Filosofía

IES Rosario de Acuña

Nietzsche

EPÍGRAFE 23: NIETZSCHE: LA CRÍTICA DE LOS VALORES

I Vida y obra.

Nace en Röcken (antigua Prusia) en 1844. Estudia filología clásica en Bonn y se despierta su entusiasmo romántico por la antigüedad griega. Se apasiona por la música de Wagner, con el que entabla una intensa relación que acabará rompiéndose estrepitosamente. En 1969 es nombrado catedrático extraordinario de filología clásica de la universidad de Basilea. Tres años más tarde publica El Origen de la Tragedia ,su primera obra. Su delicada salud le obliga a abandonar la docencia e inicia una vida errante, surcada de constantes viajes. En 1881 escribe Así hablo Zaratustra, y en 1889 pierde definitivamente la razón y es ingresado en un psiquiátrico. Muere en 1900.

Aparte de las ya citadas, en la producción literaria de Nietzsche destacan Humano, demasiado humano, La gaya ciencia, Más allá del bien y del mal, Genealogía de la moral y El ocaso de los ídolos.

II Aspectos generales de su pensamiento.

Vida y obra se funden en Nietzsche para componer el ejercicio crítico más radical contra la producción cultural de occidente. No sólo dirige su crítica contra las verdades que la filosofía y la ciencia occidentales han podido construir, sino contra el mismo concepto de verdad, considerándolo como una especie de narcótico que procura evitar el dolor de la vida, pero que, en su ejercicio aparentemente terapéutico, niega y mata a un tiempo la vida misma. La vida es la espontaneidad que fluye sin cesar, la danza orgiástica donde se congregan todas las fuerzas en tumultuosa y caótica presencia. Razón, verdad, filosofía, son sólo ilusorios conceptos que nacen en un débil intento por volver el rostro ante esa pregnante presencia de la vida, por intentar inútilmente poner en orden el caos primordial en el que se presenta la vida con toda su fuerza; pero poner orden, incorporar la razón, paralizar el caótico flujo con el concepto, llamar verdad a esa paralización ilusoria es, justamente, lo contrario de la vida, es el rostro mismo de la muerte escondido tras el velo de la filosofía, de la ciencia, de la verdad.

La gran mentira se inicia en Grecia. Sócrates, feo y contrahecho, similar a un sátiro, y después Platón, inventan el estatismo de ser, es decir, el “bien en sí”, la “verdad en sí”, la “justicia en sí”. Es el inicio de la decadencia, pues es decadente todo lo que se opone a los valores de la existencia instintiva y biológica del hombre. De ellos arranca toda la cultura europea: la filosofía, la moral y la religión.

III. Crítica a los valores.

1.Crítica a la moral

La crítica más profunda de Nietzsche a la cultura occidental es la crítica a los valores morales. El principal error de la moral tradicional en su “antinaturalidad”, pues ella impone las leyes e imperativos morales en contra de los instintos primordiales de la vida. El ideal de esta moral es el imperio de la virtud, es decir, hacer al hombre bueno, pero este ideal ficticio, esta gran mentira, convierte al hombre en esclavo. Siendo este el objetivo, la moral cristiana se erige en valor supremo, valor que no se halla en este mundo. Se postula otro mundo verdadero en el más allá, el mundo de la perfección platónica; es, desde luego, la máxima negación del “más acá”, de la vida.

Todos esos valores son ficciones inventadas por los débiles que no soportan el verdadero rostro de la vida y necesitan afirmar la existencia de un orden moral que se impone desde fuera del mundo. Pero la moral mata a la vida, por eso se requiere una revisión completa de todos los valores. La moral del esclavo, del débil, debe dejar paso a la moral del fuerte, inversión completa de todos los valores morales. Sólo así se podrá facilitar el advenimiento del Superhombre, libre de toda servidumbre religiosa y de todo dogmatismo.

2. Crítica a la religión cristiana.

Toda religión nace del miedo, de las angustias y de las necesidades, de la impotencia que siente el hombre en sí mismo. Por lo tanto, ninguna religión ha contenido jamás ninguna verdad. En particular, el cristianismo ha negado todos los valores de la vida y se ha inventado un mundo ideal, celestial, que lleva consigo una desvalorización del mundo terreno. Sólo fomenta los valores mezquinos, la obediencia, el sacrificio, la humildad, sentimientos todos propios de rebaño. Con el concepto de pecado aniquila las formas y valores más nobles de la vida. Dios, como fundamento de esa moral vulgar, debe morir a manos del hombre.

3. Crítica a la filosofía tradicional.

Las críticas vertidas sobre la filosofía tradicional mantienen una estrecha relación con las críticas a la moral: la moral tiene sus bases en la filosofía platónica, con sus dos mundos diferentes y distanciados: el mundo real y el mundo de las ideas. Esta es una filosofía dogmática que considera al Ser como algo estático e inmutable, existente en un mundo separado, distinto del mundo sensible (cuya realidad es sólo aparente). Para Nietzsche, ese Ser es lo más vacío que el hombre ha podido imaginar; es una pura quimera, lo único que verdaderamente existe es, dice Nietzsche, el mundo de los fenómenos, del devenir. De ahí su admiración por Heráclito y por Hegel.

4. La muerte de Dios.

La muerte de Dios significa, para Nietzsche, una crítica radical de la religión, de la moral y de la metafísica. Es la liberación de un gran peso que abruma al hombre: el peso de la idea de un más allá, porque es la idea de Dios lo que impide al hombre ser hombre, y, para que viva el hombre, para que pueda producirse el advenimiento del superhombre, Dios debe morir.

La muerte de Dios significa el derrumbe de los pilares que sostienen la tradición, la historia y la cultura de occidente. El antropocentrismo renacentista, la razón humana como única fuente de saber en el racionalismo o el poder que emana, no de Dios, sino del pueblo en la ilustración, anticipan y preparan el feliz acontecimiento de la muerte de Dios y el advenimiento del superhombre.

Con la muerte de Dios acaba la historia antigua y comienza una nueva historia, la verdadera historia. En ella, el hombre liberado de mitologías y supersticiones, puede convertirse en creador de su propio destino y llegar por fin a ser hombre, es decir, superhombre.

5. La nueva jerarquía de valores.

Para Nietzsche, la cultura occidental ha llegado ya al punto álgido de su decadencia. La filosofía debe encarar la tarea de abolir definitivamente los valores caducos, ficticios, decadentes, invertirlos completamente para devolver al hombre el derecho a la vida, a la existencia real y concreta. El nihilismo es la única posición posible que puede adoptar el filósofo en el tiempo presente. el nihilismo frente a la moral de los esclavos, y el más resuelto entusiasmo ante la vida en el superhombre..

6. El Nihilismo.

El nihilismo es la consecuencia de la muerte de Dios y de la consiguiente devaluación completa de todos los valores antiguos, la pérdida absoluta de orientación de nuestra existencia, la destrucción de todo aquello que ilusoriamente suponíamos que daba sentido a nuestras vidas: el más allá, la verdad, la bondad. Es, en suma, la aniquilación de todo lo caduco para que de las cenizas y de las ruinas surja el nuevo hombre y los nuevos valores.

7. La nueva moral.

Frente a la decadencia de la moral antinatural de occidente, Nietzsche pretende ofrecer una moral nueva cuyo fundamento sea el deseo apasionado de vivir, la exaltación sin condiciones de la vida. Porque la vida tiene valor en sí misma y no es necesaria ninguna otra explicación ulterior. Es el valor absoluto al cual deben subordinarse todos los demás. No hay que poner ninguna norma a la vida, sino gozar de ella.

La nueva moral se basará en la exaltación de las fuerzas primarias de la vida: frente a la resignación, frente a la humildad, frente a la obediencia, se alzan como nuevos valores la fuerza, la pasión, el poder y el placer.

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