Miércoles 12
25 02 2008- Piazza del Popolo. Villa Borghese. Gallería Borghese.
- Vía Veneto. Piazza Barberini. Quirinale.
La Piazza del Popolo se encuentra en la puerta norte de lo que eran las Murallas aurelianas, dónde antes estaba la Puerta Flaminia, justo el comienzo de la Vía Flaminia, que en tiempos del Imperio era la principal calzada hacía el norte. El diseño actual de la plaza es de estilo neoclásico, obra del arquitecto Giusseppe Valadier entre 1811 y 1822, quién se ocupó de la demolición de algunos edificios con el fin de dotar a la plaza de dos armoniosos semicírculos. Éste diseño rompe con la forma trapezoidal centrada en la Vía Flaminia de la antigua plaza, en lugar de él, los dos semicírculos son una clara reminiscencia de la Plaza de San Pedro, obra de Bernini.
Un obelisco egipcio dedicado a Ramses II, traído de Heliópolis se alza en el centro de la plaza. El obelisco flaminio, como se le conoce, es el segundo más antiguo y uno de los más altos de Roma con 24 metros, o 36 contando el pedestal. Su antigua ubicación en el Circo Máximo, data del año 10 AC, por orden del emperador Augusto. Domenico Fontana eligió colocarlo en el centro en 1589 como parte del plan urbano auspiciado por el Papa Sixto V.
Mirando desde el norte tres calles nacen de la plaza, formando el conocido tridente: la Vía del Corso en el centro, Vía del Babuino a la izquierda y la Vía di Ripetta a la derecha. Las iglesias gemelas (chiese gemelle) de Santa Maria dei Miracoli (1681) y Santa Maria in Montesanto (1679), empezadas por Carlo Rinaldi y completadas por Bernini y Carlo Fontana, delimitan el cruce de las calles. Si se las estudia con detenimiento, aparecen diferencias entre ambas al estilo de la asimetría barroca, lo que no hubiera ocurrido si se hubiese tratado de un diseño neoclásico.
Villa Borghese : “Chiunque tu sia, o straniero, purché uomo libero, non temere qui
punto le catene delle leggi. Passeggia dove vuoi, cogli ciò che desideri, ritirati quando ti aggrada.Tutto qui è disposto per il godimento degli stranieri prima ancora che per il propietario“. “Quien quiera que seas, oh extranjero, siempre que seas un hombre libre, aquí no tienes por qué temer las cadenas de las leyes. Pasea por donde quieras, coge lo que quieras y vete cuando te apetezca. Aquí todo está dispuesto para el placer de los visitantes antes aun que para el propietario”. Con estas palabras, escritas a finales del siglo XVIII, Marco Aurelio Borghese abría las puertas de su casa a todo el mundo. Por sus avenidas pasearon Goethe, Chateaubriand, Mme. de Staël, Stendhal… y todavía se puede percibir su atmósfera cosmopolita.
Gallería Borghese. La villa y el parque fueron encargados por el cardenal Scipione Borghese, sobrino favorito del papa Pablo V, quien tenía la casa destinada al disfrute y entretenimiento. Este cardenal hedonista, asimismo extravagante mecenas, encargó al joven Bernini esculturas que en la actualidad se cuentan entre sus obras más famosas. Hoy día la villa alberga la soberbia colección privada de esculturas y pinturas de los Borguese, aunque el piso superior se halla cerrado. Lo mejor del museo son las esculturas de Bernini, y en particular el maravilloso Apolo y Daphne.
No se permite entrar con bolsas ni con cámaras de fotos. Hay que dejarlo todo en unas taquillas gratuitas.
La Piazza Barberini está presidida por la Fontana del Tritone, de Bernini y de aquí parte la famosa Via Veneto, una espaciosa calle trazada el siglo XIX en el que se encuentran buenos hoteles y comercios y restaurantes y que acaba en la Porta Pinciana construida hace 1500 años. A partir de allí se puede tomar un paso subterráneo que baja directamente a la Plaza de España. Al principio de la Vía Veneto, se encuentra la Iglesia de Sta Maria della Concezione, donde existe una sobrecogedora cripta de Huesos del Cementerio de los Capuchinos.
Si partimos de la Piazza Barberine hacia La Via della quattro Fontane llegamos al Quadrivio de las Quatro Fuentes, otro de los bellos ejemplos urbanísticos de esta Ciudad.
Si bajamos por la Vía del Tritones, tomamos la Vía Poli, a la Izquierda, para llegar a la

Fontana di Trevo. Siguiendo la Vía de S. Vinzenzo se llega a la Piazza della Pilota donde está la universidad Gregoriana. Retrocediendo para tomar la Via della Dataria, subimos hacia el Palacio del Quirinal, Sede de la Presidencia de la República.
Categorías : ITINERARIO EN ROMA, Miércoles 12
La basílica de San Pedro es una de las experiencias más impresionantes desde el punto de vista arquitectónico. Ninguna fotografía puede plasmar el impacto que reciben los visitantes ante la magnificencia del edificio, el esplendor de su decoración y las obras de arte que alberga. La alternancia en la fase constructiva entre la planta de cruz griega y la de cruz latina, y la elección definitiva de esta última, provoca que sea necesario caminar un buen trecho por la nave central antes de poder contemplar la espléndida cúpula de Miguel Ángel.
Entre los tesoros de San Pedro destaca la célebre Piedad, también de Miguel Ángel, única obra firmada por el artista, que la esculpió a los 24 años de edad en un único bloque de mármol; el baldaquín barroco del altar mayor, creado por Bernini con bronce tomado del Panteón, y la estatua de bronce de San Pedro, obra de Arnolfo di Cambio. Sorprende la casi total ausencia de obras pictóricas, sustituidas por mosaicos de la Escuela Vaticana. La plaza de San Pedro, que señala la frontera con el Estado italiano, en la que caben 300.000 personas, acoge al visitante con el abrazo de su columnata proyectada por Bernini. Los Museos Vaticanos, fruto de siglos de coleccionismo y encargos papales, ofrecen una gran variedad de colecciones que incluyen antiguas piezas de arte griegas y romanas (la del Vaticano es la mayor colección del mundo de estas características); de arte egipcio, etrusco y, naturalmente, las grandes obras maestras del arte del Renacimiento, con los frescos de la Capilla Sixtina y de las llamadas “Estancias de Rafael”. La restauración de la Capilla Sixtina, de veinte años de duración, restituyó el brillo de sus colores originales y nos permite gozar plenamente, y con todo detalle, de los episodios bíblicos en la bóveda, y del Juicio Final de Miguel Ángel, con sus casi 400 figuras representadas en el momento más dramático de la historia de la humanidad. La Capilla contiene asimismo los célebres frescos del siglo XV, obra, entre otros, de Botticelli, Perugino y Ghirlandaio.
A través de la vía de la Conciliación se llega a Castel Sant’Angelo, la fortaleza de los papas edificada en la Edad Media sobre los restos de la tumba del emperador Adriano (siglo II d. C). Su estructura es un ejemplo de la continuidad entre pasado y presente del trazado urbano de Roma, en el cual los edificios antiguos son reutilizados y modificados para que asuman nuevas funciones y puedan seguir manteniendo un papel activo en la historia de la ciudad. El emplazamiento del mausoleo del emperador en la orilla derecha del Tíber, próxima al Vaticano, determinó que fuera utilizado como bastión defensivo, conectado con los edificios papales a través de un pasadizo elevado (el llamado “Passetto”).
La Basílica de Santa María la Mayor , en italiano, Basílica di Santa Maria Maggiore, también conocida como Basílica di Santa Maria Della Neve y Basílica Liberiana es una basílica católica antigua en Roma. Construida sobre un templo pagano de Cibeles, Santa María la Mayor es (junto con Santa Sabina, algo posterior) la única iglesia romana que conserva la planta estrictamente basílical y la estructura paleocristiana primitiva. El alzado, en cambio, no se mantiene en su estado original debido a los varios proyectos de construcción adicionales (casi todas intentando imitar el estilo primitivo) y los daños del terremoto de 1348.
San Pietro in Vincoli (San Pedro encadenado) es una basílica de Roma conocida por albergar la estatua del Moisés de Michelangelo.
Es necesario recurrir a la imaginación para percibir su aspecto de entonces, totalmente abarrotado de construcciones y de personas procedentes de todas partes del Imperio romano que, como hacemos todavía actualmente, venían a visitar el símbolo de la increíble aventura que había hecho posible, en relativamente poco tiempo, que un antiguo pueblo de pastores dominara el mundo. Los romanos daban a sus construcciones una importante función propagandística, a la vez que comunicativa, procurando que produjeran un efecto entre la maravilla y el temor. Había basílicas para las reuniones de negocios y para la administración de justicia; la Curia, sede del Senado; templos; arcos triunfales; monumentos, y esculturas. La vía Sacra atravesaba la zona; por ella pasaban las procesiones religiosas y se efectuaban allí las paradas triunfales. Con el transcurso del tiempo, se construyeron en la parte opuesta los Foros Imperiales, para dar respuesta a las necesidades de espacio debidas al aumento de la población, o para dar todavía un mayor realce a la grandiosidad del Imperio.
Auténtica maravilla arquitectónica de la antigüedad y símbolo de Roma en todo el mundo, el Anfiteatro Flavio (o Coliseo) es el mayor y más espectacular edificio construido en época romana para albergar las famosas luchas de gladiadores y fieras. Fue construido en 8 años (72-80 d. C.) por la dinastía Flavia sobre el terreno ocupado por el lago artificial de la Domus Aurea para Nerón, tras en incendio de Roma (64 d. C.) La villa ocupaba una extensión de una milla. Para la inauguración del Coliseo se celebraron 100 días de juegos. Los 60.000 espectadores que cabían en el colosal edificio entraban a través de los 80 arcos numerados abiertos a nivel del suelo y, después de haber pasado todo el día en él, podían salir todos en apenas 20 minutos. En la programación de los juegos había cacerías de fieras por la mañana, ejecuciones de condenados al mediodía y combates de gladiadores por la tarde; en los días calurosos, el público se protegía del sol con una especie de entoldado confeccionado con 240 velas por marineros de la flota imperial. La zona subterránea, en el centro de la arena, se destinaba a las jaulas de los animales y a las instalaciones, y estaba dotada con un techo formado con ejes de madera cubierto con la arena que veían los espectadores. En la Edad Media el Coliseo fue transformado en fortaleza y fue sucesivamente utilizado como almacén de materiales para la construcción. Se fueron sacando las grapas metálicas que unían los bloques de roca travertina y fueron quedando al descubierto las aperturas que pueden verse en toda su estructura cuadrada (1.480 m2) entre las laderas de las colinas, colle, denominadas Celio y Palatino.
Esta enorme estructura, situada entre las laderas de las colinas Palatino y Aventino, se destinó principalmente a las carreras de bigas y cuádrigas, que eran uno de los espectáculos más agradables para la muchedumbre romana. Con su planta elíptica (664×123 m.) el Circo tenía una capacidad de 200.000 espectadores.
Este misterioso ornamento de 12.000 kilogramos, que ha estado en el pórtico de la Iglesia de Santa Maria en Cosmedin desde 1632, ha provocado gran cantidad de especulaciones. La teoría popular es que se trata de la tapa de un antiguo desagüe romano, aunque la falta de erosión alrededor de los cinco huecos (ojos, orificios de la nariz y boca) dejan entrever que no. Cualquiera sea el caso, la leyenda de esta pieza, como se deduce de su nombre, La Bocca Della Verita’ (”la boca de la verdad”), ha transmitido una leyenda completamente diferente: ¡Se dice que la boca come las manos delos mentirosos!
La Plaza del Campidoglio se encuentra ubicada en la Colina Capitolina (o del Campidoglio), la más pequeña de las siete colinas de Roma.
Epicentro de la zona más elegante y exclusiva del centro histórico, la plaza de España ha sido siempre un lugar de encuentro no sólo para los romanos sino también para los visitantes y los artistas extranjeros, que, en el pasado, se alojaban en los numerosos hoteles y hostales de las calles cercanas. La famosa escalinata, proyectada en el año 1700 por Francesco De Sanctis, resolvió de forma muy eficiente y escenográfica la enojosa cuestión de la conexión entre la plaza, durante mucho tiempo controlada por los españoles, que tenían allí su embajada, y la “zona francesa”, en la parte alta, con su renacentista iglesia de la Trinità dei Monti.
El efecto espectacular de la Fontana de Trevi no se va descubriendo gradualmente, ya que ninguna de las calles que nos conducen a ella nos lo permite. Proyectada en el siglo XVIII por el arquitecto Nicola Salvi y realizada en un período de treinta años, la Fontana es una exaltación del agua como símbolo de vida, bienestar y cambio. Su situación indica el límite del trayecto del antiguo acueducto del Agua Virgen (año 19 a. C.), cuya historia se cuenta en los relieves de la parte superior de la fachada.
El Panteón, una de las obras maestras más impresionantes de la arquitectura de todos los tiempos, fue edificado en la época del emperador Adriano, en el siglo II d. C., como templo dedicado a todos los dioses. En el año 608 el emperador de Oriente Foca hizo donación de éste al papa Bonifacio IV, que lo transformó en una iglesia dedicada a la Virgen y a todos los santos y mártires, permitiendo así que llegara hasta nuestros días como la estructura mejor conservada de la antigüedad. Es habitual que tanto los romanos como los visitantes se den cita aquí, ante un monumento construido hace mil ochocientos años, lo que permite percibir con naturalidad la presencia de tantas generaciones que se han servido de este lugar como punto de encuentro.