Esta composición orquestal de Paul Dukas está basada en una balada de Goethe que lleva el mismo título. Describe las aventuras del aprendiz de brujo, que al quedarse solo en el laboratorio, convierte a una escoba en su criada para que le acarree el agua. Ésta empieza sus funciones, pero cuando quiere pararla, el Aprendiz se da cuenta de que no sabe hacerlo y el agua lo inunda todo. La corta en trozos pero eso complica la situación ya que cada uno de ellos va ahora a acarrear más y más agua. Solo la llegada del brujo pone fin a tan desesperada situación.
-Una larga introducción nos ambienta en el laboratorio, lleno de espíritus invisibles.
-Los fagots introducen el tema de la escoba acarreando agua.
-La sección de cuerda- Representa al aprendiz feliz o desesperado.
-Los instrumentos de viento metal.- Presentan la impotencia del aprendiz para solucionar el problema.
-Las trompas- representan la rotura de la escoba. Las idas y venidas de las escobas están descritas en forma de canon. -El metal en pleno dice la fórmula mágica con que el brujo deshace la situación.
En 1940 Walt Disney recuperó la partitura en su película “Fantasía”:
Aquí tenéis un enlace al blog de música del instituto San Miguel de Meruelo. En él podéis ver divertidas animaciones de óperas muy famosas. Os recomiendo que veáis los vídeos para observar las diferentes partes de la ópera (obertura, arias, recitativos, dúos, concertantes y coros) así como los timbres vocales de sus protagonistas.
Las voces en la música culta se suelen clasificar según su tesitura, esto es, según el ámbito que pueden abarcar cómodamente desde la nota más aguda a la más grave.
Las voces de hombre se clasifican en bajo (voz más grave), barítono (voz intermedia) y tenor (voz más aguda). Se diferencian perfectamente. Escuchemos algunos ejemplos:
Plácido Domingo (tenor) en un fragmento de la ópera Tosca
Thomas Hampson (barítono)
Ferruccio Furlanetto (bajo) en la ópera Don Giovanni de Mozart