En Mares Salvajes

16 01 2012

ENERO 2012 

Título : En mares salvajes

 Autor: Javier Reverte

Editorial : Círculo de lectores

Año: 2011

CIUDAD: Barcelona

Número de páginas: 428

Datos del autor:
Javier Reverte nació en Madrid en 1944 y durante casi veinte años trabajó como periodista, siendo corresponsal de prensa en Londres, París y Lisboa. Comenzó su andadura literaria con La aventura de Ulises, obra inspirada en la Odisea en la que aunaba las dos pasiones de su vida: la escritura y el placer de viajar. A este siguieron otros muchos libros de viajes, entre los que se cuentan algunos de los títulos más sobresalientes del género en lengua española: la llamada “Trílogía de Africa” – compuesta por El sueño de África (1996), Vagabundo en África (1998) y Los caminos perdidos de África (2002)-, Corazón de Ulises (1999), Billete de ida (2000), El río de la desolación (2003), La aventura de viajar (2007), El río de la luz (2009) y En mares salvajes (2011).
Javvier Reverte es también autor de varias novelas, como Lord Paco (1985), Campos de fresa para siempre (1986), Muerte a destiempo (1988), Todos los sueños del mundo (1999), la “Trilogía de Centroamérica” (2000) –Los dioses debajo de la lluvia, El aroma del copal y El hombre de la guerra-, La noche detenida – I Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2001-, El médico de Ifni (2006), Venga a nosotros tu reino (2008) y Barrio Cero (Premio de Novela Fernando Lara 2010), así como de Dios, el Diablo y la Aventura (2001), biografía del jesuita español Pedro Páez. Su obra poética aparece recogida en el volumen Trazas de polizón (2005) y en el pequeño poemario Poemas africanos (2011).

Resumen de la obra:
En el verano de 2007, los hielos se abrieron por primera vez en el mítico Paso del Noroeste, una ruta marítima del norte canadiense que une el océano Atlántico con el Pacífico a través de aguas árticas. Un año después, el autor del libro encontró pasaje en un barco oceanográfico ruso, uno de los primeros que acometían la aventura de cruzar el Paso. En el curso de trece días, fue testigo de la violencia del océano en aquellas salvajes latitudes cercadas por el hielo y de las condiciones de extrema dureza en las que viven los pocos habitantes de las regiones boreales.
Este el relato de un viaje que empezó en Ottawa, al sureste de Canadá, un mes antes de la navegación, y terminó, cuatro semanas después, en Edmonton, al suroeste del mismo país. Con sus estilo inimitable, Javier Reverte nos describe las regiones que recorre: las ciudades canadienses del norte y el sur del país, loos ríos, los bosques boreales, la tundra, las islas y las penínsulas árticas azotadas por los hielos, las poblaciones lejanas del Gran Norte, las gentes que encuentra en el camino … Además, mezcla su periplo con la historia de las exploraciones de los siglos pasados y nos cuenta aventuras plenas de épica, como la tragedia de John Franklin, que murió junto con todos sus hombres durante la búsqueda del Paso del Noroeste, o la hazaña del tenaz Roald Amundsen, el primer explorador que logró cruzarlo… Un retrato actual de una región que está sufriendo profundos y acelerados cambios climáticos cuyas consecuencias tendrán serios efectos tanto en la política y economía como en el medio ambiente.

 Así comienza:
Mi memoria y mis sentidos, cuando me siento a escribir el libro de mi viaje por el Ártico, recuperan de súbito el color de un cielo lúgubre, acerado, en donde el sol apenas asomaba y, al hacerlo, vencido por la fatiga en su esfuerzo casi inútil por alumbrar la Tierra, mostraba una luz mortecina. Los altos farallones de piedra cubierta por la nieve rodeaban el mar oscuro y, con frecuencia, mi visión desde el barco era la de un mundo poco complaciente: el océano plúmbeo, las lívidas escarpaduras, la palidez de los picachos, la opcidad del cielo, un sol enfermo…
La blancura de la nieve y el hielo no aliviaban la pesadumbre del paisaje y me acordaba de Melville y del miedo que empapaba su escritura ante la contemplación de lo blanco, más pavoroso para él que el rojo de la sangre.
A veces, el barco navegaba entre placas de hielo,que deambulaban como una flota de espectros en su peregrinaje eterno por los mares boreales. Casi nunca percibíamos rastros de vida a nuestro alrededor en quella ruta desoladora, cruzando junto a islas y penínsulas congeladas. Cuando un temporal azotaba la nave, algunos pasajeros nos acercábamos a la cabina del puente de mando para contemplar, junto al piloto y el oficial de guardi, el hervor del mar ennegrecido, los escupitajos de nieve y hielo que la tormenta echaba contra la gran cristalera que se abría sobre la proa del buque. Todos guardábamos entonces un silencio reverente, o quizá temeroso, mientras bordeábamos las desiertas costas batidas por las tormentas.



153 Días en Invierno

13 01 2012

ENERO 2012 

Título:153 Días de invierno

Autor: Xavier Laurent-Petit

Editorial :Edelvives (colección Alandar)

Año: 2004

Número de páginas: 150

Datos del autor

 Xavier-Laurent Petit (Paris, 1956) realizó estudios de Filosofía y fue maestro de primaria y director de colegio antes de decantarse por la escritura en 1994.

De niño le encantaba inventar vidas diferentes de la suya que sucedían en países desconocidos, llenos de peligros. Cuando aseguraba a sus padres que eran reales, estos, como es normal, le contestaban: “!Deja de contar historias!”. Afortunadamente no les hizo caso, y ahora no solo viaja de verdad, sino que sigue imaginando historias de tierras lejanas y gentes de otras culturas y las escribe, eso sí, siempre después de haberse documentado rigurosamente.

Aunque también publica para adultos, reconoce que prefiere escribir para los jóvenes. Trata de tocar temas y géneros muy variados, pero en sus obras aparecen siempre personajes llenos de fuerza y un motivo común: el aprendizaje de la vida. Su obra ha recibido varios galardones.

 Resumen de la obra:

Galshan debe ir a vivir con su abuelo, en las lejanas estepas mongolas, hasta que nazca su hermanita. Mientras cuenta cada día que falta para volver a casa aprende el duro modo de vida de su abuelo, quien descubrirá que su nieta comparte con él la afición por los caballos y un don especial para adiestrar águilas.

Pero la súbita llegada de la Muerte Blanca, el más temible temporal del invierno, lo devastará todo. Aislados y amenazados por múltiples peligros, ambos lucharán al límite por sobrevivir.

Así comienza:-Algún día te acompañaré y haremos miles de kilometros juntos.

Cuando Galshan le decía eso a su padre, Ryham le revolvía el pelo riéndose.

-El oficio de camionero no es para las niñas. Sabes que a menudo atravieso zonas peligrosas, ocupadas por rebeldes … Siempre llevo un arma al lado por si acaso.

Pero todo lo que le contaba aumentaba aún más su deseo de ir con él. La mañana menos pensada se escondería en el camión y cuando la descubriese sería demasiado tarde para dar media vuelta.

Mientras tanto, una o dos veces a la semana, Galshan montaba en los autobuses que iban al centro de la ciudad, a donde llegaban los turistas. Se paseaba por lo que quedaba del casco antiguo: un puñado de minúsculas calles escondidas detrás del viejo bazar. Todo lo demás había sido destruido para levantar grandes bloques. En las tiendas olía a madera, a carne de cordero y a incienso. Los viejos fumaban sus pipas con los ojos entrecerrados y las viejas, acuclilladas en los quicios de las puertas, vendían pequeños quesos secos como piedras. Galshan habría preferido mil veces vivir allí antes que en el distrito de Nalaïkh.

Apoyó su frente contra el frío cristal. La luna de al lado había sido reemplazada por un cartón después de que unos chicos la rompieran de un balonazo. Fuera, el espectáculo era siempre el mismo: los grandes edificios construidos por los rusos se agrietaban, las varillas de hierro del hormigón se oxidaban y los autobuses escupían nubes de gasóleo a lo largo de Ikhoiturüü.

La sobresaltó un pequeño gemido a su espalda. Apenas nada, poco más que un suspiro.

Casi no tuvo tiempo de darse la vuelta…