelo y la microcirugía también se pueden ver beneficiados por esta tecnología. ¿Hasta dónde se puede aumentar la realidad? ¿Se convertirá en una realidad la realidad aumentada? http://www.elpais.com/articulo/sociedad/hay/elpepisoc/20100926elpepisoc_1/Tes

Manipulación ideológica

Sábado, 25 Septiembre 2010

“Las ideas de las clases dominantes son tambien las ideas dominantes de cada época; o, dicho de otro modo, la clase que tiene el poder material dominante en la sociedad tiene también el poder ideológico dominante. La clase que dispone de los medios de producción materiales dispone al mismo tiempo de los medios de producción ideológica, de tal modo que las ideas de aquellos que carecen de los medios de producción están sometidas a las de la clase dominante” (Carlos Marx)

La manipulación ideológica se desarrolla en varios niveles, según se dirija al ciudadano

a.- como individuo

b.- como formando partew de una multitud

c.- como formando parte de una masa

d.- como consumidor

Jorge Chachero

Viernes, 24 Septiembre 2010

http://vimeo.com/10583577

Propaganda Posters

Jueves, 23 Septiembre 2010

http://vector.tutsplus.com/articles/inspiration/inspiration-80-amazing-wwii-allied-propaganda-posters/

El hombre cruzado de brazos en medio del saludo nazi

Jueves, 23 Septiembre 2010

http://sentadoenlatrebede.blogspot.com/2010/09/el-hombre-cruzado-de-brazos-en-medio.html

En femenino y en masculino

Jueves, 23 Septiembre 2010

http://www.educacionenvalores.org/article.php3?id_article=289

Orígenes de la Filosofía

Jueves, 23 Septiembre 2010

http://www.youtube.com/watch?v=qYGtawcZO3A

Filosofía 23-9-2010

Jueves, 23 Septiembre 2010

Evolucionismo y hominización

http://www.slideshare.net/juanve/ud-psicologia-humana-y-etologia-presentation#

http://www.youtube.com/watch?v=6tyvxStdKg0

http://www.youtube.com/watch?v=5tRXxWU8Lp0&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=j2_V4R8gKNA&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=wIlFqsS4_o0&feature=related

Origen del universo

http://www.youtube.com/watch?v=R3-OcZF8-Fc&feature=fvw