Filosofía

IES Rosario de Acuña

La revolución científica

 

(Material enviado para el libro Historia de la filosofía, de la editorial Algaida de Oviedo) 

I. El marco histórico

1. Historiadores de la ciencia y de la filosofía coinciden en saludar el cambio producido en el siglo XV como el comienzo de una “nueva era”. Esta nueva era resulta de la confluencia de factores heterogéneos: políticos, económicos, sociales y culturales. Cronológicamente, los límites entre la Edad Media y el Renacimiento son, sin embargo, difusos. Guizot estableció la caída de Bizancio en manos turcas en 1453 como en inicio de la época, pero otros lo adelantan hasta el final de la Peste Negra en 1350, mientras unos pocos más prefieren retrasar la nueva situación hasta el final del Concilio de Trento en 1563, consecuencia, entre otras cosas, del fenómeno desatado por la reforma protestante que pone en marcha Lutero en 1517, hecho imposible sin la invención de la imprenta en 1454. En todo caso, seguramente el acontecimiento de mayores consecuencias sociales, tecnológicas, económicas y políticas tuvo lugar en 1492 con el descubrimiento de América realizado por Cristóbal Colón con la expedición financiada y organizada por la corona española. Esto junto con la circunvalación de la Tierra por Magallanes y Elcano, son seguramente los momentos que marcan el paso a una nueva época.

2. En el plano económico, la nueva época supone el derrumbamiento del antiguo régimen feudal agrario en favor de un nuevo modelo económico basado en el comercio de mercancías manufacturadas. Las ciudades desplazan al campo como centro económico. En ellas empiezan a formarse los Burgos (asociaciones de artesanos) que permiten el surgimiento de una nueva clase social que acumula capital y, por tanto, poder económico y político: la burguesía. A lo largo del siglo XVI la colonización española de América traerá consigo una transformación absoluta de los procesos económicos en toda Europa con la entrada masiva de oro y plata.

3. En el aspecto Socio-político, la situación se caracteriza por la crisis del sistema político medieval, basado en el reparto del poder entre el Emperador y el Papa. Cuando la burguesía se hace con suficiente poder económico, fuerza la formación de estructuras políticas más eficaces que aseguran las transacciones comerciales en condiciones óptimas: es el momento en que comienza a fraccionarse el antiguo Imperio, surgiendo de sus ruinas los nuevos Estados Nacionales europeos. Por su parte, la Iglesia, acorralada entre una deslegitimación social creciente, y sus propios conflictos internos (Cismas, Reforma, Contrarreforma…) cede también gran parte de su poder político. Roma llegó a ser saqueada por Carlos V. Es la época de la Reforma protestante iniciada en 1517. Lucero pone en entredicho los principios que sustentan la autoridad papal y se abre el camino a la libre interpretación de la Biblia, algo que la imprenta favorece especialmente. El cristianismo soporta así una nueva ruptura, que separa a los católicos ligados a Roma y a los cristianos de las diferentes sectas normalmente ligadas a los nuevos estados, y no sometidas a la autoridad papal. Su debilidad e inferioridad hace que su intransigencia no llegue a ser tan llamativa como la de la Iglesia de Roma, sin embargo, los cristianos protestantes se caracterizaron también por una notable actitud de rechazo a la ciencia, como se pone de manifiesto en la ejecución del español Miguel Servet en Ginebra por Calvino y los temores de Osiander, el editor de la famosa obra de Copérnico. Lutero dijo de Copérnico: “Cualquiera que desee parecer inteligente tiene que idear algún nuevo sistema, el cual, de todos los sitemas, es, desde luego, el verdaderamente mejor. Este necio desea trastornar toda la ciencia de la astronomía; pero la Sagrada Escritura nos dice que Josué mandó pararse al Sol, y no a la Tierra.” Calvino era de la misma opinión. El catolicismo, por su parte, si bien en un principio se mostró más tolerante, enseguida cambiaría de opinión. A él se debe la ejecución de Giordano Bruno y la condena de Galileo Galilei.

4. Dada la situación anterior, el renacimiento también es época de grandes cambios culturales: los viejos sistemas escolásticos se derrumban o se transforman profundamente. El nuevo estilo de pensamiento triunfante se denomina genéricamente “Humanismo” porque sitúa el centro de sus preocupaciones en el hombre y no en el Dios de la Teología medieval. El cuerpo humano alcanza una importancia sin precedentes, tanto desde un punto de vista estético (arte) como científico (medicina, estudios de anatomía: Vesalio, Miguel Servet, Harvey). Se recuperan las grandes tradiciones clásicas, griegas y latinas, de las Letras, las Humanidades y las Ciencias. El descubrimiento de la Imprenta permitió una difusión masiva del saber más allá de los recintos monásticos. Por fin, el descubrimiento de América, aparte de las obvias consecuencias económicas, tuvo también repercusiones profundas repercusiones culturales.

II. Antecedentes de la revolución científica

1. Con el término revolución científica no nos referimos a un acontecimiento histórico semejante a lo que conocemos canónicamente como revoluciones en política, tales como la revolución francesa, la revolución rusa, etcétera. La revolución científica es más bien un proceso de transformación que tiene lugar a lo largo de varios siglos, entre el siglo XV y el siglo XVII, y que efectivamente cambiará la visión del mundo, la visión del hombre, su forma de entender la naturaleza, y particularmente, una nueva forma de entender la vida política, en gran medida, influida por los nuevos conocimientos adquiridos por las ciencias. Sin embargo, procesos políticos tales como la llamada Revolución Gloriosa que tuvo lugar en Inglaterra en 1688 estuvo muy influida por la idea de que la sociedad debería organizarse siguiendo el modelo de las nuevas leyes que rigen los fenómenos naturales, tal como han sido descubiertas por el hombre en esos siglos.

2. La Revolución científica del XV se produce por la confluencia de muchos factores. Primero, la propia necesidad histórica: el saber revelado contenido en la Biblia, sirve para gobernar y mantener cohesionada la sociedad agraria del feudalismo medieval, pero se muestra absolutamente inoperante en la nueva situación política y económica: con el saber que la Biblia recoge no se hacen barcos, ni máquinas de tejer, ni se organizan Estados o ciudades para que funcionen de cara al comercio. Ahora es necesario investigar, experimentar, dotar a la ciencia de un método seguro. La ciencia va a ser también valorada por razones económicas y políticas. El dominio de las nuevas técnicas permite obtener éxitos impresionantes en la guerra, como muestra la conquista de México por Hernán Cortés, quien con un puñado de soldados, pudo someter al imperio más desarrollado de América, gracias entre otras cosas, al armamento, la pólvora, el hierro, amén de los caballos. Francis Bacon consignará estas ideas para mayor gloria del incipiente imperio británico, sobre la idea de que “saber es poder”, el dominio sobre la naturaleza supone también el dominio de las ciudades. Quien conoce las leyes naturales y las domina se hace un Dios para otros hombres:

«En primer lugar, nos parece que entre las acciones humanas, la más bella sin duda, es la de dotar al mundo de grandes descubrimientos, y así es como lo juzgaron los siglos pasados. Concedíase honores divinos a los inventores; a los que, por el contrario, se habían distinguido en el servicio del Estado, como los fundadores de ciudades y de imperios, legisladores, libertadores de la patria afligida por crueles azotes, vencedores de los tiranos, y otros por el estilo, no se les concedía  más que el título  y las prerrogativas de héroes. Y si se hace una justa comparación de estas dos especies de méritos, se aplaudirá sin duda el criterio de las edades antiguas, pues el beneficio de los descubrimientos se extiende a todo el género humano, y los servicios civiles sólo a un país; éstos no duran más que tiempo limitado y los otros son eternos. Con frecuencia los Estados no adelantan sino en medio de turbulencias y por violentas sacudidas; pero los descubrimientos derraman sus beneficios sin hacer derramar lágrimas.

»Los descubrimientos son como nuevas creaciones que imitan las obras divinas; de ellas dijo con razón el poeta: “La primera en los tiempos antiguos, Atenas la célebre, dio a los infelices mortales los frutos que se multiplicaban creó de nuevo la vida y sancionó las leyes”. Y es digno de observar que Salomón, colmado de todos los beneficios, poder, riqueza, magnificencia de las obras, ejército, servidores, armada, nombradía, admiración sin límites, no haya escogido ninguno para glorificarse, sino que al contrario, haya declarado que la gloria de Dios es ocultar sus secretos, y la del rey descubrirlos.

»Reflexiónese por otra parte en la diferencia que existe entre la condición del hombre en un reino de los más civilizados de Europa y la condición de ese hombre en una de las regiones más incultas y bárbaras del nuevo mundo; tal es esta diferencia que puede decirse con razón que el hombre es un Dios para el hombre, no sólo a causa de los servicios y beneficios que puede prestarle, sí que también por la comparación de sus diversas condiciones. Y esta diversidad no es el suelo, no ses el cielo quien la establece; son las artes. Preciso es también hacer observar la potencia, la virtud y las consecuencias de los descubrimientos: en parte alguna aparecen más manifiestamente que en estas tres invenciones desconocidas a los antiguos, y cuyos orígenes son oscuros y sin gloria: la imprenta, la pólvora para cañón y la brújula, que han cambiando la faz del mundo, la primera en  las letras, la segunda en el arte de la guerra, la tercera en el de la navegación, de las que se han originado tales cambios, que jamás imperio, secta ni estrella alguna, podrá vanagloriarse de haber ejercido sobre las cosas humanas tanta influencia como esas invenciones mecánicas.»

Francis Bacon, Novum Organum, (1620), Órbis, Barcelona, 1985;  pàg. 129

3. Pero ni siquiera desde una perspectiva exclusivamente técnica es posible la  Revolución “milagrosa”. Sin los avances de la ciencia árabe, que recupera, conserva, amplia y transmite a occidente el legado clásico hubiera sido impensable la eclosión científica y filosófica del Renacimiento. Durante toda la Edad Media, en los momentos de mayor ostracismo y oscuridad, cuando la ciencia europea dormitaba en los monasterios, mantenida sobre farragosos resúmenes indiscriminados y confusos, en el mundo árabe en expansión se produjo un fenómeno de importancia trascendental. Porque los conocimientos adquiridos por la Grecia clásica y por la época helenística fueron recuperados para el mundo árabe mediante importantes trabajos de traducción, interpretación y renovación conceptual, en los que se intercalaron nuevos conocimientos y conceptos traídos de Oriente, en constante comunicación: la pólvora, la numeración árabe, las cartas de navegación, la astronomía, la medicina, la botánica, la filosofía, etcétera. Los trabajos se traducían del griego al siríaco y después al árabe, en Persia, Bagdad, Damasco, y después, se comenzaron a traducir al latín, en España, sur de Italia, Sicilia, utilizando como medio las lenguas vulgares que luego darían lugar por ejemplo al castellano, etcétera. Exponente principal de todo esto es la famosa escuela de traductores de Toledo. Cuando Europa comenzó a recuperar mínimamente el viejo esplendor que le dio el Imperio Romano, estuvo en condiciones de considerar, consultar y conocer, aunque de manera fragmentaria, y a veces un tanto confusa, gran parte de los contenidos elaborados en el mundo griego, desde la Academia y el Liceo hasta la Biblioteca de Alejandría, además de los nuevos contenidos científicos que proporcionaron los propios árabes, que avanzaron mucho en campos como la medicina, la botánica, la geografía, la astronomía, la matemática, la literatura, la teología, la física y la filosofía. ). Alejandría dará el relevo a Bagdad y a Córdoba como puentes del saber antiguo hacia Occidente. Por este medio entrarán las obras de Aristóteles, De Caelo, Física, y el Almagesto de Ptolomeo traducido al árabe en 820 en Bagdad.

4. En la propia Europa, desde los siglos XIII y XIV, se acumulan aportaciones que, no por su falta de espectacularidad son menos trascendentes: Santo Tomás de Aquino, con su aguda interpretación de Aristóteles dio nuevos aires al problema de la doble verdad, que permitió la práctica de la ciencia y abrió caminos para autores como Guillermo de Ockham (1285-1349) que contribuyó a eliminar gran parte de las restricciones físicas y metafísicas que la tradición aristotélico-escolástica había impuesto al uso de las matemáticas y a la reflexión científica. Su Principio de Economía Metodológica exige admitir solamente lo que la experiencia puede justificar, con lo que concede a la observación y a la experimentación un papel central en la investigación científica, aunque la intención inicial es conservar el poder de Dios más allá del domino del hombre, pues renunciar a la búsqueda de leyes necesarias es una forma de reverenciar el poder omnímodo de Dios; mientras que quienes como Santo Tomás entienden al hombre capaz de escudriñar la mente divina y sus designios naturales, reverenciando así la suprema bondad, dan al hombre la potestad de hablar por Dios en cuestiones referentes a la naturaleza. Juan Buridán (1300-1366) con su teoría del Impetus, dinamita la explicación aristotélica de los movimientos violentos, y es un claro precedente del Principio de Inercia. Nicolás de Oresme (muerto en 1382) se adelanta a Copérnico al formular la hipótesis de la rotación de la tierra.

III. El marco ideológico

1. Diversas ideologías fluyen y entrechocan en Europa durante esta época. Por un lado, la herencia aristotélica, que no puede simplificarse diciendo que respondía a la ideología defendida por la Iglesia. De hecho, Santo Tomás de Aquino fue reprendido y condenadas algunas de sus principales tesis de estirpe aristotélica, porque no casaban con el ideario cristiano, entre ellas, haber considerado conceptualmente la eternidad del mundo, la inmutabilidad de las leyes naturales, la negación del vacío, la idea de sustancia, etc.. Aristóteles venía además muy mediatizado por la filosofía árabe, Avicena, Averroes, y judía, Maimónides. Pero sin duda en él se contenían ideas que fueron muy útiles para el desarrollo de la ciencia, aunque se convirtiera en el centro de todos los ataques. Su cosmología fue sin duda elemento central de la visión de la Iglesia y argumento contra Galileo y contra todo el helicentrismo. Esto no le quita un ápice de su valor, porque la física tuvo que profundizar mucho para poder interpretar de modo diverso los mismos fenómenos que Aristóteles interpretó muy cómodamente desde la visión de la Tierra como algo estático.

2. El creacionismo cristiano era sin duda una novedad ideológica contraria a la idea de Sustancia aristotélica, que ponía en tela de juicio, sin embargo, conceptos claves del aristotelismo que el cristianismo no pudo eliminar fácilmente, como la idea del Motor Inmóvil, que mueve como causa final, fundamento de la estabilidad eterna del universo aristotélico.

3. Por otra parte, pululaba por Europa gracias a las traducciones, la ideología platónica y neoplatónica que tanto influyó en el Renacimiento Italiano y en el resto de Europa, especialmente en Inglaterra, con los neoplatónicos de Cambridge, que formaban parte de la “comunidad científica” en la que se movió por ejemplo Newton. A esta ideología habría que añadir la corriente hermética que incluía la consideración de fuerzas ocultas en la naturaleza que le otorgan un carácter vital, cuestiones importantes porque abrieron la imaginación hacia conceptos nuevos como “acciones a distancia”, magnetismo, fuerzas ocultas que si bien se desconocía su origen, podría de alguna manera conocerse su forma de proceder, si en ellas hay algo de regularidad, como mostró Newton con su doctrina de la gravitación universal.

3. Otra de las grandes nebulosas ideológicas de la época fue sin duda la del mecanicismo que manifestó desde el principio dos vertientes cuyos orígenes hay que remontar a Anaxágoras y Demócrito. El atomismo de Gassendi o Newton, y la doctrina de la materia infinitamente divisible, al estilo de Descartes o Leibniz. El atomismo enseguida compatibilizaría con las ideas de fuerzas ocultas y misteriosas en la materia, de atracción y repulsión, por ejemplo, mientras que el mecanicismo monadológico llevaría a planteamientos más complejos, como por ejemplo, el principio de la conservación del movimiento tal y como lo postuló Descartes, uno de los fundadores del mecanicismo moderno, o la idea de la armonía preestablecida de Leibniz.

4. La idea de Dios y su papel en la naturaleza siempre fue un problema en el contexto del desarrollo de la revolución científica, como muestra la extraordinariamente interesante polémica entre Newton (Clarke) y Leibniz sobre el papel de Dios en la creación y la propia concepción del mundo. Si Dios es omnipotente y omnisciente, nada impediría que lo que haya puesto en marcha en un principio se conserve siempre del mismo modo sin ninguna otra intervención posterior, lo que lo relegaba, en definitiva, al reino de la necesidad (Leibniz), mientras que el universo newtoniano tendía por razones físicas a perder estabilidad, siendo necesario Dios, como gran relojero, para recuperar el orden perdido, lo que aumenta si no su poder, sí la necesidad que el mundo tiene de él, ello sin menoscabo de que Dios podría haberlo hecho todo de otro modo. Así para Leibniz el mundo es el mejor de los posibles, y no puede haber otros, mientras que para Newton Dios ha podido crear infinitos mundos regidos por diversas leyes totalmente diferentes a las que rigen para este mundo, etcétera. Las vinculaciones que estas ideas tienen en la concepción del ejercicio de la ciencia, y la distinción escolar entre empirismo y racionalismo pueden arraigar también aquí en estas consideraciones metafísicas.

IV. El problema gnoseológico en los orígenes de la revolución científica

1. Definición del problema gnoseológico

La revolución científica se cifra fundamentalmente en el cambio radical sobre la visión del mundo tradicional heredada del mundo griego y consignada por Aristóteles. Es lo que Kuhn denominó un cambio de paradigma: del geocentrismo al heliocentrismo. Pero para que ese cambio en la visión del mundo tuviera efecto, no solamente era necesario interpretar de otro modo el orden de los cielos y de los astros. Era necesario crear todo un conjunto de nuevos conceptos físicos que dieran cuenta entre otras cosas de algo sustancial: cómo explicar los fenómenos terrestres armonizados por Aristóteles sobre el modelo de la tierra estática y central, si suponemos que la tierra no está en el centro, que es un astro más, y que tiene tres tipos de movimiento: alrededor del sol,  sobre su propio eje, el del propio eje. Aunque estas consideraciones permitían resolver determinados problemas observados desde antiguo, como el movimiento errático de los planetas, la precesión de los equinoccios, la retrogradación, sin embargo, había que elaborar toda una nueva física para explicar por qué en la Tierra las cosas ocurrían como si estuviera quieta. Ajustar las observaciones astronómicas, iba a la par de explicaciones nuevas y nuevos experimentos, ideados sobre nuevos conceptos: la física del ímpetus, la concepción relativa del movimiento, el concepto de fuerza, el concepto de masa inercial, la aceleración, la inercia, etcétera. Por eso, lo que ocurre con la astronomía, más allá de motivaciones estéticas, la circularidad, la sencillez, y otras consideraciones de índole pitagórica, desembocaría en una reorganización completa de la visión de los fenómenos físicos, que permitiría una primera gran síntesis a través de Kepler, Galileo, Descartes, Leibniz, Huygens, Hooke, Boyle, Harvey, hasta confluir en la teoría de la gravitación universal de Newton que dio explicación causal bajo tres principios a todo lo que ocurría en los cielos y en la Tierra. Todo ello gracias, entre otras cosas a la puesta a punto de un nuevo aparato matemático que iniciado con los árabes, con la introducción de una nueva numeración, pasó a través de Descartes, y la geometría analítica, a Leibniz y Newton, con el cálculo diferencial e integral.

Inevitablemente, esto suponía profundizar en la distinción entre apariencia y realidad, superar la concepción cualitativa de los fenómenos físicos, una vez que hemos desmontado el modelo cosmológico aristotélico, y empezar a demostrar que físicamente es posible explicar los fenómenos de apariencia aristotélica bajo el prisma de la nueva astronomía, creando una nueva cosmología, una nueva visión del mundo. En esto destacó, desde luego, la física de Galileo.

Por ello estudiaremos primero cómo era el modelo cosmológico heredado de Aristóteles, y los problemas que la astronomía planteó a este modelo hasta el punto de hacerlo insalvable, dando lugar al nacimiento de la nueva física que debía dar cuenta de por qué siendo la tierra un planeta más en movimiento “errático” las cosas ocurren de modo que parece que está quieta. Superar a Aristóteles significa también explicar por qué su física fue como fue, al margen de superficiales consideraciones de carácter divulgativo.

2. El modelo platónico

1. Influido profundamente por el Pitagorismo, en el Timeo Platón pone en marcha su teoría de las ideas para dar cuenta de la estructura del universo, y la pregunta que se plantea es cómo alcanzar un conocimiento verdadero, por tanto universalmente válido, de los objetos del mundo, en constante cambio y transformación. La búsqueda consiste en encontrar a través del aparente desorden huellas del orden que rige todas las cosas, reflejo del Mundo de las Ideas. De hecho, Platón propone la figura de un dios Demiurgo (artesano) que tomando como modelo el mundo de las ideas ha creado el universo. Dios no crea, sólo transforma, opera, según el modelo artesanal. El mundo sensible ha sido dispuesto por el Demiurgo a imitación del mundo inteligible, por ello, en el mundo sensible debemos encontrar rastros de la armonía, orden, simetría y belleza que preside el mundo de las ideas. La belleza de índole racional que encontramos en el mundo sensible radica en que el universo está «escrito en lenguaje matemático», las leyes inmutables que rigen todos los cambios, según el principio de que sólo hay conocimiento de lo inmutable. En la astronomía habrá que buscar una explicación racional, geométrica, que dé cuenta del aparente desorden que se observa en los movimientos de los planetas, la luna y el sol.

[AL MARGEN: «los verdaderos movimientos son perceptibles para la razón y el pensamiento, pero no para la vista», Platón].

2. ¿Cuál es la figura más adecuada racionalmente al movimiento de los planetas y a los planetas mismos? La figura más simétrica (la que menos alteraciones sufre en el movimiento de giro), la esfera es la figura de los astros, y el movimiento correspondiente real, no aparente, será circular. Estos principios obligan a reconstruir teóricamente las contradictorias apariencias observadas. El resultado es: 1. Los cuerpos celestes y la Tierra tienen forma de esfera. 2. El cosmos es esférico, y por tanto, finito. 3. La Tierra se halla en el centro de la esfera cósmica. 4. Todos los movimientos celestes son circulares. 5. La velocidad angular es invarible. 6. El sentido de los movimientos circulares planetarios es siempre el mismo.

El mundo está dividido en dos regiones, la supralunar, arriba, y la sublunar, abajo. El Cielo y la Tierra. Es precisamente en la región supralunar donde el hombre encuentra el mejor reflejo de lo divino y de las ideas, mientras que en el mundo sublunar no es posible ciencia alguna. La física es imposible. Pero al mismo, tiempo, los astros alcanzan un carácter divino, como se pone de manifiesto en la religión astral que Platón propone en el libro X de su obra Las leyes. Esto supone que el cosmos no es homogéneo y la diferencia entre cielo y tierra es insalvable. Por tanto, no puede haber leyes científicas que abarquen los dos espacios.

3. Con estos criterios, Platón planteó un verdadero reto intelectual que seguirá vigente hasta la época de Kepler, cómo reducir y explicar racionalmente según los criterios de armonía geométrica los movimientos cíclicos, pero desordenados, no geométricamente explícitos, de los planetas, con sus retrogradaciones.

[AL MARGEN: LA RETROGRADACIÓN DE LOS PLANETAS: Los planetas efectúan, como el sol, un movimiento diario hacia el Oeste, que participa del de la esfera de las estrellas fijas, y también otro anal, mucho más lento, hacia el Este. Pero, exceptuando el Sol y la Luna, los otros cinco planetas conocidos en la antigüedad no siempre se desplazan en l sentio Este, sino que, durante ciertos intervalos de tiempo, van perdiendo velocidad hasta que, aparente,ente se paran e invierten el sentido de su marcha, en un movimietno de retroceso, y deteníendose de nuevo, vuelven a invertir su sentido retornando al anterior. Su trayectoria forma así una especie de bucle que se conoce con el nombre de retrogradación.

La palabra Planeta significa vagabundo, errante. Los antiguos sólo conocieron los planetas observables a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. El Sól y la Luna también fueron considerados planetas, por eso en la literatura antigua y medieval se habla siempre de los siete planetas.

 ILUSTRACIÓN DE La revolución científica, retrogradación de Marte a través de las constelaciones de Aris y Taurus. PÁG. 20]

4. La primera respuesta al problema platónico vino de su discípulo Eudoxo de Cnido (408-355), que propuso su modelo de las esferas homocéntricas. Todo el universo está compuesto de esferas homocéntricas en las que están insertos todos los astros, la esfera de las estrellas fijas es la más lejana y entre ella y la tierra se sitúan todas las demás. Para explicar el movimiento de retrogradación de los planetas Eudoxo postuló que el movimiento de cada planeta no era provocado simplemente por la rotación de una sola esfera, sino de varias que, combinadas, girando a velocidades distintas y en torno a ejes de diferente inclinación, dan como resultado el movimiento observado. El resultado fue que había 27 esferas homocéntricas en el universo. Esta teoría de las esferas abre el camino para la cosmología aristotélica y para la posterior astronomía ptolemáica.

[IMAGEN DE TEORÍAS DEL UNIVERSO, PÁG. 43.]

3. Cosmología aristotélica. La primera síntesis entre cosmología y astronomía

1. La cosmología aristotélica influyó decisivamente en Occidente hasta que fue finalmente desbancada por la obra de Copérnico, Képler y Galileo. Está fuertemente influida por Platón, tanto en lo que se refiere a su ordenación, como en cuanto a su ontología. La estructura astronómica no difiere especialmente de la teoría de las esferas homocéntricas de Eudoxo y Platón. Comparte con él la idea de que los astros son divinos pero a diferencia de Platón, incorpora un principio físico y no sólo geométrico de ordenación del cosmos. Podemos encontrar su cosmología principalmente en su obra Física, y en De Caelo, sin olvidar su teoría del Motor inmóvil y del acto puro que se encuentra en la Metafísica.

Lo más importante de la cosmología aristotélica no es tanto las novedades astronómicas, como el intento de dar una coherencia física, una explicación causal a todos los fenómenos, la indagación por las causas del movimiento, y no sólo por la estructura geométrica del universo, integrando en el sistema del mundo el racionalismo de los metafísicos presocráticos acerca de los elementos constitutivos del mundo: tierra, aire, agua y fuego, que eran entendidos a un tiempo como ser y como causa de todo: arjé y fisis.

2. Entiende el universo como un cosmos ordenado entendido como totalidad, dividido en dos regiones jerárquicas: el mundo supralunar y el mundo sublunar. La esfera de la luna es la línea divisora entre los dos mundos. Por tanto, habrá también una física celeste y una física terrestre que no son iguales pues tampoco el Cielo es como la Tierra. Física proviene del griego fisis, que significa naturaleza. La física estudia los cuerpos naturales, esto es, aquellos que son susceptibles de cambiar de estado por sí mismos, y las causas intrínsecas de esos cambios. Los seres naturales se diferencian de los producidos por el hombre porque tienen en sí mismos la causa del cambio, su naturaleza, la fisis. Como los seres naturales manifiestan diferentes movimientos, ello supone que existen diferentes naturalezas. Esto supone que las fuerzas no son extrínsecas, al estilo mecánico, y que los cuerpos no comparten la misma clase de materia, al estilo del atomismo. La concepción física del mundo es activa y dinámica, incluso la de los seres inertes.

Si consideramos el tipo de movimiento local, Aristóteles distingue entre movimiento natural y movimiento violento. El movimiento natural se producirá por la naturaleza del cuerpo,  que determinará la dirección de ese movimiento. Estos movimientos pueden ser de dos tipos: o bien en torno al centro de la esfera del mundo, circulares, o bien de aproximación o alejamiento del centro (la Tierra), rectilíneos. Según Aristóteles, la naturaleza de las cosas, está determinada por cuatro elementos: el agua, el fuego, la tierra y el aire. De su mezcla están compuestas todas las cosas, y ellas determinan los movimientos naturales, según la proporción que de cada uno hay en cada cuerpo. El fuego y el aire hacia arriba, el agua y la tierra hacia abajo. La gravedad es una tendencia al movimiento que reside en la naturaleza del cuerpo, y no en una atracción externa. El cuerpo alcanza el reposo natural cuando se sitúa en su lugar natural, por eso la tierra permanece abajo. Esto es lo que ocurre en el mundo sublunar. Pero en el mundo supralunar la cosa es diferente. Los cuerpos celestes no se mueven en línea recta, hacia arriba o hacia abajo, sino en círculo, tal como han establecido los astrónomos. Por lo tanto, su naturaleza material será otra diferente. Aristóteles postula un quinto elemento, el éter, entendido como una sustancia imponderable, no pesa, luego no se mueve en línea recta. Además, si los movimientos han de ser eternamente iguales en la esfera supralunar, según el planteamiento platónico y pitagórico, este éter debe ser ingenerable, e incorruptible, e inmutable.

3. El cosmos, por tanto, es eterno, no ha comenzado en el tiempo, los astros son incorruptibles, e invariable su número, etc. Pero es también finito, lo que se sigue de su teoría de los movimientos naturales. La forma del mundo es esférica, y más allá de ella no hay nada, ni materia ni espacio vacío. El universo no está ni en el tiempo ni en el espacio. No existe término de referencia externo al mundo. Por tanto, sólo hay un mundo, el nuestro. Pues, si los elementos materiales son los mismos en cualquier mundo posible, su ubicación naturalmente sólo podía ser única, de modo que lo terrestre se aglutinaría en el centro, etcétera. No puede haber más tierra que la nuestra. La Tierra no sólo está en el centro, geocentrismo, del universo, sino que es estática, geoestatismo y esférica. A ello hay que añadir, que según Aristóteles, no existe el vacío, el cuerpo toca con el cuerpo, el mundo es un plenum de materia, constituida por estos cinco elementos.

4. Finalmente, la causa del movimiento de rotación de las esferas de los astros está en la periferia del mundo, en la  esfera de las estrellas fijas que transfiere a las restantes por frotamiento el movimiento hasta la esfera de la Luna. Hay un primer motor del movimiento que pone en marcha todo el universo, pero no de manera eficiente, no ejerce la transmisión del movimiento de modo mecánico, sino teleológicamente, pues el Primer Motor, es a su vez inmóvil. El primer motor es la expresión física de la idea de eternidad del mundo, que supone la inmutabilidad, pero esta se alcanza a través de los cambios individuales que sin embargo dejan la totalidad inalterable. Si consideramos no solo el movimiento de translación, sino también el de generación y corrupción, allí opera la idea de sustancia que es la responsable de que de algo surja otra cosa semejante, y no diferente, lo que permanece en los cambios a través sin embargo de lo particular. En este sentido, el Primer motor es la expresión física de la idea de sustancia metafísica que postula Aristóteles como expresión del ser, de la realidad. Los astros se mueven de manera finalista, expresando la perfección y eternidad del universo. No hay un impulso mecánico inicial como se postulará en el cristianismo o en Descartes.

4. El sistema astronómico ptolemaico. La Astronomía rompe la cosmología aristotélica

1. El sistema de esferas homocéntricas de Eudoxo no permitía explicar fenómenos como la diferente velocidad aparente del sol, la luna y los planetas, sus variaciones de brillo y diámetro. Desde la muerte de Alejandro Magno y Aristóteles hasta el siglo V después de Cristo, la astronomía se desarrolló de un modo inusitado, gracias a la aplicación de la geometría propuesta por el pitagorismo, pero sus consecuencias serían la quiebra de la síntesis entre cosmología aristotélica y astronomía geométrica. Este desarrollo de la astronomía se debió al establecimiento del mayor centro de investigación y estudio de la antigüedad, creado a imagen del Liceo de Aristóteles, en la ciudad africana de Alejandría: la Biblioteca de Alejandría y que se extendió a lo largo del período helenístico (desde la muerte de Alejandro Magno en el año 323 a.n.e., hasta la conquista de Grecia por Roma a mediados del siglo II a.n.e.) y del período grecorromano (desde el siglo II ane., hasta el final del Impero Romano en el siglo V).

2. La astronomía ensayó nuevas soluciones, incluso el heliocentrismo, y afinó los procedimientos de observación y los registros de datos. El más importante de los astrónomos alejandrinos fue Claudio Ptolomeo (siglo II). La nueva astronomía sustituye las esferas por círculos, es decir por representaciones que ya no son necesariamente físicas, pero tampoco invenciones del astrónomo, sino figuras ideales, geométricas, que permiten organizar las observaciones. En este sentido, se produce una abstracción más poderosa y productiva, frente al sometimiento de las esferas con su carácter físico. Proponen una nueva representación geométrica del movimiento que conservando el ideal platónico de perfección del movimiento circular, explica mejor los fenómenos y permite predicciones más concretas, y cálculos más precisos. Para ello se propone la teoría de los epiciclos y deferentes, así como la de los círculos excéntricos, rompiendo con la teoría de las esferas homocéntricas. Por ejemplo, la anomalía zodiacal del Sol, es decir, la desigual duración de las estaciones, puede resolverse postulando que su movimiento anual no se observa ni se mide desde el centro, es decir, que la órbita circular del Sol no es concéntrica a la Tierra ni a la esfera de las estrellas fijas. Para el movimiento de retrogradación de los planetas, la teoría de los epiciclos y deferentes permitía dar cuenta de modo mucho más preciso de los fenómenos. Se supone que el planeta tiene un movimiento circular, epiciclo, alrededor de un centro geométrico que se desplaza alrededor de la Tierra, deferente. En el caso de los planetas cercanos al sol, se supone que el centro del epiciclo es el Sol, pero en el caso de los planetas alejados, el centro de su epiciclo es puramente geométrico. El resultado de la composición de estos dos movimientos es un movimiento espiral que permite explicar por qué desde la Tierra esos planetas parecen detenerse en su trayectoria, volver atrás, y recuperar su movimiento hacia el este de nuevo. Estos modelos, el de los epiciclos, y el de la excéntrica, permiten explicar igualmente el movimiento de un planeta, pero no pueden ser físicamente válidos a la vez, aunque sí geométricamente.

[IMAGEN de explicación del movimiento de retrogradación con el sistema de epiciclos y deferentes. Imagen de explicación del moviminento del sol con el sistema de círculo excéntrico. En Teorías del universo, pág. 62 y pág. 63]

[imagen de Teorías del universo, pág. 77]

3. La astronomía plantea nuevas contradicciones a la visión del mundo establecida por Aristóteles y aceptada incluso por Claudio Ptolomeo. De hecho, el modelo geométrico permite ir dando soluciones distintas a cada fenómeno, rompiendo la unidad aristotélica. Por otra parte, la posición de la Tierra como centro ya se pone en cuestión, pues en la astronomía ptolemaica los cuerpos no giran directamente alrededor de la Tierra sino alrededor de centros geométricos, el del círculo excéntrico, el del epiciclo. No hay explicación física que dar a por qué un cuerpo se mantiene equidistante de un lugar vacío cualquiera. Por otra parte, la noción de movimiento natural aristotélico no puede encajar con los movimientos epiciclos ni excéntricos. Los planetas se alejan realmente de la Tierra y se acercan, etc. En suma, la nueva astronomía, libre de las limitaciones de la idea material corpórea de esfera entra en contradicción con la cosmología aristotélica, aunque el propio Ptolomeo, en su magna obra traducida al árabe como Almagesto (el más grande), sea un defensor de esta cosmología, lo que hizo que tanto el modelo astronómico de Ptolomeo, como el sistema cosmológico de Aristóteles pasaran juntos a la Edad Media. Ptolomeo, en la defensa de la física aristotélica, ofrece importantes argumentos para justificar, por ejemplo, la inmutabilidad de la Tierra, y su posición central. Aduce que si se moviera, los objetos no caerían verticalmente sino transversalmente; su movimiento sería tan violento que no podríamos ver nunca a los pájaros, nubes, o proyectiles avanzar hacia el este, etc. Pero esta contradicción obligaría, más pronto o más tarde a revisar el modelo cosmológico de Aristóteles, algo que ocurrió trece siglos después, con Copérnico, dando lugar con ello a la revolución científica.

4. La grave contradicción entre astronomía y cosmología heredada de la época griega se complicó con la presencia de esta nueva cosmovisión antiaristotélica, por un lado, y por otro lado, con la cada vez mayor influencia de la física del estagirita. Sin embargo, no cabe duda de que la presencia de la nueva ideología cristiana pudo favorecer la inclinación cada vez más generalizada por la astronomía ptolemaica, contra Aristóteles, a pesar de que la doctrina de la Iglesia poco a poco fue mostrándose cada vez más radicalmente aristotélica en la concepción física del cosmos. Desde finales del siglo XIII el aristotelismo favoreció la aparición de la doctrina de la doble verdad que permitirá seguir profundizando en la física aristotélica y recuperar  a lo largo del siglo XV los estudios de Eudoxo sobre las esferas homocéntricas en la Universidad de Padua (Girolamo Fracastoro, Gianbattista Amico), mientras que durante el siglo XV en las Universidades de Viena (Georg Peuerbach y Regiomontano) y Cracovia (Brudzewo) se profundiza en los estudios del Almagesto de Ptolomeo. Para estas fechas, el auge de la navegación exige mayor perfeccionamiento en los estudios astronómicos, mejorando las Tablas Toledanas (XII) y las Tablas Alfonsinas (XIII) que estuvieron vigentes hasta el siglo XVII. Los españoles descubren América y poco tiempo después se circunvala la tierra confirmando definitivamente su forma esférica. La necesidad de una reforma del calendario juliano (establecido en el siglo I ane) jugó un papel determinante también en la aparición de la nueva astronomía copernicana.

[AL MARGEN: El calendario es esencial para la determinación de las fiestas litúrgicas, Pascua, por ejemplo, que dependen de la determinación del equinoccio de primavera. EL problema es que el año trópico, que es el tiempo que tarda el Sol en volver a pasar por un mismo punto de intersección del ecuador celeste y la eclíptica (la órbita solar). Estos puntos de intersección e llaman puntos equinocciales y señalan el comienzo del otoño (23 de septiembre), y de la primavera (21 de marzo). Este año trópico no tiene lugar en un número entero de días. Los egipcios establecieron que el año era de 365 días, con lo que el retraso de las estaciones alcanzó en un período de 120, un mes entero. El calendario juliano, decretado por Julio César supone que el año trópico dura 365 días y cuarto, inaugurando el añadido de los años bisiestos cada cuatro años. La Iglesia adoptó este calendario en el Concilio de Nicea (325). Pero el fenómeno de la precesión de los equinoccios provoca una acumulación de un error también en este calendario. La precesión de los equinoccios consiste en que se produce un lento retroceso de los puntos equinocciales, en los que comienzan las estaciones, haciendo que el inicio de las estaciones se adelante cada año 11 minutos y 14 segundos. En la época de Copérnico, este fenómeno había provocado ya que el inicio de la primavera se hubiera adelantado ya diez días, el 11 de marzo, y no el 21. El año trópico no tenía una duración constante, y por tanto, tampoco era constante la diferencia entre el año trópico y el año sidéreo (el tiempo que tarda el Sol en volver a pasar sobre el fondo de una misma estrella). La Iglesia había pretendido ya en el Concilio de Letrán (1516) la renovación del calendario. Esta tuvo lugar finalmente en 1582, gracias, entre otras cosas, a la nueva astronomía heliocéntrica, con el papa Gregorio XIII. Este nuevo calendario, que es con el que nos regimos, se llama calendario gregoriano, y consiste en suprimir tres años bisiestos cada cuatro siglos. (Ana Rioja y Javier Ordóñez, Teorías del universo.)]

V. La revolución científica. Del mundo cerrado al universo infinito

1. En este contexto complejo del siglo XV se produce por obra de Nicolás Copérnico (1473-1543) una transformación en los estudios astronómicos. Copérnico había estudiado en las dos universidades, Cracovia y Padua, dando salida a la contradicción entre cosmología y astronomía que se manifestaba entonces. Su teoría astronómica, elaborada en el contexto de la concepción griega del cosmos, geométrica, e inspirada en los principios platónicos y pitagóricos de la belleza y sencillez del universo, le llevó a postular en su obra De revolutionibus orbium caelestium, publicada en 1543 -el mismo año de su muerte-, la teoría heliocéntrica, según la cual, el Sol es el centro del universo, y en torno a él giran todos los planetas incluida la Tierra. Esto permitía simplificar enormemente el número de círculos, epiciclos, etc., que habían ido postulándose para adecuar los fenómenos observados al modelo ptolemáico, pero al mismo tiempo, permitía reinstaurar el sistema de esferas homocéntricas postulado por Eudoxo. Copérnico quiere armonizar la cosmología y la astronomía sin salirse del modelo geométrico y de la visión ordenada de Aristóteles.

2. Pero esto significa, realmente, demostrar, en primer lugar, que la Tierra se mueve, frente a los argumentos aducidos por Ptolomeo y Aristóteles, si es que la nueva astronomía quiere ser físicamente real. La física aristotélica es incompatible con la astronomía heliocéntrica, y por tanto, es necesaria la construcción de una nueva física. La nueva física de los movimientos inerciales (frente a la física de los movimientos naturales de Aristóteles) vendrá de la mano de Galileo Galilei. Con él es con quien se realiza lo que Koyré ha llamado el paso del mundo cerrado al universo infinito, porque esta nueva física abrirá el camino para integrar en un solo modelo cosmológico y astronómico los cielos y la física terrestre. Entre los antecedentes de esta nueva física debemos recordar a Juan de Buridán y Nicolás de Oresme, autores de la escuela de París, que ya en el siglo XIV habían propuesto la física del impetus, y que habían ya planteado la cuestión de que es posible que no haya consecuencias observables derivadas del reposo o del movimiento de la Tierra. Para Buridán, por ejemplo, cuando un motor pone en movimiento un móvil, imprime en él un cierto ímpetus en virtud del cual el movimiento se conservará siempre, a menos que alguna resistencia lo destruya. La magnitud del ímpetus estará en función de la cantidad de materia y de la velocidad del móvil. Esto es aplicable a los astros, una vez que Dios ha impreso en ellos el movimiento. Oresme incluyo llega a postular que un cuerpo lanzado al aire verticalmente caerá en el mismo lugar desde el que fue lanzado, y no más atrás (según la crítica aristotélica), suponiendo que el proyectil comparte el movimiento circular de la Tierra incluso cuando viaja por el aire, etc. Estos autores, sin embargo de estas consideraciones, seguían suponiendo que la Tierra no se mueve.

3. Copérnico propone que la Tierra se mueve de tres maneras, en giro sobre su eje, diario, de traslación alrededor del Sol, anual, y el movimiento anual de revolución del eje terrestre que explica las estaciones y la precesión de los equinoccios. Por otra parte, la Tierra se convierte ahora en un planeta más, y el Sol se considerará en reposo. Nuestras observaciones están en función, pues, de los movimientos de la Tierra, con ellos explicará Copérnico el fenómeno de retrogradación del sol.

[Imagen: trayectoria aparente de los planetas vista desde la tierra en movimiento, que permite explicar el fenómeno de retrogradación sin suponer epiciclos, ni deferentes. teorías del universo, pág. 142]

Pero ello supone también que debería observarse, a causa del movimiento terrestre, un paralaje estelar importante, si mantenemos el pequeño tamaño de la esfera del mundo que se admitía desde antiguo. Sin embargo, esta paralaje no se observa, lo cual era otro argumento a favor del modelo aristotélico, salvo que se postulara que las distancias de las estrellas fijas son enormes, lo que efectivamente hizo Copérnico, postulando un volumen para el universo cuatrocientas mil veces mayor al aceptado, al mismo tiempo que reducía el tamaño de la órbita terrestre, haciéndolo muy cercano al centro solar.

Finalmente, el sistema heliocéntrico permite deducir el orden de las esferas celestes, establecido como sigue: Sol, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno. La Luna da vueltas alrededor de la Tierra y deja de ser la frontera entre las dos regiones aristotélicas, el mundo sublunar y el mundo supralunar, aunque Copérnico no dejó de atribuir a los astros el atributo de divinos, especialmente al Sol, en cuanto centro del universo, que gobierna en su trono todo lo que le rodea.

[AL MARGEN: «En medio de todo está el asiento del Sol. Pues, ¿quién pondría esta lámpara en otro lugar mejor que en este más bello de los templos, desde el cual puede iluminar todo al mismo tiempo? Con razón unos le denominan el faro del mundo, otros la mente, otros el soberano. Trimegisto le llamó Dios visible, Sófocles, en Electra, el observador de todas las cosas. Así, en efecto, como sentado en un trono real, gobierna al modo de un cabeza de familia los astros que le rodean». Copérnico, De rebolutionibus.]

4. La nueva astronomía. Johannes Kepler (1571-1630)

Kepler rompió definitivamente con la astronomía tradicional, desarrollando su trabajo en el marco del heliocentrismo copernicano. Kepler rehizo todos los cálculos astronómicos desde la perspectiva heliocéntrica. Observó que era imposible conciliar su hipótesis sobre la variación proporcional de la velocidad de los planetas con la circularidad de las órbitas planetarias. La conclusión fue que las órbitas planetarias eran elípticas, y no circulares, como todavía Copénico creía, habiendo postulado incluso esferas excéntricas para explicar la variación de velocidad de traslación de los planetas. La eliminación del círculo como modelo astronómico significó la ruptura definitiva con el modelo astronómico tradicional. Pero además, esto suponía aceptar que las variaciones de velocidad no eran aparentes, sino reales, y seguían una regla precisa, que estableció Kepler empíricamente y que necesitaría la nueva teoría física newtoniana para quedar definitivamente explicada en términos físicos. Las tres nuevas leyes astronómicas establecidas por Kepler son:

1. Las órbitas planetarias son elípticas y el Sol está en uno de los focos (común a todas las órbitas).

2. la velocidad orbital de cada planeta es tal que una línea imaginaria que una el centro del planeta con el centro del Sol barre áreas iguales en períodos de tiempo iguales. Lo que supone que aumenta la velocidad al acercarse al foco del Sol, y disminuye al alejarse de él.

3. Los cuadrados de los periodos de los planetas son proporcionales a los cubos de sus distancias medias al sol.

Estas nuevas leyes, no solamente rompen con la vieja astronomía, también con la vieja física de los movimientos naturales, y requieren una solución física nueva que proporcionarán Galileo y Newton.

5. La nueva física. De Galileo a Newton.

1. Como hemos dicho más atrás, la astronomía copernicana necesitaba nuevos fundamentos físicos, los cuales fueron establecidos por Galileo y Newton, que elaboró la síntesis definitiva entre la nueva astronomía y la física. La aplicación sistemática del telescopio a la observación de los astros realizada por Galileo trajo como consecuencia que muchas de las ideas aristotélicas y platónicas tenían que ser abandonadas: los astros no son esferas perfectas, ni están hechos de una sustancia diferente a la de la Tierra, hay más astros de los que se ven a simple vista (las lunas de Júpiter -planetas medíceos), las estrellas no cambian de tamaño al verlas a través del telescopio, lo que indica su enorme lejanía, etc., lo que rompía definitivamente con la distinción metafísica entre mundo sublunar y mundo supralunar, Galileo propuso una nueva concepción del movimiento y el reposo, que transformó completamente la visión aristotélica del mundo imperante.

2. Galileo rompe con la idea de los movimientos naturales afirmando que todos los cuerpos se comportan de forma igual con respecto al movimiento. No hay movimientos naturales diferentes. Todos los cuerpos son graves. Todos los cuerpos seguirán las mismas leyes. La diferencia entre ellos es puramente cuantitativa, no está en función de su naturaleza. Por lo tanto, los cuerpos no tienen en sí mismos el principio del movimiento. La diferencia entre reposo y movimiento es relativa, está en función de la relación posicional de un cuerpo con respecto a otro. El movimiento no lo determina la naturaleza del móvil, sino puramente la relación que mantiene con los demás objetos circundantes. Dos cuerpos que se mueven con el mismo módulo están en reposo uno con respecto al otro. Una piedra cae paralela con respecto a la torre porque ambos cae en línea recta para un observador que comparte el mismo movimiento, pero para un observador que lo viera desde fuera de la tierra, vería cómo describen una línea curva, resultado de la composición del movimiento de la Tierra con respecto al de la caída de la piedra. Los movimientos no son cualitativamente distintos, sino que sólo se diferencian en aspectos cuantitativos: uniforme, acelerado, rectilíneo, circular, etcétera. De este modo, la tierra puede entenderse como un cuerpo en movimiento, con todo lo que hay en ella, sin que observemos realmente ningún efecto de su movimiento de rotación, o traslación.

3. Galileo definió el movimiento uniforme, y el movimiento uniformemente acelerado que explica la variación de velocidad en la caída de los graves -algo que el modelo aristotélico no podía explicar, explicó adecuadamente el movimiento de los proyectiles, también contra las teorías aristotélicas, incapaces de dar cuenta de estos fenómenos, y postuló la existencia del vacío. Pero su principio de inercia no era aún suficientemente preciso, tal como advierte Koyré, como para dar lugar a la gran síntesis newtoniana. El movimiento inercial en Galileo es entendido aun como un movimiento circular, y por lo tanto no pudo extraer todas las consecuencias de una geometrización total del espacio. En todo caso, el aristotelismo estaba definitivamente barrido. El movimiento no necesita motor. El reposo es relativo, y lo que hace un motor no es provocar el movimiento, sino la variación del movimiento, esto es, la aceleración de los cuerpos.

4. Newton consiguió establecer la síntesis definitiva de la nueva visión del mundo inaugurada por Copérnico y seguida por Ticho Brahe, Kepler, Descartes, o Galileo. La búsqueda de los fundamentos físicos del nuevo sistema astronómico heliocéntrico habían llevado a Descartes a proponer la teoría de los torbellinos en un modelo mecanicista del mundo en el que no existe el vacío, y en el que a partir de una masa inicial en reposo, Dios aplica un movimiento que se transmite mecánicamente a toda la materia provocando la descomposición de la materia en diferentes tamaños, y vórtices y torbellinos que pretendían explicar la causa física del modelo del mundo, sin embargo, este modelo pleno, sin vacío, que postulaba la división infinita de la materia, no permitía dar cuenta de movimientos tan precisamente establecidos por la observación astronómica, como las leyes de Kepler, la elasticidad, etcétera.

5. Newton, influido por el mecanicismo, pero también por el neoplatonismo, y conocedor de la obra de Galileo y Descartes, («a hombros de gigantes») sistematizó la nueva cosmología acudiendo a un criterio que «repugna a la razón» de los mecanicistas, pero que él asumió aduciendo su famosa frase «no finjo hipótesis»: la acción a distancia. En su obra, Principios matemáticos de filosofía natural, publicada en 1687, derivó de principios mecánicos todos los fenómenos naturales, suponiendo que todos ellos se deben a la fuerza de atracción y repulsión que están en todos los cuerpos.

[AL MARGEN: «Hasta aquí he expuesto los fenómenos de los cielos y de nuestro mar por la fuerza de la gravedad, pero todavía no he asignado causa a la gravedad. Efectivamente esta fuerza surge de alguna causa que penetra hasta los centros del Sol y delos planetas sin disminución de la fuerza; y la cual actúa, no según la cantidad de las superficies de las partículas hacia las cuales actúa (scomo suelen hacer las causas mecánicas) sino según la cantidad de materia sólida; y cuya acción se extiende por todas partes hasta distancias inmensas, decreciendo siempre como el cuadrado de las distancias. La gravedad hacia el Sol se compone de las gravedades hacia cada una de las partículas del Sol, y separándose del Sol decrece exactamente en razón del cuadrado de las distancias hasta más allá de la órbita de Saturno, como se evidencia por el reposo de los afelios de los planetas, y hasta los últimos afelios de los cometas, si semejantes afelios están en reposo. Peo no he podido todavía deducir a partir de los fenómenos la razón de estas propiedades de la gravedad y yo no imagino hipótesis. Pues, lo que no se deduce de los fenómenos, ha de ser llamado Hipótesis; y las hipótesis, bien metafísicas, bien físicas, o de cualidades ocultas, o mecánicas, no tienen lugar dentro de la Filosofía experimental. En esta filosofía las proposiciones se deducen de los fenómenos, y se convierten en generales por inducción. Así, la impenetrabilidad, movilidad, el ímpetu de los cuerpos y las leyes de los movimientos y de la gravedad, llegaron a ser esclarecidas. Y bastante es que la gravedad exista de hecho y actúe según las leyes expuestas por nosotros y sea suficiente para todos los movimientos de los cuerpos celestes y de nuestro mar.» Newton, Principia.]

6. Después de exponer y precisar muchas de las definiciones de movimientos distintos abiertas por Galileo, establece los tres principios de su sistema: 1. El principio de inercia según el cual todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme en línea recta, salvo que se vea obligado a cambiar el estado por la acción de alguna fuerza. 2. el principio de la fuerza según el cual el cambio de movimiento es proporcional a las fuerzas motrices impresas, y se hace según la línea recta en la cual se imprime dicha fuerza. 3. el principio de acción y reacción, según el cual la acción es siempre contraria e igual a la reacción, como las acciones mutuas de dos cuerpos son siempre iguales y dirigidas a partes contrarias. Estas tres leyes, al introducir la fuerza, añaden a la Cinemática de Galileo, la Dinámica.

7. En los Principia propone Newton la ley de la gravitación universal según la cual todos los fenómenos, terrestres y celestes, se rigen por los mismos principios antes propuestos. Según esta ley, dos cuerpos cualesquiera se atraen con una fuerza directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de su distancia. Con ella quedan explicadas las leyes empíricas de Kepler, y razonados los movimientos elípticos, fundamentados físicamente, y por tanto, dando al traste ya con la teoría platónica y aristotélica del mundo. Cómo se transmite esa fuerza a través del espacio vacío es una cuestión que él no se plantea, o al menos la deja abierta. Su propuesta es que existe un espacio y un tiempo absolutos, que rigen todos los fenómenos. El espacio es también llamado el sensorio de Dios, para dar algún sentido a ese efecto tan repugnante al mecanicismo, pues en el mecanicismo, la causa del movimiento se debe transmitir por contacto. Su visión corpuscularista de la materia (y de la luz), su postulación del vacío y de los átomos como constituyentes últimos de la materia, indivisibles, se convertiría con el tiempo en un obstáculo para dar cuenta de nuevos fenómenos que abrieron el camino para la nueva física relativista ya en el siglo XX. Hasta entonces su influencia fue total.

La teoría heliocéntrica dejó de ser definitivamente una hipótesis con la teoría de la gravitación universal de Newton, pero el sistema newtoniano era una síntesis sin historia. Cómo había llegado a ser así el universo, era una cuestión no resuelta. El origen del universo, y su estructura no tenían explicación. Dios había dispuesto así las cosas, y otros mundos, con otras leyes, podían haber sido creados. Newton termina sus Principia con un «Escolio general» en el que Dios se establece no sólo como creador del sistema, sino como garante de su estructura.

[AL MARGEN: «Dios es uno y el mismo dios siempre y en todo lugar. Es omnipotente no sólo virtualmente sino sustancialmente: pues lo virtual no puede subsistir sin la sustancia. En él se hallan contenidas y se mueven todas las cosas, pero sin mutua interferencia. Dios nada sufre por el movimiento de los cuerpos: éstos no experimentan resistencia alguna por la omnipresencia de dios. Está reconocido que un dios sumo existe necesariamente: y con la misma necesidad existe siempre y en todo lugar. De donde también es todo él semejante a sí mismo, todo ojo, todo oído, todo cerebro, todo brazo, todo fuerza de sentir, de entender, de actuar, pero en modo alguno a la manera humana, o a la manera corporal, sino de una manera totalmente desconocida para nosotros […] De la ciega necesidad metafísica, que es también la misma siempre y en todo lugar, no surge ninguna variación de las cosas. Toda la variedad de cosas, establecidas según los lugares y los tiempos, solamente pudo originarse de las ideas y voluntad de un ente necesariamente existente.» Newton, Principia]

8. En el modelo mecanicista, el universo visto como un reloj, se requiere un reajuste recurrente para que todo siga funcionando de la manera armoniosa que conocemos. En el debate que Newton (arriano) mantiene con Leibniz (católico) se discute si es necesario el papel de Dios, una vez realizado el mundo. Si lo ha hecho tan perfecto como puede ser, una vez hecho, Dios es innecesario; si necesitamos el concurso recurrente de Dios, el universo que ha creado no es perfecto, lo que no es propio de la naturaleza de Dios.

Kant primero, y Herchel y Laplace después, siguiendo la estela de los Principia de Newton pudieron establecer la primera teoría cosmogónica atea del sistema solar, según la cual los planetas son partes desprendidas del sol, lo que explicaría por qué todos se mueven en el mismo plano y con el mismo sentido del giro. Cuando Napoleón preguntó a Laplace por Dios, éste pudo decirle que esa hipótesis ya no había sido necesaria en su Mecánica celeste.

Con la revolución científica, se había producido un vuelco radical de la situación. Como vemos, Dios mismo ha de someterse a las leyes naturales que los hombres han establecido. Es lo que Gustavo Bueno ha llamado la «inversión teológica». La bondad de Dios hace a este cautivo de su propia obra, y por lo tanto se ha de someter a nuestro conocimiento. Dios ya no es aquello de lo que se habla, sino aquello desde donde se habla del mundo, de los astros, de la naturaleza.

Actividades:

1. Ir al aula de informática del centro con los alumnos y organizar por grupos la búsqueda de la biografía de los personajes más notables de esta historia. Buscar, en un segundo momento, las conexiones biográficas que existen entre estos autores, y después, rastrear las conexiones ideológicas, filosóficas y científicas que se establecen entre ellos.

2. Buscar en Internet simulaciones en javascripts, de las leyes de Kepler, del sistema solar newtoniano.

3. Leer el libro de Bertolt Bercht, Galileo Galilei según el siguiente guión. Contestar a las cuestiones planteadas por el guión:

 

GUÍA PARA LA LECTURA DE VIDA DE GALILEO DE BERTOLT  BRECHT

Primera escena

La primera escena de la obra de teatro aborda fundamentalmente la cuestión de la financiación de la investigación científica, así como la cuestión de la libertad de investigación. Estas cuestiones quedan plasmadas en la discusión entre Galileo y el Secretario. Al mismo tiempo, se aborda directamente la cuestión de la aplicación de la ciencia y su carácter práctico. Sin embargo, para Galileo estos asuntos son del todo despreciables, porque él considera que la verdadera función de la ciencia que él está construyendo lleva directamente a la liberación de los hombres de las oscuras confusiones establecidas por los antiguos y defendidas significativamente por los representantes de la autoridad eclesiástica y política. En el capítulo se hace referencia a tres científicos importantes de la época: Kepler, Giordano Bruno, y Copérnico. Asimismo, se abordan importantes cuestiones científicas referidas a la nueva astronomía heliocéntrica en el diálogo entre Andrea y Galileo. De ellos deben señalarse las principales cuestiones planteadas.

La primera escena comienza con una conversación entre Galileo y Andrea sobre el Astrolabio. Qué es un astrolabio y qué representa. Galileo anuncia una nueva era. En qué consiste esta nueva época que él pretende estar inaugurando. Comenta qué papel juegan las técnicas y los artefactos en el advenimiento de esa nueva era según Galileo.

Hay un momento en el que Galileo enseña a Andrea en qué consiste el movimiento de los astros alrededor del sol y le pregunta la Señora Sarti: ¿Qué le está enseñando a mi hijo, señor Galilei? A lo que este responde: “Le estoy enseñando a ver, Señora Sarti”. ¿Qué entiende aquí Galileo por “ver”?

La conversación que se establece entre el Secretario y Galileo plantea una serie de problemas interesantísimos acerca de la ciencia: comenta cuáles y señala las posturas de ambos.

La escena termina con un diálogo entre Andrea y Galileo en el que Galileo explica a Andrea qué es una hipótesis. Qué es una hipótesis científica para Galileo y por qué considera que su teoría se mantiene aún en ese estatus.

Segunda escena

En esta escena Galileo ofrece a la República de Venecia su “invento”, el telescopio: Qué utilidades encuentra el secretario en este invento y qué utilidades encuentra Galileo. Si lees con atención la escena observarás que Galileo encuentra en el Telescopio tres utilidades muy distintas que debes consignar. Estas tres utilidades aparecen dialécticamente conectadas, porque por un lado benefician al arsenal de Venecia como instrumento para la guerra, también benefician a la investigación científica, porque Galileo encuentra en el telescopio las pruebas que le faltan para demostrar su hipótesis astronómica. Pero al tiempo, el telescopio ayuda a Galileo a salir del problema económico que bloquea su actividad de investigación. Crees que el telescopio ofrece realmente la prueba de la hipótesis astronómica que Galileo defiende, ¿por qué?

Tercera escena

La tercera escena montada principalmente sobre un diálogo entre Galileo y su amigo Sagredo, aborda cuestiones extraordinariamente importantes en la teoría de la ciencia y en la historia de la ciencia: Por un lado, se plantean algunos de los descubrimientos más llamativos de Galileo, los montes de la luna, su carácter rocoso, las lunas de Júpiter, de manera que, según Galileo “La Humanidad escribe en su diario: El Cielo ha quedado abolido”. Esta afirmación se dirige contra las teorías aristotélicas aún en boga que consideraban a los astros como esferas perfectas compuestas por un elemento especial, el éter. El cielo, lugar divino para el movimiento perfecto (circular) de los astros divinos, ha quedado abolido, y los astros ahora son como la tierra. Además, los satélites de Júpiter muestran que la teoría de las esferas cristalinas sobre las que cabalgan los astros es imposible, debido al movimiento de esos mismos satélites. Otro de los importantes descubrimientos es la presencia de enormes cantidades de estrellas en el firmamento, confirmando así la teoría de que existen innumerables mundos. Todas estas teorías habían sido defendidas por Giordano Bruno, el quemado, lo que aumenta el dramatismo y el vértigo de esa noche de descubrimientos que Galileo y Sagredo pasan en vela.

Pero, además del temor que infunden esas ideas pensando en la inquisición y en la suerte de Giordano Bruno, Sagredo plantea una cuestión metacientífica muy importante que se deriva de las anteriores teorías: El lugar de Dios y su papel en el universo que poco a poco habían ido construyendo los autores medievales se desvanece en esta nueva visión del universo. La física desbanca cualquier pretensión de situar a Dios en el mundo, y por tanto de dar sentido a nuestra existencia, más allá del estrictamente científico. Podemos describir que vivimos en un universo infinito y sin propósito alguno, pero eso borra todo sentido trascendente a la existencia humana y da una respuesta penosa a las preguntas al parecer eternas: ¿quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? Qué argumentos ofrece Sagredo. Galileo se defiende ante estas consecuencias argumentando también ideas completamente nuevas sobre Dios y sobre los hombres: Señala qué ideas propone. Como ves, Sagredo manifiesta una actitud pesimista ante los hombres, mientras que Galileo se puede considerar un optimista, espera de los hombres comprensión y agradecimiento por las verdades que ha descubierto. Fe en los hombres, fe en la razón, fe en la seducción que las pruebas deben hacer en los hombres. Fíjate bien en el último discurso de Sagredo y coméntalo.

­Cuarta escena

En la cuarta escena nos encontramos con una exposición del enfrentamiento que se produce entre la nueva ciencia que anuncia Galileo y la autoridad de la tradición y de la Iglesia que se obstina en no atender a sus argumentos, oponiendo a ellos una actitud necia y despreciable. Es necesario recordar que históricamente ocurrió efectivamente que muchos importantes teólogos de la época se negaron a mirar por el telescopio, y aquellos que miraron se negaron aun a reconocer lo que a través de él veían aduciendo que el aparato ofrecía imperfecciones que eran las que producían realmente lo que Galileo creía ver a miles de kilómetros de distancia.

La escena se construye con una serie interesante de elementos: desde la Señora Sarti que ingenuamente representa lo que es para ella verdadera sabiduría: las bibliotecas llenas de polvo de libros antiguos que leen los clérigos. Posteriormente, se produce la graciosa escena de Andrea y Don Cosme de Médicis, dos jovencitos que se pelean representando cada uno, los dos modelos enfrentados. Hay que recordar que una de las obras capitales de Galileo se titula Dialogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, uno el Copernicano, y otro el Aristotélico. Posteriormente, viene la discusión que Galileo mantiene con el Filósofo y con el Matemático. Ambos, representan la autoridad y la tradición de la Iglesia. 

Lee con atención la discusión que tiene lugar entre el Filósofo, el Matemático y Galileo. En la discusión el filósofo propone una primera pregunta. Cuál es y qué significado tiene. Coméntala. Seguidamente propone otra pregunta, coméntala.

Se discute al mismo tiempo acerca de la lengua que debe usarse en la ciencia, si el latín, o el habla corriente. Qué significado crees que tiene este asunto en la obra y en la perspectiva de Galileo. La discusión tiene que ver con la situación de Federzoni, que no habla latín, y que por ser pulidor de lentes se le considera inferior. Comenta también este asunto.

El matemático propone otra pregunta impertinente. Di cual y cómo argumenta este personaje contra Galileo.

En un momento de la discusión, Andrea, que es un niño, se va hacia su madre y le dice desesperado: “Son tontos”. Comenta el significado de este detalle dentro de la discusión.

De quién es hija la verdad, para Galileo, y por qué dice esto al Filósofo y al Matemático. Qué papel tiene la autoridad para ellos, y qué papel tiene para Galileo en la ciencia.

El filósofo propone otra pregunta: “¿adónde conduce todo esto?” ¿Qué le contesta Galileo? Estás de acuerdo con Galileo. Qué crees que significa su respuesta.

Galileo vuelve a la defensa de Federzoni, que sufre el desprecio de los contertulios. Cómo y por qué lo defiende Galileo de nuevo. Observa cómo aparece el desprecio por la técnica en las razones del matemático y el filósofo. A qué acepción de ciencia pertenecen estos autores, y a cual pertenece Galileo, como ves, se trata de una transición muy elocuente.

Busca en el diccionario a Christopher Clavius.

Quinta escena

Esta escena narra la propagación de la peste por la ciudad de Florencia.  Busca las premoniciones que en la anterior escena hicieron los sabios de la corte de Florencia cómo valoraron ellos el asunto de la posible propagación de la peste. Qué puedes decir al respecto.

Galileo se queda en Florencia a pesar de todo. La ciencia es una actividad arriesgada, no sólo por las circunstancias políticas en las que tiene que desarrollarse a veces, sino por los riesgos físicos que entraña el trabajo. Nosotros diríamos que aquí se pone de manifiesto su carácter radical, heroico incluso, aunque como veremos esto es sólo la mitad de la historia.

Galileo mantiene conversaciones con varias personas ante la presencia de la peste ¿cómo es su comportamiento? Hay posteriormente un diálogo entre Galileo y una anciana que le explica la función del ruido de la carraca para ahuyentar la peste. Comenta la actitud de Galileo y el significado de este suceso, en relación con la primera cuestión que se os plantea en esta escena.

Qué descubrimientos hace Galileo en torno a Venus. Andrea le responde que “eso es un hecho”. ¿Cómo se construye un “hecho científico”? Depende simplemente de la observación directa, de la experiencia cotidiana, o es necesario establecer unas condiciones especiales de observación, alguna hipótesis relacionada con otros hechos conocidos. Argumenta tu respuesta.

Sexta escena

Es el año 1616, y estamos en Roma. Galileo va a recibir una respuesta “autorizada” a sus investigaciones. Afortunadamente, no todos los astrónomos católicos eran tan cerriles como los personajes que discutieron con Galileo en Florencia ya que ni siquiera se dignaron a mirar por el telescopio. Clavius va a dar la razón a Galileo después de mirar por el telescopio. Observa sin embargo, cual es la actitud general ante las teorías de Galileo. Como veis hay una primera introducción en la que charlan jocosamente contra Galileo una serie de personajes mezquinos. En segundo lugar, entran los dos astrónomos que han estado con Clavius. Los astrónomos argumentan contra Galileo y Clavius, qué razones dan.

¿Encuentras alguna explicación al hecho de que se aferren tanto los astrónomos a la cuestión de las esferas fijas como soporte material de los astros en su movimiento?  Hay un monje muy flaco que saca conclusiones fabulosas de las nuevas teorías. Comenta su alocución. Él dice que algún día se tratará de mostrar que los hombres son también animales. ¿Sabes cuál era la concepción que la Iglesia mantenía acerca de los animales y lo que los diferenciaba del hombre? ¿Crees que esa concepción ha sido ya superada, ha desaparecido de la imagen popular?

El siguiente momento es cuando actúa Galileo. Qué idea presenta el “cardenal muy anciano” del hombre según la Iglesia. Y qué idea tiene sobre el mundo.

La escena termina con la salida de Clavius que da la razón a Galileo. Alguien dice: “Ha vencido”, y Galileo responde “ha vencido la razón”. ¿Qué significa para ti esta afirmación? ¿Crees que es correcta? ¿Qué entiende aquí por razón Galileo?

Séptima escena

El 5 de marzo de 1616, sin embargo, la Inquisición prohíbe la teoría de Copérnico. Muy poco dura la situación favorable a Galileo, por tanto.

En esta escena se produce una discusión entre los cardenales Belarmino y Barberini (Buscadlos en el diccionario, pues son personajes históricos) y Galileo. La discusión se inicia con una valoración de los fenómenos astronómicos tal como son vistos, y tal como serían para Galileo en “realidad”. Se trata de la distinción entre apariencia y realidad que es necesario que comentéis. Posteriormente, Barberini y Galileo se cruzan una serie de citas de la autoridad que conviene que apuntéis y analicéis su significado, lo que cada uno busca transmitir a través de esos proverbios.

La conversación se centra de nuevo en la Astronomía y la concepción de la verdad científica. Observad que a pesar de todo, tanto Galileo como Barberini comparten una misma concepción de la verdad científica como adecuación entre la mente y la realidad, o entre la mente humana y la divina en tanto que creadora tanto de la realidad del mundo, como de nuestra mente, lugar de residencia de la Razón, en la que dice creer Galileo. Leed y comentad el texto donde aparecen estas cuestiones.

Octava escena

La escena octava está compuesta por una sola conversación entre Galileo y un joven monje que ha estudiado Matemáticas. El joven, después de haber reconocido la evidencia de las pruebas de Galileo, decide abandonar la astronomía. Cuáles son los peligros que encierra para la Humanidad una “investigación sin freno” según el joven monje. Para qué sirve conservar el engaño según el moje. Qué le contesta Galileo y qué argumentos ofrece para rebatirle. Observa qué finalidades aparecen aquí asociadas a la ciencia.

Hay otra cuestión importante en esta escena. La cuestión de la forma de imposición de la verdad. ¿Puede la verdad imponerse por sí misma, o debe buscarla el hombre. Cuales son las posiciones de cada uno. Reflexiona: Si la verdad es fruto de la actividad humana, y no se impone por sí misma, ¿puede ser objetiva? ¿por qué?

Señala qué cuestiones físicas inquietan a Galileo.

Novena escena

Ocho años después, un nuevo Papa conocedor de la ciencia llega al poder y Galileo se anima de nuevo a investigar en aquellas cuestiones más comprometedoras, concretamente, en la cuestión  de las manchas del sol. Toda la escena está determinada por la presencia de Ludovico, novio de Andrea que, por razones ideológicas, ha ido posponiendo la boda. En la escena, magistralmente trazado, las cuestiones personales, familiares e ideológicas se cruzan con las cuestiones científicas y políticas de manera que se muestra la función política y social que Galileo atribuye a la ciencia según Bertolt Brecht. Analicemos la escena:

Hay una primera conversación entre Virginia y la Señora Sarti, las dos representan el ámbito de la superstición popular, representada en este caso por la cuestión de la consulta del horóscopo, que curiosamente la ofrece un astrónomo de la universidad, llamado “auténtico astrónomo”. En medio de la conversación aparecen dos personajes, uno, un antiguo discípulo de Galileo que trata de excusarse, Galileo lo despide con una frase lapidaria ¿Cuál?

El otro personaje es el rector de la Universidad; el señor Gaffone, que dice: “tengo la sensación de que cada minuto que se roba a ese gran hombre es un minuto robado a Italia”. Interpreta esta frase en relación con la finalidad de la investigación científica, los intereses económicos y políticos, y qué alcance puede tener una interpretación semejante de la función de la ciencia en la actualidad. ¿Conoces algún caso de competencia científica entre países en la actualidad?

Seguidamente, prosigue la conversación entre Galileo, Andrea, el joven monje, y Federzoni. Hasta entonces, se han dedicado a la cuestión de los cuerpos flotantes. Observa esta discusión sobre los cuerpos flotantes: Se hace lectura de la opinión de Aristóteles y se discute su tesis en serio. Posteriormente se barajan otros argumentos, Andrea saca conclusiones precipitadamente, mientras que parece que Aristóteles tiene razón, ¿Qué conclusión metodológica saca Galileo? ¿Que objetivo lee corresponde a la ciencia, según Galileo?

Entra en escena Ludovico que mantiene una conversación con Galileo. Ludovico informa de que el Papa agoniza y que Barberini podría ser su sucesor. Ante la noticia, Galileo se anima a volver a investigar sobre las manchas solares. Qué supone esta investigación para la concepción tradicional de la astronomía geocéntrica, y por tanto, para la autoridad papal? Como puedes observar, su importancia queda plasmada en la reacción de Ludovico quien renuncia definitivamente al matrimonio con Virginia. Qué opinión tiene Ludovico de sus “siervos”. Compara la opinión de Ludovico con los argumentos del joven monje en la anterior escena. Qué supone la ciencia para esa sociedad que Ludovico representa, según Galileo y Federzoni.

Finalmente, lee el último discurso de Galileo. ¿Con qué fin inicia la nueva investigación? ¿Cómo debe iniciarse la investigación científica (compáralo el Discurso del Método de Descartes? ¿Cómo se debe proceder en el proceso de investigación? ¿Cómo se llama, en lógica, el proceso de investigación que propone Galileo para las manchas del sol?

Escena décima

Durante diez años se difunden las ideas de Galileo y el conflicto con la autoridad eclesiástica. La cuestión llega al pueblo y se hace eco de ella. La escena representa el carnaval de 1632 en el que las ideas de Galileo se han popularizado y se cantan por las calles.

Lee la canción “La terrible teoría y opinión del señor Galileo Galilei…” En ella se observa constantemente el carácter político del enfrentamiento que mantiene la ciencia de Galileo con la visión del mundo de la Iglesia. Señala los aspectos de este enfrentamiento político que encuentres en el texto.

Escena undécima

En esta escena se narra cómo en 1633 Galileo es llamado a Roma por la Inquisición. Lo más importante de esta escena es la conversación que se establece entre Galileo y Vanni un fundidor de hierro. Describe los comentarios que Vanni hace a Galileo. Qué representa la voz de este hombre ante la nueva ciencia de Galileo. Hablan de nuevos inventos, libros y procedimientos, señala cuáles. Qué ciudades apoyan a Galileo y por qué.

Escena duodécima

Esta escena narra el diálogo que mantiene el Papa Urbano VIII (el antiguo cardenal Barberini) y el Cardenal Inquisidor con relación al asunto de Galileo. Lee el párrafo en el que el Inquisidor expone las razones que considera oportunas para condenar a Galileo y forzar la voluntad del Papa que en principio está a favor de Galileo. Toda la discusión está montada sobre la cuestión de las tablas de cálculo y las cartas astronómicas que Galileo ha elaborado y que son una consecuencia práctica de sus nuevas teorías. Ambos se dan cuenta de la importancia productiva de semejantes inventos, y pretenden conservarlos, no así la teoría general de Galileo. Las razones que ofrece el cardenal Inquisidor para obligar al Papa a condenar a Galileo son de diversos tipos:

Observa que según el Cardenal, las nuevas teorías ponen en duda el fundamento de la sociedad. ¿Cuál debe ser este fundamento para el Cardenal? ¿Recuerdas el texto de San Agustín que leímos sobre la fe?, Compáralo con las tesis del Cardenal.

¿Qué significa la duda para el Cardenal? ¿Encuentras alguna razón a favor de construir la sociedad sobre la duda?

El Cardenal aduce razones de política internacional, comenta las cuestiones que plantea en el texto. ¿Qué es la Reforma? Busca en el diccionario a Martín Lutero. ¿Qué intereses sigue Galileo con sus teorías astronómicas, según el Cardenal?

¿Dónde se declaran inconmovibles los conocimientos tradicionales, según el Cardenal? ¿A qué acepción de ciencia está apelando?

Observa las consecuencias que el Cardenal supone que se derivan de la creencia exclusiva en la propia razón.  Dudarían de lo dicho en las Santas Escrituras. Abandonarían la fe en los milagros de Dios y pretenderían hacer milagros con las máquinas. ¿Es necesario Dios para estos nuevos hombres, para esta nueva era? ¿Por qué?

El cardenal denuncia además que al escribir en el lenguaje popular de las pescaderas y los comerciantes, Galileo está conspirando contra ellos.

Observa si por renunciar a la teoría renuncia también la Iglesia a sus aplicaciones prácticas. Comenta esta cuestión.

El Papa ha permitido el libro de Galileo si éste reconoce al final que la verdad está en la Fe ¿de qué obra de Galileo se trata?

Escena decimotercera

El día 22 de junio de 1633 Galileo se retracta en Roma de todas sus teorías abjurando  de ellas en favor de la fe. Lee y transcribe a tus apuntes la voz del pregonero que  lee por las calles la retractación de Galileo.

Escena decimocuarta

La escena catorce es sin duda la más importante de toda la obra de Bertolt Brecht sobre Galileo. En ella se plantean las cuestiones filosóficas y políticas que están verdaderamente detrás de la intención que Bertolt Brecht puso en la elaboración de su Vida de Galileo. Destaca principalmente en este sentido, el diálogo que Andrea ya un joven científico mantiene con Galileo, anciano y decrépito, deprimido, huraño y solitario. Hay que tener en cuenta que esta obra está escrita en 1938, en pleno apogeo de los Planes quinquenales de la Unión Soviética, planes en los que la Humanidad entonces había puesto todas sus esperanzas. Aquellos proyectos se dirigían principalmente al desarrollo de las ciencias con un objetivo social y político muy preciso, orientado por las necesidades productivas de un país joven y lleno de ilusión. Pero no se puede olvidar que en la URSS habían comenzado también los famosos Procesos de Moscú, una especie de ridícula representación teatral en la que muchos miles de bolcheviques fueron acusados injustamente de traidores a la patria socialista, y muertos por ello de diversas formas. Las Purgas de Stalin o los procesos de Moscú ensombrecieron aquella ilusión y convirtieron a la URSS en una especie de nueva inquisición en donde se acusaba y destruía gran parte de la fuerza que había animado la revolución soviética de 1917. Por eso, leer esta obra sin tener en cuenta estos procesos es no entenderla del todo. Pero vamos a leer la escena catorce:

Lo más importante de la escena es sin duda la discusión que mantiene Galileo con Andrea.

¿A qué se ha dedicado Galileo en los últimos diez años?

Observa las palabras que se le “escapan” a Galileo hablando acerca del uso del latín y del lenguaje popular con relación a la ciencia y a la fe. Qué está diciendo Galileo.

Antes de nada, busca quién es ese Fabrizius, un científico famoso y pásalo al diccionario de autores.

Qué consecuencias ha tenido la retractación de Galileo para la ciencia internacional, según Andrea. Observa lo que dice de Descartes y compara las fechas biográficas de ambos autores.

Qué libro ha estado escribiendo Galileo. ¿Cómo comienza este libro?  Cual es la reacción de Andrea cuando se da cuenta de que Galileo ha seguido trabajando. Andrea habla de Ética, de Nueva Ética. En qué consistiría esta nueva ética para Andrea. Pero qué le responde Galileo.

Cual es el único mandamiento de la ciencia, según Andrea. ¿Está Galileo de acuerdo con esto? Lee con atención el discurso que Galileo dirige a su antiguo alumno acerca de los fines de la ciencia. Con qué comercia la ciencia……………….. Cómo se obtiene el saber…………………… La nueva ciencia pudo haber emancipado a los hombres introduciendo no sólo la duda científica, sino la duda de que las cosas que hacen nuestra vida funesta y miserable deban ser necesariamente así. Dice, la fría mirada de la Ciencia……………………………………………………………………………………….

……………………………………  Los movimientos de los cuerpos celestes se han vuelto más previsibles; pero…………………………………………………………………………………………………………………………………… ¿Podrá la Humanidad concebida según la tradición desarrollar las fuerzas de la Naturaleza que la ciencia le revela?

¿Es para Galileo el objetivo de la ciencia el conocimiento o cual debe ser el único objetivo de la ciencia?

¿Qué pasará si los científicos se contentan con acumular Ciencia por la Ciencia misma? ¿Será este progreso acaso un acercamiento a la Humanidad?

Qué puede significar para el día de hoy la siguiente frase de Galileo: “El abismo entre vosotros (los científicos) y ella (la ciencia) puede ser un día tan grande que vuestros gritos de júbilo por alguna nueva conquista sean respondidos por un griterío de espanto universal…”

¿Qué debía prometer ese juramento de Hipócrates que la ciencia no hizo y que según Galileo debería haber hecho?

¿Qué son para Galileo los nuevos científicos que han abandonado su compromiso con la humanidad y se contentan sólo con la verdad científica?

Con qué fin cree Galileo haber investigado a lo largo de su vida.

¿Es su arrepentimiento para con Dios, o es su arrepentimiento para con esa idea de Ciencia comprometida con la Humanidad?

Andrea le pregunta “¿no opina que ha comenzado una nueva era?” ¿Qué le contesta Galileo, y qué significa esa respuesta?

Decimoquinta escena

Observa la torpeza de los censores que controlan las fronteras por si se cuela algún material indigno con la Iglesia. Los rasgos de ignorancia que envuelven a los guardias son semejantes a los de los niños supersticiosos que temen a la bruja. ¿Por qué es bruja según los chicos? Sólo con darle leche y alimentos, dejará de serlo. Pero la ciencia, como veis, pasa de puntillas a través de la ignorancia, y se esconde agazapada en las fronteras de los poderes, busca librarse a sí misma y no se compromete con nada. En todo caso, comienza una nueva era, de la que nosotros somos herederos.

Guardad, pues, la antorcha de la Ciencia

Y no la uséis jamás con impaciencia.

De otro modo, un incendio estallará

Y a todos, a la vez destruirá.

Sí, a todos.

Cuestiones generales

Analiza brevemente los personajes principales de la obra. Señala los papeles distribuidos por Brecht y comenta qué papel es atribuido en esta obra  a las mujeres.

Establece la estructura general de la obra, cronológica y escenográficamente.

Clasifica y ordena las ideas más importantes abordadas en el texto.

Ha cambiado para algo tu concepción de la ciencia.

Pablo Huerga Melcón

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6 Respuestas a “La revolución científica”

marcos dice:


Simplemente una corrección. En el apartado 4 dices “miguel server”, y creo que no se trata de un nuevo servidor de esos que tanto promueves. Un saludo, por cierto, estos textos son muy interesantes y útiles.

Benigno dice:


Me acabo de “bajar” estos textos y, con tu permiso, los guardaré como oro en paño.

¡Muchas gracias Pablo por ser tan competente y generoso!

mirian dice:


hola pablo
estoy trabajando este texto en el aula, me tiré a la pileta sin tener mucho preparado y encontré esto

me salvaste!
gracias
mirian

Paloma dice:


Se paso :) muchas gracias de verdad, tengo qe hacer un trabajo de filosofia sobre la revolución cientifica especificamente del siglo VXII & me ha servido mucho lo que he encontrado aquí, muy buena la página.

Victoria.. dice:


Bueno ! muchas gracias de verdad por compartir toda esta informacion ..
que por cierto .. me sirvió, y de mucho !
Me gustaron tambien el resto de tus posts .. muy interesantes .. !

Saludos desde Uruguay !
Victoria..

Rut dice:


Holaaaa! Soy Rut, supongo que os acordaréis de mi jaja! Que me estoy pasando por aquí pa dejaros un saludín a los profes y saber qué se cuece por ahí. Un saludo pal departamento de Filosofía, que supongo que seguiréis los mismos de siempre: Armando, Pablo y Serafín.
Ah Pablo, si me puedes conseguir mis datos de lo de Educastur pa registrame en la página esta… Creo q el usuario era rpfgi38, pero no me hagas mucho caso.

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