Filosofía

IES Rosario de Acuña

CARLOS MARX: EL MATERIALISMO HISTÓRICO

  

1. Vida y obra

Carlos Marx nació en la ciudad alemana de Tréveris (Trier), Renania, el 5 de mayo de 1818, y murió en Londres el 14 de marzo de 1883. Dedicó toda su vida a cumplir con una de las consignas que escribió en las tesis sobre Feuerbach: Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo (1845). Sus primeras influencias proceden de su propio padre, un funcionario judío cercano a la ideología de la ilustración francesa, y de quien será su suegro, el padre de Jenny von Westphalen, que le iniciará en la lectura de los clásicos. Cursó estudios de filosofía en Berlín; la influencia que la filosofía de Hegel ejercía allí dejó una huella indeleble en Marx, el cual, después de intentar criticarla prematuramente, lo que hizo fue adherirse a ella hasta “volverla del revés” como gustaba decir. Perteneció por un tiempo al grupo llamado de los hegelianos de izquierda. Los seguidores de Hegel se dividían en dos bandos que pueden quedar representados grosso modo según el siguiente criterio: “los que aceptando el principio idealista del desenvolvimiento del espíritu en la historia (como realización de la razón) discrepaban de la afirmación según la cual el Estado monárquico de la edad moderna es el final de todas las mediaciones, eran hegelianos de izquierdas, los que no discrepaban, eran hegelianos de derechas”. Marx se doctoró en filosofía en 1841 con una tesis sobre las diferencias entre la filosofía de Demócrito y de Epicuro, ambos atomistas, como sabéis. Rechazó la posibilidad de entrar como profesor en la universidad de Bonn, diciendo: “¿quién puede desear convivir siempre con estos espíritus fétidos, con estas gentes que no estudian más que para pregonarlo desde las cuatro esquinas del mundo? (se refiere a los profesores universitarios.) Su vida, a partir de aquí, se convierte en lo que siempre será, un vagabundeo por Europa, huyendo de la persecución de la policía por agitador político, hasta que finalmente, en 1850, se instala en Londres, donde organiza la Primera Internacional (Asociación Internacional de Trabajadores, 1866-1872).

La obra de Marx es considerada por Lenin como una “síntesis original entre la filosofía clásica alemana (con la que critica la cultura capitalista y clasista en general), la economía política inglesa de David Ricardo y Adam Smith y la política revolucionaria francesa.

A todo ello, hay que añadir, como dice Manuel Sacristán, un cuarto ingrediente, esencial para entender el marxismo: el movimiento obrero ya perceptible en Francia, Alemania (1844, insurrección de los obreros textiles de Silesia). Esta clase confirma a Marx la verdad de su primer esquema y variación de las teorías de Hegel: “hay una clase que encarna toda la miseria de la alienación del trabajo, esta es la de los modernos trabajadores asalariados, el proletariado.  El proletariado será la energía transformadora de la sociedad moderna.”

De sus obras destacan:

1844. Manuscritos económico-filosóficos.

1845-48. La Sagrada Familia, La ideología alemana.

1848. El manifiesto comunista

1859. Contribución a la crítica de la economía política.

1867. El capital. v.I

1857-58Grundisse o borradores de economía política.

(hay que señalar que las de 1845, 1848, y otras no citadas, fueron elaboradas en colaboración con Federico Engels, cuya aportación a la teoría marxista es paralela a la de Marx).

El objetivo final de toda su filosofía, definido por la consigna de “cambiar el mundo”, es destruir el capitalismo fomentando la revolución del proletariado y haciendo desaparecer para siempre la sociedad de clases. Así reza el manifiesto comunista: “¡proletarios de todos los países, uníos!”. Esto es, la instauración de la sociedad comunista. (Hay que señalar que la URSS no existe aun; no podemos identificar los deseos de Marx con la realización concreta que se produjo después, a partir de la interpretación que, Lenin primero, y después Stalin, hicieron de su obra.

La vida de la familia Marx fue muy dura, sobre todo en la década de los cincuenta; casi todos sus hijos murieron por causa más o menos directa del hambre dada la penuria en la que vivían. Prácticamente, Engels, amigo fiel de Marx desde los primeros años cuarenta, es quien les mantiene. Jenny Marx escribía a una amiga en 1852 sobre la muerte de su hija Francisca: “La pobre niña luchó durante tres días con la muerte. Al final su cuerpecito descansó en la habitación de atrás: nos pasamos todos a la de delante, y al llegar la noche nos echamos en el suelo. La muerte de mi hija ocurrió en nuestra época de pobreza más amarga… no tuvo cuna cuando llegó al mundo, y hubo de esperar bastantes horas para tener ataúd”. Los años cincuenta y sesenta son aquellos en los que escribe Marx su obra más importante, una de las aportaciones imprescindibles en la economía política, El capital. “Creo que nunca se ha escrito acerca del dinero careciendo de él hasta este punto” le dijo a Engels en una de sus múltiples cartas.

Lenin escribió sobre la amistad entre Marx y Engels (al que, familiarmente, los Marx llamaban “el general”, lo siguiente: “Las leyendas clásicas traen muchos ejemplos conmovedores de amistad. El proletariado europeo puede decir que su ciencia procede de dos sabios y luchadores cuya relación deja chicas las más conmovedoras leyendas antiguas sobre la amistad”. Engels vivió prácticamente toda su edad madura intentado salvar a los Marx de la miseria mediante su propio trabajo mercantil. En cuanto a Marx (que todos llamaban Moro por su aspecto), en 1857, por ejemplo, cuando parecía que, por primera vez desde que entró en la gran pobreza en 1852, podía volver a dedicarse a sus estudios de economía, los dejó de lado y se puso a estudiar medicina porque Engels había enfermado y el juicio de los médicos no le parecía digno de toda fe.

En el entierro de Marx, Engels dijo: “Marx fue ante todo un revolucionario. Su verdadera vocación era contribuir de un modo u otro al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones estatales creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, al que él mismo había sido el primero en dar consciencia de su situación y de sus necesidades, consciencia de las condiciones de su liberación.”

 

2. La teoría del Materialismo Histórico

Introducción: materialismo, sociedad, conocimiento y revolución

La filosofía marxista es la elaboración más consciente de una filosofía materialista. Es imposible contemplar todas las influencias que sufre Marx, sobre todo de los filósofos ilustrados franceses, Helvetius y d’Holbach, ambos materialistas, grosso modo. El materialismo viene definido genéricamente como la teoría que considera que la conciencia de cada individuo viene configurada por su determinación social; por el contexto social de clase en el que se desarrolla su existencia. Su pensamiento, pues, depende de la clase social a la que pertenece. Lo que esta tesis niega es precisamente el idealismo tipo Hegel o Fichte. Según estos autores, la conciencia (definida como Yo, o como Espíritu) es la que determina el ser social. En términos de Hegel, el espíritu del puebloVolkheiss“. Pero entre el concepto de conciencia de Kant o Fichte y el de Hegel media una variación importante; esta variación corresponde a una interpretación sociologista del espíritu de la que carecía la filosofía Kantiana. El espíritu, la razón, ya no es universal y monótonamente igual para todos los hombres (según el ideal ilustrado del que Kant era partícipe) sino que ahora éste se manifiesta en el Estado, más concretamente en el Estado alemán. Sigue siendo universal pero está por así decir determinado en el contexto de un pueblo, de un estado. Marx va a desarrollar más aún esta tesis considerando que la conciencia depende de la determinación social, pero no de un estado, sino de la clase social a la que pertenezca. Ahora, esta conciencia sigue siendo universal, pero determinada no en un pueblo, sino en una clase, que atraviesa toda frontera posible.

El análisis de Marx incluye una consideración sociológica de las clases sociales. La cuestión será cuáles son y por qué son. Las clases son dos, dice Marx, y su causa es el sistema económico de producción. Los propietarios de los medios de producción, son los capitalistas, la burguesía, los trabajadores por cuenta ajena que venden la fuerza de su trabajo que es, en definitiva lo único que les pertenece, son los proletarios, el proletariado. Cada clase social tendrá su propia conciencia, determinada por las condiciones propias de existencia. Así, lo que para unos es legítimamente propio, para otros es más bien una explotación. Como el sistema capitalista está o tiende a imponerse en todo el mundo, la clase proletaria se da a nivel internacional, de ahí que Marx intentara organizar a los proletarios en una internacional. El Manifiesto Comunista terminaba con el siguiente llamamiento: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”.

La clase burguesa considera legítima la explotación que ejerce sobre los obreros; Marx llama a esta suposiciónfalsa conciencia; una conciencia confundida sobre la situación real de existencia, pero que no es producida por deseo explícito del sujeto, sino por el contexto social en el que vive y que no puede modificar a su antojo (en otras filosofías posteriores, esto será llamado el inconsciente objetivo). El proletariado, como clase, también sufre una deformación de la conciencia, al considerar que su situación es legítima; esta falsa conciencia está infundida por la propia burguesía, a la que le interesa perpetuar esta situación de injusticia. Sin embargo, la contradicción existente entre las condiciones de vida del burgués y el proletario es manifiesta y esta misma rompe la falsa conciencia del proletariado que empieza a considerar necesario y legítimo un cambio en las condiciones de vida que sufre. Esto alerta al burgués que comienza a desarrollar los medios para perpetuar la injusticia, la falsa conciencia deviene en el burgués mala conciencia, y en el proletario conciencia revolucionaria. Como decía Marx, “el arma de la lógica debe dar paso a veces a la lógica de las armas”. El cambio de las condiciones de vida no puede hacerse de modo pacífico porque los burgueses no quieren dejar lo que falsamente consideran suyo, y los proletarios para superar esa situación de explotación deben recurrir a la revolución.

Sólo la revolución puede superar el antagonismo de clases y por tanto la falsa conciencia. Y sólo en esta nueva situación de igualdad el hombre vivirá verdaderamente como hombre. Este cambio revolucionario permitirá por fin un conocimiento verdadero de las cosas y la justicia social. La revolución, por lo tanto, viene a sustituir aquí al famoso método de conocimiento que debía seguirse individualmente. Porque si las condiciones sociales determinan la conciencia, la conciencia dejará de ser falsa cuando esas condiciones sociales no respondan a intereses particulares. Cosa solamente posible cuando se realice la revolución. Y este es el principio del materialismo histórico.

Materialismo Histórico

La completa comprensión de la situación actual de la sociedad en el XIX, no es posible, afirman Marx y Engels, sin contemplar el proceso que la ha producido. Por otra parte, el principio de que las condiciones materiales de existencia determinan la conciencia es un programa teórico de interpretación de la historia. Y es aquí en donde Marx y Engels creen alejarse más del idealismo. En el sentido de que invierten su relación. Marx insistía en la necesidad de darle la vuelta al idealismo, de modo que aquello que en el idealismo era determinante, motor de la historia (el espíritu) ahora será consecuente, determinado por el verdadero motor de la historia: las condiciones materiales de existencia de los hombres, su modo de producción.

Según la tesis materialista, en cada época se puede distinguir entre una base y una sobreestructura. (Posteriores autores dirán que se pueden distinguir tres partes: base, estructura y superestructura, pero para el caso quedémonos con el original). La base corresponde a las condiciones materiales de existencia, organización económica o modos de producción. La sobreestructura corresponde a las manifestaciones culturales a que dan lugar esas formas de producción. En ella están incluídas tanto las formas de organización social, como la filosofía, el arte, la religión, la organización jurídica, etc. Todas las tradicionalmente llamadas manifestaciones espirituales y que Hegel consideraba la manifestación más clara del espíritu. Pero ahora, contra Hegel, todas ellas no tendrán un carácter específico o determinante sino que serán resultado condicionado por la forma de producción típica de ese momento histórico. Para Hegel, la historia era la realización de la razón, el espíritu; para Marx, la historia es la realidad económica productiva que genera como resultado ideológico las realizaciones del espíritu, dependientes de esta realidad. Su carácter puramente derivado las convierte en simples representaciones ideológicas de la verdadera causa del proceso de la historia. La causa real del desarrollo de la historia es el proceso real de transformación de unas formas de producción a otras, siempre orientadas por el aumento de eficacia productiva y por el enriquecimiento.

Según estos criterios, la historia se desarrolla a lo largo de tres formas de producción diferentes que determinan tres etapas. La etapa del modo de producción esclavista que llega hasta la caída del imperio romano; la etapa de producción servil que da forma al sistema feudal que abarca la época medieval y de la que gradualmente va desarrollándose a partir de los gremios de artesanos de las ciudades y de su organización posterior en forma de producción manufacturera, el sistema de producción capitalista cuya base es la división en propietarios de los medios de producción y proletarios que venden la fuerza de su trabajo y cuya forma de organización social corresponde a la sociedad burguesa inspirada en los ideales de la revolución francesa.

A estas tres etapas le seguirá la etapa de la sociedad sin clases, en la que el ideal de igualdad económica, no sólo formal, se cumplirá plenamente, que es la sociedad comunista en la que habrán desparecido los Estados, propios de la forma social burguesa que gusta de enfrentar a los obreros entre sí para defender intereses que ellos no tienen en realidad. Una sociedad sin clases, ni estado, que habrá que alcanzar mediante un proceso revolucionario y que seguirá el siguiente esquema: Primero, conciencia de las contradicciones por parte de los proletarios, la clase proletaria hace la revolución y elimina la propiedad privada, esto sólo se consigue durante un proceso de dictadura del proletariado que por la fuerza acabará con los privilegios de todo tipo y modificará de manera adecuada la conciencia para conseguir de todos los hombres el reconocimiento de la igualdad inalienable. Con esto se evitará definitivamente volver al pasado. Esta nueva etapa era la que Marx consideraba la Historia del hombre, cuando al fin, el estado, la dictadura del proletariado, etc., dejen de ser necesarias y pueda construirse una sociedad socialista. Todo lo anterior es realmente para Marx, la prehistoria de la humanidad, una época en la que no todos los hombres eran hombres en su pleno sentido, porque unos eran explotados y otros explotadores.

La obra de Marx inspirará movimientos revolucionarios a lo largo del siglo XIX y del siglo XX, poniendo en evidencia las injusticias sociales e históricas y transformando la conciencia general hacia una mayor sensibilidad a los problemas sociales y políticos. De hecho, hasta en el campo de la reflexión sobre la influencia de la tecnología y la producción en la calidad de vida de los hombres, algo que hoy suele interpretarse desde la perspectiva de movimientos ecologistas, etc. Y el materialismo instaurado a escala filosófica dará también resultados importantísimos, de hecho, puede decirse, algo que por otra parte es bastante obvio, que la filosofía del siglo XX se ha desarrollado siempre teniendo como referencia ese último grito de la supuesta capacidad emancipatoria de la razón. El último ideal universal, con todos los problemas que nos ha enseñado y obligado a plantear, que pide a gritos su superación, -pero en el sentido hegeliano-, superación e incorporación; porque sus ideales son evidentemente, y lo seguirán siendo, los ideales de cualquier persona consciente, moral.

Pablo Huerga Melcón

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11 Respuestas a “CARLOS MARX: EL MATERIALISMO HISTÓRICO”

Benigno dice:


Estupendo resumen de ideas y espléndido el complemento de las imágenes.

ALEJANDRA dice:


Felicidades por esta página llena de información. Fué de mucha ayuda para realizar mi tarea. Y de los videos ni hablar estan estupendos. Gracias por facilitarnos las tareas

anonimo dice:


muy buena la pag y sobre todo muy clara

Angel dice:


Muchas gracias por este y otros textos, son muy claros y concretos…

ALBA LUCIA LOPEZ RINCON dice:


EXCELENTE TEXTO, ERA LO QUE ESTABA BUSCANDO.

MIL GRACIAS.

bernardino vargas zarza dice:


Gracias por este matrerial tan claro y concreto, era lo que necesitaba para nutrirme de conocimientos.

Guilermo F. dice:


cuensecuentemente, este resumen es claro y preciso, quiero solicitarles si me pueden inviar mas informaciones a mi correo sobre Carlos Marx.

Vanessa dice:


Buena la información, sólo que tienen que actualizar un poco algunos datos, por lo visual, los videos son geniales y me gustaría que bajaran un poco el color de fondo del texto ya que algunas pantallas no están adapatadas para este tono, es sugerencia. Aún asi felicidades por la pag!

ana dice:


muy buen PAginA

valss dice:


me parece una tesis muy buena y me sirvio mucho para mi tarea sake un 5.0

Alfredo Riobueno dice:


Considero maravilloso que se haya escrito y divulgado esta pagina.

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