PALABRAS DE PROFES

Actividades de los profes fuera de clase

AÑO 2014

Lección pronunciada por la profesora de Latín y Cultura Clásica INÉS RICO RICO en la despedida de la promoción de 2º de Bachillerato

Señor director, señores jefes de estudios, profesorado, madres y padres, queridos alumnos y alumnas:Como cada año despedimos una nueva promoción del Acuña. Sin duda a alguno de vosotros os extrañará que la profesora de Griego sea la que haga esta despedida. Pero hay una razón de peso: también este año es, de  alguna manera, el año de mi graduación. Yo llegué a este centro casi al mismo tiempo que vosotros. Y como a vosotros, el Acuña me recibió entre sus muros con los brazos abiertos. Me sorprendieron las instalaciones del centro: no teníamos salón de actos, no teníamos canchas ni polideportivo y  no teníamos donde resguardarnos en la lluvia. Pero me gustó el alumnado enseguida. Aquel año en mi horario figuraban unas horas en la biblioteca por la tarde y ya conocí a alguno de los que hoy os graduáis. Cada jueves os pasábais por allí  y charlábais conmigo un poco, de fútbol sobre todo, pero también de vuestros sueños, me regalasteis entonces vuestro afecto y aún lo conservo y con él el de vuestros amigos. Por eso me alegra el corazón veros hoy aquí tan guapos y dirigiros estas palabras.

Decía que me sorprendieron entonces las instalaciones de nuestra escuela, las no instalaciones sería más exacto decir. Decían los espartanos que Esparta no necesitaba muros para su defensa, que sus muros eran sus soldados, y a nosotros nos ocurre lo mismo, las instalaciones importantes del Acuña sois todos vosotros, la propia comunidad educativa.

Aquí el responsable de las NNTT, cual moderno Atlante colocará sobre sus hombros, si fuera necesario, un ordenador, un cañón, un equipo de sonido, lo que sea, con tal de que la clase que lo demanda pueda tener lugar. Desde el departamento de Clásicas, (algunos lo llaman de Filosofía), veo diariamente cómo convertis en cancha de voleibol un aparcamiento que no lo es. Nuestro sótano es gimnasio (qué nombre tan bonito y tan griego), taller, aula: cosas de Acuña. Pero jamás os he oído quejas porque yo creo que esta Escuela se ha esforzado en cubrir vuestras necesidades, en enseñaros que es más importante la calidad que la cantidad.

Para los griegos la PAIDEIA, la educación de los niños, estaba basada en la transmisión de valores (saber ser) y de conocimientos técnicos (saber hacer). La escuela ha estado trabajando con vosotros estos dos aspectos. En vuestros primeros pasos maestras y maestros como nuestros queridísimos Geli y Pedro, os enseñaron a abrocharos el mandilón, a colorear sin salir de la línea, a leer y a escribir. ¡Qué gran tarea! LEER.

Permitidme el primer consejo, LEED, no digáis nunca esa terrible frase de “a mi no me gusta leer”, entre tantos libros que hay escritos ¿cómo no va a haber alguno que te guste?. Buscadlo, porque está esperándoos, y con él vendrán otros. Lo primero que hacen los dictadores es prohibir los libros, por algo será, así que tened presente que los libros os harán siempre libres.

Cuenta el profesor Leonardo Borque en uno de sus libros que, después de la guerra, en las escuelas se depuraron los libros que con tanto esfuerzo se habían hecho llegar a las bibliotecas escolares durante la República. En ocasiones los encargados de tal purga fueron los comandantes de la guardia civil, (pues los maestros, desgraciadamente, ya habían sido ellos mismos depurados). En una escuela de Langreo, entre otros, se condenaron a la hoguera dos libros de escandaloso título: La pata de la rapaza y La vida de los incestos. Nuestro buen censor se había encontrado con La pata de la raposa, de Ramón Pérez de Ayala, pero al confundir raposa con rapaza su buen criterio le aconsejó arrojar el libro a la hoguera. La vida de los incestos, desde luego, a cualquiera de nosotros nos parece un libro manifiestamente inadecuado en una biblioteca escolar, aunque si leemos bien el título veremos que lo que dice es La vida de los insectos, y eso ya es otra cosa. También encontró un libro de extraño títuloFlor nueva de Romanos y autor aún más extraño R. Menéndez Vidal (sic). Sin duda no había asistido demasiado a la escuela, esa escuela que le habría enseñado a leer con precisión, a distinguir raposas de rapazas,  romances de romanos y a Menéndez Pidal de  Menéndez Vidal. Si amáis los libros, estaréis siempre aprendiendo.

Encontraréis en los libros muchas respuestas, pero sobre todo, los libros están llenos de preguntas, (quizás sepáis que las respuestas están en el viento). Los griegos observaron el mundo y se preguntaron sobre todo lo que les rodeaba, lo tangible y lo intangible: llamaron planetas, del verbo πλανάω, andar errante, a los cuerpos celestes que parecía que andaban como perdidos por el cielo; se preguntaron qué es el bien; qué forma tiene la tierra; cuál fue el origen de las cosas……

Hallaron muchas respuestas y nacieron así los fundamentos de las ciencias, sin duda sabéis de qué os hablo. Pero, sobre todo, nos dejaron muchas preguntas que conforman la propia esencia del ser humano: con Edipo os preguntaréis si el ser humano puede escapar a su destino; de la mano de Antígona, si la ley injusta del estado puede estar por encima de la conciencia de los ciudadanos; con dolor contemplaréis a las Troyanas en la playa de Troya esperando su destino preguntándose por qué en las guerras la venganza, la humillación y el abuso caen siempre sobre las mujeres y los niños  (en aquel entonces como ahora).

Quizás vuestra mirada se pose también sobre Lisístrata. Con esta mujer Aristófanes nos enfrenta de nuevo a los males de la guerra, ahora usando la risa. Nuestra heroína, cansada de que los hombres se agoten en la guerra, propone a las demás una huelga de sexo: os da por primera vez un consejo “Haz el amor y no la guerra”. Ya lo veis, los griegos ya se adelantaron al movimiento hippie.

Ya lo dijo el poeta.

Nuestras horas son minutos

cuando esperamos saber,

y siglos cuando sabemos

lo que se puede aprender.

Y todo lo que se puede aprender está en los libros. Rodeaos, pues, de libros. Es la hora de la aventura de leer.

La escuela ( escuela pública en la que habéis estudiado) os ha enseñado también que todos tenemos derecho a las mismas oportunidades. Desde niños convivisteis con otros venidos de muy lejos, del lejano oriente (en mi época teníamos un oriente próximo y un lejano oriente, y como no podía ser de otra manera, al que estaba en medio, le llamábamos oriente medio)  decía, que convivisteis con niños venidos también de África, Ámerica, Europa. Los niños no ven diferencias entre sus iguales, ven solo niños, somos los adultos los que contaminamos su mirada. Pero vuestra escuela ha querido preservar esa mirada de niños, ha trabajado para que nada la contaminase; aquí habéis crecido juntos, sois amigos, os duelen y alegran las mismas cosas.

Mi segundo consejo es más bien un ruego. Alguno de aquellos que vinieron de lejos se gradúan hoy con vosotros, son parte del Acuña, a ellos y a vosotros os pido que ahora que abandonáis los muros protectores de esta Escuela, mantengáis la mirada de los niños. Mirad a cada semejante como un ser humano, sólo como un ser humano, es lo único que verdaderamente importa.

La Escuela espera de vosotros que a lo largo de vuestra vida nunca se os olvide esta lección de convivencia. Sois el futuro y tenéis que saber que otro mundo es posible. La Escuela ya sabe que vais a trabajar por forjarlo.

A la PAIDEIA griega los romanos le llamaron HUMANITAS, palabra madre de nuestro término humanidad; del humanismo, fuerza dinámica del Renacimiento y, sobre todo, de las HUMANIDADES. Estos tiempos convulsos que os ha tocado vivir como adolescentes, parecen querer acabar de una vez por todas con el estudios de las humanidades. Preguntaos por qué. Quizás a una sociedad ocupada en la producción y en la riqueza material, no le interesen ciudadanos que se hacen preguntas, que leen y se escapan del pensamiento único. Pensar no es rentable, os dicen, el pensamiento no os hará ricos y seguramente es verdad, pero os hará humanos. Pensad siempre, como en el Renacimiento, que el ser humano es la medida de todas las cosas. No podemos cambiar esa medida, no podemos continuar con el progreso si dejamos atrás a parte de los seres humanos: los pobres, los dependientes, los inmigrantes, los distintos, los semejantes.

Dice la filósofa Martha Nussbaum que estamos viviendo en medio de una crisis de proporciones gigantescas, pero no se refiere a la crisis económica que nos ha golpeado con violencia estos años, sino que el gran peligro que nos acecha es la crisis de la educación.

Denuncia que prácticamente en todo el mundo las políticas educativas  están relegando al cajón de las cosas inútiles los estudios artísticos y humanísticos. Los estados modernos, sedientos de dinero, no son conscientes de que están despreciando aptitudes que son necesarias  para mantener viva la democracia. De seguir por esta senda, nos advierte, las futuras generaciones no estarán formadas por ciudadanos y ciudadanas capaces de pensar por sí mismos.

Para Nussban tres son las capacidades que se vinculan con las artes y las humanidades, en primer lugar la capacidad de desarrollar un pensamiento crítico; en segundo, la capacidad de transcender las lealtades nacionales y de afrontar los problemas internacionales como ciudadanos del mundo y, por último, la capacidad de imaginar con compasión las dificultades del prójimo. Sería un desastre, nos continúa diciendo, que el aspecto humanístico de las ciencias fuera sustituído por capacidades utilitarias y prácticas encaminadas a generar renta.

Os ruego, por tanto, que os comportéis como verdaderos humanistas. No hay ciencia sin humanidades, no hay ciencia si no sirve para forjar el progreso y el bienestar de la humanidad: alguno de vosotros estudiará medicina ¿os imagináis un médico que no salve la vida de un ser humano, que no le cure una dolencia? No es posible, no lo permitirá la deontología ni el juramento hipocrático (otra vez nos hablan los griegos); ni arquitectos que hagan casas insalubres, ni bioquímicos que abandonen la investigación de una vacuna. Porque todos trabajan para y por el ser humano.

Martha Nussbaum nos advierte de que si no insistimos en la importacia de las artes y las humanidades, éstas desaparecerán, porque no sirven para ganar dinero. Sólo sirven, nos dice, para formar un mundo en el que merezca la pena vivir, con personas capaces de ver a otros seres humanos como entidades en sí mismas merecedoras de respeto y empatía […] 

Esta Escuela ha querido educaros para vivir en democracia y eso supone mucho más que votar cada cuatro años. Os ha educado para ser ciudadanos capaces de pensar por vosotros mismos,  preparados para ejercer una mirada crítica  sobre localismos y tradiciones y sensibles a los sufrimientos ajenos.

Vuestros padres y maestros han trabajado duro para que llegarais hasta esta meta, habéis estudiado en un colegio modesto, vuestro esfuerzo os ha traído hasta aquí, a nosotros ya no nos queda más que despediros con orgullo y esperar que en cada triunfo, en cada meta conseguida digais:

YO ESTUDIÉ EN LA ESCUELA PÚBLICA

Muchas gracias y enhorabuena.

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