Artículos de CAM CURSO 2010-11

BLOgs de CAM. CONCURSO EDUCARED

Lunes, 9 Mayo 2011

Omar Casado y Diego Alonso http://parejadedos7.wordpress.com/

Mario Rubiera y Juan Bárcena http://dulcesypegajosos.wordpress.com/

Jasmin Gancedo, Raquel Casal y Jimena Donapetry http://camtres2011jrj.blogspot.com

Andoni y Jose Manuel http://www.educamosonline.es

Marco e Ivan http://ivanymarco.wordpress.com

Borja y Pablo http://elrincondeldeportista.wordpress.com/

Brian y Diana http://bryandayana.wordpress.com

Alberto y Jose http://cientificosparaelmundocontemporaneo.wordpress.com

CONCURSO EDUCARED

Miércoles, 27 Abril 2011

- los participantes podrán presentar trabajos como un blog realizado en blogger,una web creada con editores on-line, una wiki creada con MediaWiki o Wikispaces, un grupo en una red social, trabajos creados con herramientas como Prezi, Google Earth,… o cualquier otraherramienta o aplicación que permita al docente o al grupo de trabajo realizar su proyecto y alcanzar los objetivos didácticos y formativos establecidos.

- Independientemente de la Modalidad de participación, todos los trabajos tendrán asociada una Memoria Descriptiva.En ella deberá registrar los objetivos planteados para el trabajo, por qué eligieron esa temática, por qué se decidieron por unas u otras herramientas de trabajo, metodología didáctica, cómo han trabajado los alumnos, distribución de tareas, vivencias de los alumnos si es el caso, evaluación y autoevaluación…

- La Memoria Descriptiva supondrá el 50% del peso en la valoración y el trabajo o producto final otro 50%, ya que se pretender evaluar tanto el producto final como el proceso de aprendizaje y de construcción del conocimiento.

- todos los trabajos que se presenten al Premio Internacional Educared deben demostrar que cuentan con actividad durante el periodo de trabajo del Premio. Así, aunque un trabajo haya sido iniciado con anterioridad (por ejemplo, a principio del curso escolar) debe demostrarse, mediante el propio trabajo (con su actualización) o la Memoria Descriptiva, que los participantes han realizado parte de su labor en el periodo de trabajo establecido.

El calendario del Premio está organizado en tres fases:Inscripción Periodo de trabajo Evaluación y Fallo del Jurado (1 de marzo al 2 de mayo, 1 de marzo al 6 de junio , Junio a Septiembre)

1.2. Criterios de evaluación.

A continuación se indican los criterios generales de evaluación de los trabajos presentados en esta Modalidad. La suma de la puntuación de estos criterios supondrá el 50% de la valoración final.

- Adecuación del contenido al currículo escolar. Se valorará que el trabajo esté relacionado con los contenidos curriculares o transversales, y que el desarrollo del trabajo está enmarcado en las actividades habituales del aula.

- Trabajo en equipo. Se valorará la construcción compartida del conocimiento y la diversidad de opiniones, así como la planificación, coordinación y organización de tareas dentro del grupo.

- Inmediatez. Se valorará la oportunidad y frecuencia de la renovación de la información así como la reacción a los sucesos del entorno o hallazgos de información que los autores compartan con los lectores.

- Autoría. Se valorará de manera especial aquellos trabajos en los que la autoría de los contenidos sea propia y original, aunque se haya elaborado en base a otras informaciones. Se penalizarán los errores ortográficos así como que la información haya sido copiada y pegada de otras fuentes, sin citarlas ni apreciarse redacción propia.

- Actitud crítica ante la información. Se valorará el empleo de múltiples fuentes de información (siempre referenciando la procedencia), la síntesis de la información, demostrando una actitud crítica y un posicionamiento objetivo ante los datos obtenidos.

- Aspecto visual y calidad técnica. Se valorará la navegabilidad, organización de los contenidos y estética del trabajo: adecuados elementos de navegación, diseño gráfico, uso de imágenes apropiadas, hipervínculos relacionados y accesibles, inclusión de diversoselementos multimedia, etc.

Frente a una realidad compleja, buen periodismo

Domingo, 27 Febrero 2011

Un ciudadano contando desde un blog un acontecimiento de relieve no es un periodista, igual que por el hecho de pillar in fraganti al asesino nadie se convierte en juez, ni cualquiera puede tenerse por policía al retener a un raterillo. Será un testigo excepcional y valiosísimo pero eso no permite atribuirle la categoría de informador en el sentido profesional que cabe asociar al término: el de un mediador que narra, ordena y analiza unos hechos para que el público se conmueva, los tamice con sus valores y los interprete para entender un poco mejor el mundo en el que está viviendo.

El oficio de periodista se enseña en las facultades pero se aprende en las redacciones, ese espacio donde conviven, del día a la noche y de la noche al día, profesionales que trabajan con un material sensible. En las redacciones, la experiencia y el conocimiento de unos ayuda a desarrollar y engrandecer el conocimiento y la experiencia de otros, un imposible en internet o la red social. Hay un dicho arraigado en la cultura de la redacción, heredado por transmisión oral desde hace generaciones, que sentencia: «En caso de duda, haz periodismo». Hacer periodismo es narrar sin parcialidad, con fidelidad, independencia, rigor y amenidad lo que ocurre. Hoy podría remedarse: «En tiempos de dudas, haz buen periodismo».

La jornada de reflexión y debate sobre la sociedad de la información, auspiciada por la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) y la empresa Telefónica, que se celebró el lunes en LA NUEVA ESPAÑA, lo puso de manifiesto. «Ninguna profesión, por noble que sea, se libra de los idiotismos morales», sostenía Diderot. Igual que los utópicos que atacan al capitalismo sueñan con liquidar a los intermediarios -no confundir con los especuladores-, el idiotismo de la era digital en que nos hallamos inmersos consiste en acabar con el mensajero. Es la ingenua fantasía que extiende una creencia errónea: la de que la red supone la democratización total por sus facilidades para posibilitar la participación, la inmediatez, el acceso sin restricciones y la libertad absoluta.

En su afán por domesticar a las masas conviene al poder que esta ilusión incube. Fomentar el amateurismo, tanto falso periodismo como pulula por la web, atomiza la capacidad de control y la entorpece, lo que hace más cómoda la vida del gobernante. Opacidad consiste tanto en vedar cosas como en camuflarlas en un tsunami de datos. Como señala el filósofo Daniel Innerarity, «la democracia hoy está más empobrecida por los discursos que no dicen nada que por el ocultamiento expreso de información».

La sobreinformación, hábilmente manipulada, es la falacia de internet. Una borrachera de papeles no garantiza que la ciudadanía comprenda lo que pasa ni que brille la transparencia. Tener datos al alcance no basta: se precisa alguien que los sitúe en su contexto, los ensamble, les dé sentido al relacionar hechos presentes y pasados y pondere una valoración crítica. Ese papel corresponde al periodista. Lo conquista cultivando la credibilidad que le otorga su trabajo y su cabecera, algo que jamás asumirá un bloguero solitario. Sin mediación, léase periodismo, el mundo es menos inteligible y más ingobernable. Hace falta separar el grano de la paja, y en esa tarea son inevitables los periodistas.

Sólo los grandes diarios de referencia tienen las competencias necesarias y la capacidad para explorar las toneladas de información que se producen hoy. Lo vemos 30 años después con el golpe de Estado del 23-F, del que estos días LA NUEVA ESPAÑA ofreció numerosos testimonios inéditos, o lo vemos en los estertores del actual régimen asturiano, del que surgen síntomas inquietantes, resultado de administrar la región como una finca particular durante tres legislaturas. Anteponiendo la presunción de inocencia de los acusados, a ninguno de nuestros lectores les sonarán estas historias a chino. Hace tiempo que venimos trasladando las advertencias de funcionarios, juristas, economistas, politólogos y expertos sobre la degeneración que se percibe en algunos ámbitos del Gobierno del Principado: prima la ligereza en el gasto autonómico, el descontrol interesado en las contrataciones y el clientelismo en la política de personal. Anticiparse, orientar bien a su audiencia, es función de la mejor prensa. Justamente la que tanto desagrada a nuestros gobernantes, que prefieren unos medios dóciles controlados con recursos que proceden de los impuestos de los asturianos.

Los amigos del augurio consideran que el impacto del ágora digital en la sociedad superará al de la revolución industrial. Los fatalistas ponen hora, día y año a la muerte del papel. Aventuran pronósticos igual que podían rellenar quinielas. Concíbase internet como un nuevo medio en sí mismo o como un simple canal de distribución no será nada sin el aliento del periodismo.

Nunca todo, desde la revuelta árabe en una aldea norteafricana a las oposiciones a maestros en Asturias, estuvo a la vez tan cerca de todos e interesó a tantos. Son tiempos confusos, pero por ello propicios para el fortalecimiento del periodismo serio y riguroso, ese que ayuda a discernir una realidad poliédrica en la que los periodistas no resultan superfluos sino imprescindibles. La indignación no puede suplantar a la reflexión ni al esfuerzo por entender. Porque creemos en la bendita manía de contar lo que nos ocurre y de tratar de explicarlo, creemos también en el futuro de los periódicos y, sobre todo, en el lector. Es nuestro origen y nuestro destino: contamos a la gente lo que le pasa a la gente. Y tratamos de hacerlo con humildad. En medio de tanto ruido, en los periódicos aún queda sitio para encontrar la verdad. A ello aspira el que tiene en sus manos. En este caso, a buscar la verdad posible entre todos los asturianos de buena voluntad.

Bienvenidos a un mundo sin certezas

Viernes, 18 Febrero 2011

Amistades y parejas efímeras, contratos temporales, comunicación anónima - ¿Es hoy el desorden la fuente de innovación decisiva?

VICENTE VERDÚ

EL PAÍS  -  Sociedad - 18-02-2011 Todas las épocas presumen mucho de ser “tiempos de amores revueltos”. Lo que gusta mucho a las gentes de una humanidad siempre, aún secretamente, romántica. Lo romántico da vida. Y muerte también. Fuertes emociones, en suma.

La física cuántica, la penicilina, la radio, el avión, el subconsciente, la aspirina, la electricidad, el cine o el fox trot, hicieron sentir con la emoción de que el principio del siglo XX coincidía con la danza de otro mundo que anulaba al anterior. Y, por si faltaba poco, el estallido de la Gran Guerra en 1914 significó la cristalización de muchos males ya ahumados al final del siglo XIX. Tanto en la guerra como en sus vísperas nadie dudaba de que la familia, el sexo, la política, la economía, la mujer o la ciencia ensayaban un salto mortal, un salto de muerte cuyos funerales oscilaron después del luto a la bujía, y de la bombilla a la bomba atómica. Los principios del siglo XXI se le parecen relativamente mucho y si todavía no hay una gran guerra ¿quién dice que no la habrá? Años de vértigo. Cultura y cambio en Occidente llamó Philipp Blom a los tres primeros lustros del siglo pasado y no faltaban elementos explosivos para que la población se mareara. De todo aquello (el nuevo poder de la mujer, las vanguardias, el subconsciente, la tolerancia eclesial del vals) no queda prácticamente nada más obsceno que las mafias rusas y la bomba atómica. Pero ahora ni siquiera hablamos de ella. Las explosiones nos han hecho volver la vista desde los ruidos bélicos a las comunicaciones susurradoras, desde la sociedad de clases a la sin clases, desde la inflación galopante al precio cero y desde el precio cero al anonadamiento del valor. El arte es quien mejor lo representa puesto que ya no es que una obra valga mucho o valga poco. No vale sino de acuerdo a una estrategia que habiendo allanado la identidad de lo artístico convoca a todos los leoneses, por ejemplo, a demostrar sus talentos creativos en el MUSAC y a todos los tiburones muertos, calaveras y desechos pestilentes a conquistar precios cifrados en millones de dólares o euros o libras para producir al cabo un mercado tan opaco como circense, tan divertido como aniquilador. La literatura ha resistido mejor el comercio del escándalo pero, definitivamente, hasta las tremendas pilas de bestseller de aeropuerto o supermercado formarán parte de la pira general del papel. Y sin papel ¿qué función, qué representación hacer? Si se trata de política acabamos pronto. Los políticos han recuperado una suerte de corporación gremial que persiste en sus molestias a la manera de las palomas urbanas que sin cesar ensucian paseos y monumentos. No se conoce todavía cuál será la solución ecológica para acabar con la contaminación del enjambre pero la línea de actuación poseerá la misma inspiración que gracias a la Red y el contacto persona a persona ha terminado con millones de intermediarios. El político sin ideología o ideología cosmética hace tiempo que se halla entre nosotros. Sin lastres ideológicos se mueven y se camuflan mejor. Sin lastres ideológicos responden más apropiadamente a las manifestaciones, agitaciones y movimientos sin ideología. Las llamadas hoy “disrupciones” (no rebeliones, no revoluciones) que parten de llamadas desde Facebook o Twitter son traducciones del hacer cara a cara y la práctica del “pío-pío” (to twit) que no necesitan discursos, solo guiños o politonos para llegar al cénit de su rebelión. No es, pues, extraño que hayan sido niños a lo Mark Zuckerberg o como niños, tipo Bill Gates, quienes hayan impuesto los juegos como forma tal de reunir a la humanidad online. Toda la Biblia, con su juicio final incluido, se halla remedada en esta agrupación global de cientos de miles de millones de seres humanos informados al instante del bien o el mal, el Crepúsculo el iPad. Asombrosamente enterados de casi cualquier cosa, se trate del tsunami o la Gran Crisis, el Oscar de Hollywood o el Louis Vuitton de Gorbachov. ¿Abarrotamiento del mundo? La mecánica clásica lo tenía todo bajo control a imagen y semejanza del burgués del siglo XIX, vestido de negro en señal de que no había que buscar un más allá de color. Hoy, sin embargo, de negro solo van los artistas, precisamente equipados para husmear. Los artistas se hallan también en la red y, al anular el color, es más difícil adivinar sus realidades, El mundo de los mercados, de los chats, de los cientos de amigos, de los millones de operaciones comerciales, de las especulaciones letales, etcétera, se encuentran en manos fantasmales que si de una parte son tan poderosas es difícil saber por dónde salen y adónde van a parar. De ahí también la imposibilidad de hacer planes serios sobre una superficie tan movediza. Las amistades se abrevian, los compromisos de pareja no pasan de cuatro o cinco años, los contratos son temporales, las residencias portátiles, las adhesiones infieles. El móvil es la enseña. Numerosos fenómenos que causan todavía asombro proceden de esa tríada (distancia, anonimato, movilidad) que simboliza el móvil. Se habla en voz alta pero el otro se comporta como si no oyera nada en derredor. Nos acompañan como parte del organismo y vivimos una suerte de mutilación social y personal si el móvil se pierde o se olvida. Los padres castigan a los chicos retirándoles el móvil de la misma manera que antes, dulcemente, le retiraban el postre. O mucho más amargo: a la manera medieval de confinarlos en deplorables mazmorras. La comunicación, sea del grado que sea, ha dejado de ser un acto para convertirse en un actor de la cotidianidad. Vivimos en una comunicación tan frecuente como nunca y no es casual que los inventos que mejor caracterizan estos primeros años del siglo XXI sean, por encima de todos, los referidos a las tecnologías de la comunicación. En ocasiones parecería que el mundo se reconstruye a partir de estos nuevos enlaces, nudos, “nubes”, y de ahí que cada vez más factores de la nueva realidad hallen su incubadora en la Red, se trate de negocios como de ocios, de curaciones como de plagas. ¿Quién podría haber concebido a estas alturas un mundo regido más por la anarquía y el desorden que por la organización? Pero el desorden es hoy (en el cuadro, en el cine, en el tráfico, en el amor) fuente de inspiración e innovación más decisiva. Nadie puede vaticinar el porvenir puesto que el futuro tiene a gala poseer elementos que nunca pueden introducirse en el momento de las previsiones. Navegando, danzando, improvisando, vamos supliendo o sorteando la ausencia de referentes y, en consecuencia, tanto en la ética como en la estética, en el sexo como en el terrorismo, todo son impactos, accidentes. Sucesos que se instalan de golpe para combinarse con otros o para hundirse juntos y a la vez. Sin porvenir hay barra libre. El porvenir no existe puesto que se encuentra por venir. Y, ahora, tanto o más que en las vísperas de las guerras mundiales no sabemos adónde vamos a parar. Cuando se creía que la economía había terminado con sus ciclos tras más de un decenio de prosperidad sobreviene la ruina mayor del siglo, mientras se creía que el problema de los injertos había alcanzado la cima llegan las células madres, cuando se suponía que la nueva contienda sería “el shock de las civilizaciones” el Islam reacciona hacia una democracia occidental y los hindúes aspiran a ganar un Oscar. El trabajo, como el matrimonio, como la muerte, se hallaban a unos cientos de metros del portal, en el mismo pueblo o en sus entornos durante los tiempos de la sociedad anterior. Ahora, sin embargo, con los millones de emigrantes, los millones de viajes, los millones de traslaciones a otros puestos de trabajo, es imposible acertar. Incluso la moda que ha tratado de explotar todos los resquicios del cuerpo ha pasado en pocos años del clásico atractivo femenino, al desnudo varonil y desde el desnudo varonil al juego con los gais. O el juego con la muerte (Benetton o Chanel) que diera más filo al corte. En ningún caso, sin embargo, puede mantenerse una prolongada versión. Los grandes vidrios de las fachadas están girando, en nombre de la arquitectura sostenible, a plantas como lechugas que mantienen el frescor natural. Y en Bélgica, hace unos meses, un investigador logró que las palomas, “ratas del aire” que manchan las cornisas, defecaran detergente gracias una bacteria tan insólita como la que sin querer nos sirven en las cocinas de fusión. ¿Cocinas de fusión? ¿World Music? ¿International Art? Junto al infinito archipiélago de grupos, cocineros y artistas emergentes, una oleada que define el “homogéneo” perfil del planeta hace a todos participar en un simulacro de banquete que recuerda a las bodas de Caná. No habrá más caridad de “las mujeres de los niños de Acción Católica” pero nunca el mundo se mostró más solidario y humano a pesar de las estafas y las corrupciones que, como se ve en las actuales agitaciones populares, la gente no parece dispuesta a aceptar más. ¿Estará gestándose un mundo más justo y humano, menos cruel y más amante de la colaboración, la recíproca ayuda, la cooperación? Puede que sí. Y no ya porque los seres humanos hayan mejorado lo suficiente ni milagrosamente, sino porque al cabo no hay mejor recurso para sobrevivir en paz y prosperidad. ¿O es que alguien desearía la guerra? Todos los enfrentamientos, incluidos los de las dos Coreas o los del Barça-Madrid, desprenden un aroma cada vez más lúdico y rancio a la vez. Enfrentarse, pegarse en la calle como en los años cincuenta, ser aficionado al boxeo e incluso a los toros ha tomado una deriva que va del macho a la hembra. De la cultura de la violencia al gesto de la feminidad y hasta la natación sincronizada o el patinaje artístico nos dejan sentados en la butaca. No digamos ya si las ministras o las presidentas, hasta ayer amas de casa, nos comunican medidas tremendas al estilo solemne de los líderes fuertes y seguros de sí. La evolución de las mujeres que todavía hace unos decenios no tenían reconocido el derecho al voto en la misma Francia ha venido a ser la omnipresente sustancia pública que ha decidido el diseño y el empleo, la natalidad y la esperanza de vida, las novelas, los lavabos y el mismo coche eléctrico (tan fino) frente a la brutalidad del motor de explosión. Tanto en la energía como en la economía la mujer ha sido capital. Pero, además, lo seguirá siendo cada vez más a través del liderazgo político o familiar. Porque ¿qué queda ya del antiguo cabeza de familia? ¿Dónde se esconde, en qué se ha travestido, en qué fragmentos podría reconstruirse su improbable regreso? ¿Regreso? Fin absoluto de esa cabeza rectora -ya cómica- y pase gradual del orden piramidal al horizontal aunque a través de gritos. Esta familia hoy en guerra de guerrillas adolescentes, sin jefe bien definido, sin claridad estructural, desarmada de conceptos recuerda o ejemplariza la tan perdida o extraviada institución de la justicia, de la escuela, del parlamento, de los frenopáticos, del arte, de la universidad.

Trabajo sobre Cinema Paradiso

Lunes, 7 Febrero 2011

Colgar  un post sobre la película antes del  Domingo 13 a las 20 horas. Trabajo personal que mezcle texto e imágenes y que puede seguir este guión u otro similar. Puntos de interés:

- Ficha técnica de la película.

- ¿ Por qué la sala de cine se llama Paradiso?

- Que periodo temporal abarca la película: contexto histórico, social…similitudes con España.

- Valoración de los actores.

- Valoración de la banda sonora.

- Generación de “los besos robados”

- El cine como parte de nuestra historia sentimental:  hablar reproduciendo frases de las películas…etc.

- Evolución de la “proyección cinematográfica”. Amenazas sobre el cine.

- Primer amor; similitudes con Ciudadano Kane.

- El cine como “fábrica de sueños”.

Se marcha el mago

Domingo, 23 Enero 2011

teve Jobs, el hombre que revolucionó el ordenador personal con los Mac, el cine de animación con Pixar, la música con el iPod, los móviles con el iPhone, y pretende cambiar los medios de comunicación con el iPad, se retira forzado por una grave enfermedad

LOLA GALÁN 23/01/2011

 

 

 

Desde el lugar desconocido donde cuida de su maltrecha salud, Steve Jobs, co-fundador de Apple en 1976, habrá visto con alivio cómo ha soportado la empresa el terremoto de su partida y su sustitución temporal por su lugarteniente Tim Cook. Las cosas, de momento, van viento en popa para Apple, que en abril pasado superó a su eterno rival, Microsoft, y se colocó como la segunda compañía del mundo por capitalización bursátil, con un valor de 232.000 millones de euros, solo por detrás del gigante petrolero Exxon. Y todo gracias a Jobs. Expulsado de la que era su casa en 1985 y repescado en 1997, en poco más de diez años ha conseguido el milagro: colocar a Apple en la cima y hacer de ella una de las empresas punteras del mundo en innovación. Un logro más de esta especie de rey Midas moderno que solo cobra un dólar simbólico al año, y ha convertido en oro casi todo lo que ha tocado.

 

Steve Jobs, consejero delegado de Apple.

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Steve Jobs, consejero delegado de Apple, en una conferencia de prensa, en septiembre pasado, en San Francisco.- AFP/RYAN ANSON

La noticia en otros webs

A los seis meses de iniciar los estudios en el Reed College de Oregón, los abandonó. Solo iba a clase de caligrafía

Budista, vegetariano, con fama de autoritario, Jobs fue entregado en adopción por su madre nada más nacer

La rivalidad entre Jobs y Gates es legendaria. Son dos líderes coetáneos, pero sus orígenes y sus vidas divergen enormemente

La rivalidad entre Jobs y Gates es legendaria. Son dos líderes coetáneos, pero sus orígenes y sus vidas divergen enormente “Si me ocurre algo no será una fiesta, pero en Apple hay gente capaz para sucederme” dijo Jobs hace tres años

Jobs tiene el don de anticiparse a los deseos de los consumidores. Lo ha conseguido con los ordenadores iMac, con el iPod, con el iPhone, con el iPad, productos que han conformado la fisonomía de nuestro mundo. La gente, cree, no está en condiciones de saber cuál será el siguiente producto estrella. Por eso le gusta la frase de Henry Ford, el hombre que hizo del automóvil un producto de consumo masivo: “Si les hubiera preguntado a mis clientes lo que querían, me habrían dicho: ‘un caballo más rápido”.

Budista, vegetariano -aunque come también pescado-, con fama de autoritario e intratable, casado y padre de cuatro hijos - a la mayor, fruto de una relación juvenil tardó meses en reconocerla-, Jobs ha estado marcado desde el principio por un destino especial. Nacido en San Francisco, en febrero de 1955, sus padres, dos jóvenes licenciados de la Universidad de Wisconsin, decidieron darle en adopción. Su madre, según contaría el propio Jobs muchos años después, había localizado a un matrimonio de abogados de buena posición para entregarles a la criatura, pero a última hora lo rechazaron porque querían una niña. Se abrió pasó entonces una solución de urgencia, la de los Jobs, los segundos en la lista de aspirantes al bebé, un matrimonio de Mountain View, una pequeña ciudad en el área de la bahía de San Francisco (California). No puede decirse que fuera la mejor manera de llegar al mundo, pero el pequeño Steve Paul Jobs tardó en enterarse de estos detalles.

En algún momento de su vida, sin embargo, el asunto debió de obsesionarle lo suficiente como para contratar a un detective privado para que localizara a su madre biológica. Resultó ser Joanne Simpson, especialista en terapia del lenguaje que finalmente se había casado con el padre de Steve, Abdulfattah Jandali, sirio de religión musulmana, poco después de entregarle a él en adopción. La pareja duró apenas cuatro años, tiempo en el que nació una hija, Monna Simpson, una escritora famosa en Estados Unidos. Todo un culebrón que contribuyó seguramente a construir la personalidad hermética y exigente del jefe de Apple.

¿Vivió Jobs el episodio como el primer rechazo de su vida? Es imposible saberlo. En Estados Unidos no son infrecuentes los vientres de alquiler, ni este tipo de acuerdos para evitar el recurso al aborto en casos de embarazos indeseados. Pero no era lo más frecuente en los años cincuenta. Lo único claro es que las relaciones de la señora Simpson con su hijo se reanudaron, ya que fue invitada a la boda de Steve, oficiada por su gurú budista, en 1991. El padre, en cambio, ha sido borrado de la memoria del patrón Apple. Los Jobs, la pareja que le crió, eran gente normal de clase obrera, con pocos estudios, que prometieron gastar sus ahorros en dar al niño una buena educación. Después de asistir a la escuela de Cupertino (California), pasó al Reed College de Portland (Oregón).

Inconformista y autodidacta por naturaleza, dejó los estudios a los seis meses de iniciarlos, pero siguió yendo a algunas clases. No faltaba a las de caligrafía, mientras malvivía recuperando latas vacías de Coca- Cola y disfrutando de la caridad de los comedores de los Hare Krishna. Jobs pertenece a una generación que se entregó a los ídolos de sus hermanos mayores: devoto de Bob Dylan y de los Beatles, tuvo, años después, una relación con la cantante Joan Baez. A mediados de los setenta viajó a la India en busca de la paz interior. Experimentó con el LSD y volvió convertido al budismo. Sin haber perdido un ápice del talento y el sentido práctico que le llevarían a crear Apple, con la ayuda de su amigo Steve Wozniak, en el garaje de su casa, en 1976.

El éxito temprano, y los tremendos enfrentamientos después en el seno de Apple, las dificultades para competir con los sistemas operativos de Microsoft, que les ganó inicialmente la partida, forjaron el carácter de Jobs. Un tipo trabajador, entregado con pasión a su empresa, acostumbrado a controlar todas las variables de su vida. Buscar el propio camino, seguir los propios criterios, vivir de acuerdo con lo que uno realmente piensa de las cosas, ese es su ideario. En junio de 2005 aconsejó a los estudiantes de Stanford recién licenciados: “No os dejéis atrapar por los dogmas, que es vivir con el resultado del razonamiento de otros. No dejéis que el ruido de las opiniones ajenas ahogue vuestra voz interior, Y, lo más importante, tened el coraje de seguir vuestros impulsos y vuestra intuición. Porque de alguna manera son los que saben lo que queréis ser. Lo demás es secundario”.

El consejo no parece fácil de seguir, pero a Jobs le ha llevado a la cima y le ha convertido en una de las personas más reverenciadas y temidas de Silicon Valley. Como ha explicado Jean-Louis Gasse, ejecutivo que trabajó un tiempo a sus órdenes, “las democracias no crean productos estupendos, se necesita un tirano competente para eso”. Y los productos de Apple lo son. La firma de la manzana ha conquistado no solo un mercado, sino una legión de admiradores. En noviembre pasado, Christie’s subastó el primer ordenador -el Apple I- salido del garaje de la casa de Jobs, en 1976. Lo compró un italiano, por casi 160.000 euros, para incorporarlo a un museo de Apple.

Es verdad que el mito estuvo a punto de perecer en los años noventa, tras una serie de fracasos de la firma de Cupertino, con productos lanzados al mercado que no obtuvieron éxito. Pero entonces llegó la salvación. Appel compró Next, una empresa de ordenadores puntera creada por Jobs en los años de exilio aunque no especialmente rentable, y con ella regresó el antiguo jefe. La noticia no fue celebrada por todos. Muchos empleados se echaron a temblar. La leyenda dice que coincidir con Jobs un mal día en el ascensor puede significar un despido fulminante. Él no lo niega del todo. En unas declaraciones a la revista Fortune, hace casi tres años, explicaba: “Mi trabajo no es ser un tipo fácil con la gente, sino procurar que mejoren. Mi tarea es unir las diferentes piezas de la compañía, despejar los obstáculos del camino y conseguir el dinero para los proyectos clave”. No todas las ideas geniales salen de su cabeza, pero Jobs es el que escoge qué proyectos desarrollar y el que da forma definitiva al producto resultante. Su criterio, aseguran empleados y ex empleados, es vital.

Otra cosa es lidiar a diario con un tipo de sus características, que vive por y para Apple, según confesión propia. “Solo le pido a la gente que se enamore de la empresa”, ha dicho más de una vez. Él es el primer enamorado de su criatura, sobre la que ejerce un férreo control.

Dicen que Jobs no se siente un mero genio, un gurú cultural, sino un verdadero artista. Su nombre figura en más de un centenar de patentes de la firma, y la estética es una de sus mayores preocupaciones. En tiempos criticó a Microsoft duramente, no tanto por la calidad de sus productos como por “su fealdad”. En Apple, la belleza ha sido siempre una parte del todo. Desde el Macintosh, uno de los primeros ordenadores personales que llegó a los consumidores, en 1984, hasta el más moderno iMac, un ordenador de mesa que solo consta de teclado y pantalla. “El sistema operativo tiene sus dificultades, pero se entiende admirablemente con cualquier aparato que le conectes, cámara de fotos, de vídeo, iPod”, dice una usuaria que compró un iMac hace un par de años al precio, ciertamente no económico, de 1.000 euros. Estética y funcionalidad se conjugan también en el iPod, el iPad y en el exitosísimo iPhone. ¿Por qué entró Appel en el terreno de la telefonía móvil? “Todos detestábamos nuestros teléfonos móviles, todos teníamos quejas”, dijo Jobs por toda respuesta.

Steve Jobs es un hombre directo, acostumbrado a mandar, sin pelos en la lengua ni tiempo para complacencias. Cuando en octubre de 2003, durante un chequeo rutinario, los médicos le descubrieron un tumor en el páncreas, decidió tomar el tema bajo su control. Inicialmente, un tumor de páncreas es algo bastante serio, pero una biopsia reveló que el suyo era de un tipo mucho menos agresivo y perfectamente operable. Pero Job dijo no. No se operaría y buscaría otra alternativa, quizá de medicina holística. Mientras decidía qué hacer mantuvo una dieta especial. Pero las cosas no funcionaron, y nueve meses después, un tiempo enormemente largo para este tipo de dolencias, se operó en el hospital universitario de Stanford, en San Francisco.

Aunque la intervención fue un éxito, y Jobs reapareció en público aparentemente recuperado, la enfermedad no estaba vencida. Su aspecto empeoró alarmantemente a finales de 2008. En enero de 2009 fue sometido a un trasplante de hígado en un hospital de Tennessee. De nuevo empleó solo unos meses en recuperarse, pero su salud volvió a deteriorarse a mediados del año pasado. Jobs se había convertido en una figura esquelética, con el rostro completamente consumido. Finalmente, el lunes 17 de enero se hizo público su mensaje electrónico enviado a los empleados de Apple donde, en unos pocos párrafos, anunciaba una nueva baja médica, sin fecha de regreso.

La enfermedad, al contrario que su trabajo, escapa a su control. Aunque nadie hable del tema y el propio Jobs subraye su derecho a la privacidad, inversores y periodistas se han lanzado a hacer toda clase de especulaciones. Hace unos tres años, preguntado por la sucesión, Jobs respondió con sensatez. “Si algo me ocurre, no será una fiesta, pero hay mucha gente capaz en Apple para sucederme”. A corto y medio plazo puede que sí. Las dudas se plantean más a largo plazo.

La identificación de Jobs con Apple es tal que, según las malas lenguas, controla desde el diseño de las sillas hasta la empresa que se contrata para llevar la cafetería.

Él hace las reglas. También en su vida privada. Conduce un Mercedes sin placas y, según Fortune, a veces aparca en los espacios para minusválidos. Vive en una gran mansión, pero no profesa especial amor a los objetos, salvo a los juguetes informáticos que crea su compañía. Hace años adoptó un uniforme que se adapta a sus gustos y su estética. Una camiseta de manga larga y cuello alto, invariablemente negra, jeans azules y zapatillas deportivas. Tras las gafas de montura ligera brillan unos ojos intensos y dominantes. Jobs es uno de los mitos vivientes de Silicon Valley, un lugar donde crecían árboles frutales hace unas décadas, y donde despuntan ahora las primeras compañías de Internet del mundo, empresas punteras como Google o Facebook.

Es legendaria su rivalidad con Bill Gates, fundador de Microsoft, una especie de personalización de la batalla entre las dos empresas. Prácticamente coetáneos (Jobs nació en febrero de 1955, y Gates, en octubre de ese año), sus orígenes y su vida no pueden divergir más. Gates nació en un hogar acomodado de Seattle, estudió en la Universidad de Harvard (aunque nunca terminó sus estudios) y ha desarrollado una segunda personalidad como gran filántropo. Jobs creció en un hogar trabajador en California, fue al Reed College de Portland, dejó los estudios a los seis meses, y cortó el grifo a las donaciones caritativas nada más regresar a Apple. Ambos son grandes triunfadores, pero solo Jobs ha sido elevado a la categoría de semidiós, con su culto y sus adoradores, por sus dotes de visionario y los conocimientos tecnológicos que ha demostrado. Y, al contrario que la de Gates, su carrera ha registrado inusuales retrocesos. Tras el éxito inicial de Apple, a los 26 años era millonario y portada de la revista Times. Pero a los 30 años, Jobs se vio de patitas en la calle por incompatibilidad manifiesta con la persona que él mismo había contratado para guiar los destinos de Apple, el antiguo jefe de Pepsi Cola John Sculley. ¿Por qué? Diferencias de criterio. En su libro de memorias, Sculley le compara con una especie de Trotski. Un tipo mesiánico, un purista que persigue la perfección más allá de los límites razonables. Pero Sculley cayó, y Jobs volvió al puesto de mando cargado de ideas.

Años después reconocería que, pese a la amargura del momento, aquel despido fue crucial en su carrera. “Dio paso a la etapa más creativa de mi vida”. Una etapa en la que fundó la empresa Next, se casó con Laurene Powell y dio vida a Pixar, su incursión en el mundo del cine de animación por ordenador, que cosechó éxitos clamorosos con Toy story o Buscando a Nemo y que fue, finalmente, adquirida por Disney.

La enfermedad ha truncado, de momento, esa espectacular carrera. Para alguien acostumbrado a decidir y a llevar el timón de una gran empresa debe de ser muy duro rendirse a la evidencia de que lo más importante, su salud, es un tema incontrolable, que se escapa a sus dotes de intuición, a sus firmes creencias budistas. A todo. Y devuelve a esta deidad de Silicon Valley a la contingente y frágil condición de mortal.

JUVENTUD, PUBLICIDAD Y CONSUMO

Viernes, 21 Enero 2011

La manipulación publicitaria

Martes, 18 Enero 2011

Este trabajo debe ser colgado antes del Domingo 23 a las 20 horas

1.- La sociedad de consumo y la publicidad.

a.- La sociedad de la información (post 1)

- Enumera nuevos medios de comunicación desarrollados en las últimas decadas. ¿Cuales están sufriendo una transformación mas rápida?

- Recoge anuncios e informaciones relacionados con los nuevos medios de registro, procesamiento y transmisión de la información.

b.- Los medios de comunicación de masas. (post 2)

- . Cuales son?. Características mas importantes.

- Atendiendo as las posibilidades que tenemos de convertirnos en emisores de mensajes masivos, ¿ crees que la libertad de expresión, reconocida como un derecho democrático, es igual para todos? ¿Qué consecuencias se derivan de ello? Pon ejemplos.

- Reflexiona sobre el problema de la retroalimentación ¿Qué supone para los receptores-la audiencia- su ausencia o su dificultosa presencia como emisores de información. Pon ejemplos.

Elabora una historias audiovisual a partir dekl siguiente esquema

esquemamassmedia.jpg

Lectura de imágenes: objetiva y subjetiva.

Lunes, 10 Enero 2011

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 Comentar la imagen siguiendo el esquema. Colgar el post para el Domingo16 antes de las 20 horas

A.- La lectura objetiva. Elementos formales de la imagen

1.- Aspectos globales

               -  Tamaño y formato

               - Nivel de iconicidad.

               - Simplicidad/conmplejidad.

               - Objetos,personas y acontecimientos.

2.- Los signos básicos de la imagen.

               - Puntos, líneas y formas.

                - La textura

               - La luz

                                     * Clases de luz y estilos de comunicación.

                                     * Direcciones.

               - El color.

               - El encuadre.

                                       *La escala.

                                       * La angulación.

                                       * La óptica

               - La composición

                                       * Tipos de composición

                                       * Centros de interés y pesos visuales

                                       * Direcciones visuales

  3.- El tiempo

  4.- Texto y grafismos.

B.- La lectura subjetiva. El impacto sobre el espectador.

           1.- Percepción global de la imagen

           2.- Estereotipos sociales  a los que responde la imagen

           3.- Reacciones vivenciales que se pretenden provocar en el espectador.

           4.- El contexto comunicativo

C.-  La finalidad de la imagen y su valoración global.

          1.- Finalidad de la imagen y medios expresivos utilizados.

          2.- Conclusión : valoración del fenómeno comunicativo.

THE DIGITAL STORY OF THE NATIVITY

Lunes, 20 Diciembre 2010

THE DIGITAL STORY OF THE NATIVITY