Ya hemos investigado sobre las relaciones entre arte y psicología, hemos intentado averigüar las patologías de algunos autores a través de sus obras. Ha resultado, creo, muy satisfactorio ver cómo la expresión artística nos lleva a lo más profundo del ser humano; pero también nos asombra comprobar cómo casi siempre que hay un genio detrás se esconde un problema psicológico, o varios, cómo detrás de cada doctor Yekyll hay un mister Hide…..

http://es.wikipedia.org/wiki/El_extra%C3%B1o_caso_del_doctor_Jekyll_y_el_se%C3%B1or_Hyde

 

 Para terminar la actividad, os muestro aquí dos ejemplos de autores geniales sin graves problemas mentales conocidos, ni TOC. ni TDH. ni trastorno sexual, ni esquizofrenia, ni epilepsia, ni paranoia, crítica o no, ni neurosis…etc… Uno de ellos me es más cercano y querido, el otro no me llega del todo, sobre gustos colores… Para educar la mirada artística os propongo de manera libre y voluntaria interpretar los símbolos propuestos debajo de la obra.

 

.la esperanza del navegante Observa en el cuadro: Ruta del marino Navegante Estrella polar Navío

miquel-barcelo-045.jpg

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Y a propósito de un autor que ha salido en los trabajos, una cita que, considero, describe bien la pérdida de contacto con la realidad a la que se ve sometido el creador, enajenación y desarreglo de los que surgen la chispa de lo desconocido como material del que están hechos los sueños:


BÁRBARO

Mucho después de los días y las estaciones, y los seres y los países,
El pabellón de carne sangrienta sobre la seda de los mares y las flores árticas; (que no existen.)
Repuesto de viejas fanfarrias heroicas - que siguen asaltándonos el corazón y la cabeza - lejos de los antiguos asesinos -
¡Oh!, el pabellón de carne sangrienta sobre la seda de los mares y las flores árticas; (que no existen.)
¡Dulzuras!
Las ascuas, lloviendo en las ráfagas de escarcha, - ¡Dulzuras! - los fuegos en la lluvia del viento de diamantes arrojada por el corazón terrestre eternamente carbonizado para nosotros. - ¡Oh mundo! -
(Lejos de los viejos refugios y de las viejas llamas, que se oyen, que se sienten,)
Las ascuas y las espumas. La música, vorágine de remolinos y choque de témpanos en los astros.
¡Oh Dulzuras, oh mundo, oh música! Y allá, las formas, los sudores, las cabelleras y los ojos, flotando. Y las lágrimas blancas, hirvientes, - ¡oh dulzuras! - y la voz femenina llegada al fondo de los volcanes y de las grutas árticas.
El pabellón…

A. Rimbaud, Iluminaciones

(Subrayo lo que me parece especialmente significativo, para que penséis. He ahí el pabellón ideal del genio y sus componentes extraordinarios) Ahora vas y lo cascas…

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