Artículos de INTERNET

La reinvención de lo privado

Viernes, 4 Julio 2014

http://elpais.com/elpais/2014/07/02/opinion/1404329013_304408.html

La práctica de dejar huellas en Internet ya no se ve como una anomalía, sino como una ampliación de la propia persona. La intimidad queda muy afectada y los procedimientos para defenderla son poco eficaces

 4 JUL 2014 - 00:00 CEST

El lado menos amable de la Red

Sábado, 23 Noviembre 2013

http://elpais.com/elpais/2013/11/13/opinion/1384363870_340490.html

Sergey Brin y Larry Page hablan sobre Google

Jueves, 24 Octubre 2013

http://www.ted.com/talks/lang/es/sergey_brin_and_larry_page_on_google.html?source=facebook#.UmkDKGmTyWh.facebook

Voces del silencio

Domingo, 20 Octubre 2013

Aunque no soy un usuario entusiasta de Internet, reconozcoque su aparición ha hecho crecer de una manera notable la libertad de expresión en el mundo e infligido un golpe casi mortal a los sistemas de censura que los gobiernos autoritarios establecen para controlar la información e impedir las críticas. Me ha convencido de ello Emily Parker, antigua periodista de The Wall Street Journal y The New York Times, que en un libro de próxima publicación en los Estados Unidos pasa revista a la revolución que han significado la web y las redes sociales en China, Cuba y Rusia en el campo de la información.

Su libro se titula Now I Know Who My Comrades Are (Ahora sé quiénes son mis camaradas), se subtitula Voicesfrom the Internet Underground (Voces del Internet clandestino) y, aunque es un reportaje documentado y riguroso, se lee con la excitación de una novela de aventuras. Emily Parker habla mandarín y español, ha conocido y entrevistado a la mayor parte de los blogueros más influyentes y populares en aquellos tres países y se mueve con total desenvoltura en el mundo de catacumbas en el que aquellos suelen operar, desde el cual han establecido las relaciones digitales que los conectan con el mundo y desde el que han devuelto la esperanza de progreso y de cambio democrático a decenas de miles de sus compatriotas que, antaño, vivían paralizados por la apatía, el miedo y el pesimismo. Hace tiempo que no leía un libro tan entretenido y a la vez tan estimulante para la cultura de la libertad.

No se crea que Emily Parker idealiza excesivamente a los personajes que pueblan su libro, presentándolos a todos como esforzados paladines del progreso y desinteresados idealistas, dispuestos a ir a la cárcel y hasta perder la vida en su lucha contra la opresión. Nada de eso. Junto a admirables luchadores guiados por convicciones y valores principistas, hay también oportunistas y casquivanos, así como aventureros y escurridizos de inapresable filiación y, acaso, hasta infiltrados y espías del gobierno. Pero todos ellos, queriéndolo o no, haciendo lo que hacen, han logrado que retrocedan y a veces se volatilicen los frenos y controles que permitían a las dictaduras manipular la información y conseguido que en la gris monotonía de esas sociedades embridadas de pronto las verdades oficiales pudieran ser cuestionadas, desmentidas, reemplazadas por verdades genuinas, y que el silencio se llenara de voces disidentes y un aire renovador, juvenil, esperanzado, y empezara a movilizar a sectores sociales que hasta entonces parecían petrificados por el conformismo.

La revolución digital ha producido en China los mayores cambios, difíciles ya de atajar

Si el testimonio de Emily Parker es exacto, y yo creo que lo es, de los tres países sobre los que escribe, donde la revolución digital ha producido mayores cambios y donde estos parecen haber alcanzado una dinámica difícil de atajar es en China, en tanto que en el que los cambios son menores y más susceptibles de ser víctimas de una regresión es Cuba. Rusia parece dar manotazos en un mar de incertidumbre en el que cualquier cosa puede ocurrir: un discurrir violento hacia más libertad o un retroceso no menos traumático y veloz hacia el autoritarismo tradicional.

Una de las conclusiones más alentadoras de este ensayo es que la revolución tecnológica que hizo posible Internet no sólo es un arma poderosa para combatir a las dictaduras; también, para dar un derecho a la palabra a los ciudadanos comunes y corrientes en las sociedades abiertas de modo que el derecho de crítica deje de ser una prerrogativa de ciertas instituciones y órganos de expresión, y puede extenderse y subdividirse sin límites, exponiendo a la vigilancia y la crítica del conjunto de la sociedad a los propios medios de comunicación. De esto puede resultar, desde luego, una cierta anarquía informativa, pero, asimismo, un sistema en el que la libertad de expresión esté permanentemente sometida a prueba y a perfeccionamiento y discusión.

Los blogueros, talentos y genios de las redes sociales suelen ser tan extravagantes y pintorescos como los artistas —con sus manías, estilos y ambiciones— y uno de los grandes méritos de Emily Parker es retratarlos en su libro no sólo prendidos a sus ordenadores y enviando sus mensajes a través del éter a la miríada de invisibles seguidores y amigos con que mantienen contactos digitales, sino en la intimidad familiar, en los cafés o antros donde se refugian, en el seno de sus familias, en los mítines políticos que promueven o en los escondites donde suelen desaparecer cuando son perseguidos. Eso hace que este libro esté lleno de color y de vida plural, donde la política, la cultura, los problemas sociales y económicos no aparecen nunca como realidades abstractas y desencarnadas, sino humanizados en individuos de carne y hueso, con sus grandezas y miserias y en unos contextos que permiten medir mejor los logros que han obtenido así como sus fracasos.

Descuella por su apostura el disidente ruso Navalni, que sigue milagrosamente vivo

Algunos de estos personajes se quedan en la memoria del lector con la vivacidad y el dinamismo de los protagonistas de una novela de Joseph Conrad o André Malraux. Por ejemplo los chinos Michael Anti (Zhao Jing) y He Caitou, los cubanos Laritza Diversent, Reinaldo Escobar y Yoani Sánchez, y el ruso Alexéi Navalni aparecen en estas páginas con unos perfiles tan dramáticos y notables que parecen provenir más de la ficción que de la pobre realidad. Navalni, sobre todo, cuya historia ha dado ahora la vuelta al mundo gracias a su última peripecia que lo llevó a la cárcel y lo sacó de ella para ser candidato a la alcaldía de Moscú, en unas elecciones en las que obtuvo tres veces más votos que los que predecían las encuestas (y probablemente muchos más que los que dijeron los resultados oficiales).

Es un milagro que Alexéi Navalni esté todavía vivo, en un país donde los periodistas muy críticos del régimen que preside el nuevo zar, Vladimir Putin, suelen morir envenenados o asesinados por hampones como la valiente Anna Politkovskaya. Sobre todo porque Navalni comenzó su carrera de bloguero denunciando con pruebas inequívocas las corruptelas y tráficos delictuosos de las grandes empresas (privadas o públicas) y exhortando a sus usuarios o accionistas a emprender acciones legales contra ellas en defensa de sus derechos. No sólo sigue vivo, después de haber calificado a Rusia Unida, el partido de gobierno, de El Partido de los Estafadores y Ladrones, sino se ha convertido en una verdadera fuerza política en Rusia: ha convocado manifestaciones de oposición con asistencia de decenas de miles de personas y es una figura internacional, que habla varios idiomas, domina gran variedad de temas e impresiona por su simpatía y su carisma. En las páginas de este libro descuella sobre los otros disidentes por su apostura, su elegancia, pero también porque es imposible precisar en su caso dónde comienzan y dónde terminan sus ambiciones, sus convicciones y sus principios. No hay duda que es excepcionalmente inteligente y valiente. ¿Pero es también un demócrata genuinamente guiado por un afán de libertad o un populista ambicioso que detrás de todos los riesgos que corre esconde sólo un apetito de poder y de riqueza?

Leyendo este libro es difícil no sentir una gran tristeza por ver los estragos que el totalitarismo ha causado en China, Cuba y Rusia. Todos los progresos sociales que el comunismo pudo haber traído a sus pueblos no compensan ni remotamente el atraso cívico, cultural y político en que los ha sumido, y los obstáculos que ha sembrado para que puedan aprovechar sus recursos y alcanzar el progreso y la modernidad en un ámbito de coexistencia democrática, legalidad y libertad. Es clarísimo que ese viejo modelo está muerto y enterrado, pero, aún así, librarse de él definitivamente les significará tiempo y sacrificios. El libro de Emily Parker muestra el invalorable servicio que ha venido a prestar en esta tarea Internet, la gran transformación de las comunicaciones de nuestro tiempo.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2013.
© Mario Vargas Llosa, 2013.

Regular la batalla por la información

Lunes, 30 Septiembre 2013
Un motor de búsqueda más innovador o una red social más respetuosa con la privacidad del usuario no podrían competir con Google y Facebook. Su dominio está garantizado por el caudal de datos que controlan

Buscar sin Google en la Red es como socializar en ella sin Facebook: algo inimaginable. Pero unos magníficos algoritmos patentados y unos empleados extremadamente talentosos sólo explican parcialmente la razón de que ambos campos estén dominados por una sola compañía. La verdadera razón es que tanto Google como Facebook se metieron en esos territorios muy pronto, acumularon tesoros de datos sobre sus usuarios y, ahora, están explotando agresivamente esos datos para ofrecer un servicio excepcional que sus competidores simplemente no pueden igualar, por muy innovadores que sean sus modelos de negocio………………

Redes - La mirada de Elsa - Riesgos y beneficios de los videojuegos

Miércoles, 23 Enero 2013

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Redes - La mirada de Elsa - Riesgos y beneficios de los videojuegos

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La lucha a favor de la libertad en Internet

Lunes, 3 Diciembre 2012

En la reunión de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, que empieza hoy, solo votan los gobiernos, cuando lo necesario es promover un modelo de responsabilidades compartidas que implique a los usuarios

http://elpais.com/elpais/2012/11/29/opinion/1354207036_281116.html

nternet nos ofrece a todos nosotros la posibilidad de expresarnos, crear, aprender y compartir. En la actualidad más de dos mil millones de personas están online, aproximadamente un tercio del planeta. Internet se ha convertido en uno de los motores de la economía del siglo XXI: nos permite llegar a una audiencia global con solo hacer clic con el ratón, además de crearse cientos de miles de negocios y millones de puestos de trabajo. Según un nuevo estudio de la OCDE, la Web ya es responsable de un 13 por ciento de los resultados empresariales de Estados Unidos, lo cual influye en todos los sectores, desde las comunicaciones a la automoción, pasando por los restaurantes y las tiendas minoristas. Desde la invención de la prensa por parte de Gutenberg o del teléfono por parte de Alexander Graham Bell, ninguna invención humana ha ofrecido tantas oportunidades a tantos y ha ofrecido tantas posibilidades de beneficiar al ser humano.

Sin embargo, hoy en día esta Red abierta y libre se ve amenazada. De los 72 países estudiados por la OpenNet Initiative, cuya misión consiste en identificar y documentar los intentos de control y censura en Internet, unos 42 filtran y censuran contenido, sin olvidar a reincidentes como Corea del Norte y Cuba. En los últimos dos años, distintos gobiernos han promulgado 19 leyes nuevas que amenazan la libertad de expresión online. Algunos de estos gobiernos están intentando utilizar una reunión a puerta cerrada de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que empieza el 3 de diciembre en Dubái, para hacer avanzar sus agendas represivas. Acostumbrados al control de los medios de comunicación, estos gobiernos temen perderlo con una Internet abierta. Les preocupa que se diseminen ideas no compartidas por ellos y están en contra de la gente que puede usar Internet para criticarles.

La UIT reúne a reguladores de todo el mundo para renegociar un tratado que ha cumplido ya varias décadas y que se centraba en telecomunicaciones básicas, no en Internet. Algunas propuestas de los Estados participantes podrían permitir que los gobiernos justificaran la censura de expresiones legítimas o incluso podrían justificar cortar el acceso a Internet, haciendo referencia a enmiendas a las regulaciones internacionales sobre comunicaciones. Corren rumores de que diversos regímenes autoritarios proponen prohibir el anonimato en Internet, lo cual facilitaría la localización y arresto de disidentes. Otros han propuesto trasladar las responsabilidades del sistema del sector privado que administra los nombres de dominio y las direcciones de Internet a las Naciones Unidas. Otra de las propuestas consistiría en que cualquier proveedor de contenido en Internet, grande o pequeño, pagará nuevos peajes para comunicarse con usuarios, más allá de sus fronteras. ¿Cuál sería la consecuencia? Los próximos fenómenos salidos de garajes se enfrentarían a obstáculos financieros probablemente insuperables si quisieran convertirse en el nuevo YouTube, Facebook o Skype.

Seamos claros, no pedimos la eliminación de la UIT. Esta agencia de la ONU ha ayudado a gestionar a nivel global las redes alámbricas e inalámbricas y el espectro de las comunicaciones por radio, aportando importantes inversiones al mundo en vías de desarrollo.

Corren rumores de que regímenes autoritarios quieren prohibir el anonimato en la Red

No obstante, esta agencia intergubernamental no es el sitio más adecuado para tomar decisiones acerca del futuro de Internet. En la UIT solo tienen voto los gobiernos, incluidos los que están en contra de una Internet libre y abierta. Ingenieros, empresas y las personas que desarrollan y usan Internet no tienen voto. El modelo de responsabilidades compartidas, en que se basa el desarrollo de políticas de Internet, que es la marca de la casa de grupos como la Internet Engineering Task Force, la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers, el Internet Governance Forum y los registros regionales de Internet, entre otros, es la única manera lógica de proceder. La transparencia y la apertura son fundamentales para garantizar una participación informada en el desarrollo de políticas. Las propuestas de enmienda de las regulaciones internacionales sobre comunicaciones, generalmente no están abiertas al público o a otras partes interesadas. Las propuestas y la conferencia sobre el tratado en Dubái son formalmente confidenciales. Consideramos que esta es una grave deficiencia e impide un desarrollo de políticas reflexivo.

En Google vemos y sentimos los peligros de esta campaña de control de la Web por parte de los gobiernos. Nuestra presencia se extiende a unos 150 países y nuestros servicios, entre ellos la Búsqueda, YouTube, Blogger, Gmail y Google Maps, en algún momento han sido bloqueados de forma temporal o permanente en más de 30 países.

No somos los únicos en reaccionar ante este comportamiento. Usuarios, expertos y organizaciones de todo el mundo han expresado su oposición a que los gobiernos justifiquen su regulación de Internet a través de las regulaciones internacionales sobre comunicaciones de la UIT, entre ellos no solo países del mundo occidental, sino también líderes africanos de Internet como Kenia y abanderados del Norte de África como Túnez. En total, más de 100 organizaciones de más de 50 países han expresado su malestar ante la próxima reunión a puerta cerrada en Dubái. Los acérrimos partidarios de Internet de todo el mundo pueden obtener más información sobre este asunto en nuestro sitio web http://www.google.com/intl/es/takeaction y, si así lo desean, pueden mostrar su apoyo.

Las propuestas y la conferencia sobre el tratado en Dubái

son confidenciales

Aunque algunos gobiernos argumentan que Internet necesita nuevas regulaciones internacionales para acelerar su avance en los países en vías de desarrollo, creemos que el enfoque actual, basado en el mercado, está en mejor posición de estar a la altura de las circunstancias exigidas por el crecimiento exponencial de la Red. Se están desplegando servicios de banda ancha. Las interrupciones del servicio son escasas. Se calcula que la Red servirá a unos cuatro mil millones de usuarios en unos años, ¡más de la mitad de la humanidad! Las prácticas de implicación de diversas partes interesadas, bilaterales, de abajo hacia arriba y relaciones flexibles que han creado la red de redes que llamamos Internet permiten una amplia gama de modelos de negocio. Las normas técnicas fundamentales desarrolladas por la Internet Engineering Task Force y el World Wide Web Consortium permiten la interoperabilidad. Un sistema de regulaciones controlado por el Estado no solo no es necesario, sino que casi invariablemente aumenta los costes y los precios, e interfiere en el crecimiento rápido y orgánico de Internet que hemos observado desde su debut comercial en la década de los 90 del siglo pasado.

El futuro de la Red no está garantizado, y la Historia ofrece diversos ejemplos para tomarse en serio esta advertencia. Al cabo de unas pocas décadas del invento de Gutenberg, príncipes y clérigos se movilizaron para restringir el derecho a imprimir libros. La Historia está plagada de ejemplos de gobiernos que realizaron acciones para “proteger” a sus ciudadanos de “todo mal”, controlando el acceso a la información e inhibiendo la libertad de expresión y otras libertades descritas en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Tenemos que asegurarnos, colectivamente, de que Internet no siga por un camino similar.

Vinton Cerf es el principal evangelista de Internet de Google. Es ampliamente reconocido como uno de los “padres de Internet”, título que comparte con el informático estadounidense, Bob Kahn.

Este tuit tiene precio (y alguien lo pagó)

Sábado, 13 Octubre 2012

Qué haría usted si le ofrecen dinero por un tuit? Aun más, imagine que ni siquiera tiene que escribirlo. Simplemente ha de colgar en su cuenta un link. “Un intermediario contactó conmigo en nombre de una gran marca. La oferta era vincular a un tuit un vídeo de YouTube en el que había un anuncio. La condición por cobrar era que no dijera que me pagaban”.

No es un caso único. “Sí, está pasando. A mí personalmente me han ofrecido, de una marca de bebidas, 300 euros por colgar un link”, cuenta Mikel López Iturriaga. Ambos son lo que llamaríamos gente corriente. Profesionales con un perfil alto en Internet. Si López Iturriaga es el autor de El comidista, uno de los más populares blogs gastronómicos de España, el primer interpelado es un periodista con casi 20.000 seguidores en Twitter.

Se trata de una práctica extendida, cada vez más usual. Y eso implica la revisión de un paradigma: el de la credibilidad de los consejos en las redes sociales. Según el cliché, los medios de comunicación tradicionales pertenecen a grandes grupos empresariales y los intereses comerciales interfieren en su misión informativa. Por eso sus recomendaciones están viciadas y no son de fiar. Los blogueros y los tuiteros se han arrogado la credibilidad que les da la comunicación persona a persona. Son gente corriente contando historias a gente corriente, supuestamente sin presiones. Como no dependen de la publicidad, ni de las ventas, se da por hecho que no tienen intereses ocultos. Sus consejos son sinceros y fiables.

¿Hasta qué punto es verdad? ¿Son realmente los usuarios de las redes sociales, de todas ellas, impermeables a los intereses comerciales o están siendo infiltrados para publicitar productos sin decírselo a sus seguidores?

Al autor de ‘El comidista’ le ofrecieron 300 euros por un ‘link’

Pongamos un ejemplo público: este verano un grupo de cocineros italianos se rebelaba contra los comentarios escritos por los usuarios de varias poderosas webs que recomiendan restaurantes. El matiz importante es que no se quejaban del contenido de la página, sino de los comentarios de los usuarios. Al parecer su influencia es tan grande que pueden hundir una reputación si son negativos y ensalzarla si son positivos.

Solamente eso ya sería motivo suficiente de enfado. Cualquiera puede comentar en una web. Es duro que un posible cliente se retraiga de ir a un restaurante porque un anónimo, que ni siquiera tiene que demostrar que ha visitado el local, diga que no le ha gustado. Pero se entra en terreno pantanoso si esas opiniones no solo no están fundamentadas, sino que además han sido compradas. “Los comentarios en este tipo de páginas se han convertido en una moneda de intercambio; pueden hundirte si son falsos y malévolos. Serán buenos si, a cambio, concedes algún favor”, explicaba a este periódico Aldo Cursano, vicepresidente de la federación de restauración que planteó la queja.

Hay más casos conocidos de infiltración de las compañías en las opiniones de los clientes. Un estudio de 2011 aseguraba que el 80% de los comentarios “espontáneos” que aparecían en Amazon habían recibido algún tipo de regalo. En julio, el juez William Alsup, encargado del litigio de patentes entre Google y Oracle, afirmó estar preocupado de que las compañías o sus abogados pudieran haber pagado a personas para publicar comentarios a favor de alguna de las partes.

“Se hacen cosas, es cierto. Pero no se puede decir que todas las redes sociales están manipuladas. Y la que menos, Twitter. Entre otras cosas, porque es muy complicada de manipular”, asegura Ricardo Llavador, creativo especialista en publicidad digital. “Cada caso es distinto. Con los blogs se pacta lo que se llama advertorials. Patrocinios muy claros, que se explican expresamente. Si una empresa patrocina un post, se dice y ya está. Pero en Twitter, en concreto… Es complicado. Muy complicado, e inútil. No se trata de comprar tuits. No es rentable. Hay empresas que son muy guarras y tienen prácticas poco éticas. Por ejemplo comprar seguidores en Facebook o en Twitter, para aumentar la importancia de las cuentas”.

El 80% de quienes comentan en Amazon había recibido regalos

Además de poco ético es poco práctico. La semana pasada, Facebook realizó, de oficio, una limpieza de identidades falsas. Lady Gaga ha perdido 68.000; Rihanna, casi 20.000. “Tarde o temprano, pasa siempre”, explica Llavador. “Lo inteligente es localizar a gente con prestigio. Lo que se hace es tratarles como se trataba a los periodistas antaño. Incluso con más cuidado, porque no solo no tienen la obligación de publicar nada, sino que pueden escribir una opinión negativa si tu producto no les gusta”. Un reputado tuitero confirma esta práctica. “A mí me han invitado grandes marcas a eventos que están guay, con sucatering y su barra libre y su excusa (“celebramos el lanzamiento de…”). Pero luego todo está diseñado para que tuiteara desde la fiesta con suhashtag y tal. A veces tienen hasta fotomatones para tuitear fotos en mi cuenta”.

El concepto clave es la influencia. Se entiende como tal la capacidad de una persona de determinar o alterar la forma de pensar o de actuar de otra. En el argot de Internet se les denomina influencers. “A mí no me agrada demasiado el nombre. Son personas relevantes. Los hay de varios tipos. Están las celebrities si eres conocido fuera de Internet y además tienes un perfil en las redes. Pero puedes ser relevante también si no eres conocido más allá de las redes, pero en ellas tienes un número importante de seguidores”, dice Miguel Miguel, de la agencia Social Noise, que tiene un departamento dedicado en exclusiva a estos menesteres de localizar influencers.

Actualmente, se cuestiona que la relevancia de un perfil dependa de su número de seguidores. El mismo Evan Williams, uno de los fundadores de Twitter, expresaba que este baremo no debería ser tan determinante. “Creo que tendría que hacerse algo más interesante, como ver el número de retuits. La métrica soñada sería saber cuántos vieron tu tuit”.

Aun así, los primeros tentados fueron las celebrities. La razón era muy sencilla: la mayoría de los Facebook, Twitters, Pinterest o Tumblr con mayor número de seguidores pertenecen a famosos. Esto les ha proporcionado una nueva forma de conectar con sus fans. Antes dependían de los medios tradicionales. No existía la oportunidad de responderles o de interactuar con ellos. Lo hacían por medio de intermediarios, periodistas, a los que con frecuencia acusaban de manipular sus palabras. Pero hoy, pueden hablar directamente con ellos. Agradecerles su fidelidad, comentarles sus proyectos o compartir sus productos favoritos.

El rapero Snoop Dog ingresa 5.700 euros cuando cita una marca

A esta forma de comunicarse también corresponde una nueva forma de publicidad. En el pasado, si un golfista aparecía en una revista anunciando un reloj caro no se esperaba que las masas salieran corriendo a hacerse con él. Se trataba de prestigiar la marca. Pero hoy si una famosa actriz que acaba de ser madre menciona en su Twitter, como la que no quiere la cosa, que ha comprado unos, pongamos, pañales orgánicos para su bebé, ecológicos y efectivos de una determinada marca se espera que el efecto sea que las madres del mundo que confían en ella sigan su ejemplo. Es una captación directa de clientes.

Algo inocuo a no ser que la marca aconsejada lo pague, como descubrió el futbolista Wayne Rooney. ASA —la autoridad que regula la publicidad en Reino Unido— se le echó encima después de que descubriera que uno de sus tuits escondía un anuncio comercial de una de las marcas que le patrocinan. También su homóloga estadounidense —FTC (Fair Trade Comission)— se está poniendo dura con estas prácticas. Lógico, porque los precios son astronómicos. Kim Kardashian cobra 10.000 dólares (unos 7.700 euros) por cada mensaje en el que cuela una marca sin decir que es publicidad. El rapero Snoop Dog se embolsa 7.000 (5.400 euros).

Vayamos un paso más allá. El pasado fin de semana se celebró en Madrid YouFest, un festival de artistas que se han hecho famosos gracias a YouTube. Cantantes desconocidos o músicos callejeros que recibieron millones de visitas tras colgar un vídeo en esa página. Son las microcelebrities. “¿Conoce a Ifilosofía?”, dice Miguel Miguel. “Es un filósofo que tiene 1,8 millones de seguidores. Eso es mucho más que muchos famosos”. Detrás de esa cuenta está Francisco Olmos, en teoría el anónimo español con mayor número de followers, un profesor madrileño de 48 años que, de momento, solo ha rentabilizado su éxito con un libro. Nada comparado con, por ejemplo, Michelle Phan, una estadounidense de origen vietnamita cuyo canal de consejos de belleza en YouTube tiene más de dos millones de suscriptores y ha recibido más de 500 millones de visionados. Gracias a eso fundó Myglam, una web que funciona por medio de suscripciones. Por 10 dólares mensuales (7,7 euros) se recibe cada mes una cajita con cuatro o cinco productos de belleza. La mayor parte, muestras gratuitas. La fortuna de Phan, que tiene 26 años, se estima en casi tres millones de dólares (2,3 millones de euros).

Siguiente parada: el no famoso. Últimamente, algunos tuiteros están recibiendo correos electrónicos como este: “A través de nuestra plataforma, tuiteros como tú podrán rentabilizar el uso de su cuenta de Twitter. Es muy fácil y podrás en todo momento seleccionar y adaptar la publicidad que más convenga a tu cuenta. Solo aceptamos cuentas con una cierta calidad y un mínimo de 2.500 seguidores. Nuestro equipo ha estado analizando diferentes cuentas de Twitter y creemos que la tuya puede aprovechar las ventajas de nuestra plataforma ya que cumple todos los requisitos anteriormente mencionados”.

Críticas falsas sobre restaurantes pueden llegar a hundir un local

No parecen unos criterios muy científicos de selección. “Es complejo. No puedo hablar por la competencia, pero en nuestro caso, la forma de selección es parte de nuestro know how, es por lo que los clientes nos valoran. Pero, simplificando: lo que buscamos es el relaciones públicas de toda la vida, pero en formato digital”, explica Miguel Miguel, de Social Noise

“Ellos te hacen seguimiento y, dependiendo de lo famoso que puedas ser, te pagan más o menos. A mí me han propuesto durante un mespostear ciertas cosas en Twitter o en Facebook y después me han pagado”, cuenta una barcelonesa con la única condición de que no se den pistas que lleven a desvelar su identidad. “Es publicidad encubierta. Se hace mucho, desde la de bajo nivel, para atraer a los jóvenes, hasta cosas de alto nivel. A ver, no te dicen: ‘Escribe esto’. Te dicen: ‘En este blog hay equis entradas, selecciona cuatro y recomiéndalas. Y te pagan por ello”.

Es un fenómeno importado. Hace ya dos años, The New York Timespublicó un reportaje hablando de usuarios de Twitter que se endosaban 3.000 dólares mensuales (2.300 euros) por dejar que empresas usaran su cuenta. “No es nuevo, ya pasó antes con los blogs. El prestigio de muchos se fue a pique cuando se empezó a ver claro que colgaban informaciones patrocinadas sin decir que lo eran. A mí no me parece mal que paguen por tuit, siempre y cuando quede claro que han pagado”, dice Mikel López Iturriaga, El Comidista.

La idea de que este es un fenómeno inevitable, y no necesariamente negativo, es compartida por muchos, como el catedrático de Antropología Social Carles Freixa. “El sistema tiene una capacidad de fagocitación extraordinaria, y una parte de cualquier movimiento acaba irremediablemente siendo devorado. Sin embargo, al hacerlo, el mismo sistema se transforma e incorpora algo de la innovación que viene de los márgenes. Con los blogueros actuales puede estar pasando algo semejante: al marcar tendencia están señalando la dirección del cambio y el interés de las marcas por ellos indica que en parte lo están consiguiendo. Siempre habrá algunos que se mantengan puros y otros que acepten entrar en la lógica comercial (lo que no tiene por qué ser negativo si se respetan ciertos códigos éticos). La clave es cómo evitar los monopolios y, sobre todo, los oligopolios. Además, siempre habrá innovadores que inventen nuevos ámbitos de libertad no controlados por el poder”.

La última frontera es usted. Y no es un mal negocio ¿Recuerdan la primera de las ofertas que aparecía en este texto? ¿Saben cuánto pagaban? “Creo que eran 2.000 o 2.500 euros”. Él dijo que no. Pero usted, ¿qué haría?

Los medios ante la revolución digital (I)

Lunes, 30 Abril 2012

http://elpais.com/elpais/2012/04/27/videos/1335551316_090781.html

http://elpais.com/elpais/2012/04/27/videos/1335551316_090781.html

Internet no da la victoria (sobre todo si se usa mal)

Martes, 8 Noviembre 2011

Las redes sociales son fundamentales para la acción política, pero su influencia es aún relativa

Las campañas de los partidos siguen el modelo analógico

La propaganda molesta al mundo 2.0

 “Pásalo, pásalo”, cambió el voto de las elecciones de 2004. Fue el primer signo en España de la importancia de la comunicación por Internet. Desde aquellos tiempos del SMS como arma tecnológica electoral, han crecido muchas otras: blogs, Facebook, YouTube, Twitter, WhatsApp y la mensajería instantánea… Herramientas primero adoptadas por los ciudadanos y después por los políticos.

Aquel histórico “pásalo” no fue un recurso pensado por la maquinaria electoral del PSOE. Nació y se divulgó espontáneamente. Siete años después, los partidos políticos no quieren verse al margen de las nuevas tecnologías y las aplican machaconamente a sus mensajes electorales. Pero hay muchas dudas de que ser trending topic en Twitter con #avatarmariano, #votaPSOE o #cadavotovale tenga trascendencia en las urnas.

¿Cómo forman su opinión y toman sus decisiones los electores hiperconectados? ¿Qué papel juegan Internet y las redes sociales en la formación de la opinión pública y la movilización social? El 76% de los ciudadanos va con un móvil en el bolsillo, casi la mitad de ellos con Internet, según el medidor de audiencias ComScore. Casi el 60% de los españoles está en la Red y el resto fuera, dice la última oleada del Estudio General de Medios (EGM).

“La mayoría de la gente es sensata. Que lleve móvil o navegue por Internet no implica que le interese la política. Ni que participe activamente en ella”, asegura Gabriel Colomé, exdirector del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) de la Generalitat de Catalunya.

Para Carles Pont, profesor de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra (UPF): “No se puede establecer una correlación entre movilización en Internet y votos. Como el ciudadano no es muy proactivo, ni dentro ni fuera de la Red, tener muchos seguidores online tampoco implica que te vayan a votar”.

“¿A qué nos referimos cuando hablamos de tecnoelectores?”, plantea Joan Subirats, profesor de Ciencia Política en la Autónoma de Barcelona. “En Finlandia el 95% de los ciudadanos ha terminado los estudios secundarios y está diariamente conectado a Internet. En España, donde el 55% solo termina los estudios primarios, el acceso diario a la Red se reduce al 25%”.

En España, el acceso diario a la Red es del 25% frente al 95% de Finlandia

Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación y consultor político, puntualiza: “El término tecnoelector puede conducir a error, porque se confunde con aquella persona que solo utiliza la tecnología cuando Internet no es solo una herramienta sino un espacio para la resocialización política”.

En este país existen pues dos mundos: “El del cara a cara, que representa el quiosquero de tu barrio, y el del ciberespacio”, resume Colomé. “Planetas que solo están ligados en un punto porque la gente forma su opinión a través de los medios, pero también de sus relaciones sociales, que parte de la ciudadanía establece hoy por Internet. Si yo no me conecto, pero mi amigo de confianza sí, el impacto de esta persona sobre mi opinión política será mayor”, considera Subirats. Sin olvidar que la mayoría (80%) tiene su voto decidido antes de la campaña por tradición familiar, por cultura política…

La fractura digital existe, de acuerdo, pero de la ciudadanía más tecnológica, el 50% accede habitualmente a las redes sociales. Los más participativos son los estudiantes (90%), los jóvenes de 16 a 24 años (88%) y las mujeres (54%) más que los hombres (49%), según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Paradójicamente, “los más activos en Internet son los menos movilizados electoralmente”, recuerda Pont.

“El más ciberactivo es electoralmente el menos movilizado”, dice un experto

Los indignados del 15-M, nacidos en blogs y redes sociales, sacaron más gente a la calle que los sindicatos en el pasado 1 de mayo. Si bien la mayoría de la gente (73%) considera que este movimiento tiene razón, idéntico porcentaje duda de su impacto en las generales, según Metroscopia. Parece que en las municipales no lo tuvo. Si uno visitaba las redes sociales esos días podía llegar a la conclusión de que PP, PSOE y CiU serían castigados en los comicios. La realidad fue distinta. El batacazo solo fue para los socialistas. Si hoy se visitan exclusivamente las mismas redes, cualquiera apostaría a que Equo y UPyD van a obtener resultados espectaculares.

Tradicionalmente, los prescriptores de opinión estaban en la televisión, radio y prensa. Ahora continúan allí, pero también “han nacido figuras políticamente muy activas, que generan opinión en Internet”, asegura el asesor de comunicación y consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí. “Entonces el objetivo era ocupar espacio mediático”, añade Pont, “ahora también quieren ocupar el ciberespacio por tierra, mar o Twitter”. Gutiérrez-Rubí los denomina ciberactivistas: “Gente con red (conexiones con los demás), contactos y, en consecuencia, información; personas con reputación de la que te fías en las redes sociales y, por lo tanto, tienen capacidad de influencia. Ellos son los nuevos intermediadores de la opinión pública”.

Colomé discrepa: “En Twitter se han juntado dos mundos, los frikis de la tecnología con los frikis de la política. Se siguen unos a otros y hablan de lo mismo. No representan a la gente normal, pero pueden influir de la misma manera que influye el quiosquero, que también es líder de opinión. De hecho, cualquier persona puede serlo”.

El exdirector del CEO, añade: “Las nuevas tecnologías sí han destrozado el ciclo informativo de los creadores de opinión. Históricamente, quien quería enviar un mensaje político lo hacía por la mañana, porque así se aseguraba que llegaba a todos los medios a lo largo del día. Ahora ya no. Los mensajes se lanzan a cualquier hora y se retroalimentan constantemente entre el que dice, el que replica y el que contradice. A veces parece que se escriben a la vez el mensaje y la respuesta”.

¿Quién gana en Internet, vence en las elecciones? “Todavía no, pero todo se andará. En cualquier caso, perder en la Red sí que implica perder los comicios”, asegura Gutiérrez-Rubí.

La mayoría de los expertos coinciden: el ciberespacio aún no determina los resultados electorales en España, pero sí es una herramienta fundamental para la acción política porque “cada vez más gente solo se informa online”, dice Subirats. En consecuencia, “las redes sociales cobran cada vez más importancia para la comunicación electoral”, considera Pont.

La gente se informa y también actúa online. “No solo existen más herramientas para fiscalizar la política, Internet es un espacio más crítico, más maduro y exigente. Con gente con capacidades y conocimientos que no esperan una relación vertical con la política. Desde el punto de vista democrático es mucho más interesante”, dice Gutiérrez- Rubí.

En este marasmo de redes sociales, los partidos políticos están, aunque muchas veces no se sabe bien por qué ni para qué. “No han entendido que lo importante es el comportamiento y no la tecnología”, añade Gutiérrez-Rubí. “Creen que deben tener perfil en la Red cuando lo que deberían es hacer cosas, fomentando la participación, interactuando con los ciudadanos”.

“La estrategia comunicativa de la mayoría sigue siendo unidireccional. En el fondo reproducen los recursos del espacio analógico en el digital”, coincide Pont. “Como el internauta movilizado tiene una cultura comunicativa muy alta, también sus expectativas son elevadas, pero cuando descubre la realidad se decepciona. El problema no es que la gente esté online sino que los partidos se adapten a las posibilidades que ofrece”.

En las elecciones catalanas de 2008 y 2010, explica el profesor de la UPF, “se veía todo prefabricado y creado por el equipo de campaña cuando el ciudadano espera otra cosa”. Colomé coincide: “Los menores, por ejemplo, detestan que les envíen mensajes propagandísticos, que detectan al segundo por su lenguaje. Solo al ver cómo escriben ya saben si lo ha redactado el candidato o su negro”. El británico Tony Blair fue el primero en contratar a jóvenes para que enviaran los sms de campaña a la juventud, “porque hablan en el mismo idioma”, explica Colomé.

No todos se comportan igual. “Los que tienen más éxito en Internet comprenden su funcionamiento. Hacen preguntas, crean comunidad”, dice Subirats. Comportamiento que genera sus réditos porque “los políticos con más tecnopresencia tienen mejor reputación. A veces, se traduce en resultados electorales”, señala Gutiérrez-Rubí. Otros, en cambio, “en lugar de abrir el proceso de construcción de los programas políticos, fomentando lo que denominaríamos wikidemocracia, utilizan Internet como un martillo con el que golpean a los internautas con su propaganda. No entienden que las dinámicas han cambiado; que la relación ahora es horizontal”, asegura Subirats.

Por eso hay quien va más allá. No quiere votar cada cuatro años. Reclama la participación directa votando las propuestas legislativas en el Congreso, como Democracia 4.0. “Lo que queda claro después de esta crisis”, afirma Subirats, “es que el matrimonio entre el capitalismo y la democracia representativa no funciona”.

A través de Actuable, por ejemplo, cualquier ciudadano puede crear una petición sobre un tema para intentar transformar cualquier situación. Y cualquier otro lo puede apoyar con su firma. Más de 800.000 personas están registradas en esta plataforma creada en septiembre de 2010.

Alicia Mora ha conseguido así cambiar un pedacito del mundo. Esta voluntaria presta su ayuda en El Gallinero, un poblado a 15 kilómetros de la madrileña Puerta del Sol. Cansada de ver las condiciones de vida de sus marginales habitantes, puso en marcha una acción para eliminar las ratas de la zona, que campaban a sus anchas. Su petición tuvo poco eco, pero consiguió reunirse con Ana Botella, la concejal responsable en el Ayuntamiento de Madrid, que terminó desratizando el poblado.

La misma Actuable ha conseguido que se retiren los anuncios del programa La Noria después de que entrevistaran (cobrando) a la madre de El Cuco, implicado en la desaparición de Marta del Castillo; y que los hijos de españoles nacidos en vientres de alquiler puedan ser inscritos en los consulados. Una semana después de que empezara la recogida de firmas, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, dio la orden que cambió la situación. “En el Gallinero siguen viviendo en la marginalidad, pero al menos los niños ya no viven entre ratas”, explica Albert Medrán de la labor de Actuable. “Y las parejas que recurren a vientres ajenos para tener descendencia han dejado de tener hijos ilegales”.

En Cibercampaña, cauces y diques para la participación, Víctor Sampedro destaca que en las últimas generales solo el 10% de los españoles usaron la Red para informarse de las propuestas electorales y solo el 19% de los internautas visitaron las webs de los partidos. Sitios en los que predominaba un enfoque “persuasivo, propagandístico y de baja interactividad”.

“Mucha gente”, concluye Carles Pont, “continúa fiándose de los medios tradicionales para formar su opinión