LA CULTURA DE LA PAZ
17 Febrero 2007Publicado por aracelilb en: Globalización, Política y globalización
Enviar un comentario | RSS 2.0 | Enlace URI
Incluyo a continuación algunos extractos de un trabajo publicado por Anaisabel Prera Flores titulado “La cultura de paz, un nuevo contrato moral de la sociedad”.
… La época histórica que vivimos está marcada fundamentalmente por dos fenómenos: la amplitud y rapidez de los cambios que los individuos deben enfrentar y el impacto de la globalización sobre las personas y las sociedades. Desde una perspectiva humana, una de las consecuencias de estos fenómenos se percibe claramente en la toma de conciencia de los individuos acerca de que su destino, y el de la comunidad internacional, dependen de una multiplicidad de actores y dinámicas que difícilmente pueden controlar. Vivimos una época de transición y de transformaciones radicales que son el resultado de la evolución acumulativa de conocimientos y experiencias. Esta transición pone a prueba dos aspectos fundamentales de la condición humana: primero, la libertad de escoger con qué elementos y hacia dónde debemos transitar y, luego, la inteligencia para crear con responsabilidad la realidad hacia la cual pretendemos dirigirnos. Hoy sabemos que vamos, pero no sabemos hacia dónde. Es precisamente en los momentos de transición y de crisis cuando se generan los cambios que permiten encontrar el camino.
En el mundo globalizado actual, caracterizado por enormes disparidades sociales y económicas que afectan seriamente las bases del contrato social, se percibe la necesidad de cambio para superar la dicotomía entre un pequeño grupo de individuos que sólo reconoce derechos y una mayoría creciente de personas a quienes sólo se les reconocen obligaciones. Se trata de restaurar el equilibrio y la cohesión social que, habiendo trascendido la dimensión del Estado, ha adquirido alcance planetario.
La compleja tarea de restaurar el equilibrio social tomando en cuenta los objetivos globales, nacionales, comunitarios e individuales, no está exenta de riesgos. Los momentos de transición están marcados generalmente por un cuestionamiento profundo de las certezas y por el derrumbe de los mitos. Para reconocer el camino cierto, resulta imprescindible identificar los elementos esenciales, desechar lo superficial y adoptar una visión prospectiva.
Desde una perspectiva internacional, el escenario mundial posterior a la guerra fría ha cambiado y, en consecuencia, también cambió la naturaleza de los conflictos. De la violencia de la guerra ideológica se ha pasado hoy a la violencia social que produce la pobreza, la exclusión, la marginalidad y la ignorancia. Por ser los conflictos de diferente naturaleza, es necesario buscar soluciones adaptadas a la nueva dinámica mundial. Y ésto podría aplicarse también al Derecho Internacional que, con el crecimiento del número de Estados miembros de la comunidad mundial en las últimas cuatro décadas, ha adquirido una verdadera dimensión universal. En efecto, los cambios operados en la sociedad internacional y la necesidad de establecer normas para resolver nuevas situaciones hicieron del Derecho Internacional una disciplina dinámica. Sin embargo, los individuos y los pueblos aún no han sido reconocidos como sujetos del Derecho Internacional a la par de los Estados. Dentro del esquema de la globalización, el individuo y las comunidades se encuentran enfrentados a problemas que vienen no ya de su sociedad o su Estado sino del mundo. ¿Cómo dar respuestas éticas a los diversos requerimientos de la compleja naturaleza humana frente a la también compleja realidad globalizada?



Comentarios»
Me gustan las ideas que transmite este artículo. Lo valoro de una manera especial por el contraste que se ve entre los contenidos de las revistas que manejan nuestros alumnos (por ejemplo el Vale) donde el tema central es cómo actuar en la adolescencia para dar el máximo placer al hombre.
Con este tipo de artículos se complementan los valores que maneja la prensa juvenil. Estoy convencida de que nuestros adolescentes también son sensibles a estos temas y que fomentarlos en la educación reglada enriquece los contenidos de ésta.