Cambiáte al software libre y gratuito

17 01 2007

¿Software libre, software gratuito o software comercial? ¿Por cual me decanto? No es mi intención abrir viejas heridas entre ellos. Los hay que defienden encarecidamente a unos o a otros, los hay que critican o cuestionan su calidad e incluso sus intenciones… pero no cabe duda que los usuarios somos los grandes beneficiados en esta pugna. Más donde elegir ¿no creeis?. Cada uno de nosotros equilibrará la balanza por uno u otro según nuestros intereses y necesidades. Pero la que subscribe este Blog, más preocupada por su uso en el ámbito educativo, no deja de pensar en las ventajas e inconvenientes que cada una de estas aplicaciones puede tener en la escuela. Y no es posible obviar la relevancia, y en poco tiempo, yo diría que la necesidad, de que nuestros alumnos estén debidamente capacitados en Nuevas Tecnologías utilizando herramientas y programas libres o, al menos, gratuitos.

¿Cambio o no al software libre y gratuito por razones económicas?

En la actualidad, el software que se utiliza mayoritariamente en nuestras aulas es software de licencias propietarias y, más en concreto, de la empresa Microsoft, ya que la presencia de otros fabricantes de software de licencia propietaria es prácticamente residual. Y el software de licencias propietarias sigue un método de venta por licencias que nuestros alumnos, y nosotros mismos, no nos podemos permitir:

  • Es necesario pagar una licencia por cada ordenador en el que se instala el programa.
  • Si deseamos que un alumno continúe su formación fuera del ámbito escolar usando el programa que está utilizando en el centro, en su ordenador personal, en el de su casa, también deberá pagar la licencia específica para su uso.
  • Si deseamos instalar el programa en un nuevo ordenador (por ejemplo, si añadimos un nuevo equipo al Aula de Informática o al aula-clase) también tendremos que pagar una nueva licencia.

Utilizando software propietario en las aula estamos obligando al alumno a la compra de determinadas licencias, y como ello no es posible en la mayor parte de los casos (pensemos en la inversión real en software propietario que nos supone la variada cantidad de programas informáticos que utilizamos) le obligamos también al fomento del consumo irresponsable o a la utilización de determinadas prácticas picarescas, amorales e incluso ilegales (copiado, redes peer to peer, piratería, etc.). ¿Es este el modelo de alumno que queremos?

¿Cambio o no al software libre y gratuito por razones de uso?

Uno de los principales argumentos que se esgrime frente al uso del software libre en las aulas es el de su uso: muchos docentes argumentan que sólo se debe enseñar aquello que el futuro trabajador se va a encontrar en el mundo laboral (así nos va en esta sociedad actual, qué cabida tiene en esta línea de pensamiento mostrar al alumno las consecuencias de la Revolución francesa o ciertos valores de comportamiento… con mostrar cómo funciona una determinada máquina pues, ya es suficiente).
Esto es un gran error. En las aulas no se debe enseñar a utilizar un software en particular, sino que se debe enseñar a utilizar las clases de aplicaciones que existen y los conceptos en los que se apoyan. Recuerda que cuando sacaste el carnet de conducir utilizaste un coche determinado en tus clases prácticas, pero ¿es ese el único coche que sabes conducir?

No se trata de saber manejar el procesador de textos de una determinada marca en concreto sino saber manejar procesadores de textos en general. Luego, más adelante, cuando se salga al mundo laboral, si se sabe eso, da igual que sea minoritario el procesador que se encuentre en su lugar de trabajo, puesto que la adaptación será fácil. Aquellos que llevamos muchos años aprendiendo y utilizando programas informáticos hemos pasado de una versión de un procesador de textos a otra sin traumatismos de ningún tipo, de un fabricante a otro sin sobresaltos, de Works a Wordperfect, a Word o a OpenOffice sin ninguna dificultad.

La costumbre, en este caso, es el peor aliado.

No cabe duda que en muchas ocasiones las reticencias al cambio en el hábito de trabajo y la costumbre son uno de los principales escollos a la innovación y a probar “nuevas cosas” y, más aún, en las Aulas de informática de los centros educativos (”ya me costó mucho aprender a utilizar Word y ahora tengo que dedicar tiempo a otra herramienta”, o “total, si van a hacer lo mismo, para que aprender otra nueva”). La administración en general, y en particular la administración educativa debe de apostar por su uso. Mientras tengamos en las estaciones de trabajo de nuestros centros, software propietario seguiremos utilizando también estos mismos programas en nuestras casas. Mientras enseñemos a nuestros alumnos a utilizar un programa de una determinada marca, seguirán utilizando este mismo programa en su casa.

Sí al software libre y gratuito por razones educativas.

En realidad lo que está en juego en todo este debate sobre el software libre (y sobre las licencias libres) es la concreción del modelo de la Sociedad de la Información o del Conocimiento que aún está en proceso de definición:

  • Un modelo colaborativo y abierto de creación y distribución del conocimiento, basado en la propiedad compartida de la información y de la innovación, que sólo el software libre puede ofrecer.
  • O un modelo privativo y cerrado, donde los que dictan la dirección de la innovación son las grandes corporaciones, en este caso los propietarios del software, pero que puede claramente extrapolarse a otros sectores, ya sean económicos, sociales o culturales.

En nuestras manos está elegir qué modelo queremos seguir. Aquellos que apostamos por el primero consideramos que deben prevalecer líneas de actuación que demuestren al docente, y por ende, al alumno, que la utilización de software libre y gratuito en las aulas es posible, fácil y con excelentes ventajas para toda la Comunidad Educativa: se hacen necesarias líneas de formación específica en software libre, ejemplos prácticos de experiencias de utilización, manuales sencillos que indiquen y guien al maestro en la utilización de estas herramientas con alumnos. Este es el compromiso, y el reto, que este Blog quiere afrontar.

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2 Comentarios a “Cambiáte al software libre y gratuito”

17 01 2007
alfonsoys (14:19:46) :

Hola, muy buenas.

Parece que el software libre y gratuito es una muy buena opción, pero para su generalización es preciso el apoyo explícito de las administraciones educativas, como está ocurriendo en otras comunidades (Extremadura es el ejemplo conocido no sólo en España sino que es admirado, alabado y copiado por todo el mundo) Es preciso una serie de decisiones políticas, no basta con la intención de un grupo más o menos numeroso de entusiastas.

Un saludo.

Luis Y.

17 01 2007
meditasr (21:05:43) :

Estoy de acuerdo contigo. En efecto, la Administración en general, primero, y la administración educativa después, dado el ámbito que nos ocupa, tienen que implicarse fehacientemente promoviendo iniciativas que impliquen la utilización del software libre. Has citado un caso concreto, Extremadura, pionero en España, y no debemos olvidar a otras Comunidades autónomas que le siguen en la misma línea: Andalucía, Madrid, Castilla La Mancha, Valencia y más recientemente Canarias, apuestan por su utilización. El modelo asturiano promueve un uso más sosegado, con tímidas incursiones, la muestra es el arranque dual Windows XP - Linux en los equipos del Aula Modelo o la sección software recomendado de Educastur. Pero al igual que ocurrió con Windows, cuando empezamos a utilizar los ordenadores, tuvimos que “aprender” su uso (en muchos casos, obligados, porque los equipos a los que tenemos acceso ya vienen con estos sistemas operativos instalados) y la costumbre nos hizo quedarnos con este Sistema y con los programas que traía instalados; de la misma manera, la transición hacia programas abiertos y Sistemas operativos libres implica “aprender” cómo se utilizan y, en esto, sí tenemos que poner nuestro granito de arena los más entusiastas y los que ya los conocemos y los utilizamos, sin excusas ni paliativos.

“Tiende lazos y comparte lo aprendido. El conocimiento es un bien común, de uso público y de utilidad pública”.

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