Lectura. Día de la mujer trabajadora.

Miércoles 14 Marzo 2018

 Clara Campoamor Rodríguez nació en el seno de una familia madrileña. Su padre, Manuel Campoamor Martínez, fue contable en un periódico, y su madre, M.ª Pilar Rodríguez Martínez, era costurera. La familia paterna procedía de Cantabria y Asturias, mientras la materna de Madrid y Toledo. El matrimonio tuvo otros dos hijos, de los que sobrevivió Ignacio, que más adelante ocuparía puestos de responsabilidad política durante la II República.

En 1898, cuando contaba con sólo 10 años de edad, muere el padre, lo que, en cuanto fue posible, la llevó a dejar sus primeros estudios y a colaborar en la economía familiar, que de todos modos nunca fue holgada. Después de desempeñarse en varios oficios, entre ellos como modista, dependienta de comercio y telefonista, en las oposiciones de junio de 1909 consiguió plaza como funcionaria de segunda clase del Cuerpo de Correos del Ministerio de la Gobernación, con destinos sucesivos en Zaragoza (unos meses) y San Sebastián (cuatro años), hasta que, en 1914, gana con el nº 1 nuevas oposiciones, esta vez del Ministerio  de Educacxión, lo que le permite regresar a Madrid, destinada como profesora especial de taquigrafía y mecanografía en las Escuelas de Adultas.

En 1920 puede por fin dedicarse a sus estudios. El 21 de marzo de 1923 consigue el título de bachiller, matriculándose luego en la Facultad de Derecho, de la que se licencia en menos de dos años, el 19 de diciembre de 19244 . Mientras tanto, había ido participando en algunas asociaciones e impartiendo varias conferencias. Aunque ya con 36 años, se convierte en una de las pocas abogadas españolas de la época, y de inmediato comienza a ejercer su profesión. Formó parte de la Comisión Constitucional,  encargada de elaborar el proyecto de la  Constitución de la Nueva República e integrada por 21 diputados, y allí luchó eficazmente para establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el Sufragio Universal,, a menudo llamado “voto femenino”. Consiguió todo, excepto lo relativo al voto, que tuvo que debatirse en las  Cortes españolas.

La izquierda, con la excepción de un grupo de socialistas y algunos republicanos, no querían que la mujer votase porque se suponía que estaba muy influida por la Iglesiay votaría a favor de la derecha. Por ello, el Partido Radical Socialista  puso frente a Clara a otra reconocida diputada, Victoria Kent, contraria al voto de las mujeres. El debate fue extraordinario y Campoamor fue considerada como la vencedora. Finalmente, la aprobación del sufragio femenino se logró con el apoyo de la minoría de derechas, gran parte de los diputados del PSOE –excepto el sector encabezado por Indalecio Prieto– y algunos republicanos.

Al estallar la guerra civil se exilió y en 1937 publicó en París. La revolución española vista por una republicana, donde narró su experiencia en Madrid, mostrándose muy crítica con el comportamiento de los republicanos. Finalmente se instaló en Suiza, donde murió y sus restos fueron depositados en Guipúzcoa en el panteón familiar


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