Artículos de TEMAS

La hipermnesia y Facebook

Domingo, 4 Octubre 2009

La hipermnesia y Facebook

EMMA RIVEROLA

 

EL PAÍS  -  Opinión - 04-10-2009 Sólo tres o cuatro personas en el mundo padecen un extraño y cruel trastorno de la memoria, la hipermnesia. Así lo afirma el profesor de neurobiología James L. McGaugh, de la Universidad de California en Irvine. Este investigador, especializado en neurología del aprendizaje y de la memoria, ha estudiado el insólito síndrome que provoca el recuerdo autobiográfico perfecto. Es decir, la capacidad de retener todos los detalles de una vida. Y ese “todos” es lo que convierte a esta enfermedad en un tormento. Nada se borra. Nada se olvida. Se conservan todas las imágenes. Todas las palabras. Todas las emociones. Todos los regalos de cumpleaños. Todos los importes de todas las compras de toda una vida. Los momentos felices y los dolorosos. Lo sublime y la anécdota más estúpida. Para las personas afectadas, el pasado se torna una mochila cada vez más pesada. Un lastre obsesivo que les impide encarar libremente el futuro.Por fortuna, las posibilidades de sufrir este síndrome son irrisorias. Sin embargo, millones de personas en todo el mundo vivimos expuestas a quedar noqueadas por un directo del pasado en el momento más inesperado. A vernos sorprendidas por la resurrección de aquel episodio que la memoria había tenido el acierto de encerrar en el baúl de los recuerdos y tirar la llave al mar. Ese ataque repentino suele producirse de la mano de alguien tan inocente como un antiguo amigo del colegio, la novia de párvulos o la pandilla de los campamentos del 81 que nos ha localizado a través de Facebook. Asidos al teclado, nos sumergimos en un túnel del tiempo capaz de conducirnos al paraíso de la nostalgia o al infierno de unas heridas que ya creíamos cicatrizadas. El pasado retorna en los colores alterados de las fotos digitalizadas. Del mismo modo que en el mañana se entremezclarán las imágenes, vídeos y comentarios del presente. La futura profesora de instituto, física nuclear o ejecutiva empresarial tendrá que aprender a convivir con sus imágenes adolescentes de ahora. Ésas en las que posa en bikini frente a un espejo, con los labios entreabiertos y los ojos entornados, en una burda imitación de las provocativas divinidades de moda. La vida es evolución. Todos tenemos derecho a cambiar, a contradecirnos, a realizar cuantos viajes ideológicos nos plazca y a defender, en cada momento, nuestro modo de pensar y actuar. La diferencia es que esa evolución, hasta ahora, era un periplo interior. Un trayecto que, a veces, compartíamos con otras personas. Compañeros de aventuras que el azar de la travesía obligaba a despedir en diferentes estaciones, en función del destino elegido por cada cual. Ahora, Facebook, Twitter, Tuenti y otras redes sociales están convirtiendo el desarrollo personal en un crucero de masas. Los jóvenes crecen en la red, comparten cada minuto de su evolución y de su intimidad. Pérdida terrible de la vida privada, dirán unos. Aumento de la transparencia y la sinceridad, dirán otros. La única certeza es que, con sus pros y sus contras, el virus del exhibicionismo de los reality shows ha penetrado en nuestra conducta social. Hay una necesidad, una obligación, de ser visibles. Somos la imagen que se refleja en los ojos de los demás. Y en esa obsesión por compartir la existencia se esconde un modo de reafirmar la identidad, de reclamar un lugar en el grupo y de lanzar al aire un ¡aquí estoy yo!, ¡contad conmigo! El anonimato produce terror, del mismo modo que asusta la soledad. Las redes sociales son el espantajo que aleja el fantasma de la exclusión, el rincón de las voces que rompen el silencio y la tristeza. Frente a la pantalla del ordenador puedes sentir que formas parte de un grupo, que tienes un lugar donde volcar las emociones, donde compartir tu tiempo. Pero la soledad también es una fuente de riqueza en nuestras vidas. En ella se encuentra el germen del pensamiento, del arte, de nuestra propia identidad. En un mundo permanentemente conectado, los espacios de aislamiento se reducen hasta convertirse en preciadas perlas exóticas. Entonces, surge la duda. La incertidumbre de saber si la generación que está creciendo bajo el abrazo continuo de las redes sociales sabrá estar sola. Si al no haber recibido la dosis habitual de soledad adolescente, no resultará más vulnerable al sombrío y temible ataque del gregarismo. Ni George Orwell pudo predecir las horas de diversión que produciría la renuncia a la vida privada. La alegría con que nos convertiríamos en una sociedad que se observa a sí misma. Con una sonrisa inocente y, sin ensuciarnos las manos, actuamos como un detective privado ante un cubo de basura, rebuscando el rastro de un nuevo empleado, de un amante o de un amigo. Sin una sombra de culpa o arrepentimiento. Todo vale, ya que hay consentimiento de por medio. En este beneplácito es donde radica nuestra única capacidad de control. Aunque no deja de producir cierta inquietud saber que la memoria de Facebook es ilimitada. Y que en su cerebro se hallarán almacenados, por siempre, las imágenes, las palabras y las emociones de nuestra vida. Incluso cuando ésta ya sólo pertenezca al pasado.  

EL MITO DE LA CAVERNA

Domingo, 20 Septiembre 2009

http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Platon/MitodelaCaverna.htm

1. - Haz un resumen breve del texto.

2.- Divide el texto en partes, por su contenido y justifica esta división.

3.- Qué ven los esclavos encadenados ¿sombras o realidad?

5.- ¿En qué consiste la liberación de los esclavos?

6.- ¿Crees que el mundo en el que vivimos tiene algo que ver con este famoso mito? Razona tu respuesta.

Internet. nuevo ecosistema comunicativo

Jueves, 8 Noviembre 2007

Internet: el alumbramiento deun nuevo ecosistema comunicativo
Severino Lázaro Pérez, sj* 

Lo que más cuesta analizar y ver en sus distintas aristas es aquello que más pegado a nosotros camina. Hablar de Internet es hablar de una nueva tecnología que en pocos años ha dado el salto a formar parte de nuestras vidas, y lo ha hecho con tal rapidez y profundidad que cualquier análisis que se haga de él es, pienso, provisional, muy provisional.      Sirva este punto de partida para poner entre paréntesis cualquier tipo de afirmación fuerte o taxativa que se quiera hacer de este medio de comunicación, incluso las que el presente artículo pueda defender, ya lo haga con más o menos convicción.      Hablamos de un medio tecnológico muy joven (apenas treinta y siete años de vida), pero con una expansión muy rápida en su difusión por el ámbito social y mundial. De ese grupo primero de científicos, universitarios e investigadores militares entre los que nació, a los nueve millones de usuarios que contaba cuando se creó
la World Wide Web en 1995, y de ahí a los casi 1.100 millones de usuarios con que cuenta actualmente1, hay tal salto que es difícil saber aún hoy, en nuestros días, a qué nos enfrentamos o de qué estamos hablando.      Ocurre que lo que era una simple tecnología, despreciada en ámbitos como la investigación militar y empresarial, muy pronto se metió en todos los campos de nuestra vida, desde la profesional hasta la más privada; y lo hizo de tal forma que podemos hablar de que nuestra vida, en casi toda su totalidad, está organizada por este medio de comunicación. Es esta invasión fortuita sufrida lo que está en el origen de no pocas reflexiones que uno lee sobre Internet y lo que hace que las posiciones que se mantienen a su respecto tiendan a tener un carácter extremo que oscila entre la veneración, por parte de unos, y el más ostentoso rechazo, por parte de otros. 

1. Internet, la revolución que cambió para siempre nuestras vidas 

1.1. Un medio de comunicación nuevo en su forma de organización2La primera lección que la historia de Internet nos devuelve es que, lejos de otro tipo de aplicaciones que se podían esperar de él, la comunicación fue la que se erigió en su principal vía de desarrollo. Dos datos en esta dirección nos interesa rescatar de la historia de su evolución.      En sus inicios, Internet nace como fruto y colaboración de tres tipos de interlocutores: el Pentágono (o las investigaciones militares americanas), el mundo de la universidad y los grupos de tinte más libertario o contestatario de la sociedad de los años sesenta. En realidad, lo que intentaban era intercambiar el máximo de información entre todos sus ordenadores. Les bastó poco tiempo para ver que más importante que la información que lograban intercambiar era el hecho de la facilidad de comunicación que existía entre ellos a través de lo que ya entonces se llamaría el «correo electrónico».      Ahora bien, dentro de éste ámbito de la comunicación, en el que pronto empezó a destacar, hay un aspecto que no podemos olvidar y que lo convierte en un medio de comunicación distinto y distante de todos los demás: su carácter abierto y de libre acceso. Lo peculiar de Internet como medio de comunicación es que no es un medio estático ni teledirigido, sino dinámico y abierto. Se retroalimenta diariamente de las aportaciones de todos sus usuarios. Son éstos quienes modifican, mejoran y encuentran nuevas aplicaciones de la herramienta original que los técnicos hayan podido diseñar.      Un segundo dato a rescatar de la historia de su evolución es que se trata de un medio de comunicación cuya flexibilidad y ductilidad permiten la interacción de los usuarios y de la información en tiempo real. Es esta cualidad lo que le distingue de los medios tradicionales de comunicación y le convierte, a día de hoy, en imprescindible. 

1.2. El impacto social de una nueva tecnologíaCuesta imaginar que una tecnología consistente, técnicamente hablando, en una red de redes de ordenadores conectados, capaces de comunicarse entre sí, pueda haber traído tantos cambios a la forma de organizarse nuestra vida y nuestro mundo. Ello nos indica que estamos ante una tecnología peculiar o ante algo mucho más grande que una simple tecnología.      ¿Cuál es la peculiaridad de Internet? Que se trata de una tecnología que afecta de lleno al elemento que nos constituye como personas: el lenguaje, la capacidad de establecer entre nosotros una comunicación inteligente. Cualquier transformación en este campo –e Internet ha trastocado el modo de comunicarnos– arrastrará numerosos cambios en todos los ámbitos de nuestra vida, ya que todos ellos se constituyen a partir de la comunicación e interacción que unos establecemos con otros3.      Bastaría apelar a la experiencia de cada uno de los lectores para que, repasando los últimos diez o doce años de vida, viéramos con nitidez la hondura de los cambios que Internet ha producido en ésta. A los primeros escarceos por la red, llenos de curiosidad y asombro, le sucedió pronto el envío masivo de correos electrónicos. Más tarde descubrimos que, gracias al messenger o al chat, podíamos, además de comunicarnos por escrito, mantener conversaciones en tiempo real. Y el último paso de esta invasión de Internet en nuestra vida personal seguramente sea la confección de nuestra página web, o weblog personal, que nos tiene ocupados en estos días.      Pero si del plano particular diéramos el salto al plano universal, el efecto sería el mismo. Hablar de Internet no es hablar sólo de un medio de comunicación mundial, sino que su presencia se puede rastrear en los distintos ámbitos de la vida en sociedad.      En la economía, de la mano de Internet, el valor del conocimiento y de las ideas innovadoras se ha convertido en una de las fuentes de ganancia más apetecidas. En la política, las posibilidades que Internet abre a una participación e implicación más directa por parte de todos los ciudadanos son incontables. En lo mediático es claro que Internet es, ya al día de hoy, el corazón que articula toda la información que circula por los distintos medios de comunicación.      Es la presencia de Internet en todos estos frentes y el protagonismo que va adquiriendo en cada uno de ellos lo que ha llevado a sostener que estemos ante el medio de comunicación y de relación esencial sobre el que está naciendo una forma de de sociedad nueva: la sociedad red4

2. Internet: un abanico nuevo de posibilidades de comunicación 

Aunque los efectos de Internet, como acabamos de decir, se han dejado sentir en todos los campos de nuestra organización social, en el presente artículo nos interesa centrarnos en la revolución comunicativa que ha traído a nuestras vidas.      Hablar de Internet es hablar de un incremento no sólo cuantitativo, sino cualitativo, de
la comunicación. Lo que surgió como una herramienta tecnológica de puro intercambio de información ha ido, poco a poco, introduciéndose en el campo de las relaciones personales y adaptándose a todos los acentos y necesidades que las personas necesitamos para una comunicación fluida y cálida.      Sin ignorar los cambios que esta incursión pueda haber creado en la forma de entender la comunicación interpersonal, hay que decir, en honor a la verdad, que dichas comunicaciones no sólo no han tendido a desaparecer, sino que se han incrementado, si cabe. Es decir, la gente sigue cultivando este tipo de relaciones igual que antes, e Internet se ha convertido en uno de los medios más usados para dicha finalidad.      Ahora bien, de entre la enorme variedad de formas de comunicación que encontramos en la red, ¿cuáles podríamos delimitar como las más usadas y qué las ha llevado a ese puesto de honor? 

a) El «correo electrónico»También llamado «e-mail» (electronic mail), ha venido a sustituir, prácticamente en su totalidad, al correo postal o las cartas tradicionales. Ahora, en vez de servirnos de Correos, nos servimos de la red de ordenadores para mandarnos todo tipo de mensajes, cartas, información, etc. Es, con mucho, el uso mayoritario que el usuario normal hace de
la red. El reciente desarrollo de este instrumento, que permite adjuntar como parte del mensaje todo tipo de imágenes, sonidos, ficheros, documentos adjuntos, etc., así como la creación de «listas de correos» que facilitan la distribución masiva de información entre múltiples usuarios, ha derivado, si cabe, en una mayor expansión de esta herramienta como medio de comunicación, no sólo entre las personas, sino también a nivel más colectivo y empresarial. 

b) El «chat»Hace referencia a un espacio virtual (salas) donde confluyen varios individuos que se conectan para conversar, bien sea de manera abierta y visible (en el foro general), bien a través de mensajes privados. La diferencia que muestra con los mensajes de correo electrónico, foros o listas de distribución, es que las conversaciones que se tienen en un chat no quedan registradas. Se trata de conversaciones en tiempo real, pero sin la co-presencialidad tradicional. Lo que identifica a cada usuario del chat son los Nicks, o sobrenombres que se ponen como tarjeta de presentación y que a veces reflejan tan sólo una presentación del nombre con caracteres o símbolos originales y distintos, pero que otras veces incorporan frases sugerentes que expresan gustos o vivencias importantes de la persona con la que estás hablando.      La orientación del chat a la conversación o comunicación con otros es mucho más clara, si cabe, que la del correo electrónico, messenger, etc. Es una comunicación indiscriminada. Tan sólo el número máximo de usuarios aceptados en cada sala limita el aforo. Pero es evidente que se trata de una conversación más arriesgada, pues en ella se suele ignorar la procedencia, cultura, idioma, rasgos físicos, forma de pensar, etc. de la persona con la que se habla. No es extraño, pues, que muchas de estas conversaciones resulten ser un tanto efímeras y de corta duración.      El único punto fijo desde el que poder empezar la conversación suele ser el tema que los congrega. La percepción que tengo del otro, y con la que se inicia toda interacción, se ve así privada de dos elementos clave para una verdadera comunicación: el contexto de mi interlocutor y su misma presencia física y gestual. La importancia de estos dos elementos estriba en que, a partir de la observación de ambos, se despiertan en mí las impresiones favorables o desfavorables hacia la conversación con la otra persona o personas5.      ¿Cómo responde a esta carencia la arquitectura del chat? A través de los famosos «emoticones»: distintas imágenes o símbolos que representan desde emociones o estados de ánimo hasta acciones físicas, involucrando de esa manera tanto el contexto como al sujeto con el que se conversa. 

c) El «messenger»La popularidad actual de los chat viene compartida con este servicio de mensajería instantánea. Se trata de programas que combinan la lógica de los chat, en cuanto a una comunicación instantánea con grupos de personas de manera abierta, con la de los correos electrónicos, en cuanto a la posibilidad que ofrece de mandar mensajes privados no instantáneos. Su peculiaridad, a mayores, es que permite ir haciendo una lista de contactos con los que intercambiar archivos escritos, de voz, de video, etc. La identidad del usuario del messenger está asociada a la dirección del correo electrónico.      Así pues, la conversación que se desarrolla a partir del messenger suele estar más prefijada o limitada que la del chat. Lo que suele ocurrir a menudo es un desplazamiento de una conversación o relación más esporádica por chat a una más continuada y profunda por messenger. Estaríamos así ante lo que se llama un «segundo nivel de confianza» en
la relación. A esta conversación de mayor intimidad apunta su misma arquitectura, con la presencia en él de distintos grados de accesibilidad del otro con el que se quiere conversar: conectado, no conectado, no disponible, ausente, etc.6      Otro cambio con respecto al chat acontece en el manejo de las impresiones y emociones que aparecen. Éste viene facilitado por una serie de decisiones previas (asociarlo a tu lista de contactos; revelarte en la pantalla como conectado o no conectado; la visualización de una fotografía tuya en el margen de la pantalla…) que revelan más de lo que creemos nuestra intención comunicativa. Se reduce así no poco ese carácter de incertidumbre que acompañaba a la conversación por chat7

d) El «weblog»También conocido con el nombre de «bitácora», estamos ante uno de los últimos desarrollos de la comunicación por Internet. Como su mismo nombre indica (web [= red de Internet] + log [= diario de a bordo, libro de notas]), se trata de un espacio virtual y personal que sirve para volcar sobre él cualquier escrito, impresión, anécdota, opinión, imagen, video, audio… que uno quiera compartir.      El weblog representa el máximo logro alcanzado en ese esfuerzo de Internet por adaptarse a las necesidades más básicas de comunicación en términos de ese afecto que todos buscamos. El hecho de que sea un espacio, por un lado, totalmente abierto a cualquier usuario de la red y, por otro, enteramente personal en su configuración y arquitectura, como si de un diario virtual se tratara, es una de las claves que explican su rápida expansión a nivel mundial.      Ahora bien, no acaba ahí el interés que despierta en nuestros días, porque, unido a ese uso de comunicación más personal, se ha descubierto en él la fuente por excelencia de conocimiento e información del futuro próximo. Ventajas que ofrece en este campo: presenta una información de tinte más personal, directa, rápida, menos mediatizada, más horizontal y más interactiva que la que ofrece cualquiera de los medios de comunicación tradicionales8.      La arquitectura de este medio de comunicación es parecida a la de una página web normal, pero con la ventaja sobre ésta de renovarse en su información con mucha mayor celeridad. En los weblogs lo más actual aparece al principio, y lo más antiguo al final de
la pantalla. Suelen contar con un archivo de registros o entradas para acceder desde él al historial de todo lo publicado por el autor. También suelen abundar en ellos los enlaces a otras direcciones para ampliar cualquier tipo de información. Un apartado que nunca falta es el de ofrecer a sus lectores la opción de hacer comentarios a todos y cada uno de los contenidos que en él aparecen, suscitándose a menudo un debate o intercambio de pareceres en torno a cualquier asunto tratado. 

3. La conversación por Internet: retos y posibilidades 

Explicábamos al comienzo de nuestro artículo cómo la proximidad de Internet a nuestras vidas y su corta trayectoria histórica se convierten, a priori, en posibles enemigos a la hora de hacer un análisis objetivo sobre esta herramienta de
la comunicación. El intento hecho en las páginas anteriores exigiría terminar nuestro artículo haciendo alusión a esas dos vertientes en las que se posicionan los detractores y los entusiastas de dicha tecnología. Creemos, sin embargo, que tales discursos están hechos más desde la mesa de un despacho que desde el observatorio de la realidad que pisamos cada día. Una mirada rápida a ésta nos devuelve algo que dista mucho de la rigidez en que se refugian ambas posiciones. Podríamos formularlo de esta manera: Internet es ya –y en el futuro próximo lo será en mayor medida– el medio por excelencia en el que nos expresamos, en el que nos comunicamos y a través del cual conversamos unos con otros.      Por eso, más que de amenazas en sentido negativo, y fortalezas adquiridas en sentido positivo, queremos hablar de «retos» y de «posibilidades» bajo un solo epígrafe, para hacer alusión a un camino pendiente todavía de recorrer y discernir en muchas de sus etapas, pero del que no podremos salirnos si queremos acompañar el devenir de nuestro mundo.      Propongo esta especie de hoja de ruta a seguir, atendiendo al mundo juvenil con el que trabajo y a los tres elementos clave de la comunicación que han ido apareciendo en mis conversaciones con ellos. Es, sin duda alguna, la franja de población en la que mejor se pueden detectar estos retos y posibilidades que nos plantea el uso de esta tecnología llamada «Internet». 

1)   Creo que es de todos sabido que el suelo común que late a todas las conversaciones que se suceden en el mundo juvenil es el de la búsqueda de
la identidad. Pues bien, la creciente tendencia al «chateo» y a la conversación por Internet, en cualquiera de sus formas, vendría a reflejar mejor que ninguna otra los acentos nuevos de esta búsqueda. Vivimos en un mundo cada vez más interconectado en todos los sentidos. El tema de la búsqueda de la identidad habría dado un giro copernicano en este periodo que llamamos postmodernidad o sociedad red, si lo comparamos con el periodo anterior. Ésta ya no se construiría desde los parámetros modernos del individuo, de la autonomía o del compromiso con uno mismo y sus convicciones, sino que adoptaría unos moldes más flexibles que pasarían por la conexión con los otros y la integración en mi mundo de elementos e ingredientes de universos culturales muy diversos. Los otros, vendría a decir este nuevo discurso, son parte esencial de nuestra constitución como sujetos individuales. Más que lo diferente y lo propio, lo que nos va a definir en el futuro es aquello que nos «conecta» con los otros.      Pues bien, creo que Internet se está revelando como el espacio donde el adolescente y el joven emprenden esta búsqueda. Claro que hablamos de modos distintos de conexión o agrupamiento, de conversaciones mucho más frágiles, más impersonales, menos duraderas; pero la ambigüedad de esta búsqueda y de esas conversaciones no hay que cargarlas en el «debe» del medio o herramienta tecnológica que las posibilita, sino en el mismo adolescente o joven, que tiende a hacer de toda búsqueda un juego o experimento por tanteo, encontrando en esta herramienta tecnológica muchos más recursos para ello.      El reto que se nos plantea en toda esta búsqueda de la identidad en la que el joven se encuentra durante años es cómo conectar con él y acompañarlo en ese viaje. Tendremos que hacernos presentes en esa red de redes en la que él se mueve como pez en el agua; perder el tiempo «chateando», al igual que en tiempos pasados estábamos accesibles a él en aquellos espacios donde se movía; perder el miedo a adentrarnos en esa forma de conversación interactiva a través del e-mail, del messenger o de la creación de blogs o páginas web, en las que le proporcionemos contenidos útiles para la búsqueda de su identidad y espacios para escuchar también su voz al respecto. 

2)   Inherente a toda forma de conversación camina el deseo de que ésta llegue a ser un ámbito o espacio privilegiado para la expresión de mí mismo en sinceridad y transparencia, mostrando al otro mi lado más vulnerable, consciente de ser siempre escuchado y comprendido en cualquier situación por la que esté pasando. ¿Será que el desembarco de la conversación por Internet en lo cotidiano de nuestras vidas ha puesto tierra abundante sobre esta utopía de la comunicación? Así parece indicarlo el uso frecuente del anonimato en estos tipos de conversaciones virtuales; o la utilización de un nick o sobrenombre falso con el que muchos usuarios acceden a ellas. Si éste fuera el balance definitivo sobre estas formas de conversación más virtuales, estaríamos ante un verdadero cáncer para la conversación, la negación de la alteridad, producto de la desconfianza que se siente hacia el otro. Internet, siendo en su origen y finalidad un medio de comunicación, acabaría produciendo en sus usuarios el efecto contrario de lo que pretende: la represión de toda forma de comunicación auténtica, el encerramiento dentro de uno mismo.      ¿Es así? Creemos que no. Lo que una simple observación y paseo por la red devuelve es que, paralelo a esa expansión del anonimato en las relaciones virtuales, se abre paso también el deseo de una verdadera comunicación en el doble sentido de querer conocer al otro y poder comunicarle quién soy y qué me pasa. Los anonimatos, nicks o sobrenombres, conversaciones superficiales y emoticones no son más que esos tanteos iniciales, necesarios y que siempre han estado presentes en todas las formas de conversación tradicionales, en espera de tener los datos suficientes para saber con quién estoy hablando y llegar a niveles más profundos en la conversación.      Aún más. La posible salida a situaciones de fuerte encerramiento en uno mismo, soledad prolongada o falta de habilidades para la comunicación interpersonal, encuentran en la no presencialidad que acompaña a las formas de conversación virtual la rampa de lanzamiento que necesitan para empezar a abrirse al otro. En mi humilde trayectoria de «internauta» he tenido numerosas veces la experiencia de ver cómo personas a las que cualquier comunicación cara a cara les habría supuesto una barrera infranqueable, una conversación virtual no presencial ha facilitado el inicio de una comunicación terapéutica o sanadora para su vida.      La sola presencia de un ejemplo en esta dirección (y serían muchos los que podríamos poner) mostraría cómo la conversación por Internet, en sus múltiples formas, puede llegar a convertirse en nuestros días en ese taller de reconstrucción o arreglo de tantas y tantas subjetividades rotas y narcisistas como abundan en estos tiempos postmodernos. 

3)   Un tercer y último elemento o dinámica que late por debajo de toda conversación hace referencia al viaje más largo y complicado que, como personas, tenemos que hacer: el acceso al otro en su realidad. ¿Cuál es el cambio que las nuevas tecnologías de la comunicación han producido en este punto? Uno muy simple y claro: «todo» y «todos» llegan hasta la pantalla de mi ordenador sin necesidad de que haya que partir a su encuentro. Esto, en un principio, podríamos decir que representa una facilidad para una posible comunicación. Pero lo que es un privilegio, inexistente hasta la creación de Internet, puede volverse en nuestra contra si confundimos el estar «conectados» a múltiples posibles interlocutores con el «estar realmente en relación con ellos». El acceso al otro en su realidad, como dinámica de fondo y finalidad en la que se mueve toda conversación, exigirá siempre, también al internauta, andar un camino largo de acercamiento, de conocimiento, de atención, de intercambio, de escucha, de diálogo.      ¿Permite la conversación por Internet hacer este camino? Yo diría que sí, y además con muchos más recursos que cualquier otra forma de conversación o comunicación. Al fin y al cabo, Internet no es más que una tecnología a nuestra disposición, siendo nosotros quienes tenemos que decidir qué uso hacer de esa herramienta. Para ello es necesario llevar a cabo una delimitación y acotación de los espacios de información y contacto en
la red. Hay que decidir y elegir a quién y a qué queremos llegar; qué contactos, de toda la amplia lista que tengo, me interesa no sólo mantener, sino cultivar; con qué comunidades cibernéticas me interesa contactar y para qué; que lista de direcciones electrónicas debo poner en la carpeta de «favoritos» y cuáles no.      Somos pesimistas cuando pensamos que la mediación de estos aparatos electrónicos en la comunicación impide o difumina esta posibilidad de acceso al otro y a su realidad. ¿No podríamos defender con iguales argumentos que el uso de estas tecnologías está dotando a las nuevas generaciones de una apertura de mente o «elasticidad cultural» que les permite acoger y adaptarse a los más diversos contextos y personas, desafiando todo tipo de demarcaciones culturales?      No niego que la mediación de estos aparatos tecnológicos pueda añadir alguna barrera a la relación que pretendemos establecer; pero también las tiene el acceso directo a través de una conversación presencial. Además, creo que mentiríamos si negáramos el frecuente uso que muchos jóvenes y usuarios en general hacen de esta herramienta para un verdadero encuentro con otras personas, con otras culturas, con otras realidades. La creación de redes de jóvenes solidarios implantadas en numerosos colegios, por hablar de una realidad que conozco, es un ejemplo elocuente al respecto.
.1.     http://www.abcdelinternet.com/stats.htm. Fuente consultada el 30 de septiembre del 2007.

2.     Seguimos para este apartado el capítulo que M. Castells dedica a la historia o nacimiento y evolución de Internet:La galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad, Ed. Debolsillo, Barcelona 2003, 25-56.

3.     «La comunicación consciente (el lenguaje humano) es lo que determina la especificidad biológica de la especie humana. Como la actividad humana está basada en la comunicación, e Internet transforma el modo en que nos comunicamos, nuestras vidas se ven profundamente afectadas por esta nueva tecnología de la comunicación»: cf. M. Castells, op. cit., 19.

4.     M. Castells, La era de la información: economía, sociedad y cultura. Vol. I: La sociedad red, Alianza Editorial, Madrid 2001, 645 p.

5.     G. Roco Opazo, «Internet y la transformación de las relaciones interpersonales (I y II)»: http://www.wikilearning.com/internet_y_la_transformacion_de_las_relaciones_interpersonales_i-wkccp-20280-1-htm. Fuente consultada el 27 de septiembre de 2007.

6.     A.J. Gordo López (Coord.) Jóvenes y cultura Messenger. Tecnología de la información y la comunicación en la sociedad interactiva, p. 64, en http://www.fad.es/sala_lectura/Messenger.pdf Fuente consultada el 30 de septiembre del 2007.

7.     M. Domínguez, «Técnicas de subjetivización e interacción virtual en tiempo real. ¿Tienen algo en común Michel Foucault y los chats?», en Actas electrónicas del 2º Congreso online del Observatorio para la Cibersociedad, 1-14 de noviembre de 2004 (formato CD-ROM), Madrid 2005: Observatorio para Cibersociedad.

8.     J.L. Orihuela, «Los weblogs ante los paradigmas de la comunicación: 10 principios del nuevo escenario mediático”, en http://blog.infoaragon.com/jlori/index.php?idarticulo=200311261. Fuente consultada el 26 de septiembre de 2007. 

BLOQUE II: LA IMAGEN FIJA

Jueves, 15 Marzo 2007

1.- ¿ Qué es la percepción (visual) ?         

   a.- La percepción es un proceso bipolar.          

  b.- la percepción es un proceso de información- adaptación.        

   c.- La percepción es un proceso de selección

2º.- ¿Cómo percibimos (visualmente)?         

   a.- Teorías: asociacionismo, “gestalt”, funcionalismo, cognitivismo.       

     b.- Configuración del campo perceptivo              

          1b.- fondo-figura.                     

          2b.- Leyes de agrupación       

     c.- esquemas perceptivos (visuales).       

     d.- otros factores: subjetivos, experiencia y aprendizaje, estilo cognitivo.   

     e.- alucinaciones e ilusiones

.3.- La perspectiva visual.

4.- Conclusión 

 LA IMAGEN COMO LENGUAJE 

 1.-  Manipulación de la realidad

2º.- Complejidad y carga simbólica

3º.- Una forma diferente de argumentar

4º.- La alfabetización audiovisual.

5º.- La imagen publicitaria:a.-

A. Características y funciones.

b.- Publicidad en prensa, revistas, vallas, folletos y camisetas.

c.- Manipulación de imágenes y lenguajes subliminales.           

 d.- Publicidad, estereotipos y formación del consumidor 

LECTURA DE IMÁGENES FIJAS 

 Lectura objetiva: los elementos formales de la imagen            

  1.- Aspectos globales                        

- Tamaño y formato                       

 - Nivel de iconicidad.                       

- Simplicidad/complejidad.
                       

- Objetos, personas, acontecimientos.            

 2.- Los signos básicos de la imagen                     

    - Puntos, líneas y formas.                  

      - La textura.                   

     - La luz                     

   - El color.                        

 - El encuadre. (escala, angulación y optica)                    

    - La  composición (tipos, centros de interés, direcciones visuales)       

      3.- El tiempo.        

     4.- Texto y grafismos. Lectura subjetiva: el impacto sobre el espectador       

      1.- Percepción global de la imagen.            2.- Estereotipos sociales a los que responde la imagen            3.- Reacciones vivenciales que se pretenden provocar en el espectador.            4.- El contexto comunicativo. La finalidad de la imagen y valoración global   

  1.- Finalidad  de la imagen y medios expresivos utilizados.        

    2.- Conclusión: valoración del fenómeno comunicativo.            

 LA FOTOGRAFÍA  Y LA IMAGEN  1.- Historia y función social de la fotografía.2.- La fotografía como medio de información periodística y de expresión artística.3.- Naturaleza de la fotografía: analógica versus digital 

            a.- Características básicas de la  fotografía analógica: cámara, registro y reveladob.

- La fotografía digital:            - El cuarto oscuro digital            - Captación de las imágenes.            - Procesamiento de las imágenes            - Impresión de las imágenes      

.4.- La imagen digital

a.- Recursos técnicos para la digitalización y manipulación de imágenes digitales.

b.- Hardware y software. Formatos digitales de imagen.c.- Distinción entre imagen y fotografía digital. 

.El Cartel. Elementos de composición y posibilidades expresivas

 La imagen secuencial: El cómic. a.- Componentes ,características y elementos estructurales.b.- Recursos icónicos.c.- Planificación y narratividad. 

La fotonovela y el story-board: de la imagen secuencial a la imagen en movimientoProcedimientos y destrezas:   PROCEDIMIENTOS

1.- Analizar imágenes publicitarias extraídas de revistas, o de prensa, y reflexionar sobre sus elementos expresivos, sus intenciones y sus posibles efectos sociales.

2.- Aplicar el procedimiento de lectura de imagen a series de carteles y componer carteles publicitarios para exponerlos en la clase.

3.- Ver y aplicar el procedimiento de lectura de imagen sobre fotografías de autores  relevantes.

4.- Producción y manipulación de imágenes fijas digitales. Aplicación de los procesos de  digitalización de imagen fija más usuales.

5.- Elaborar  con Power Point una página con viñetas para un cómic o para un story-board

Actitudes

1.-Valoración de las posibilidades de la producción y manipulación de imágenes desde los formatos fotoquímicos hasta los formatos digitales.

2.- Valoración de las fuentes de producción de una imagen de calidad: el conocimiento técnico, el diseño, la composición, la organización del equipo y la reflexión.

3.- Valoración de la fotografía como medio genuino de expresión y comunicación social, su papel como registro de la historia a lo largo del siglo XX, y su papel en el contexto de las artes visuales.

4.- Desarrollo de actitudes de curiosidad, investigación y producción de imágenes como proceso de creación artística con fines estéticos.

5.- Reflexión sobre las repercusiones de la publicidad en los actos de consumo personales y comprender la responsabilidad social de los mensajes publicitarios.

6.- Apreciación del trabajo comunitario de producción de mensajes icónicos, en formato fotográfico, en cartel o con fines publicitarios.