Senderismo y naturaleza en Asturias

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Desde el puerto de Maravio y pico Caldoveiro hasta Bandujo

Publicado en General, Sierras interiores — 20 Junio 2007 @ 17:38

El paisaje protegido del pico Caldoveiro cuenta con uno de los mayores conjuntos cársticos subterráneos de Asturias, con simas, sumideros, hundimientos y cuevas, resultando un paisaje salpicado de pequeñas lagunas de montaña —como El Llagu la Tambaisna y el Llagu Cadupu, ambos alrededor del Caldoveiro o los de la Barreda, cerca del puerto de Bandujo— y majadas con cabañas o corros. En el puerto de Maravio abundan los pastizales, pero en el entorno del Caldoveiro y en las cercanías de los lagos antes citados abundan las masas de acebos y espinos. Por este lugar pasa la vía romana o «Camín Francés» que desde Cueiro se desvía a Oviedo por Vicenteiro, Maravio, Cuellagar, Linares, Tenebreo, etc.

 


Distancia: 7,9 km

Altura máxima: 1350 m (Caldoveiro)
Altura inicial: 959 m (Maravio)
Altura final: 1000 m (Bandujo)
Subidas acumuladas: 538 m
Bajadas acumuladas: 505 m


Pico Caldoveiro, desde el collado Santiago Para llegar a los puertos de Maravio es preciso coger la carretera AS-228 que va desde Trubia hasta el puerto de Ventana. Al llegar al pueblo de Entrago se toma la desviación a la derecha hacia Taja y, enseguida, dentro del mismo pueblo, también a la derecha sale la AS-311 que va hasta Tameza pasando por los pueblos de Santianes y Hedrada. La carretera estrecha y con muchas curvas, hace un giro brusco a la derecha poco antes de llegar a este último pueblo que nos deja en los puertos de Maravio. Enseguida encontramos una amplia área recreativa con un buen mirador hacia la Cordillera Cantábrica en las cercanías de la ermita de Santa Ana. Aún debemos continuar 2 kilómetros -disfrutando del hermoso paisaje de las praderas de estos puertos que contrasta que las afloraciones calcáreas del Caldoveiro y los montes próximos- hasta llegar a una gran casona de planta baja, aparentemente abandonada, situada a la izquierda de la carretera. Es la Casa de Don Pablo y enfrente tenemos el Caldoveiro. Allí dejamos el coche.Lago Tambaina, desde la cima del Caldoveiro (primavera)Unos metros más adelante de la casa sale una pista a la derecha que sube entre espinos y acebos hasta la braña en ruinas de Cubriellos. Prosigue la subida, no demasiado empinada, por el “Camín Francés” que ha sido recientemente desbrozado, hasta coronar el collado de Tambaisna. Estamos a los pies del pico: no hay más que bajar unos metros y sin cambiar de dirección rematar los últimos 150 m de desnivel que quedan para llegar a la cima. Esta subida marcada con hitos sigue la dirección de un franja herbosa que nos deja en la cresta a pocos metros de la cruz de hierro y el vértice geodésico que marcan la cima. No presenta ninguna dificultad.Lago Tambaina desde la cima del Caldoveiro (invierno) Desde este punto, si el día es bueno, se puede alcanzar a ver la costa central asturiana, con Gijón al fondo y por el sur la Cordillera Cantábrica desde el puerto de Pajares, con los picos Cellón y Tresconcejos destacando, hasta el de Somiedo y más allá la cima del Cornón y de los montes próximos. En dirección sureste destaca la sierra de Sobia y por detrás el macizo de las Ubiñas: Ubiña grande, Fontán, Ranchón, Fariñentu y Peña Rueda. Virando al sur Peña Vigueras y justo detrás sobresale el Ferreirúa. Al este a nuestros pies el lago de Tambaisna y al fondo el pico Tresconcejos. Un poco a la izquierda la sierra del Aramo y al noreste muy lejos la del Sueve. Por el lado noroccidental el amplio valle de Villabre, en lo más hondo de la imagen y la sierras de Yernes y Tameza.Descendemos por la ladera este en dirección a la laguna Tambaisna, pasando al lado de pequeñas masas de acebos, hasta recuperar el “Camín Francés” que ahora sigue en dirección noreste hasta coronar el collado Santiago que hemos visto con claridad desde la cima del Caldoveiro. Este collado nos ofrece a la vista el valle que da acceso al puerto de Bandujo. Descendemos al lado de una buena fuente y después de unos 800 m llegamos a los lagos de la Barrera. Son tres pequeños lagos cubiertos de plantas acuáticas y cercados, como el de Tambaina. Pasamos al lado de los tres lagos y al final del tercero se encuentra el puerto de Bandujo. Aquí tenemos dos opciones, seguir el camino bajando al pueblo dando un amplio rodeo o, lo que hicimos nosotros, girar hacia el sur para subir con cierta dificultad entre los matorrales y acebos hasta coronar el alto de CharcosDesde la cima del Caldoveiro (invierno) Rubios. En esta zona el sendero se pierde fácilmente y lo mejor es seguir la dirección sur, hasta alcanzar el collado, donde el sendero gira ligeramente en dirección sureste para bordear el murallón calizo que dejamos a nuestra derecha. Así desembocamos en una zona de prados llamada Folgueras. El sendero se transforma ahora en amplio camino carretero que, con gran pendiente, desciende hasta el pueblo: dejando el murallón calizo a la derecha, y después de una brusca curva a la izquierda y otra a la derecha, aparece en el fondo del valle el pueblo de Bandujo. El descenso, de casi trescientos metros de desnivel, transcurre por medio de un hermoso bosque de castaños y robles, tiene trozos de tierra suelta y hojas y al final abundan las rocas y las piedras. Poco antes de llegar al pueblo el camino sigue paraleloBandujo al arroyo de Valmoro y, cuando finalizan las cuestas, sale un camino a la derecha que cruza el arroyo por un puente de piedra, que no hemos de seguir. Continuamos paralelos al arroyo por su margen izquierda por el camino que, ahora llano, desemboca en Bandujo.
Este pueblo de menos de 50 habitantes pertenece al concejo de Proaza y sorprende al visitante por la gran cantidad de hórreos; bajo ellos se guardan utensilios como rastros o corzas, cestos hechos con ramas de avellano para llevar útiles del campo. Se mantiene en pie gran parte de la torre cilíndrica -con su escudo- que formaba parte de la antigua fortaleza medieval del siglo XIII. Otro monumento importante es la iglesia de Santa María, de estilo románico. Actualmente, existe un plan de rehabilitación para todo el pueblo. Bandujo ha permanecido aislado durante siglos, cuando sólo una pequeña senda romana lo comunicaba con Caranga y el resto del valle. Ello ha permitido mantener sin cambios el conjunto arquitectónico del pueblo. Hace unos pocos años se construyó la nueva carretera que lo une con Proaza. Por los campos abunda la vaca, la llamada “roxa de los valles”, por su color, como tuvimos ocasión de comprobar, pues encontramos vacas “roxas” en todos los valles: desde el Tambaina donde encontramos a un ganadero que subía en burro desde Bandujo, pasando por las vacas que pacían por los lagos de la Barrera o las que nos encontramos ya en el camino de descenso al pueblo.Lorenzo Sánchez (Gijón)

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