Senderismo y naturaleza en Asturias

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Ruta: Foces del río Pendón y pico La Múa

Publicado en General, Sierras interiores — 12 Marzo 2007 @ 17:26

Las Foces de río Pendón constituyen uno de los lugares más auténticos y agrestes del centro de Asturias. Los bosques de hayas, robles y castaños, los murallones calcáreos esculpidos por el río y la tranquilidad y el rumor del agua, sitúan al caminante en un paraje idílico y salvaje. El pico La Múa, próximo a las foces, permite contemplar una de las mejores panorámicas de la Cordillera Cantábrica: desde la Sierra de Peñamayor, hasta Los Picos de Europa y la Sierra del Cuera. Disfrutar y aprender de la naturaleza es otro de los alicientes de esta excursión.


Distancia: 14,4 km
Alturas inicial y final: 236 m (Fuensanta)
Subidas acumuladas: 1024 m
Bajadas acumuladas: 1032 m
Fecha: 3/III/2007
Track de la ruta

La ruta de las Foces del río Pendón, en el concejo de Nava, está clasificada como ruta de pequeño recorrido PR.AS-45. Comienza en la planta embotelladora de agua Fuensanta y, dando un recorrido circular por pistas y senderos bien marcados, nos sumerge en las foces del río Pendón, uno de los parajes más auténticos y salvajes que se pueden encontrar en el centro de Asturias. Otra ruta de pequeño recorrido próxima, la PR.AS-46, sube hasta el pico de La Múa comenzando en El Molín de Fraynoquiso, a 2 km de la envasadora de agua de Fuensanta, en la carretera que lleva a Grandiella.La Asociación Rosario de Acuña, propuso a la comunidad educativa del IES del mismo nombre de Gijón, la realización de una ruta por las Foces del río Pendón. Se platearon dos opciones. Una posibilidad consistía en realizar la ruta de las Foces siguiendo la ruta PR.AS-45 y después visitar el Museo de la sidra en Nava, mientras que otra añadía a la ruta anterior, la dura ascensión al pico de la Múa, utilizando un tramo de la ruta PR.AS-46. En adelante describiremos este segundo itinerario.El día, nublado, amenazaba lluvia. Unas gotas al principio y otras al final, ya en Nava, enmarcaron la jornada de montaña. Partimos del aparcamiento situado al lado de la planta envasadora de agua Fuensanta. Poco después de cruzar el puente sobre río Pra, la pista, bien señalizada, se divide en dos: la de la izquierda conduce a la majada de los Fornos, que da acceso a las foces y es el itinerario directo para llegar a ellas. A la derecha, sale el camino que lleva a las foces por una vía indirecta, a través del llano de Tableu, subiendo suavemente, para descender vertiginosamente, hasta el puente de Merceures, donde comienzan las foces ya en el camino de regreso.La pista inicial, parcialmente hormigonada, sube, llanea y vuelve a subir. Al principio hay algunas explotaciones ganaderas con animales estabulados, pero a medida que nos adentramos en el llano del Tableu, dejan paso a majadas y prados donde pastan las vacas, y termina en el Mayau Pastor, zona salpicada de cabañas de pastores donde encontramos un rebaño de cabras. Continúa el camino, convertido ahora en camino carretero, hasta el collado de la Boca de la Canal, que da acceso a la pronunciada bajada a las foces. La bajada, con algunos árboles caídos después del vendaval de los días anteriores, se hizo entretenida y nos llevó hasta el puente de les Meceures, sobre el río Pendón. Poco después de cruzarlo, esperamos al resto del grupo, pues en este punto algunos nos desviaríamos hacia La Múa y otros seguirían el itinerario de las foces.Para ascender al pico, nos desviamos a la derecha por el camino que sube hasta los prados de Pendon, de donde bajaban la hierba, los habitantes de los pueblos de Buyeres y Ovín. Pocos metros después encontramos un haya caída que hubo que sortear. Enseguida tuvimos que desviarnos hacia la izquierda por un sendero que nos permitió cruzar el arroyo llamado Reguero los Negrones. El sendero se perdió pronto y tuvimos que subir por los prados con esfuerzo, hasta llegar, después de varias revueltas, a las ruinas de una cuadra. De allí sale a la derecha en dirección este, un amplio camino carretero tapizado de hierba, que antes habíamos divisado desde la Boca de la Canal, en la bajada al río Pendón, y que nos hace subir, con facilidad, hasta la majada de Brañabernes. Aquí hemos de abandonar el buen camino y seguir monte arriba por un sendero que sale a la izquierda, entre los tojos. El sendero lleva hasta una collada donde hay otra cabaña y sigue llaneando en dirección norte hacia la majada de Casielles y más allá, por las crestas de La Trapa, en la ruta PR.AS-46, hasta el Molín de Fraynoquiso. Debemos dejarlo y ascender duramente hacia collau La Verde que da acceso al valle de Cuerrias. A media ascensión encontramos la señal de una marca de pequeño recorrido de la ruta AS-46, pero ni rastro de un sendero claro. Subiendo por caminos de animales entre los tojos y el brezo, empezando ya a florecer, llegamos al pico o collau de La Verde; monte alomado que forma una única cordal con La Múa.Desde este collado el espectáculo es imponente y continuará con nosotros mientras no descendamos. Al norte la comarca de Nava y al oeste el cordal de Peña Mayor que termina en el pico Triguero, ya casi al sur. Hacia este punto cardinal tenemos en primer término la serranía que viene desde Tanes y se junta con el cordal del Peña Mayor. Por encima sobresale el Retriñón y al fondo el Pico Torres y los montes próximos al puerto de San Isidro todos cubiertos de nieve. Al sureste, en primer término el valle de Cuerrias y al otro lado la Sierra de Sellón -con el pico Faceu como cumbre más alta- por la que discurre el Camino Real del Sellón que va desde el puerto de Tarna hasta Infiesto y está señalizada como GR-102. Más allá, entre otros, la gran mole inconfundible del Tiatordos. Al este la sierra de Aves con el pico Vizcares como cima señera y por encima, nevados, los Picos de Europa. Hacia el noreste la sierra del Sueve con nubes a media ladera, sobresaliendo las cimas más altas. Un poco más lejos, también por encima de las nubes, el Mofrechu y, entre este este último y los Picos de Europa, ya en el horizonte, la sierra del Cuera.

El fácil cresteo nos lleva, pasando al lado de una pequeña charca llena de huevos de rana situada en el mismo collado, hasta la base de La Múa. Otro pequeño repecho y una giro hacia el oeste nos permite situarnos en la cima, después de pasar entre dos grandes peñas. Hay en este monte un buzón montañero, donde dejar mensajes. Es tradicional que los montañeros dejen allí una nota con su dirección y recojan la que encuentren para enviársela por correo a los que hollaron antes la cima. Paramos un poco para descansar, hacer las fotos y, sobre todo, admirar el imponente paisaje. En lo alto de La Múa el viento arrecia y hace un poco de frío: es necesario buscar algún abrigo entre las peñas para sentarse y reponer fuerzas.

Para bajar, seguimos las suaves crestas en dirección sur, girando hacia el oeste por los Picos Verdes hasta alcanzar el bosque de hayas y acebos que divisamos antes, desde lo alto de La Múa. El bosque que atravesamos, ya en dirección norte, en la bajada, alterna con los prados de Pendón salpicados de casas y establos en ruinas. Viejas hayas caídas y ramas secas casi mimetizadas con la tierra, nos explicaban el proceso de renovación del bosque, con sus hayas majestuosas y sus jóvenes acebos colmados racimos densos de frutos rojos. Después de seguir varios senderos, finalmente dimos con el camino principal que descendía por la izquierda de los prados. En algunos puntos estaba oculto por la maleza y tuvimos que atravesar los prados. En la parte final del descenso, seguimos el curso de un arroyo, cruzando pequeños arroyuelos, manantiales y prados que rezumaban agua, hasta dar con el camino por el que habíamos subido por la mañana, cerca ya del puente de Meceures.

Estamos en la impresionante foz del río Pendón. Seguimos por el sendero excavado en los impresionantes murallones de roca caliza, que discurre paralelo al río y cuyo nacimiento habíamos visto monte arriba. Las hoces son grandiosas, llenas de vegetación y el río de aguas cristalinas, baja formando pequeños rápidos cuyo rumor nos acompañó el resto de la ruta. Al poco de entrar en las foces encontramos un pequeño puente de madera que nos sitúa en la margen izquierda del río, por el que seguiremos todo el trayecto. Enseguida cae a nuestra derecha la riega de Bomalu, en medio de un paisaje de hayas centenarias y robles. Después pasa el sendero al lado de una caseta con tuberías de alguna traída de aguas. Excavado en la roca, el sendero llanea ahora a través de las hoces, mientras el río sigue su descenso, dejándonos al borde del precipicio que poco a poco se va abriendo a nuestros pies. Las hoces terminan en la majada de Fornos, con varios cabañas. Cruzamos la pequeña campera hasta llegar a la pista que desciende rápidamente, entre frondosos bosques de castaños, hasta la planta embotelladora de agua Fuensanta.

Lorenzo Sánchez (Gijón)

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2 comentarios »

  1. Ana:

    Hay una página web que complementa bastante bien las explicaciones con imagenes en la siguiente dirección:
    http://www.asturiasenimagenes.com/full_fotast_050.htm

  2. Ana Cristina Jimena:

    Mas que comentario, yo les haría la siguiente pregunta, que tipo de dificultad es hacer esta ruta, para personas que no estan aconstumbradas a lamontaña.
    y otra mas, merece la pena.
    saludos.

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