Andanzas serranas

  Era el segundo día que salíamos a “ver mundo”. Aunque todavía no había mucha confianza con nuestros amigos de Tenerife, ya les empezamos a coger cariño.

A las 9.30 y con un calor casi inaguantable para nosotros, iniciamos la excursión.

Íbamos a la Ciudad Encantada y, mientras tanto, en el autobús, Rosa (la guía) nos explicó que el Parque Natural Serranía de Cuenca es centro de especial protección.22-abril.jpg

Durante el viaje íbamos contemplando el paisaje: los pinares (que eran la base de economía en Cuenca), un monumento que representaba a un pastor en los pinares y, sobre todo, nunca perdimos de vista el río Júcar, con su particular color verde, sus zonas de baño y sus zonas de pesca (con la devolución de los peces al río, ¡que estábamos dentro del parque!)

Por fin llegamos a la Ciudad Encantada, donde nos comentan que estábamos en un mar, ya que antiguamente eso era. Rosa nos dijo que las rocas tenían esa forma porque el agua y el aire las deformaron. Procedemos a la lectura de un soneto de Federico García Lorca (Sonetos del amor oscuro) en el que el poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca.

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Disponemos de una hora para hacer un recorrido por ese singular paraje observando el peculiar modelado de las rocas. Finalizado este y después de realizar algunas compras, nos dirigimos al autocar donde estaba el control de avituallamiento: ese día nos habían puesto dos bocadillos, dos piezas de fruta, un zumo y una botella de agua. ¡Menú de montañero!

Después de reponer fuerzas, nos dirigimos hacia el nacimiento del río Cuervo (un espacio de 1.709 hectáreas y declarado Monumento Natural en 1999). Una vez allí, caminamos un poco y en una zona donde había una pequeña cascada Rosa nos explica unas cosas que luego nos servirían para responder a las cuestiones que se nos planteaban en el cuaderno. Es el lugar perfecto para leer el romance Serranas del Júcar, de Luis de Góngora. Hicimos una pequeña ruta y, concluida esta, dispusimos de tiempo libre para comer.

Cerca del aparcamiento había un área recreativa donde podíamos comer lo que nos quedaba del pic-nic o bien ir al bar cercano y comprar lo que nos apeteciera.

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En el viaje de regreso, realizamos una visita guiada a la piscifactoría. Nos estaban esperando dos monitores, por lo que nos dividieron en dos grupos (los de Tenerife por un lado, y nosotros, por otro), cosa que no nos gustó. Después de las explicaciones, el monitor intentó que alguno de nosotros pescase alguna trucha, ¡pero se vio que no es lo nuestro!

Por otro lado, tuvimos suerte, puesto que desde ese mismo lugar pudimos observar bastante cerca al águila y a la pareja de halcones. Un poco más allá, y en una especie de laguna, divisamos distintas clases de patos.

De regreso hacemos una parada en la espectacular Ventano del Diablo, desde donde hay una magnífica panorámica, todo después de realizar unas cuantas fotos y leer un fragmento de El río que nos lleva, de José Luis Sanpedro.

  

De vuelta en el centro, hicimos un pequeño ensayo, puesto que esa noche nos correspondía hacer la presentación de nuestra comunidad. Nos duchamos, cenamos y de nuevo al salón de actos.

Después de solventar unos cuantos problemas (no encontrábamos les casadielles ni funcionaba el ordenador…), llegó el momento de dar a conocer a nuestros compañeros de Tenerife, a Rosa y a Jaime (el responsable de la Ruta en Cuenca) el Principado de Asturias. La presentación no resultó tal como esperábamos.

A continuación procedimos a la entrega de regalos: una camiseta para nuestros compañeros; para las profesoras, un pisapapeles, un llavero con el logotipo de nuestro centro, un pin con el escudo de Langreo, y para el centro, un pequeño obelisco de cristal que llevaba grabado el nombre del CEO de Tenerife y el logotipo de nuestro instituto. El Departamento de Lengua les entregó un ejemplar de la novela La aldea perdida, de Armando Palacio Valdés También les repartimos folletos con todo tipo de información sobre nuestra comunidad.

La Delegación de Cuenca recibió un pisapapeles con el logotipo del centro, y Rosa y a Jaime, además de folletos propagandísticos, recibieron un llavero grabado con el logotipo de nuestro centro.

 

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