El Año Litúrgico es la celebración y actualización del misterio de Cristo en el Tiempo, es decir, la conmemoración de las etapas más importantes del desarrollo del plan de salvación de Dios para el hombre. Es un camino de fe que nos mete progresivamente en el misterio de la salvación; que los cristianos recorremos para realizar en nosotros este plan divino de amor que apunta a que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad como se señala en la primera carta a Timoteo, en su capítulo 2, versículo 4.  La Liturgia es el culto ofrecido a Dios, por medio de Cristo y su Iglesia. La celebración del misterio cristiano, se realiza a través del tiempo, por eso cada año se conmemoran los principales acontecimientos de la intervención de Dios y su salvación en la historia del hombre. Dios ha entrado en la historia humana para realizar un plan de salvación que culmina en la Muerte y Resurrección de Cristo; Dios –Jesucristo– ha entrado en el tiempo del hombre y lo ha santificado.  El hombre, por tanto, celebra cada año, los acontecimientos de la salvación que trajo Jesucristo. Por esa razón, el eje sobre el cual se mueve el Año Litúrgico es la Pascua. Por lo tanto la principal finalidad consiste en acompañar gradualmente al hombre hacia una conformación auténtica de Cristo, muerto y resucitado. Asimismo, el Año Litúrgico no puede ser considerado como un calendario de fechas que se recuerdan con cierta solemnidad, sino un camino de fe.  

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                                                                                                                                                                                                                ESQUEMA DEL AÑO LITÚRGICO: El Año litúrgico está formado por distintos tiempos litúrgicos. Estos son tiempos en los que la Iglesia nos invita a reflexionar y a vivir de acuerdo con alguno de los misterios de la vida de Cristo. Da inicio con el Adviento (4 domingos) de preparación, continúa con la Navidad del 25 diciembre – 6 enero (2 domingos). El domingo siguiente al 6 enero se celebra la Epifanía. Al día siguiente comenzamos con el llamado Tiempo Ordinario que tiene una duración de 5 a 9 semanas. Con el Miércoles de Ceniza inicia el tiempo de Cuaresma (40 días). Del Jueves Santo a Sábado Santo conmemoramos la Vigilia Pascual que es el centro del Año Litúrgico. En tanto, con el domingo de Resurrección comienza el tiempo de Pascua que dura 50 días. Al siguiente domingo se celebra la fiesta de Pentecostés o Venida del Espíritu Santo. Con ella, damos inicio a un segundo Tiempo Ordinario (21 a 25 semanas) y precisamente el último domingo ordinario se conmemora la fiesta de “Cristo Rey”, con la cual concluye el año litúrgico.  COLORES LITÚRGICOS: En cada tiempo litúrgico, el sacerdote se reviste con casulla de diferentes colores: Blanco significa alegría y pureza. Se utiliza en el tiempo de Navidad y de Pascua Verde significa esperanza. Se utiliza en el tiempo ordinario Morado significa luto y penitencia. Se usa en Adviento, Cuaresma y Semana Santa Rojo significa el fuego del Espíritu Santo y el martirio. Se utiliza en las fiestas de los santos mártires y en Pentecostés.  LOS TIEMPOS LITÚRGICOS: Adviento Es tiempo de espera para el nacimiento de Dios en el mundo. Es recordar a Cristo que nació en Belén y que vendrá nuevamente como Rey al final de los tiempos. Es un tiempo de cambio y de oración para comprometernos con Cristo y esperarlo con alegría. Nos sirve para preparar el camino hacia la Navidad. Este tiempo litúrgico consta de las cuatro semanas que preceden al 25 de diciembre, abarcando los cuatro domingos de Adviento.  Navidad: Al terminar el Adviento, comienza el Tiempo de Navidad, se celebra a partir el 25 de diciembre y nos recuerda que Dios vino a este mundo para salvarnos. Esta es una época de paz y alegría que nos habla del gozo por el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, para venir a cumplir con su misión salvífica. Es tiempo de fe y esperanza, porque Dios se manifiesta en la persona de su hijo, el Emmanuel “Dios con nosotros”. La Epifanía se celebra cada 6 de enero y nos recuerda la manifestación pública de Dios a todos los hombres. Aquí concluye el Tiempo de Navidad.  Tiempo Ordinario: El Primer tiempo ordinario es el que va de la fiesta de la Epifanía hasta inicio de Cuaresma. En el Primer y Segundo tiempo ordinario del Año litúrgico, no se celebra ningún aspecto concreto del misterio de Cristo. En ambos tiempos se profundizan los distintos momentos históricos de la vida de Cristo para adentrarnos en la historia de la Salvación.  Cuaresma: La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y se prolonga durante los cuarenta días anteriores al Triduo Pascual. Es tiempo de preparación para la Pascua o Paso del Señor. Es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Es tiempo para la conversión del corazón.  El triduo pascual: La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Resurrección. En el Triduo Pascual se recuerda y se vive junto con Cristo su Pasión, Muerte y Resurrección, que constituye la fiesta central de nuestra fe.  La pascua: El Domingo de Pascua es la mayor fiesta de la Iglesia, en la que se celebra la Resurrección de Jesús. Es el triunfo definitivo del Señor sobre la muerte y primicia de nuestra resurrección. Por eso el Tiempo de Pascua es tiempo de paz, alegría y esperanza. Dura cincuenta días, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés, que es la celebración de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. En esta fiesta se trata de abrir el corazón a los dones del Espíritu Santo.  Segundo tiempo ordinario: Después de Pentecostés sigue el Segundo tiempo ordinario del año litúrgico que termina con la fiesta de Cristo Rey. En los tiempos ordinarios, la Iglesia sigue construyendo el Reino de Cristo movida por el Espíritu y alimentada por la Palabra: “El Espíritu hace de la Iglesia el cuerpo de Cristo, hoy”.