Un noble español para asustar a los niños

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Fernando Álvarez de Toledo, tercer duque de Alba, se ganó a pulso su fama de implacable. Genio militar y leal a la corona  fue utilizado en ocasiones como apaga fuegos en los conflictos más duros del reinado de Carlos I y su hijo Felipe II.

Después de numerosos triunfos por toda Europa fue enviado a Flandes, donde los herejes empezaban a hacer de las suyas. El duque de Alba debía reprimir la sublevación flamenca y posteriormente realizar una campaña de clemencia, fase esta de su actuación que nunca se llevaría a cabo.

El Duque adquirió mala fama por haber creado el Tribunal de los Tumultos, posteriormente conocido como Tribunal de la sangre. Allí no se salvó nadie, fueron tales los desmanes y la represión efectuada que todavía hoy perdura en el recuerdo, donde las madres para asustar a sus niños en lugar de decirles: ¡que viene el coco! o ¡que viene el hombre del saco! dicen “¡Que viene el duque de Alba!”.

Cf.: COMPTE MASIÁ, C., Anécdotas de la historia, pág. 248s, Ed. Albor, Madrid 2006.