PALABRAS DE PROFES

Actividades de los profes fuera de clase

AÑO 2001

Gijón, 8 de junio de 2001

 INTERVENCIÓN DEL PROFESOR DEL DPTO. DE LATÍN

 FRANCISCO RODRÍGUEZ MENÉNDEZ (Pacuvio) 

 

     Un saludo de bienvenida a alumnos, padres, profesores y demás personas que habéis querido estar presentes en este acto.Las primeras palabras han de ser de profundo agradecimiento por vuestra asistencia y por el apoyo que con ella dais a esta iniciativa. 

        El instituto “Rosario de Acuña”, nuestro y vuestro instituto, es, como sabéis, un centro joven – 10 años son pocos años para una institución así -, pero con una intensa historia llena de vicisitudes. Esta breve historia hace que andemos un poco escasos de tradiciones, algo esencial en toda institución humana que se precie.

Ahora bien, en toda tradición siempre ha habido una primera vez.Y en el día de hoy, recién inaugurado un nuevo milenio,  hemos querido celebrar, por primera vez en la vida de nuestro centro, un acto académico, sin duda emotivo, para reconocer el mérito y, al tiempo, despedir con pena a nuestros alumnos más veteranos, si es que a tanta espléndida juventud se le puede aplicar este adjetivo.  

Deseamos vivamente que la idea tenga éxito y que los años venideros podamos repetir esta ceremonia para mostrar nuestro reconocimiento y felicitación a todas las promociones de nuevos bachilleres.  Para esta primera ocasión nada nos pareció tan adecuado como recordar la figura de la escritora “Rosario de Acuña”, con cuyo nombre se honra el instituto, mediante la proyección de un reportaje sobre su vida y su obra. Figura controvertida la suya, desde luego, como todas las que han defendido con vehemencia ideas nuevas a lo largo de la Historia, pero mujer valerosa y admirable por muchas razones.Nos vamos a asomar, pues, sin prejuicios, a su biografía fascinante y ejemplar.

Estamos seguros de que para muchos, que no la conozcan, será un verdadero y emocionante descubrimiento.

 Nos va a guiar en este viaje en el tiempo la mirada sensible de una periodista asturiana, Mª Teresa Álvarez, inspiradora de la serie televisiva sobre grandes mujeres de la Historia de España, donde no podía faltar y no faltó nuestra Rosario de Acuña. Muchas gracias.  

[VISIÓN DEL REPORTAJE]  

      Permitidme, ahora, unas breves reflexiones y unas cuantas palabras de agradecimiento.

      En toda vida humana hay muchas cosas que se deben al azar, a la fortuna. Eso lo sabemos muy bien los españoles, tan aficionados a exclamar ante el éxito ajeno : “¡hay que ver qué suerte tiene fulanito!”.

Así, es producto del puro azar el lugar de nacimiento, el color de la piel o ser friolero…. Todas ellas cosas que no dependen de nuestra voluntad, que nos vienen dadas.

Pero en esta vida hay otras muchas cosas, quizás las más importantes, que no dependen de la buena fortuna, sino que son el resultado de causas bien precisas. Por ejemplo: dominar la lengua alemana, subir el Everest u obtener un título académico.Ahora bien, detrás de estos y otros logros individuales se halla siempre un considerable esfuerzo y sacrificio personales, pero también la ayuda inestimable de otras personas próximas.  

Por eso, en primer lugar, queremos agradeceros el esfuerzo notabilísimo que habéis tenido que hacer para llegar hasta aquí; desde aquel día, ya un poco lejano, en que con algo de temor (o llorando a moco tendido) y de la mano de papá o mamá fuisteis por primera vez al colegio, sin saber muy bien dónde os metíais; hasta este último año del Bachillerato, ya algo más conscientes, en que os tuvisteis que quedar a estudiar más de un día y de dos, cuando todo invitaba a salir y divertirse.Y os estamos todos agradecidos porque, aunque el premio de tales sacrificios es y será principalmente para vosotros, todos nosotros, toda nuestra sociedad se beneficia de tener jóvenes más preparados y sabios, o lo que es o debería ser lo mismo, mejores, en el sentido más amplio de la palabra.  

En segundo lugar, unas palabras de agradecimiento muy especiales para vuestros padres y familiares más cercanos.Creo que todos reconoceréis sin dificultad que si sois bachilleres, se lo debéis también a ellos.Se lo debéis a sus cuidados, desde el potito o el pañal hasta el bocata o el plato favorito; a sus desvelos, desde los días de fiebre y enfermedad hasta la preocupada espera cuando salís por la noche. A su paciencia, a sus palabras de ánimo cuando las necesitasteis y a sus regañinas cuando las merecisteis. A ese estar siempre ahí, disponibles, pase lo que pase y a pesar de los pesares.

      Y puede que algunos, por vuestra edad  no entendáis esto ahora. Si es así, sólo espero que algún día tengáis hijos porque estoy completamente seguro de que entonces lo entenderéis…… y muy bien.

      Todos los que nos dedicamos a la docencia sabemos a ciencia cierta que por mucho que los profesores motiven a los alumnos y les hagan ver lo importante que es el estudio para sus vidas, si la familia no está detrás con su apoyo y vigilancia constante, es muy difícil que tomen conciencia de ello. 

          En tercer y último lugar me vais a permitir que barra para casa y dé las gracias a todos vuestros profesores y demás personal que trabaja en el centro.También a ellos, y a todos y cada uno de los que les precedieron desde la escuela, les debéis una parte de este título. A unos más y a otros menos, pero a todos un poco. Todos conservamos siempre el recuerdo de uno o dos maestros y profesores que nos marcaron durante nuestros años de formación y sin los cuales no seríamos lo que somos.  

        Hace más de dos mil años, el gran orador romano Marco Tulio Cicerón se preguntaba: 

¿qué servicio más grande o mejor podemos prestar a la república que enseñar e instruir a la juventud, sobre todo en medio de estas costumbres y tiempos….? 

Somos muchos los que, dos mil años después, pensamos que esto sigue siendo una gran verdad: que no hay nada más importante ni mejor que podamos hacer por nuestro país que intentar transmitir las más valiosas virtudes y los más ciertos saberes a nuestros jóvenes en la esperanza de que serán mejores que nosotros, sobre todo en estos tiempos y con estas costumbres y a pesar de nuestros muchos defectos y carencias. 

      Y si esta afirmación es una gran verdad, nos parece primordial, (y esto no es sentimentalismo barato) que los profesores sientan claramente que toda la sociedad también está convencida de ello y nos considere con arreglo a la importancia de la labor que desempeñamos. En toda Europa cada vez hay menos vocaciones para la enseñanza y no es una casualidad. Está en juego, como siempre que se trata de la educación e instrucción de nuestros jóvenes, el futuro de todos. 

     A ellos me vuelvo, ahora, para terminar. Acabáis de dejar el instituto. Cerráis, además, una etapa decisiva en vuestra formación. Todos los que somos parte de él deseamos y esperamos que guardéis siempre un  recuerdo grato de estos años y que no nos olvidéis. Sabéis que en vuestro instituto siempre seréis bien recibidos y seguiréis encontrando ayuda, si la necesitarais, en los nuevos caminos que emprendéis a partir de ahora.  Perdonad si he repetido cosas ya dichas y muy sabidas, pero para disculparme pido el auxilio de nuestro Francisco de Quevedo cuando decía

Muchas veces se han de decir las cosas que pocos hacen alguna vez y que todos deben hacer muchas.

Gracias

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