Apuntes filosóficos II
6 03 2007Como veo que no os animáis a darle a la imaginación sobre un viaje filosófico, os dejo un “ in primis exordium” de un viaje, el vuestro…
Lo que leeréis aquí es un libro casi revelado. Como otros muchos textos sagrados está inspirado directamente en la divinidad. Sin embargo presenta algunas diferencias que lo hace único en su género.
Aquí no es Dios el que entra en el hombre y escribe a través de él, sino que es el hombre el que se apodera del Dios y lo utiliza como un simple escriba. Los términos se han invertido. Ya no es el hombre el copero de los dioses, sino la divinidad la que escancia, unos culines de sidra, bebida espirituosa, en los vasos de los hombres.
Por otra parte, es un libro de palabras comprometidas. Fue escrito por simples mortales durantes siete días con sus noches –sobre todo noches-. Habitantes fugaces y efímeros de unos momentos irrepetibles, aquellos cincuenta y dos seres abrieron un puente- ya sabéis lo de los puentes- entre lo humano y lo divino. Y así- esto no se si ponerlo, por la censura, que a veces no discierne entre la literatura y la realidad- inspirados por brebajes mágicos y otros elementos de la naturaleza u otros humores corporales cualesquiera, se atrevieron a dejar por escrito las imágenes, pasiones y sensaciones- y todo aquello que la ciencia calificó en la revolución científica de cualidades secundarias- de un mundo mítico y sólo perceptible para los iniciados.
Como todas las grandes epopeyas los autores y los hermeneutas son anónimos. Fue escrito en común y en común fue concebido.
Leyendo lo que sigue – que espero que lo escribáis vosotros- no cabrá duda de que las puertas entre nosotros quedaron abiertas. Y como dice un antiguo texto oriental. “ (…) al conocernos se abre el camino hacia la inmortalidad.” Escribir … por si acaso, algún año volvemos por allí a cerrarlas…
Categorías : General