5 Mayo 2008

Cesteros o macuneiros

Publicado en General por javierrm a las 9:46 h.

Nos adentramos en una de las tradiciones más arraigadas del valle de Degaña

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Diandra Fernández/ Celia Cerredo

Así eran llamados popularmente los fabricantes de toda la gama de cestos que los campesinos usaban tanto en las faenas del campo como en las domésticas. Se localizaban casi en su totalidad en el pueblo de El Rebollar, constituyendo una de las concentraciones artesanales más importantes de todo el suroccidente asturiano, aunque también podíamos localizar cesteros aislados o menos concentrados en otros pueblos como Fondos de Vega o Degaña. A diferencia de los cunqueiros, que solían realizar su trabajo en largas temporadas fuera de casa, los cesteros trabajaban en casa y luego salían a vender sus productos por pueblos y ferias del entorno.
Como los tixileiros, también desarrollaron una jerga llamada macuneiru con muchas similitudes entre ellas.
Los cestos se hacen generalmente de madera de avellano, aunque ocasionalmente también pueden usarse de salguera, fresno o roble, procurando cortarla en menguante. Si está seca, se mete en agua hasta reblandecerla. Si se calienta en una hoguera, luego se corta la estaca en dos, tres o más tiras abriendo el tronco con cuidado. Las tiras se adelgazan y se pulen sobre el potro. Los roldos, o largos palos sin ramas ni nudos, se cortan y se preparan en el monte. Para abrirlos y sacar las finas láminas, primero es necesario cocerla o tostarla en el horno. Con el cuchillo y la cuña se van abriendo en largas láminas separando siempre en mitades. Las láminas del centro son las custiellas, más anchas y gruesas, se usarán para la estructura de la base, también llamado culo, del cesto y sus laterales verticales. Las láminas exteriores del roldo son más estrechas y se abren porque son más finas, llamadas cosederas, y se usarán para entrever los laterales del cesto. Todas ellas se raseiran para dejarlas bien planas y uniformes y antes de la fabricación del cesto se pondrán a remojo para que cojan mayor elasticidad. Para rematar el cesto, en su parte superior se colocan los aros, lo que se denomina narar; para ello se abre al medio un estrecho palo que cubra el diámetro de la boca del cesto, colocando en su canto una mitad por dentro y otra por fuera. Con el asador o gran punzón al rojo vivo, se va furando o haciendo agujeros bajo los aros para ir cosiendo las bringas al cesto.

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En la actualidad existen tres talleres artesanos de fabricación de cestos, los tres en el pueblo de El Rebollar. En ellos trabajan Gerardo Menéndez Amigo, Secundino Menéndez Amigo y Gonzalo González Menéndez, que nos ha relatado sus vivencias:
–¿Cómo ha empezado con esta tradición que tiene ya cientos de años?
Yo empecé ha trabajar en el oficio cuando tenía ocho años. Aprendí porque toda la gente del pueblo lo practicaba y desde pequeños nos lo inculcaban.
–¿En qué consiste la elaboración de los cestos?
En primer lugar, para poder hacer un cesto, hay que ir a buscar la madera al bosque (esta puede ser de avellano, de “salgueiro”, de fresno). Después hay que cocer la madera; a continuación hay que abrirla y sacar las “costillas” (tiras de madera); luego se cepilla y prepara para su posterior elaboración. Se retocan con la navaja, y se elaboran los “culos” (parte de abajo, con la que el cesto se sostiene) del cesto. Por último se tejen los cestos y se ponen las asas (si es un cesto se le pone un asa, pero si es una cesta para guardar la merienda se ponen dos).
–¿A qué generación se remonta esta tradición?
La tradición se remonta a varios cientos de años y se cree que perdura desde que se formó el pueblo.
–¿Cómo hacían la distribución de los cestos, y cómo los vendían?
Se llevaban en caballerías y cargando las personas con ellos. Se vendían a trueque (intercambiándolos por trigo, centeno, castañas…) y dinero.
–¿Cuáles eran las zonas donde más se vendía?
Donde más se vendía era en el “Bierzo”( León) .
–¿Cree usted que esta tradición va a continuar ejerciéndose, no solo en su familia sino en el resto de Asturias?
La tradición en mi pueblo no continua puesto que la población está envejecida y los jóvenes no lo practican.
–¿Ha cambiado el trabajo en su gremio en comparación con tiempos anteriores?
No ha cambiado nada, puesto que se utilizan las mismas herramientas y técnicas.
–¿Cree que la elaboración de los cestos es una tarea compleja o que la puede realizar todo el mundo?
En mi opinión, creo que no es una tarea compleja y que todo el mundo puede aprender y practicar sin problemas, ya que no es muy dura, ni exige mucho esfuerzo.

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