Los hijos de la Aurora

23 01 2009


 

Son  dos estatuas gemelas que muestran a Amenhotep III en posición sedente; sus manos reposan en las rodillas y su mirada se dirige hacia el Este, en dirección al río Nilo y al Sol naciente. Las estatuas están esculpidas en grandes bloques de cuarcita y las estatuas tienen una altura total de dieciocho metros.

Presidían la entrada al complejo funerario de Amenhotep III, que en aquellos días era el mayor y más espectacular de todo Egipto. Ocupaba un total de 35 hectáreas.

El historiador y geógrafo griego Estrabón explica que un terremoto, en el año 27 a. C., dañó a los colosos. Desde entonces se decía que las estatuas “cantaban” cada mañana al amanecer, concretamente, la estatua situada mas al sur. La explicación es que el cambio de temperatura, al comienzo del día, provocaba la evaporación del agua, que al salir por las fisuras del coloso producía el peculiar sonido. El emperador romano Septimio Severo nos privó de este fenómeno al restaurar la estatua en el siglo III d. C.El nombre “Colosos de Memnón” proviene del período helenístico. Los colosos fueron bautizados por los primeros viajeros griegos con tal nombre porque la pronunciación de «Phamenoth» (Amenofis), que escuchaban a los lugareños, les recordaba a la de Memnón un héroe griego de la guerra de Troya, rey de Etiopía, que llevó a sus ejércitos desde África hasta Asia para ayudar a defender la sitiada ciudad y que fue finalmente derrotado por Aquiles.

Pero hay otra explicación más romántica, Memnón era hijo de la diosa Aurora y se pensaba que estas colosales estartuas cantaban para saludar a su madre cada día.


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