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DIOSES Y ALMAS

(Un estudio de la antropología a través del cine y los textos)

por Luis García Godoy

En este apartado trataremos las difíciles relaciones entre los pueblos indígenas y la sociedad industrializada, llamada “primer mundo”  por el dominio político, económico y social[x1] . Estas diferencias se han querido ver simplificadas en el famoso problema Norte-Sur pero no olvidemos que muchos de esos pueblos conviven con estos países desarrollados aunque, a veces, en condiciones de semiextinción.  Dos mundos que no se encuentran pues detrás del deseo de hermanamiento, que, observamos en algunos casos, se esconden los intereses económicos, sociales o simplemente políticos. En este capítulo vamos a tratar uno de los episodios más conocidos y cruentos de esa difícil convivencia: la experiencia entre el hombre blanco conquistador y los indios americanos. Meunier y Savarin expresan muy bien, según mi parecer, esa impotencia que revela rabia contra el poder de Occidente cuando desborda los principios básicos del respeto y  la libertad:

 TEXTO: Regalos envenenados          “El problema indio exige bondad y valor, pero sobretodo sabiduría. Bertrand Russell ha puesto el acento sobre esta dificultad de ser virtuoso: “En la Edad Media, cuando la peste aparecía en un país, los hombres piadosos aconsejaban a la población que se reunieran en las iglesias y que rezaran para que aquella desapareciera.; esto conseguía que el mal se expandiera con una rapidez extraordinaria entre los suplicantes así reunidos. He aquí un ejemplo de amor sin sabiduría.” La última guerra dio un ejemplo de saber sin amor. En uno y otro caso, el resultado fue la muerte a gran escala. Cualesquiera que sean la sinceridad y el entusiasmo que han presidido su creación, los diferentes servicios encargados de hacer respetar los derechos de los indios y de sus comunidades han, a pesar de ellos, contribuido a su desaparición. Una cierta caridad mal ordenada ha arruinado al indio.         Por desgracia, en principio: los bacilos han matado más que las armas en América. Gilberto Freyre ha hablado muy justamente de una “sifilización occidental”. Los amerindios, como los trobriandeses o los maories, son vulnerables a las enfermedades más benignas; inútil apenarse aquí y hacer un inventario fastidioso, incompleto y chocante, de los desastres causados por las epidemias de rubéola, de gripe o de varicela. Nosotros no haremos más que citar el ejemplo de los Bari: por un periodo de cuatro años, de 1963 a 1967, el etnólogo Robert Jaulin ha estimado en casi el 50% las pérdidas imputables a las enfermedades. (esto sería, desde el punto de vista de la cultura y de la diferencia lingüística, como si la mitad de los franceses desaparecieran en un día…).         A menudo se les hacen regalos de animales domésticos, pollos y perros. Signo de amistad inútil y que puede incluso llegar a ser criminal, pues estos animales son portadores de gérmenes y ensucian los campamentos.(…).         Es generoso distribuirles víveres pero esto pide ser muy cauto, las consecuencias pueden ser, a largo plazo, bastante graves: habiendo recibido arroz o maíz, ellos no intentan plantar sus semillas y es, para el año siguiente, hambre, o, al menos, desequilibrio alimentario.

         Nada debería ser introducido en las tribus que no cuadre exactamente en las funciones y en las necesidades tradicionales. Un peine se cambiará por un peine. Nada más allá. No olvidar jamás: para los indios, el exotismo es una enfermedad mortal. “[1]

             Vemos la dificultad que representa el contacto entre perspectivas tan antagónicas. Amor sin sabiduría puede resultar más dañino que el mismo odio desatado. Surge así uno de los conflictos más trágicos para la Historia “inocente” de la humanidad que sin embargo ofrece un campo de trabajo y prevención del que se ocupa el antropólogo. Las ciencias sociales, en general, encuentran graves dificultades pero reconocen la complejidad del estudio de otras culturas que hace, aunque arriesgada, especialmente delicada la investigación por lo que atañe al mantenimiento de la cultura tratada sin que la observación suponga, como suele suceder, alteración alguna.         Antes de continuar con el desarrollo del texto convendría que te fijaras en algunos términos que se manejan en este capítulo: - indio-indígena-amerindio. ¿Podemos encontrar alguna diferencia entre estas palabras?. Busca en un Diccionario o Enciclopedia.          La siguiente pirámide muestra el orden de prevalencia que da el autor a los tres conceptos claves que han determinado el encuentro de Occidente con otros pueblos.                                                

            La bondad de la que habla el texto hace referencia a la caridad misionera entendida ésta desde su lado amable y altruista. El valor hace mención, según yo interpreto, a las continuas expediciones que han buscado conocer las regiones perdidas, y con ello a otros pueblos. Pero en un orden de valores que resulta verdaderamente ético, por encima de todos los intereses debe prevalecer la sabiduría antes de actuar. Los ejemplos que citan los autores pueden resultar cómicos pero reflejan perfectamente una enorme cantidad de casos en los que el roce entre culturas ha resultado catastrófico. Sabemos que desde un punto de vista biológico la adaptación y el cruce de individuos genera inmunidad, pero no olvidemos que este proceso, como todo lo natural, necesita su tiempo sosegado. Los choques brutales perjudican a los más débiles. Las enfermedades entonces se ciernen sobre ellos y sobre la supervivencia de su cultura. Así una simple gripe merma una tribu y aísla a sus componentes del resto de los indígenas.  Regalos envenenados que tienen la mejor intención pero llevan el mal inocente y sutil de lo desconocido.         El dilema lo plantean muy bien las ONGs.: enseñar a pescar o dar peces. Muchos de los programas para el desarrollo buscan educar y potenciar dentro del medio y con los recursos que éste otorga.  Cada vez con más intensidad los países ricos (aunque demasiado lentamente) se proponen desarrollar a los pueblos en su propio medio, con materiales a su alcance, antes que simplemente dar bienes que en la mayoría de los casos acaban en manos de mercaderes o mercenarios.         Según los autores, en el conocimiento y ayuda que pueden recibir de nosotros los pueblos indígenas, nunca se debe ir a ciegas con las mejores intenciones. Por ello la idea fundamental sería: para los indios, el exotismo es una enfermedad mortal.          Los indios son más débiles por su aislamiento, por el cada vez más escaso número de individuos y su limitado desarrollo tecnológico. Desde las épocas coloniales los amerindios se han visto desbordados sin tregua por una invasión lenta de productos y técnicas extrañas para sus pueblos. No hay marcha atrás en la recuperación de muchos de estos pueblos pero quizás y gracias a textos como los que aquí se comentan podamos frenar el genocidio de los que quedan.         Resulta chocante observar a un indígena delante de un ordenador o vestido al uso occidental, pero ¿dónde acaba la supervivencia de una cultura y cómo permitir que ellos mismos se desarrollen, si es su deseo, sin perder sus tradiciones?. 

 PREGUNTAS A PROPÓSITO DEL TEXTO:1. ¿Qué tipo de enfermedades pueden portar las ropas que regalamos a los pueblos indígenas?. ¿Se te ocurre alguna forma de evitar el problema de la transmisión de enfermedades entre culturas que han estado cientos de años sin recibir influencias externas?.2. Define y explica la expresión “sifilización occidental”.3. Infórmate de quienes son los amerindios y haz un estudio comparativo con otros pueblos que se les parezcan. Sitúalos en el mapa del continente americano.


[1] Meunier y Savarin, Le chant du Silbaco, De PHEBUS, pgs. 140-142, traducido al castellano por Luis García Godoy. 



 [x1]

“Para el indígena su única arma es un pájaro mítico. Para los civilizados los medios de destrucción, para los primitivos, el lenguaje. Soliloquios de todo un pueblo.”

Meunier y Savarin, Le chant du Silbaco

PROPÓSITO DIDÁCTICO.

La pretensión fundamental de este trabajo, que recopila textos seleccionados y comenta algunos aspectos elementales de la simbología antropológica, consiste en mostrar las diferencias culturales desde las distintas cosmovisiones: vivir la diferencia en una defensa de la identidad a la vez que fomentar vías de comunicación y respeto. Lejos de hablar de razas, una sola raza, la raza humana, pero con múltiples y marcadas distinciones culturales, contrarios intereses, miras separadas. Un punto de referencia relativo a las costumbres y absoluto respecto a los derechos humanos. Huimos aquí del relativismo exagerado. Hay mundos desarrollados enormemente gracias a la tecnología y mundos que evolucionan en paralelo con el medio ambiente, hay mitos tradicionales y hay razones científicas, no siempre incompatibles. Todos los mundos son posibles si se tienen en cuenta los contextos. Hemos creído que el ejemplo más claro para mostrar la semejanza de lo propiamente humano que habita en todos los pueblos está en el análisis directo de las características antropológicas. Sin embargo consideramos que no hay una única naturaleza humana sino un abanico de posibilidades que hacen del hombre el junco más flexible de la naturaleza. En efecto, resistir supone adaptación  y evolución, el medio resulta hostil en exceso en determinadas ocasiones.
La Antropología cultural nos sirve, por tanto, como excusa para acercar a los adolescentes de 4º de la ESO. y de 1º de Bach. al conocimiento de las diferentes culturas, más allá de los estudios que han hecho acerca de las civilizaciones y con la intención de actualizar los problemas. En los planes de estudio se les habla sobre Derechos Humanos pero no se busca el punto de vista de las otras visiones del universo, de los pueblos indígenas, muchos nunca sabrán cómo piensa un amerindio, o qué sentido le da a la vida un esquimal, ¿por qué los hindúes respetan la vida de las vacas más que la suya propia? etc.

Por otro lado la cada vez mayor cantidad de inmigrantes en nuestras aulas nos prepara para un debate hondo y sereno al mismo tiempo, poder enfocar el problema con una defensa de las diferencias culturales sin fronteras, prejuicios o tintes xenófobos. Sabemos que esta tarea encierra uno de los grandes problemas que van a determinar los grandes acontecimientos del siglo XXI: migraciones en masa, discriminación racista, luchas de religión, separatismo étnico…

Algunos ya temen que los grandes logros conseguidos en occidente durante siglos, por ejemplo los derechos de la mujer (que todavía no igualan a los derechos masculinos en la práctica), puedan derrumbarse con la llegada de otras culturas. Lógicos temores. Necesaria una integración social sin que se desintegren las distintas costumbres. La referencia de los Derechos Humanos debe servirnos para desentrañar las confusiones o desvaríos que nos preocupen. A pesar de todo, este no es un texto estrictamente ético, aunque su última intención lo sea, quiere provocar el debate pero sobre todo el conocimiento inteligente de otros pueblos lejos de los tópicos turísticos o de los exotismos publicitarios.

Podríamos enumerar múltiples razones contra el etnocentrismo pero basta con evitar los prejuicios del pasado a propósito de la superioridad de la raza blanca sobre el resto de culturas. La hegemonía de occidente desde el punto de vista político durante mucho tiempo estuvo basada en el comercio y la dependencia de los pobres. Hablamos de tres mundos, eufemismo creado por el interés de la riqueza frente a la miseria de los desprotegidos que ven explotados sus recursos. Hay iniciativas muy interesantes como la del comercio justo (pagar la mercancía a partir de una “justicia” de salarios más internacional y no aprovecharse de la mano de obra barata), desarrollo de cosechas adaptadas al lugar, fábricas de los lugares de origen, microcréditos para familias con proyectos y sin recursos…

Los textos quieren ser un pretexto para conocer otras formas de enfrentarse al dilema de la existencia. Globalizar las oportunidades pero no globalizar las costumbres. Algunos pequeños actos que nos parecen insignificantes pueden cambiar el mundo. Sabemos que este efecto mariposa suele llegar demasiado tarde pero no debemos dejar de intentarlo para no perder el contacto con otros mundos. Que los adolescentes sepan que una firma en una página Web se une a millones de ellas y que éstas provocan la crítica en la opinión pública, que esto se repite en la prensa, que ésta presiona sobre políticos y autoridades, y éstos protestan a los países implicados. Que pequeños actos como este han salvado ya a varias mujeres de
la Ley Sharia debe darnos ánimo. Vemos cada día cómo se crean más y más O.N.G.s, aunque hay cientos de ellas que se ocupan de todo lo imaginable. Enseñar estos temas en las aulas puede, a veces, ser una batalla perdida pero nunca será un acto de retórica y demagogia.        

     Intentamos sobretodo responder a las cuestiones que en algunas ocasiones se han planteado sobre las culturas “primitivas”. ¿Tienen literatura los pueblos indígenas?, ¿cómo es su lenguaje?, ¿qué tipo de emociones expresan en su vida?, ¿cómo contemplan los elementos naturales?, ¿tienen arte y cultura?, ¿son sensibles o brutos y toscos como representan muchas películas tópicas?.     Recientemente, hemos asistido desde el cine a un acercamiento al mundo indígena con otros ojos. Por esto hemos escogido algunas películas de éxito combinadas con otras más eruditas pero de enorme calidad. Los textos deben ilustrar esos mundos aproximándonos a cierta objetividad, lejos de intenciones partidistas o sectarias.     Queremos recordar a las culturas y civilizaciones el dicho latino: “tanta gloria lleves como paz dejas”. En efecto esa paz que entretejemos es el mejor cartel de presentación para la posteridad, esa paz se nutre de hechos culturales. No  se trata, como en muchas ocasiones nos quieren hacer entender, de algo parecido a aquella “pax romana”, recordamos a Tácito: lo convierten en desierto y lo llaman paz. Las influencias culturales deben ser encuentros y no conquistas. Multiculturalidad.     Se trata una vez más de aprender en Valores dentro del dinamismo que requiere el entorno educativo, a través del juego de tradiciones y ritos. Un juego de búsqueda de conceptos y símbolos establece las diferencias entre culturas. La cultura en sí es un juego de símbolos. No olvidamos que el símbolo es el origen del pensamiento, son las palabras de la tribu. Los símbolos nos hablan de mitos, leyendas que responden sobre el origen de lo que le sucede a la cultura, y existe una intensa y, a veces, tensa relación entre mito y religión. Hemos seleccionado culturas que no han sido reducidas al complejo mundo de las tres religiones monoteístas, culturas “primitivas” y religiones naturales en el sentido de que sus referencias son inmanentes al orden natural mismo y no buscan una trascendencia. Sus dioses y sus almas son vistos como complemento del orden natural. La naturaleza envuelve todas las aspiraciones más allá de la vida y la muerte.El símbolo transmite todo el conocimiento a las generaciones posteriores con pocas imágenes y sin necesidad en muchos casos de gran literatura, incluso sin necesidad de lengua escrita. Todos los mitos y símbolos se manifiestan en el rito como acción. Quisiera que se prestara especial atención a los hechos que narran estos textos analizados someramente. Una de las diferencias fundamentales con nuestra civilización se centra en que para los pueblos indígenas cada detalle, cada pequeño acto cotidiano, puede ser simbólico y representa algo misterioso. La vida cobra un carácter místico de grave profundidad. Es este el lugar del arte, toda la comunidad participa de la vida artística, que está interpretada por el chamán: la música, la danza, las pinturas, la magia, la contemplación del cosmos como algo bello y sagrado, todas las actuaciones tienen un componente artístico que como en el caso de las canciones o poemas de los “inuits” se transmiten de padres a hijos y son una prueba de la sencilla belleza que extraemos de estas culturas.         Para fomentar el debate y la comprensión por parte del alumnado se pueden llevar a cabo las actividades sobre los textos. No se ha querido exacerbar el análisis de los mismos para dejar libertad en el uso y comentario que  se haga. Hemos añadido algunas explicaciones que sirven como aclaración y presentación de ideas que hemos considerado de gran interés antropológico. Utilizar este manual de manera viva necesitaría la interacción entre profesor y alumno, que éste último trabaje sobre lo dado y que no se conforme con leer sin más. De todos los textos se puede pedir el comentario del mensaje o idea fundamental, de la mayoría, como se ha hecho en algún caso, se extrae un esquema que representa la simbología indígena.     Hemos introducido los capítulos con la reseña de películas que sirven de complemento visual al tema tratado en cada caso, la relación buscada resulta, sobretodo, directa en el tratamiento de la simbología indígena. En algunos casos se han escogido películas de éxito y fácil acceso a la comprensión del estudiante que se enfrenta por primera vez a estos temas. No se ha querido insistir en los parecidos entre textos e imágenes pero se podría buscar este paralelismo, si se desea, de una manera práctica.      Como se puede comprender la pretensión de este sencillo manual se detiene en la aproximación de mentalidades y credos distintos y distantes en contenidos y deseos existenciales, en el enfoque sin intereses particulares, en el encuentro amistoso con otras creencias pero, sobretodo, en la sana esperanza de que un mundo plural es posible.